Friedrich Nietzsche, el pensador europeo del siglo XIX, hubiera agotado las posibilidades de Twitter. No para llegar a las masas con su Así habló Zaratustra, sino por su estilo de escritura aforística, esto es, su manera de plantear la filosofía en frases de pensamiento condensado.

Para las crisis existenciales o la lucha para encontrarle sentido a la era líquida por la que atravesamos, los aforismos de Nietzsche pueden apuntalar las tribulaciones por las que todos transitan para lidiar con el conocimiento y las ideologías.

1. Lo que no me mata me hace más fuerte (El ocaso de los ídolos, 1888).

De este principio viene el desarrollo de la psique y el carácter. Las experiencias no tienen que ser autocongratulatorias o placenteras para enseñarnos. Usualmente, el sufrimiento es lo que da significado a nuestras vidas.

 

2. Aquel que lucha con el monstruo debería cuidarse de convertirse en uno. Cuando miras largo tiempo el abismo, el abismo también mira dentro de ti (Más allá del bien y del mal, 1886).

A veces, con la idea de combatir el mal, acabas convertido en algo peor… Las guerras se han hecho por el “bien” de alguien más o para erradicar el “mal”. El fascismo surgió por alguien que señaló como monstruos a los judíos, y Hitler se convirtió en uno de los monstruos más temidos.

 

3. Lo que se hace por amor se hace más allá del bien o el mal (Más allá del bien y del mal, 1886).

La motivación del amor lleva a hacer cosas que de otra forma nunca se considerarían.

 

4. Siempre hay algo de locura en el amor, pero siempre hay algo de razón en la locura (Así habló Zaratustra, 1891).

Parecida a la cita anterior, la paradoja de que a veces hay locos más cuerdos que los supuestos no locos.

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Tina Lechner

 

5. Los hombres no se esfuerzan por la felicidad, sólo los ingleses lo hacen (El ocaso de los ídolos, 1888).

Para Nietzsche, buscar el placer hedonista por encima del dolor llevaría a la banalidad.

 

6. Algunos nacen de manera póstuma (El Anticristo, 1895).

Tal vez nuestra era será mejor comprendida de forma póstuma, así como no todos entendieron al filósofo alemán en su tiempo.

 

7. El secreto para cultivar la existencia más fecunda y más gozosa consiste en vivir peligrosamente ¡Construyan sus ciudades a los pies del Vesubio! (La gaya ciencia, 1882).

Vivir junto a un volcán, vivir conscientes de la mortalidad y la conciencia del peligro es más razonable que una vida cómoda.

 

8. Si un templo ha de erigirse, también ha de derribarse (Genealogía de la moral, 1887).

Nietzsche quería fundar un nuevo sistema de valores; para ello, creía, había que derribar las creencias sobre las que se había erigido el continente europeo.

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Sanja Marusic

9. La palabra cristianismo es un equívoco, sólo hubo un cristiano y murió en la cruz (El Anticristo, 1895).

Crítico del cristianismo, pero reflexivo sobre el personaje de Jesús.

 

10. No hay hechos, sólo interpretaciones (The Portable Nietzsche, 1954).

No hay verdades metafísicas, hay una larga serie de subjetividades y valores… Toda perspectiva es válida; ninguna es mejor o peor.

 

11. El camino más seguro para corromper a los jóvenes es decirles que tengan en más alta estima a los que piensan como ellos que a quienes piensan distinto (La aurora. Reflexiones sobre prejuicios morales, 1881).

Defendía a los librepensadores y cuestionaba a las masas. Este es uno de los manifiestos que lo prueba.

 

12. En el mundo existe un camino por el que sólo puedes ir tú, ¿a dónde te lleva? -No preguntes, ¡Síguelo! (Meditaciones últimas, Schopenhauer como educador, 1874).

La filosofía existencialista no se estudiaba, se vivía. Esto era lo que proponía el escritor alemán.

 

13. Platón es aburrido (El ocaso de los ídolos, 1888).

La verdad no se dice con palabras.

 

14. Existen dos narcóticos europeos grandiosos, el alcohol y el cristianismo (El Anticristo, 1895).

Estos “narcóticos” te evaden de tu propia vida.

 

15. ¡Conviértete en quien eres! (Así habló Zaratustra, 1891).

Esto es, se debe luchar contra los propios impulsos animales, hacer que aflore el potencial de la humanidad. Sin duda, esta es una propuesta atrevida de Nietzsche.