A veces parece que algunos de los hallazgos más importantes que ocurren en la vida, se dan precisamente cuando estamos buscando otra cosa. Durante una endoscopía de rutina –mediante la cual se monitoreaba el tracto de un paciente para cerciorarse de que n0 hubiesen indicios de cáncer–, un grupo de médicos podría haber encontrado un órgano del cuerpo humano hasta ahora desconocido.

Los médicos hallaron una serie de cavidades que simplemente no estaban registradas como parte de la anatomía del ser humano. De hecho, se asumía que esa capa de tejido alrededor del conducto biliar era gruesa, y nadie había imaginado que debajo se ubicaban estos compartimientos. De acuerdo con la revista New Scientist, el hallazgo fue presentado al doctor Neil Theise, especialista de la Universidad de Nueva York. Tras algunas pruebas Theise notó que estos patrones se encuentran formados por una especie de fluido, y que están presentes en todo el cuerpo. 

Hasta ahora se especula que todo el tejido de nuestro cuerpo podría estar rodeado de esta red de canales, los cuales técnicamente constituyen en sí un órgano (y que podrían almacenar hasta 1/5 parte de todo el líquido presente en nuestro cuerpo). Pero además de lo excitante que pueda ser descubrir un nuevo órgano, al parecer este hallazgo abre un nuevo horizonte en el entendimiento y eventual combate del cáncer.

Aparentemente estos canales, que drenan el sistema linfático, son aprovechados por las células cancerígenas para propagarse dentro del cuerpo. Si esto se confirma (si se puede detectar el vehículo que utiliza el cáncer para propagarse en un organismo) sería el primer paso para, eventualmente, poder neutralizarlo.

Y si algunos de los hallazgos más importantes de la vida ocurren mientras buscamos otra cosa, entonces tal vez la moraleja sea siempre buscar… A fin de cuentas, y como diría Forest Gump, “La vida es como una caja de chocolates: nunca sabes lo que te tocará”.