Las cosas que brillan nos atraen de forma innata. Los objetos lustrosos y resplandecientes nos gustan, no sólo por una cuestión estética, o porque se relacionen con dinero y lujo; inclusive no se limita a una fascinación mineral, existe una razón fisiológica.

por que nos atraen las cosas brillantes

Los estudios que se han realizado, bajo diferentes aproximaciones, revelaron que la razón por la que los bebés chupan las llaves o llevan la boca a la superficie de un espejo es un impulso bien básico: la conexión vital con el agua.

Un equipo de investigadores de Bélgica abordó este asunto con cinco pruebas que se publicaron en el Journal of Consumer Psychology. En una de ellas repartieron a los participantes una hoja de papel que no podían ver. Quienes tuvieron una hoja de papel brillante la calificaron como “más atractiva”, aun sin verla; mientras que los que tocaron una hoja de papel mate la describieron como de menor calidad y menos atractiva:

¿Te preguntarás dónde entra el asunto del agua? Pues verás. Los participantes en las pruebas entre más sedientos estaban más preferían imágenes y superficies brillosas. ¿Cómo lo supieron? Así:

En el estudio sin ver, los participantes percibieron más agua cuando les pidieron que imaginaran qué había en las hojas de papel que les repartieron. En otra de las pruebas, aunque el material era el mismo y los participantes podían ver, se calificaron como papel mate las imágenes más desérticas.

En un experimento final los investigadores dividieron en tres grupos a los 126 participantes. A un grupo le dieron de comer unas galletas sin darles agua, a otro grupo le dieron galletas y agua; y al tercero ni galletas ni agua. Después repartieron ocho fotografías, la mitad mate y la otra en papel brillante. Los tres grupos prefirieron las imágenes brillosas, pero los grupos que habían comido galletas las calificaron como “más atractivas”.

chispeante cosas que brillan brillantes

En conclusión, los participantes más sedientos fueron los más atraídos por imágenes que brillaban. Básicamente nos gusta lo que brilla porque nuestro cerebro lo asocia con agua o líquidos. Una cuestión de origen vital, que apela a las necesidades más básicas de los seres vivos. Y quizá y hasta se trate de un culto íntimo a lo que erige vida.