‘Ilumina’: una espiral de geometría sagrada y coherencia humana (FOTOS)

Detrás del festival Burning Man se encuentra esta pieza luminiscente, un proyecto que pretende reunir a la colectividad en una especie de sacra conciencia tecnológica

Parece inobjetable que, en la actualidad, alcanzar grados de conciencia desconocidos y crear comunidad es algo inseparable de la tecnología. En la misma medida en la que dependemos de la tecnología para sobrevivir, ésta se ha hecho parte de nuestra vida, incluso en sus recovecos más espirituales y hasta trascendentales.

Pero no tiene que tratarse únicamente de una dependencia. El Burning Man lo comprueba desde hace varios años: un festival que nació en los años 80 producto de un ritual de festejo (por el solsticio de verano), se transformó poco a poco en una especie de hipercomuna anual, tocada hondamente por el uso de la tecnología de manera luminiscente (y con la intención de iluminar a las conciencias que por ahí transitan).

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Mayan Warrior

En el Burning Man del 2012 participó por primera vez el artista y empresario mexicano Pablo González Vargas, con un proyecto llamado Mayan Warrior: un espacio de luminiscencia donde se exponen piezas del artista Alex Grey y performances musicales. Se trata de una experiencia que ha fascinado a cada vez a más asistentes, año con año, convirtiéndose en una de las piezas favoritas del festival.

 

Ilumina, una pieza de geometría sagrada nos invita a sanarnos a nosotros mismos

ILUMINA Burning Man 2017 de Ilumina Art en Vimeo.

En la última edición del Burning Man, Pablo González y su equipo lograron trascender más allá del Mayan Warrior, creando una pieza de geometría sagrada que irradia no sólo luz sino una sacralidad algorítmica, tan mística como hipnótica. El objetivo de Ilumina es, según González:

Integrar la geometría sagrada, la conciencia, la luz y la tecnología para sanarnos a nosotros mismos.

Se trata de una pieza que, de acuerdo con el artista, está inspirada por un momento de “fluidez”, que describe como un:

estado mental en el cual una persona está inmersa en un sentimiento energético de concentración, envolvimiento y gozo en el proceso de ejecución. En esencia, el flujo es caracterizado por una completa absorción, y una resuelta pérdida de la noción del espacio-tiempo. 

Así surgió Ilumina, una pieza de metal, aluminio y luces LED llena de arquitectónica armonía, que combina la tecnología con un diseño de antigua sabiduría. Gracias a su programación, esta pieza responde a estímulos externos: es capaz de brillar más mientras más “coherente” sea el grupo al que aloja, generando una experiencia compartida única.

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Pablo González Vargas programando ‘Ilumina’

La coherencia es uno de sus elementos, producto de una herramienta llamada HeartMath, que utiliza sensores biométricos para el autoentrenamiento personal en la regulación de los estados emocionales para lograr estados coherentes.

¿Te imaginas esta experiencia? Un objetivo de González Vargas es que réplicas de Ilumina puedan llegar a nuevas locaciones alrededor del mundo, para que no sólo tengas que imaginarlo, sino que puedas experimentarlo. Por ahora, te dejamos algunas fotos de este precioso proyecto, en cuyo interior reside la probabilidad de un futuro coherente y luminoso que valdría la pena habitar.

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¿Qué es la misteriosa luz zodiacal que inunda los cielos de febrero?

Esta luz es un bello fenómeno astronómico que puedes ver esta misma noche.

En esta época del año, una misteriosa luz nocturna se erige desde el horizonte. Su forma cónica ilumina el cielo a tal grado que las antiguas civilizaciones tuvieron a bien llamarla “falso amanecer”. Se trata de la luz zodiacal, un fenómeno astronómico que se manifiesta justo después del anochecer. No necesitas un telescopio para admirarla, pues se aprecia a simple vista desde cualquier lugar del mundo. 

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Foto: European Southern Observatory/Flickr

¿Qué es la luz zodiacal?

Lo más fascinante de esta luz no es sólo su hermoso aspecto, sino las condiciones que la provocan. La luz zodiacal es el reflejo producido por una enorme nube interplanetaria que se extiende a lo largo del zodiaco, como explica la NASA En el contexto astronómico, zodiaco se refiere al área del cielo por donde el Sol traza anualmente su rumbo. 

