¿Quién soy? es la pregunta filosófica más antigua y más universal. ¿Hay forma de saber quiénes somos…? La verdad es que entre más se conoce la psique humana y entre más complejos son los paradigmas del siglo XXI, el viejo lema socrático, “Conócete a ti mismo”, más que una meta es un voto espiritual.

Algo que caracteriza a la humanidad es su potencial de transformación. No hay forma de saber a priori a qué venimos al mundo o cuándo y cómo cambiarán las personas más cercanas y con las que nos relacionamos.

Nos conocemos a partir de lo que enfrentamos en el transcurso de tiempo en que vivimos. En parte somos nuestras elecciones, pero se aprende de ellas en perspectiva. Decidir es tan complejo que la inteligencia artificial busca desentrañar estos procesos (sin, hasta ahora, haber llegado a una fórmula).

Estos cuatro puntos sobre el autoconocimiento te pueden dar pistas sobre tu personalidad, información que puede ser interesante para filosofar sobre tu conducta, aplicar la introspección y entender cómo te perciben otras personas.

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Piensa con humildad

¿Te ves como la mejor amiga, la mejor cocinera, la mejor cantante, la persona más inteligente…? Si es así, tal vez tengas un problema de personalidad conocido como delirio de grandeza. Se ha probado que nos juzgamos basándonos en la autoconfianza, más que en la objetividad. Piensa con humildad; siempre hay alguien mejor preparado o con más carencias que nosotros.

 

Tu aspecto también comunica

La forma en que te ves y otros te ven dice mucho sobre tu autoestima, tu estado de salud, físico y emocional. Es verdad que no hay que dejarse llevar por las apariencias, pero también está comprobado que hacemos juicios en torno a cómo luce una persona en tan sólo unos segundos. No siempre son valoraciones legítimas, pero cuentan. A veces no es una cuestión de ser atractiva o atractivo, sino de ser expresivo.

 

¿Quién sabe más sobre ti, tú o los otros?

Damos por hecho que lo demás nos comprenden mejor de lo que en realidad ocurre; esto se debe a que dependiendo de cómo se ven a sí mismos, los individuos proyectan juicios sobre nosotros. Las personas más maduras emocionalmente ven de forma más positiva a otros.

 

Olvida lo que sabes, vacía tu mente

La escuela, en la infancia, puede imprimir en ti ideas sobre tus capacidades y/o debilidades que no necesariamente son las únicas fortalezas que puedes desarrollar, y en entornos como la familia, la escuela o el trabajo, los juicios de retroalimentación se ven condicionados culturalmente o por neurosis inconscientes.

 

Pensar sobre lo que haces te hace ahondar en tu naturaleza genuina, en las ideas fijas que puedes derribar y los obstáculos que debes enfrentar.

 

*Fotografías: consciouslifestylemag.com