Taiwán se ha propuesto una meta ejemplar: erradicar el plástico para el 2030

Ahora Taiwán emplea un ambicioso proyecto para librarse del plástico, empezando por sus restaurantes y tiendas

El gobierno taiwanés se ha propuesto remover, en 1 década, todo el plástico de consumo personal. Popotes, bolsas, recipientes y contenedores de todo tipo saldrán del mercado tras esta campaña.

A la par de esta meta, los taiwaneses también harán programas de rescate y limpieza en el mar, con el fin de sacar el plástico de las aguas contaminadas. El Ministro de Protección Ambiental, Lee Ying-yuan, dijo al periódico Taiwan Today que la única manera de eliminar el plástico es prohibir su distribución.

Fue apenas el 13 de febrero que este plan a 12 años se echó andar en el país asiático, empezando por los restaurantes y las tiendas, a los que se les ha exigido que dejen de usar bolsas y popotes de este material.

Hasta el momento, los habitantes de Taiwán consumen hasta 700 bolsas al año. Se piensa que la campaña ha sido tan radical y efectiva que tal vez alcancen los propósitos de sacar del mercado el plástico, incluso antes del 2030.

Hace pocos años, varias ciudades de la costa oeste de Estados Unidos empezaron este mismo proceso. En Inglaterra, la Reina Isabel ha sacado del palacio de Buckingham todo rastro de productos, y China, que antes era un exportador, ha dejado de producirlo.

Así que el consumo individual de plástico está pronto a desaparecer. Esta medida se retrasó, pero aún estamos a tiempo de implementarla para frenar la contaminación marítima y proteger a varias especies acuáticas del riesgo que corren.

Son tiempos para imaginar qué otros recursos podemos inventar y qué otras soluciones amigables con la fauna y flora del planeta se pueden poner en práctica.



Tu vida sexual y tu salario están íntimamente relacionados, mira por qué

El estudio no sugiere tener sexo en la oficina, sino que existe una correlación entre el salario y la frecuencia de la actividad sexual.

El salud, el dinero y el amor (o la vida sexual, si se prefiere) son sin duda las mayores preocupaciones de cualquier trabajador en esta época. Un triángulo frágil que, sin embargo, muestra una firme interdependencia según un estudio publicado en la Revista Internacional de la Fuerza de Trabajo.

En dicho estudio, el doctor Nick Drydakis de la Universidad Anglia Ruskin, afirma que los trabajadores que tienen actividad sexual dos o tres veces por semana ganan en promedio 4.5% más que los trabajadores que tienen sexo con menor frecuencia. 

Se entrevistaron a más de 7,000 trabajadores y trabajadoras de distintas edades y orientaciones sexo-afectivas, además de utilizar metodologías que dieran cuenta de la posible información falsa que la gente compartiera (porque no es ciencia que la gente suele mentir sobre su cuenta bancaria y su vida sexual).

Se propone que la actividad sexual es un indicador de salud física y mental que debe considerarse como parte de la serie de rasgos productivos de una persona, en este caso, de trabajadores y trabajadoras.

Según Drydakis, es difícil saber qué lleva a qué: si la falta de sexo a ingresos bajos o los sueldos altos a mayor frecuencia de relaciones. Se sabe, sin embargo, que “el celibato resulta en menores salarios, así como menores salarios conllevan menos sexo. Es decir, tenemos argumentos socioeconómicos, de salud y de salud mental para respaldar ambos efectos.”

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No queda claro si a mayor sexo mayor salario, o viceversa, pero la relación se sostiene estadísticamente.

¿Riqueza sexual?

El estudio no señala diferencias salariales entre trabajadores heterosexuales y homosexuales: la orientación no parece ser el factor determinante del mayor salario, sino la frecuencia de actividad sexual.

Esta misma relación directa fue incluso más alta en la franja de edad entre 26 y 50 años. De igual forma, el sueldo de personas con capacidades diferentes sexualmente activos resulta mayor que el de las no activas.

