Hallan microplásticos tóxicos en agua embotellada proveniente de México y otros países

Se encontró que 90% de las botellas tiene estas partículas, que se adhieren al agua que bebemos.

En la actualidad, gran parte del agua que consumimos en áreas urbanas es embotellada. Se trata de una forma de consumir el agua que hace algunas décadas habría sido considerada inútil, pues en muchos países era –y sigue siendo– posible tomar agua del grifo, pues ésta es potable.

Lamentablemente, el agua embotellada se impuso como una necesidad debido, por un lado, a la desinformación, y por el otro, al nulo mantenimiento de las tuberías en muchos países. Es el caso de México, donde el mercado del agua embotellada comenzó en 1991 tras los brotes de cólera que se presentaron en algunas entidades del país, y siguió creciendo debido al temor tanto a las bacterias como a los materiales nocivos con los que se construyeron las tuberías, como el asbesto cancerígeno.

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Resulta paradójico, no obstante, que la solución a los problemas del agua potable sean las botellas de plástico, que además de ser altamente contaminantes, han probado ser sumamente nocivas para la salud humana. A otras investigaciones al respecto se suma un nuevo estudio, realizado por la Universidad Estatal de New York y revisado y sustentado por la World Health Organization, el cual reveló que de 259 botellas de plástico, el 90% contenía pequeñas partículas de plástico.

Las botellas provenían de nueve países: México, EEUU, China, Brasil, India, Indonesia, Líbano, Kenya y Tailandia, y todas eran de marcas bien posicionadas en el mercado.

Los microplásticos son diminutas partículas de plástico desprendido de las botellas. Los investigadores encontraron en promedio 10 de estas partículas por cada litro de agua, y otras 314 partículas que asumen que podrían ser de plástico, pero que no pudieron identificar.

Según los científicos, los microplásticos podrían provenir del proceso de embotellamiento, o incluso desprenderse de las tapas al abrir la botella.

La preocupación principal respecto a estas partículas es que puedan liberar químicos nocivos para la salud y que debido a su tamaño puedan viajar por el tracto gastrointestinal y propagarse en el resto del cuerpo. Incluso, señalan los investigadores, las micropartículas podrían pasar hacia el sistema límbico cerebral y adherirse a los ganglios linfáticos, mismos que pueden desarrollar cáncer.

Ante toda esta evidencia y lo que pudiera descubrirse en un futuro, nuestro papel como consumidores es permanecer atentos. Y sobre todo, no olvidar que el agua potable es un derecho, y que en países como México ningún hogar debería estar comprando la absurda cantidad de mil 500 litros de agua embotellada al año. Es una tarea ciudadana (y necesaria) abogar por óptimas condiciones para beber agua, que no impacten a nuestra salud ni al planeta.



Después de leer esto, no volverás a beber un vaso de agua que dejaste toda la noche a lado de tu cama

Un vaso de agua que se queda a la intemperie en temperatura ambiente, pasa por un proceso de invasión de microorganismos a lo largo de la noche.

Tras una larga sesión de sueño, cuando el cuerpo utiliza las reservas de agua para mantenerse hidratado, lo más recomendable es beber un vaso de agua casi al momento de despertarse. Para ello, antes de levantarnos, sólo estiramos nuestro brazo hacia la mesa de noche y tomamos el vaso de agua que, preventivamente, colocamos la noche anterior. Sin embargo, ¿has notado que esa agua tiene un sabor diferente?

De acuerdo con el Dr. Kellogg Schwab, director de Johns Hopkins University Water Institute, este vaso de agua que se queda a la intemperie en temperatura ambiente, pasa por un proceso de invasión de microorganismos a lo largo de la noche. Si bien el agua tratada contiene cloro que controla la presencia de estas pequeñas comunidades, a temperatura ambiente éstas empiezan a multiplicarse rápidamente. Así que, sin importar si se trata de agua limpia ni de un vaso limpio, uno está bebiendo una mezcla de gérmenes en ese líquido incoloro. Eso sin mencionar el polvo del ambiente que pudo caer en el vaso a lo largo de esas horas.

Sin embargo, esto no es lo único que provoca la fiesta de gérmenes habitando en nuestro vaso de agua (ni que tenga un sabor un poco menos refrescante). Podríamos decir que uno de los factores principales es el dióxido de carbono: tras doce horas sin haber tapado el agua, el agua empieza a mezclarse con el dióxido de carbono del aire, lo que provoca que disminuya su pH y, en consecuencia, su sabor. Aunque, sigue siendo bebible (salvo por los gérmenes que nadan a e nuestra bebida matutina). 

En cuanto a las botellas de agua hechas con plástico que se quedan bajo los rayos solares dentro de un automóvil, lo ideal es alejarse de ellas. Las botellas de plástico contienen BPA (el químico  tóxico interruptor del funcionamiento óptimo de las hormonas), el cual se libera con el calor del sol. Esto significa que, aunque lo laves y lo reutilices, el BPA continúa en la estructura de la botella, provocando consecuencias fuertes en la salud.

 



El increíble caso del Río Santiago; 20 años contaminado por empresas intocables en México (VIDEO)

Las columnas de espuma contaminada, los olores y los químicos en el aire son respirados por unas 120 mil personas a diario.

Foto: verdebandera.com.mx

En el estado de Jalisco, del alguna vez magnífico lago de Chapala, nace el Río Santiago; que luego desemboca en las costas de Nayarit. En la cuenca de este río el gobierno ha permitido por años la instalación de unas 200 industrias nacionales y extranjeras que han descargado por lustros sus desechos químicos e industriales en sus aguas.

Hace unos 20 años organizaciones sociales y habitantes de la zona comenzaron a pelear por el saneamiento del río (existe un caso que hizo ruido internacional por la muerte de un niño que cayó al río y murió luego de tener contacto con estos químicos). La respuesta del gobierno ha sido el gasto de miles de millones de pesos en plantas de tratamiento. Pero existe un absurdo que nos lleva más allá del México surrealista: al México corrupto, que se empequeñece ante el poder de las empresas… En todo este tiempo, increíblemente las corporaciones continúan arrojando sus desechos al río sin que nadie lo impida. De esta manera, las autoridades no han tenido la voluntad política de eliminar el problema de fondo que, simplemente es: obligar a las empresas a que traten sus propios desechos.

Para el gobierno la causa principal de la contaminación del Río Santiago han sido los desechos fecales de los hogares, pero a la fecha, ni si quiera en el discurso ha sido capaz de reconocer la responsabilidad de las industrias en esta contaminación.

Cada días unas 120 mil personas son afectadas por la suciedad de esta agua que pasa por municipios como El Salto y Juanacatlán. Caminar por este río es encontrarte con montañas de espuma contaminada; olor a ácidos, metales y residuos; un espectáculo que en su grotesca magnitud devela el gran poder de las corporaciones.

¿Qué autoridades son las que deben obligar a las empresas para que paren el arrojo de residuos al río (y a las que hay que presionar)?

Profepa

Gobernador de Jalisco

 

Twitter de la autor: @anapauladelatd

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional