¿Es posible aprender a controlar los sueños?

Nuevas investigaciones arrojan ideas sobre la posibilidad de que la autorreflexión cotidiana pueda ayudarnos a conocer a fondo nuestros sueños (y/o viceversa).

Si para explicar qué es la conciencia no existe una definición categórica clara, los estados de duermevela o las experiencias extrasensoriales –como los sueños lúcidos– son aún más complejos de describir. Controlar un sueño es difícil para la sociedad de una época como la nuestra. Si bien existen varios métodos enunciados por la neurociencia que explican cómo hacerlo, factores externos como el ruido, el ritmo de vida apresurado, la mala alimentación y dormir poco hacen que dicha práctica onírica se torne casi imposible. Aun así, pasamos 1/3 de nuestra vida durmiendo. 

 

¿Qué es un sueño lúcido?

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El hecho de tomar conciencia de que estamos soñando y utilizar esa información con voluntad propia para modificar la realidad que está siendo soñada, fue nombrada en 1967 por el especialista Léon d’Hervey de Saint-Denys como un sueño lúcido.

Si alguna vez has confundido un sueño con la vigilia, muy probablemente estés experimentando uno. Incluso con la conciencia de saberse dormido, ten por seguro que te encuentras en la zona de los sueños lúcidos, algo que al menos un 50% de las personas ha experimentado al dormir. 

Michio Kaku, futurista y teórico de cuerdas, lleva el tema a otro nivel. En su libro The Future of the Mind afirma que en una realidad relativamente cercana, las nuevas tecnologías lideradas por la neurociencia alcanzarán la perfección para elaborar una nueva ciencia de la conciencia, un campo que permitirá esclarecer las lagunas del estado onírico.

Para Kaku, la mente no es más que una computadora de carne, cuya ingeniera aún no tenemos del todo claro. Pero una vez que existan las herramientas para dotar a las capacidades humanas de un mayor entendimiento, podremos manipular la conciencia con la misma agudeza con la que utilizamos nuestros dispositivos digitales. O bien, interceder en el “cableado de la mente” que ha sido afectado por una enfermedad, o por el tiempo mismo, y usar una computadora para que su comunicación continúe funcionando sin problema. Dicho de otra forma, podremos comunicar lo pensado a través de un chip, como una suerte de telepatía –un ejemplo, que Kaku se limita a mencionar, es la tecnología que utiliza su colega Stephen Hawking para comunicarse–.

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Retomando el tema de los sueños, esta tecnología está siendo ya probada. Es así en el caso de científicos japoneses que recientemente lograron emular el sueño de una persona y afirman que muy pronto será posible obtener una foto más clara de lo soñado, o bien, grabarlo como una película. 

Kaku, quien también se ha adentrado al estudio del sueño lúcido vía la neurociencia, señala que esta clase de tecnologías han podido confirmar la conciencia de estar soñando en un sueño. Y retoma la obra The Interpretation of Dreams de Sigmund Freud, explicando que el ego del que habló alguna vez Freud podemos observarlo a través de un escáner, y se trata de la corteza prefrontal (donde surge la pregunta sobre quién eres), mientras que los deseos son producidos por la libido, justo en el centro de nuestro cerebro; finalmente, la conciencia se encuentra justo detrás de nuestros ojos, en la corteza orbitofrontal. Todos estos ingredientes, que hacen que nuestro estado de vigilia tenga sentido, están “apagados” mientras dormimos. 

Cuando soñamos, sólo la amígdala, nuestro “cerebro emocional”, está activa. Viéndolo de esta forma, sería científicamente imposible estar conscientes en un sueño. Pero Kaku afirma que, de hecho, es posible, y menciona un reciente  estudio liderado por científicos alemanes del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, donde se encontró que existen personas naturalmente propensas a tener sueños lúcidos. Lo anterior se debe a que tienen una corteza prefrontal mucho más grande que el promedio.