La forma que adopta la luz zodiacal se debe a que subraya la silueta de la eclíptica, que es la línea curva dibujada por esta trayectoria solar. Hoy en día, los astrónomos entienden que el misterioso brillo se debe al reflejo de la luz solar en las partículas de polvo que flotan en nuestra galaxia desde tiempos inmemoriales. De hecho, se piensa que estas partículas son residuos del proceso que dio forma al planeta Tierra hace 4,540 millones de años.

¿Cuándo y cómo verla? 

La luz zodiacal no tiene un momento específico de aparición y su espectacular tamaño la hace fácil de divisar. El mejor momento para admirarla es justo a mediados de febrero. Ya entrada la primavera, esta columna de luz alcanza su punto de visibilidad máxima. Si habitas en el hemisferio norte, búscala después de la puesta de sol. Desde el hemisferio sur, es más aparente antes del amanecer.

Será más fácil de divisar durante todo este mes y hasta mayo. Recuerda buscar un sitio oscuro que esté alejado de las luces urbanas. Si quieres un verdadero reto, intenta ubicar el punto Gegenschein: un pálido óvalo de luz en medio de la luz zodiacal que la contaminación visual casi ha borrado del cielo. 



¿Las abejas tienen nociones estéticas? Al parecer pueden diferenciar entre estilos de arte

Y esto ha sido doblemente confirmado.

Saben distinguir rostros, navegar como vikingos y resolver problemas matemáticos: las abejas no sólo son insectos fascinantes, sino que podrían estar entre los animales más inteligentes del planeta. Y quizá también uno de los animales con mejor gusto.

Las abejas, ¿críticas de arte?

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Tantas son las capacidades de las abejas que nos hacen preguntarnos sobre la conciencia animal y sus límites.

Más aún porque, según pudo confirmar un estudio, las abejas tienen nociones estéticas. Y –aunque no hay consenso científico al respecto–, se supone que la sensibilidad artística y el pensamiento abstracto son algunas de las habilidades que nos distinguen de los animales. Pero si las abejas tienen una noción del cero, y pueden diferenciar un Picasso de un Monet, ¿qué nos hace humanos? ¿Y que las hace a ellas animales?

Hasta ahora se han llevado a cabo dos pruebas que demuestran que las abejas pueden distinguir un tipo de arte de otro. La primera fue un estudio que se publicó en 2013, llevado a cabo por un equipo de la University of Queensland, utilizando obras de Picasso y Monet. La segunda prueba se llevó a cabo en el programa The Great Australian Bee Challenge, y fue básicamente una recreación del estudio de Queensland.

Cómo las abejas distinguen entre estilos artísticos

Para esta segunda prueba, les fueron mostradas a las abejas entrenadas cuatro pinturas distintas del impresionista francés, Claude Monet. Pero en lugar de obras de Picasso, se les mostró en contraposición cuatro pinturas de la artista indígena australiana Noŋgirrŋa Marawili.

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Noŋgirrŋa Marawili // Claude Monet

Al centro de cada una de las pinturas se colocó un pequeño punto azul. En ellos, y para marcar una diferencia entre los artistas que significara algo para las abejas, se colocaron gotas de agua: las pinturas de Marawili tenían gotas con azúcar, y las de Monet una gota de quinina diluida: un líquido que no es dañino pero tiene un sabor amargo.

Las abejas probaron ambos líquidos al ver las pinturas y aproximarse a ellas. Después se les mostraron pinturas de los dos artistas que no habían visto antes. La cuestión era averiguar si podían apreciar la diferencia entre un Marawili y un Monet.

Todas las abejas dirigieron su atención a las pinturas de Marawili, las cuales habían tenido el agua azucarada. Pero esta vez no había nada que las distinguiera. ¿Qué les posibilitó distinguir entre estos artistas? Sería exagerado pensar que realmente las abejas tienen nociones estéticas. No obstante, no queda claro cuáles de sus habilidades les permiten saber la diferencia entre estilos de arte.

Aún así, mientras la ciencia descubre más al respecto sobre el comportamiento y la inteligencia de las abejas, podemos quedarnos con la idea de que algo saben de arte. Quizá algo que nosotros no.