Para los investigadores, la actividad sexual no se desarrolla solamente en el terreno de lo íntimo, sino que debe tomarse en cuenta como “barómetro para la salud, la calidad de vida, el bienestar y la felicidad”.

La hipótesis de Drydakis es que el sexo tiene un impacto emocional importante sobre otras áreas de la vida, como el trabajo. Igualmente señala que otras formas de cuidados que no involucren relaciones sexuales (el contacto, la vida social) son importantes para el equilibrio de la salud mental.

Padecimientos como la ansiedad y la depresión tienen un impacto económico importante. No se trata de decir que estos pacientes deberían tener “más sexo” para estar más sanos y trabajar mejor, sino de entender que el cuidar de nosotros mismos y de los demás (incluyendo el ámbito sexual) impacta positivamente en el resto de nuestra vida emocional.



Este podría ser el plástico del futuro (es 100% reciclable)

Una opción más para transitar a un futuro sustentable, cortesía de científicos de Berkeley.

Cuando el químico Leo Baekeland desarrolló el primer plástico sintético, allá por 1909, no estaba pensando en que fuese reciclable. Sólo tenía la intención de que pudiera ser utilizado en masa para así revolucionar un montón de incipientes industrias, sin reflexionar sobre las consecuencias que podía acarrear la interrupción del ciclo natural de la vida, donde nada se crea ni se destruye, sino que se transforma. Cosa que, por cierto, no hace el plástico.

Por supuesto, el plástico sí es reciclable. Pero reciclarlo es un gran problema, debido a que sus componentes químicos son demasiados y a que está lleno de aditivos. Además existen muchos tipos de plástico, lo que hace del reciclaje un auténtico juego de azar donde nunca se sabe cuál será el resultado final, pues un resultado homogéneo requeriría de que se reciclaran sólo los mismos tipos de plástico.

Es así que encontrarle un uso al plástico reciclado es muy difícil.

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Por ello, la opción es dejar de usar plástico: volver a los tiempos de nuestros padres, cuando usaban y reutilizaban envases de vidrio y había otras dinámicas de producción y consumo. Pero actualmente somos tan dependientes de este material que desintoxicarnos colectivamente de él tomará más tiempo del que quisiéramos.

 

Necesitamos otras alternativas

Por eso, un grupo de científicos de Berkeley han desarrollado un plástico que tiene todas las características del plástico sintético –como ser ligero y moldeable– pero que es 100% reciclable.

Estas son grandes noticias, ya que lo aparatoso del proceso de reciclaje del plástico es lo que ha hecho tan difícil encontrar formas de reutilizarlo. Algunos han hecho avances usándolo, por ejemplo, para pavimentar caminos. Pero, ¿cómo hacer este proceso algo menos complicado? Y más aún: ¿cómo hacer que todos podamos reciclar plástico sabiendo que sí servirá de algo?

 

Plástico prístino

Los científicos de Berkeley, cuyo estudio fue publicado en la revista Nature Chemistry, experimentaron con el plástico a nivel químico, haciéndolo susceptible a romperse a nivel molecular. Esto lo hace recuperar su forma original al ser reciclado, lo que facilita su reutilización. Así que estamos ante una especie de plástico prístino, resiliente, que puede cumplir el ciclo natural de la vida y que podríamos usar sin remordimiento.

Por supuesto, de popularizarse esta forma de plástico, sería necesario modificar la infraestructura de reciclaje ahí donde deba ser mejorada. Pero también es importante pensar que esta es sólo una solución entre otras, y que las alternativas al plástico no implican sólo sustituir este material o hacerlo reciclable, sino un cambio completo de mentalidad. ¿Es realmente necesario que seamos tan consumistas? ¿Estamos condenados a ser dependientes de envases y productos de un solo uso? Estas son las cuestiones fundamentales a las que ningún avance científico va a dar solución, sino sólo nuestra evolución a una sociedad más consciente.

 

* Imágenes: 1) American Fire Glass; 2) Equa