Esta iniciativa busca salvar a la planta que produce el 50% del oxígeno que respiras

Porque “a veces, la desesperación crea la inspiración”, este proyecto está intentado salvar, desde una óptica colectiva, a la planta que produce buena parte del oxígeno que respiramos.

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Para muchos es una sorpresa saber que no todo el aire que se respira proviene de las plantas terrestres, y más aún que la mitad de éste depende de la salud de los océanos. The Oxygen Project parte de esta premisa, y de que probablemente en menos de un siglo el mundo podría desaparecer. Esta idea hizo un eco en la mente del activista y productor Rutherford Seydel, fundador del proyecto, que hoy dedica su vida a pensar en la mejor manera de proteger la vida, mediante dos de las fuentes más importantes de ésta: el oxígeno y los fitoplancton que lo producen.

Seydel pensó asertivamente que la única manera de interesar a un público más amplio por esta cuestión era estimulándolo de la manera correcta, es decir, desde la visión de un consumidor, que puede enriquecer su cotidianidad (y su dieta), protegiendo al fitoplancton.

Como el proyecto sugiere en su página de Facebook oficial, Oxygen Project se propone:

“motivar comportamientos que maximicen los beneficios financieros y de salud por medio de la educación y del compromiso con la protección de aquellos sistemas que proveen vida.”

Pero, ¿por qué salvar al fitoplancton?

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Fitoplancton visto en un microscopio

Alrededor del 50% del oxígeno del mundo es generado por el fitoplancton: organismos vegetales acuáticos microscópicos que viven en los océanos. Éstos se han visto dramáticamente afectados por la contaminación de las ciudades y por la pesca industrial, cuyas prácticas acelerar la destrucción de los ecosistemas marinos y, con ellos, del microscópico fitopalancton.

Según diversos estudios, la producción natural del fitoplancton se redujo en un 40%. Este tipo de alarmantes cifras son las que hicieron a Seydel fundar The Oxygen Project. La iniciativa que busca alentar a las personas a tener una dieta más sana, no basada en la carne, ni mucho menos en el pescado, como una manera de mantenerse más saludables, ahorrar dinero y salvar al fitoplancton.

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Es esta microscópica planta la que produce este luminoso fenómeno

 “A veces, la desesperación crea la inspiración.”

De esta premisa —y urgencia— surgió la idea, al parecer simple, de organizarse: de crear un proyecto específicamente enfocado en esta problemática, y de difundirla mientras se explica la importancia del fitoplancton y su papel fundamental en la manutención de la vida en la tierra.

¿Cómo funciona The Oxygen Project?

Antes que nada, este proyecto busca inspirar a cientos de personas. Ciertamente, el discurso ambientalista y contra el cambio climático se está agotando. Por eso es que Seydel decidió enfocarse en el oxígeno y el fitoplancton, como una premisa no sólo del propio proyecto, sino de la vida misma; en que las acciones que la gente tome —como mantener una dieta más sana basada en plantas— sean recompensadas mediante acciones del mismo dinero ahorrado por los contribuidores que hayan gastado menos dinero gracias a no invertir en alimentos caros, como la carne y el pescado. Así, The Oxygen Project es una suerte de espiral de apoyo mutuo y solidaridad con el planeta.

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Seydel cree que esta premisa, aunada al incentivo económico, pueden salvar al planeta. Pero The Oxygen Project es una solución que necesita del compromiso y la acción colectivas. Te invitamos a seguir sus redes sociales, y el sitio que pronto estará en línea, para aceptar su reto y conocer más sobre las fuentes primigenias de la vida (y cómo conservarlas).

*También en Ecoosfera: Documental revela los daños al medio ambiente por mala alimentación



La atención es nuestro puente con el mundo

La economía de la atención gana millones robando nuestra atención, pero, ¿cómo podemos recuperarla para alcanzar nuestros objetivos?

Nuestras capacidades cognitivas son nuestro puente con el mundo. Son aquella habilidad que nos permite conocerlo, pero también inteligirlo, memorizarlo y nombrarlo. Más aún: son un aspecto esencial de la conciencia humana.

¿Qué tan importantes no serán estas capacidades, que en la actualidad son explotadas por otros?

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La información se ha vuelto una mercancía. Y para poder competir, las grandes industrias de todo tipo –pero sobre todo las industrias techtienen que lograr captar nuestra atención, vendiéndonos cierto tipo de información. Lo único que quieren es que demos click y que nos quedemos viendo un video por más de tres segundos. O en el caso de la publicidad, nos siguen bombardeando con mensajes irrisorios y cacofonías estridentes.

Cada dos días es generada más información de lo que se generó en toda la historia de la humanidad antes de 2003

Lo malo –para las industrias y para nosotros– es que hemos entrado en un circulo vicioso. Mientras más atención nos exigen, menos atención somos capaces de prestar. La demanda por atención nos aletarga, y por eso hoy son usadas insólitas formas para explotar nuestras capacidades cognitivas. Para ello se utilizan todo tipo de recursos: psicológicos, neurológicos, de programación y de diseño.

