La importancia de las comunidades indígenas como activistas en defensa de la naturaleza

Todos podemos aprender del activismo indígena, para cuidar de la naturaleza y las zonas culturalmente sagradas.

En el principio, era la tierra. Y lo sigue siendo; territorio y terruño van de la mano. Identidad, raíces y origen. Aproximadamente, 37 millones de personas están repartidas en 5 mil tribus del mundo y habitan 90 países. Muchas de estas comunidades indígenas se han convertido en comunidades activistas.

La importancia de preservar la cultura, las lenguas y los hábitats donde han subsistido diferentes grupos étnicos radica en que hay mucho que aprender de ellos; de su forma de organizarse, interrelacionarse, usar los materiales y recursos naturales, interactuar con la naturaleza, y en cuanto a su alimentación, sus símbolos, etcétera.

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Joven defensor ambiental en Honduras. Foto: Giles Clarke/Mongabay

Es un privilegio que, gracias a la información y los medios de comunicación, el conocimiento de los indígenas se haya extendido; es por eso que, ahora, su conocimiento sobre el medioambiente se ha difundido.

La naturaleza es parte de la vida diaria de estos pueblos, ya sea mediante las plantas medicinales, las fibras para hacer hamacas o cestas y artesanía, o al cultivar el campo y celebrar fiestas. Si los recursos básicos se agotan estas comunidades tendrían que desplazarse, y eso es más complejo que simplemente cambiar de geografía.

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Comunidades indígenas en Perú frente a su tierra invadida por la minería.

Para los indígenas, la conexión ancestral con su paisaje es vital, tanto que la amenaza de la industria minera, la extracción de petróleo, la contaminación de mantos acuíferos, y en general, las políticas económicas neoliberales los han llevado a una postura radical: defender con su propia vida las reservas naturales donde han vivido por generaciones.

Los indígenas no sólo son los guardianes de la naturaleza, sino que sus conceptos son un paradigma que poco tiene que ver con el indiviadualismo global; para ellos “hogar” no sólo es una casa de concreto, barda y garaje, sino todo lo que hace posible su cultura, es decir, sus ríos, costas, bosques, cordilleras, selvas, animales, etc. Hogar es el territorio y el hábitat completo que les permite sembrar y cosechar desde hace siglos.

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Una mujer camina por una carretera sobre la presa Aurora, uno de los dos proyectos de presas hidroeléctricas en el oeste de Honduras. Foto: Giles Clarke/Mongabay

A raíz de la tala inmoderada, la contaminación de ríos, la extinción de selvas y bosques, el fracking y el cambio climático, los indígenas se han asumido como activistas partiendo del “derecho colectivo a la autodeterminación, entendida como una mayor participación y autonomía en el contexto del estado nacional”, según explica la especialista Claudia García.

Algunos de los triunfos del activismo indígena:

  • Wirikuta, región sagrada huichol (México), que logró que la minera canadiense First Majestic Silver cediera la concesión de los terrenos y la minera no se construyera.
  • TIPNIS, 2,000 indígenas que durante más de 2 meses realizaron una marcha entre las ciudades de Trinidad y La Paz, Bolivia, para manifestar su rechazo a una carretera que atravesaba del territorio entre los Andes tropicales a 3,000m sobre el nivel del mar y la llanura amazónica, a 180m.
  • En Colombia, los indígenas han luchado contra la fumigación áerea, logrando que la sociedad civil los apoye y se organice.
  • La guatemalteca Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992 y el Premio Príncepe de Asturias en 1998 por su liderazgo social.
  • En Brasil, principal productor de azúcar, los indígenas luchan contra una marca de refresco de cola que los ha despojado de sus tierras y ha contaminado sus ríos.
  • En Perú, un grupo de mujeres indígenas se organizan para recuperar semillas ancestrales, ante la catástrofe del cambio climático.
  • El Laboratorio de Paz y Grupo de Trabajo sobre Asuntos indígenas de la Universidad de los Andes, realizó un foro para que “el Gobierno no promueva proyectos de minería sin realizar procesos de consulta con las comunidades indígenas”, para denunciar las consecuencias negativas de las políticas minera y energética, asumidas por el gobierno venezolano.
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Defensor ambiental Tarahumara Isidro Baldenegro, del Municipio Guadalupe y Calvo, Chihuahua, México. Fue asesinado en el 2017.

Desgraciadamente, esta es una postura que implica riesgos en muchos países, incluido México. Desde el 2016, en el mundo se ha asesinado a 200 activistas indígenas por defender sus derechos y los de sus ecosistemas.

Las comunidades indígenas son

la puesta en marcha de una democracia étnica real.

(C. G.)

 

* Fotografía principal: CIFOR



Contaminación por CO2 alcanza cifra récord: el desolador informe de la ONU

La ONU declara urgente la toma de acciones. ¿Fracasamos como especie? No: todavía puedes hacer algo.

Justo antes de la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP24), que tendrá lugar en Polonia del 2 al 14 de diciembre, el Programa para el Medio Ambiente de la ONU publicó una noticia alarmante: las emisiones de dióxido de carbono han registrado un aumento nunca antes visto a nivel mundial. Según la ONU:

las emisiones mundiales de CO2 aumentaron en 2017 después de 3 años de estancamiento.

