Al parecer, el hombre se cree capaz de controlar incluso los fenómenos que ocurren allá afuera, en el universo. Como si no fuesen suficiente los intentos por controlar el clima, ahora se pretende simular una maravilla estelar que a todos fascina: las lluvias de estrellas.

La industria privada espacial ofrecerá lluvias de estrellas para quien pueda pagar el precio por este glamur galáctico. Una compañía japonesa está a punto de lanzar un “menú” para sibaritas estelares.

Así es, un acontecimiento fugaz, pero a la vez de dimensiones astronómicas. Ciudades, empresas, parques de diversiones y personas con mucho dinero podrán comprar este sueño: poder ver el cielo nocturno y coreografía de constelaciones.

Sin duda, el acto de disfrutar y poseer con la mirada las estrellas debería ser exclusivo de algunos grupos de personas, pero no para quien pueda pagar por mirarlas, sino para quien las disfrute y con sencillez las aclame. Sin embargo, en Japón, sólo las grandes élites podrán pagar por mirar lluvias de estrellas, ya que financiarlo tendrá un costo muy elevado. Este proyecto preocupa a algunos astrónomos, ya que aún no se sabe el impacto que tiene lanzar un meteoro artificial para ver estrellas y cometas brillando en el firmamento.

Si todo sale como se espera, el cielo de Hiroshima va a iluminarse de destellos. Se piensa que el primer show aeroespacial tendrá lugar en el verano del 2019, y será una producción de Astro Live Experiences (ALE, por sus siglas en inglés).

Aunque no se ha publicado la cifra final de lo que va a costar diseñar algo así, Rosh Rodenbaugh, miembro de ALE, estima que no será tan caro como los espectáculos más sofisticados de pirotecnia. En Tokio las celebraciones con fuegos artificiales rondan los 40 mil dólares; aunque en Nueva York, para celebrar el 4 de julio, se han pagado hasta 6 millones.

El riesgo que se tratará de evitar es que esta detonación golpeé a alguno de los satélites alrededor de la órbita terrestre. Por eso la firma productora está consultando a la NASA y la Agencia Espacial Europea, así como el Departamento de Defensa de Estados Unidos, China y Rusia.

La lluvia de estrellas artificial es una de las sorpresas que se esperan para las Olimpíadas de Tokio en el 2020. Algo nunca visto, que requiere especialización profesional de sus realizadores y de expertos altamente calificados para crear la simulación.

Este espectáculo se ha podido planear gracias a Lena Okajima, quien fuera una “niña cerebro”, ahora adulta y egresada de la Universidad de Tokio, y artífice de esta simulación del fenómeno cósmico.