¿A que grado se está viendo comprometida nuestra atención?

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Tenemos distintas formas de prestar atención. Estas se producen en los dos hemisferios del cerebro: en el hemisferio izquierdo está la atención más analítica, mientras que en el derecho está una atención más enfocada a la exploración sensorial. Estas capacidades se complementan: el hemisferio izquierdo es el que le da una representación a la totalidad captada por el hemisferio derecho.

De alguna manera, la atención del hemisferio derecho, que es la más libre, la que no se “engancha”, sino que se mantiene al tanto de todo, es aquella que se está viendo más comprometida debido a la economía de la atención. Porque la atención que reclama el Internet, las redes sociales y los servicios de entretenimiento, es una atención inmediatista, de gratificaciones al instante. Apaga nuestra modalidad de exploración y nos engancha a una sola cosa: a las pantallas.

¿A qué quieres prestar atención?

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Pero la atención en realidad es una experiencia, no sólo un recurso. Y es una capacidad que nos permite encontrar nuestros intereses y llevar a cabo nuestros propios objetivos. Por eso es urgente que dejemos las pantallas y volvamos a explorar al mundo y a nosotros mismos con él. Quizá la pregunta más pertinente sea: a qué queremos prestarle atención… ¿Lo habías pensado?

Si quieres dejar de ser explotado por la economía de la atención, ya existen algunas propuestas, como el minimalismo digital, que sirven como modelos para tener una vida menos tecnológica y más orgánica. A esto se suman prácticas que podemos adoptar, como la meditación mindfulness, el hacer de la comida un ritual de principio a fin –y dejar de comer frente a las pantallas comida rápida–, o incluso prácticas sin una finalidad aparente, como salir a dar una caminata.

Así podremos conquistar nuevamente nuestra atención consciente y enfocarla en lo que verdaderamente importa.

Imágenes: Piero Fornasetti



Derretimiento de los icebergs disminuirá los efectos del cambio climático

El derretimiento de los icebergs no sólo ha contribuido a la elevación de los niveles del mar, también, parece ser, ha ayudado a disminuir los efectos del cambio climático.

En los últimos 60 años, el calentamiento global ha desencadenado una serie de consecuencias negativas en el medio ambiente; como por ejemplo, el aumento de temperatura tanto los océanos profundos más que en cualquier otra etapa de los últimos 10 mil años, como en ecosistemas terrestres provocando sequías e incendios arrasadores; la intensificación en tormentas, principalmente en regiones del noreste del planeta; la acentuación en olas mortales de calor y propagación de enfermedades tropicales; la proliferación en huracanes poderosos y peligrosos debido al exceso de energía de las aguas más calientes en los océanos; y finalmente el derretimiento de glaciares y deshielo temprano de éstos en ríos y lagos.

Ahora, de acuerdo con un estudio realizado en University in Sheffield, en Reino Unido, el derretimiento de los icebergs no sólo ha contribuido a la elevación de los niveles del mar, también, parece ser, ha ayudado a disminuir los efectos del cambio climático. Esto se debe a que la huella de las algas que estos icebergs dejaron atrás, están atrapando cantidades significativas de dióxido de carbono que probablemente hubieran escapado hacia la atmósfera.

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Tras analizar el evento a través de 175 fotos satelitales de alta calidad de los icebergs gigantes del Océano Antártico, se encontró que estos enormes bloques de hielo estaban dejando un rastro verdoso de 1 000 km de largo. Se trataba de la proliferación del alga fitoplancton, la cual tiene la habilidad de desarrollarse en agua rica en nutrientes como la de los icebergs derretidos.

El alga fitoplancton secuestra al carbono, manteniéndolo en stock durante mucho tiempo dentro del océano. Según los cálculos de los investigadores, el alga almacena hasta el 20 por ciento del Océano del Sur, la cual es una región responsable de atrapar el 10 por ciento del dióxido de carbono de todo el planeta –alrededor de millones de toneladas–.

Al morir las algas, caen al fondo del océano atrapando el CO2 que absorbieron mientras estuvieron en la superficie, reduciendo así los niveles contaminantes en la atmósfera. Por tanto, si los icebergs continúan derritiéndose en el próximo siglo, entonces el planeta podría tener un giro significativo en cuanto al calentamiento global.

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Grant Bigg, líder el estudio, explicó que los icebergs gigantes realmente tienen un papel predominante que se desconocía hasta ahora. Cuando un iceberg desapareció, se descubrió el incremento sustancial en los niveles de clorofila, indicando entonces la presencia del fitoplancton. Por ello, Bigg propone usar este método manual como una manera potencial para reducir los efectos del cambio climático.