Este hallazgo sugiere que el sueño lúcido está estrechamente relacionado con la capacidad humana de autorreflexión, la llamada metacognición. Se lee en el estudio que:

Las diferencias en los volúmenes de la corteza prefrontal entre los soñadores lúcidos y los soñadores no lúcidos sugieren que los sueños lúcidos y la metacognición están íntimamente relacionados. Esta teoría es respaldada por imágenes cerebrales tomadas cuando individuos puestos a prueba resolvían pruebas metacognitivas mientras estaban despiertos. Las imágenes muestran que la actividad cerebral en la corteza prefrontal era más alta en los soñadores lúcidos.

Y también se señala, en palabras de la doctora Elisa Filevich, que:

[Los] resultados indican que la autorreflexión en la vida cotidiana es más pronunciada en personas que pueden controlar fácilmente sus sueños.

Algunos estudios han encontrado, también, que enfocarse en problemas dentro de un sueño lúcido puede ofrecer resultados en el mundo real, es decir, practicar la autorrelexión, pero en el mundo de los sueños, para resolver problemas. 

En el siguiente video, Kaku explica detalladamente lo anterior:

Aceptar las fronteras de lo desconocido puede ser, como escribió Roberto Juarroz, “comenzar a conocernos”, y tal vez también sea ésta una función de los sueños lúcidos: el autoconocimiento.

 

*También en Ecoosfera: Alimenta tus sueños: algunos snacks para estimular la mente antes de dormir

 

*Imágenes: 1) NASA; 2) Kumi Obata



Este fármaco común promueve el sueño lúcido

Podría ser la llave a tu inconsciente y a ese mundo donde es posible realizar lo irrealizable.

Soñar lúcido es la epifanía onírica por excelencia. Un acontecimiento muy relevante que rara vez sucede si no lo buscamos, pero que más de uno espera poder experimentar para acceder a ese lugar del inconsciente que tanta información guarda sobre nosotros. Además, los sueños lúcidos son ese momento que se antoja aprovechable, como una realidad alterna donde cada acto esconde la posibilidad de realizar lo irrealizable.

No extraña que, por ello, tantas disciplinas hayan estado interesadas, a lo largo de la historia, en este trance que son los sueños lúcidos. Y por supuesto, también en la posibilidad de provocarlos mediante diversas prácticas, disciplinas y hasta consumiendo algunos alimentos o bebidas. La ciencia y la medicina contemporáneas no han sido la excepción.

Un nuevo hallazgo apunta a que un medicamento para el Alzheimer
podría inducir y potenciar los sueños lúcidos.

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TocToc

Gracias a diversos estudios realizados por el Instituto Lucidity y la Universidad de Wisconsin-Madison, sabemos que en la fase REM del ciclo de sueño es cuando el cerebro activa los mecanismos que inducen el sueño lúcido. Tomando esto en cuenta, los investigadores de estas dos instituciones experimentaron con un medicamento utilizado para el tratamiento de Alzheimer, el cual contiene un neurotransmisor llamado acetilcolina, que estimula el estado REM.

Para comprobar el poder del fármaco, los investigadores trabajaron durante 1 semana con un grupo de 121 personas, a las que introdujeron en la ciencia de la inducción de sueños lúcidos mediante diversas prácticas. Después, los científicos repartieron dosis altas, bajas y placebos al azar entre los participantes, quienes los consumieron durante tres noches consecutivas.

  • Un 42% de quienes tomaron dosis altas experimentó sueños lúcidos, incluidos los que nunca habían tenido uno.
  • Un 27% logró tener sueños lúcidos con la dosis baja.
  • Y un 14% soñó lúcido tras tomar el placebo.

Esto demuestra que, combinado con diversas prácticas para inducir el sueño lúcido, el fármaco realmente potencia procesos en el cerebro que permiten que esto ocurra. Lo que sigue, según estos investigadores, es seguir indagando en los pros y contras de este método. En su artículo de investigación afirman que:

Este protocolo es uno de los métodos más efectivos de los que se tiene noticia para inducir sueños lúcidos, y promete hacer el soñar lúcido algo posible para una población más amplia.