En el último año, la emisión global de carbono se incrementó en un 1.2%. Parece un porcentaje pequeño, pero hay que pensar a largo plazo: si no se hace algo al respecto, una cifra así culminaría en un aumento irreversible de la temperatura global para el año 2030.

Este es el mayor incremento que se ha registrado en los 9 años que la ONU lleva evaluando el cambio climático. Los efectos de este fenómeno ya se reflejan en varios ámbitos de nuestras vidas: el aire contaminado de las ciudades deriva en enfermedades e incluso muertes prematuras.

¿Qué es lo que queda? Aminorar el daño en la medida de lo posible. 

La directora del Programa para el Medio Ambiente del organismo, Joyce Msuya, expresa:

El reporte científico es claro: a pesar de los ambiciosos planes de los gobiernos para frenar el cambio climático, es necesario que actúen más rápido y con mayor urgencia. 

La rápida expansión de la industria de los combustibles fósiles a nivel global ha llevado al planeta a esta crisis del cambio climático. Los niveles históricos de dióxido de carbono que se registraron este año se relacionan directamente con el crecimiento económico de los países involucrados, según la ONU.

Actualmente, sólo 57 países están desarrollando proyectos urgentes para detener estas emisiones. Entre ellos se encuentra Bruselas, que se comprometió a detener completamente el uso de combustibles fósiles para el año 2050. 

Se espera que más países tomen acciones para transformar el sector energético y abaratar los costos de las energías renovables. Como explica Jian Liu, científico en jefe del programa:

Si todos los subsidios de combustibles fósiles se reducen gradualmente, podríamos lograr una reducción del 10% en las emisiones de carbono para el 2030.

En este enlace puedes leer el reporte completo en español. 

Y acá está todo lo que puedes hacer para contribuir a detener este desalentador escenario.



Sólo el 23% de la naturaleza del planeta es virgen (protejamos lo que nos queda)

Un estudio señala que la mayor parte de nuestro planeta se ha modificado bajo el influjo de las industrias humanas. Ahora está en nosotros proteger lo que queda de la naturaleza.

Hubo un momento en la historia de este planeta en que el verdor se extendía más allá de lo que nuestra mirada podía ver. Hoy en día, sólo el 23% de nuestro planeta es tierra virgen. ¿Qué ha ocurrido con el resto?

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature ha encontrado que el 77% de la tierra y el 87% del océano han sido modificados por la industria humana. Los edificios, carreteras, minas y cultivos del hombre se extienden a lo largo de todos los ecosistemas del planeta. En el océano, las zonas libres de contaminación y de la industria pesquera ya sólo se concentran en el Ártico.

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La expansión humana está terminando poco a poco con los lugares salvajes, y el panorama es preocupante. La gran mayoría de los territorios vírgenes que aún conserva nuestro planeta están repartidos en tan sólo cinco países: Rusia, Canadá, Australia, Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, es crucial que todas las naciones del mundo cooperen para conservar los últimos vestigios de naturaleza. 

 

¿Por qué es tan alarmante esta noticia?

A pesar de que ciertas alteraciones han sido necesarias para la evolución de las sociedades humanas, pensar en un planeta sin zonas salvajes es renunciar a las miles de especies animales que se refugian en ellas. Tampoco hay que olvidar que estas áreas son nuestra principal arma contra el cambio climático. Absorber lo último que queda de naturaleza sería catastrófico para la Tierra.

Los pasos que tomen las naciones que contienen el resto de los ecosistemas intactos en nuestro planeta serán cruciales para garantizar un futuro sustentable. Ahora más que nunca, urge regularizar las industrias mineras y pesqueras y limitar la expansión de megaconstrucciones.

Los autores del estudio proponen que se impulse un tratado internacional al estilo del Acuerdo de París (que toma acción contra el cambio climático) para prevenir más destrucción. Globalmente es una estupenda idea, pero, ¿qué podemos hacer nosotros?

Diariamente sufrimos los estragos de la expansión industrial acelerada, en especial quienes habitamos en las grandes ciudades. La falta de árboles ha envenenado cada vez más el aire, lo cual a la larga causará todo tipo de enfermedades. Las emisiones de CO2 producidas por las industrias alimenticias también contaminan, y no hablemos de los residuos de plástico que eventualmente terminan en nuestros estómagos.

La pérdida de estos ecosistemas va más allá de la salud física. Es necesario luchar activamente contra tanta devastación. Recordar que existen formas de arrasar con el cambio climático desde nuestro lugar, pero que también es necesario tomar postura como ciudadanos que encauzan decisiones a través de sus gobiernos. Si bien la industria privada y las instituciones gubernamentales toman las decisiones, la última palabra es nuestra. Votemos en favor de la información fundamentada, del ciudadano activo. Hagámosle saber al otro, a nuestros hijos… Eliminemos la ignorancia.

Es lo mínimo que podemos hacer para asegurarnos de que las siguientes generaciones (o inclusive la nuestra) puedan tomar un respiro de aire fresco y contemplar las áreas salvajes en todo su esplendor originario.