Mira a través de los ojos de este guepardo cazando a un antílope (VIDEO)

Este breve video de la BBC nos permite mirar a un antílope con la perspectiva de un guepardo salvaje, en el momento justo en el que va a ser cazado.

En la naturaleza salvaje suceden cosas extraordinarias. Para muchos, de gran crueldad; para otros, de asombrosa belleza. El acto de observar la naturaleza no sólo implica la contemplación de la creación (y toda la estética que ello conlleva) sino también presenciar a los personajes que ponen fin a la vida, en un ciclo inquebrantable donde las leyes universales se cumplen con pronunciado rigor. 

Las cámaras de la BBC, situadas para observar todo tipo de fauna que más vale no perturbar, han capturado cosas nunca vistas en expediciones previas, además de ir al ritmo del galope o las estampidas de diversos animales en su hábitat.

La BBC se ha caracterizado por sus reportajes de fondo y un equipo de fotógrafos excepcionales. Ahora, la originalidad de sus series radica en lograr instalar la cámara en los mamíferos, anfibios, aves y todo tipo de animales. Estas cámaras transmiten con nitidez la velocidad y los detalles de comportamiento de criaturas a las que un humano, por muy entrenado que esté, no puede acercarse.

En esta ocasión te traemos un sofisticado video sobre unos guepardos o chitas persiguiendo a un antílope joven y a su madre. Observar siempre es fascinante, pero más extraordinario es mirarlo como si fuésemos el protagonista de un escenario en la vasta jungla del más fuerte:

 



Sólo el 23% de la naturaleza del planeta es virgen (protejamos lo que nos queda)

Un estudio señala que la mayor parte de nuestro planeta se ha modificado bajo el influjo de las industrias humanas. Ahora está en nosotros proteger lo que queda de la naturaleza.

Hubo un momento en la historia de este planeta en que el verdor se extendía más allá de lo que nuestra mirada podía ver. Hoy en día, sólo el 23% de nuestro planeta es tierra virgen. ¿Qué ha ocurrido con el resto?

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature ha encontrado que el 77% de la tierra y el 87% del océano han sido modificados por la industria humana. Los edificios, carreteras, minas y cultivos del hombre se extienden a lo largo de todos los ecosistemas del planeta. En el océano, las zonas libres de contaminación y de la industria pesquera ya sólo se concentran en el Ártico.

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La expansión humana está terminando poco a poco con los lugares salvajes, y el panorama es preocupante. La gran mayoría de los territorios vírgenes que aún conserva nuestro planeta están repartidos en tan sólo cinco países: Rusia, Canadá, Australia, Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, es crucial que todas las naciones del mundo cooperen para conservar los últimos vestigios de naturaleza. 

 

¿Por qué es tan alarmante esta noticia?

A pesar de que ciertas alteraciones han sido necesarias para la evolución de las sociedades humanas, pensar en un planeta sin zonas salvajes es renunciar a las miles de especies animales que se refugian en ellas. Tampoco hay que olvidar que estas áreas son nuestra principal arma contra el cambio climático. Absorber lo último que queda de naturaleza sería catastrófico para la Tierra.

Los pasos que tomen las naciones que contienen el resto de los ecosistemas intactos en nuestro planeta serán cruciales para garantizar un futuro sustentable. Ahora más que nunca, urge regularizar las industrias mineras y pesqueras y limitar la expansión de megaconstrucciones.

Los autores del estudio proponen que se impulse un tratado internacional al estilo del Acuerdo de París (que toma acción contra el cambio climático) para prevenir más destrucción. Globalmente es una estupenda idea, pero, ¿qué podemos hacer nosotros?

Diariamente sufrimos los estragos de la expansión industrial acelerada, en especial quienes habitamos en las grandes ciudades. La falta de árboles ha envenenado cada vez más el aire, lo cual a la larga causará todo tipo de enfermedades. Las emisiones de CO2 producidas por las industrias alimenticias también contaminan, y no hablemos de los residuos de plástico que eventualmente terminan en nuestros estómagos.

La pérdida de estos ecosistemas va más allá de la salud física. Es necesario luchar activamente contra tanta devastación. Recordar que existen formas de arrasar con el cambio climático desde nuestro lugar, pero que también es necesario tomar postura como ciudadanos que encauzan decisiones a través de sus gobiernos. Si bien la industria privada y las instituciones gubernamentales toman las decisiones, la última palabra es nuestra. Votemos en favor de la información fundamentada, del ciudadano activo. Hagámosle saber al otro, a nuestros hijos… Eliminemos la ignorancia.

Es lo mínimo que podemos hacer para asegurarnos de que las siguientes generaciones (o inclusive la nuestra) puedan tomar un respiro de aire fresco y contemplar las áreas salvajes en todo su esplendor originario.



La fugaz y espectacular lucha entre un águila y un zorro por una presa (VIDEO)

Una liebre puso en disputa a un zorro y un águila; la escena fue capturada en video, en un Parque Natural de Seattle.

El video de un zorro a quien un águila intenta arrebatarle su presa –una liebre– ha dado la vuelta al mundo. La escena es francamente espectacular, pero también nos recuerda un aspecto de la naturaleza bastante crudo: la lucha por sobrevivir. 

El mundo natural es precioso, pero también duro (y esto quizá sea la metáfora perfecta para resumir, a grandes rasgos, nuestra propia existencia). La naturaleza se manifiesta en auroras boreales y prístinos amaneceres; pero también lo hace en forma de luchas constantes entre seres, elementos y demás fuerzas que, en conjunto, dan vida a un desbordante engranaje. 

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El fotógrafo Kevin Ebi documentó hace unos días esta serie de increíbles imágenes y videos en el San Juan Island National Historical Park, en las afueras de Seattle. En ellas vemos a un zorro que carga una liebre recién apresada. Repentinamente aparece un águila, que captura a la liebre en sus garras e intenta levantar vuelo; el problema es que, como podemos observar, el zorro no está particularmente dispuesto a ceder su presa.