De avanzar estas investigaciones sobre la ciencia del sueño –y todo apunta a que así será– cada vez más gente podrá acceder a ese libro de infinita sabiduría que son los sueños, y a las infinitas posibilidades que abre el saber que estamos soñando. Sin duda, no hay objetivo más noble que este. ¿Qué podría pasar cuando cada vez más personas sueñen lúcido? No lo sabemos, pero seguramente será un eslabón más en nuestra evolución hacia sociedades más conscientes.

Nota: Este artículo no pretende, en ningún sentido, promover el consumo del medicamento descrito. Ecoosfera no tiene conocimiento de primera mano sobre si este medicamento puede resultar dañino para quien lo tome de manera irresponsable. Nunca te automediques, a menos de que conozcas los efectos de un fármaco a través de un médico. 

 

* Imagen principal: Gundula Blumi



Un retiro para soñar lúcido al que puedes ir

Una eminencia en las experiencias oníricas lúcidas está encargado de estos cursos, cuyas fechas para 2019 se anunciarán pronto.

Dormir es una necesidad fisiológica: un mismo medio para varios fines como lo son recuperarnos, mejorar nuestra memoria y regular nuestro organismo. Pero, ¿es nada más eso? ¿Y si otro de sus fines fuera permitirnos merodear por lo más recóndito de nuestra mente?

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Los sueños lúcidos son una experiencia onírica que se puede tener con tan sólo desearlo. Suena sencillo, pero como bien creía Carl Jung, lo más simple suele ser lo más complejo. No obstante, ¿por qué querría uno tener un sueño lúcido? Porque ese es otro fin que debe formar parte de lo que nos hace irnos a la cama cada noche: el fin pedagógico por el cual dormimos.

Un sueño lúcido es un territorio que podemos explorar con seguridad: un espacio para el aprendizaje intuitivo que tiene su propio lenguaje, el cual debemos saber traducir, como señalaba Sigmund Freud –quizá uno de los primeros internautas del sueño–. No por nada la ciencia –no sólo la psicología, sino incluso la neurociencia– ha comenzado a indagar en las potencialidades de la mente, a través de los sueños lúcidos, pero también a través de una experiencia mística que es pariente de la onírica: la experiencia psicodélica.

Y es que estas inversiones en la psique pueden ser usadas para fines terapéuticos. Por ejemplo, para tratar desórdenes mentales, como la depresión. Y también para potenciar capacidades cognitivas. O simplemente, para hacernos experimentar lo insólito.

Por eso, existen retiros para aprender a soñar lúcido.

Stephen LaBerge es quizá la persona que más ha abonado al estudio de los sueños lúcidos desde una perspectiva científica. En 1987 fundó The Lucidity Institute, una organización que promueve la investigación de las experiencias oníricas. Además, tiene cursos para el público general sobre cómo tener un sueño lúcido. Mucho de lo que se puede estudiar y aprender en estos cursos es lo que LaBerge ha desarrollado durante décadas, desde que era estudiante de la Universidad Stanford.

Sus cursos se combinan con lecturas y también con ejercicios de yoga, para estimular así la psicodelia natural de la mente.

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Uri Shapira

Quizá lo más importante del método de LaBerge sea lo que llama “la prueba de realidad, que consiste en probar constantemente si estamos o no en un sueño. De esta manera podemos desbloquear el sueño –en caso de estar en uno– y comenzar a experimentar en él una lucidez que lo haga un espacio mucho más vívido. Además, mediante este y otros métodos, los alumnos pueden avanzar en sus grados de “sapiencia lúcida” y facilitar su ingreso al mundo onírico de las experiencias multisensoriales.

Los retiros siguen siendo realizados cada año, y pronto se anunciarán las fechas para 2019 en la página oficial del instituto. Si vas, ¡platícanos cómo te fue! Pero sobre todo, platícanos qué soñaste.

 

* Imagen principal: Ecoosfera