Una galería al aire libre: retratos etéreos en pequeños ojos de árboles (FOTOS)

En una época donde el arte acapara las galerías o los museos prestigiosos, ver la obra de Dudnikova invita a observar, como rincones de creatividad, espacios que a veces pasan desapercibidos.

La artista moscovita Eugene Dudnikova lleva el street art a los árboles.  En el límite de bosques y ciudades, de barrios y parques, la pintora aprovecha los nudos en el tronco de un árbol o escarba en su cortezas para dejar escenas minúsculas y coloridas.

En tiempos del dibujo, la foto digital y el graffiti callejero, Dudnikova se planteó dejar pequeñas pinturas, casi de estilo naïve, que se mimetizan en paisajes semirurales o zonas arboladas. Porque los árboles también conversan cuando se juntan en los parques, como dice el escritor Eugenio Montejo, mientras su voz se pierde en las hojas, así la artista rusa deja un gesto poético en sus pinturas.

Estos trazos, casi insignificantes, visten los ya de por sí nobles y estilizados árboles. Pequeños paisajes dentro del entorno natural. Una galería al aire libre para quienes recorran con atención estos senderos, pero también un homenaje al propio bosque, enaltecerlo con arte.

pinturas sobre arboles arte naturaleza fotos Eugene Dudnikova

pinturas sobre arboles arte naturaleza fotos Eugene Dudnikova

pinturas sobre arboles arte naturaleza fotos Eugene Dudnikova

En una época donde el arte acapara las galerías o los museos prestigiosos, ver la obra de Dudnikova en espacios abiertos, en ojuelos de la madera, casi escondidos, invita a ver como rincones de creatividad espacios que a veces pasan desapercibidos.



Una pequeña variación en este número podría revolucionar la física (y la realidad) como la conocemos

Una constante con la que los científicos se han topado a lo largo de la historia podría demostrar que la naturaleza también evoluciona a través del tiempo.

Para las ciencias exactas, las constantes representan valores confiables para entender el mundo a nuestro alrededor. La velocidad de la luz, la aceleración con la que la gravedad terrestre atrae los cuerpos en caída libre y muchos otros aspectos de la naturaleza se consideran invariables a través del tiempo.

¿Pero cómo podemos estar seguros de que la naturaleza no cambia? O dicho de otra manera, ¿cómo sabemos que una constante no evoluciona a través del tiempo?

Una de las constantes más misteriosas de la ciencia aparece en los cálculos astronómicos, en el funcionamiento de la química e incluso en la manera en que los átomos se forman. Es un número con el que científicos de diversas disciplinas se topan una y otra vez a lo largo de la historia: 1/137. Descrito por el radical físico Richard Feynman como “uno de los misterios malditos más grandes de la física: un número mágico que aparece sin que podamos entenderlo”, este número aparece en áreas como la relatividad, el electromagnetismo y la mecánica cuántica.

La Constante de Estructura Fina del Universo, también conocida como constante de Sommerfeld, es una constante que caracteriza la interacción electromagnética entre las partículas elementales cargadas. La importancia de esta constante, representada por la letra griega “alpha” (α), es que dependiendo de su valor es posible descartar o no la existencia de una estructura interna del electrón. Se compone de tres constantes: la velocidad de la luz, la carga electromagnética de un electrón y la constante de Planck. 

Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que los neutrones, protones y electrones eran las partículas elementales de la materia. Pero tiempo después se descubrió que los protones y neutrones aún pueden descomponerse en elementos más pequeños, llamados quarks.

Actualmente los científicos creen que los electrones sí son partículas elementales y en esa suposición se basa el Modelo Estándar de la física de partículas elementales, la física mediante la que nos explicamos la mayor parte de los fenómenos macroscópicos a nuestro alrededor. Pero si la constante alpha presentara variaciones, significaría que la física tal y como la conocemos podría dar un giro inesperado.

El pasado 13 de abril, se realizó la medición más precisa de esta constante por científicos de la Universidad de Berkeley, California. Por primera vez se utilizaron pulsos láser en lugar de cálculos indirectos para llevarla a cabo. Los resultados confirmaron que partículas hipotéticas que habían sido nombradas como “fotones oscuros” en realidad no existen.

Si la medición hubiera revelado la existencia de los fotones oscuros, el electrón hubiera dejado de considerarse una partícula elemental, revolucionando por completo la física. Debido a la importancia de esta constante, los científicos no han dejado de realizar pruebas para encontrar variantes en su comportamiento.

Este mismo año entró en operaciones ESPRESSO (por sus siglas en inglés Echelle Spectrograph for Rocky Exoplanet and Stable Spectroscopic Observations), un instrumento instalado en el Observatorio Astronómico de Paranal con la capacidad de medir velocidades radiales con una precisión de 10 cm/s.

ESPRESSO también es capaz de medir variaciones en escalas de giga años (una unidad de tiempo equivalente a mil millones de años) de algunas constantes físicas, como la Constante de Estructura fina del Universo o la relación de masas entre el protón y el electrón.

Los encargados del programa esperan que para 2019, ESPRESSO revele información inesperada que podría revolucionar toda nuestra concepción del universo.

Imagen principal: Richard Feynman en acción



La naturaleza es arte por sí misma (y el desierto, una suerte de profundidad)

Una improbable instalación de Land Art, en medio del desierto del Sahara, construye las metáforas más hermosas sobre este paisaje; sobre la infinidad y la profundidad.

El desierto es natural; cuando estás allí, puedes estar a tono con tu entorno, algo que pierdes cuando vives en la ciudad.

Robyn Davidson

 

Entre las apologías a la naturaleza más distinguidas del Land Art (el arte de la construcción del paisaje), figura un peculiar laberinto que invita a disfrutar lo infinito en el desierto, en el aquí y el ahora… su nombre es Desert Breath.

La obra, una instalación diseñada en medio del desierto del Sahara, cerca del mar Rojo, en Egipto, invita a todo aquel que la observa a disfrutar de la inmensidad del territorio, de la figura-metáfora del desierto y lo que ésta invoca en cada una de las mentes… Ideas como que el desierto es un lugar donde uno puede experimentar el infinito en una suerte de profundidad, de estado de ánimo, o de paisaje a lo largo y ancho del inconsciente. 

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

Desert Breath fue un proyecto realizado en 1997, pero hasta la fecha no se ha desintegrado, pues se trata de una instalación creada con materiales del entorno (no más que arena y agua). De ahí que sea considerado arte y un instrumento para medir el paso del tiempo.

Fue creado por D.A.ST. Arteam, formado por Danae Stratou (artista de la instalación), Alexandra Stratou (diseñadora industrial y arquitecta) y Stella Konstantinidis (arquitecta). En su página web, estas artistas explican que eligieron un punto clave del paisaje donde hubiese agua y un cuerpo de montañas, por lo que, escriben, es un punto “donde la inmensidad del mar se encuentra con la inmensidad del desierto”.

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

Desert Breath se expande en un área de 100,000 metros cuadrados. A gran escala es un laberinto, pero cuando el espectador está en el lugar puede caminar dentro de la espiral, entre sugerentes volúmenes cónicos de rigurosa belleza geométrica. Su realización fue posible gracias al desplazamiento de 8,000 metros cúbicos de arena para crear los conos. Dichas figuras forman dos espirales entrelazados que se desdoblan en el paisaje desde un mismo centro: un estanque artificial de 30 metros de diámetro.

La obra funciona en dos niveles diferentes en términos de punto de vista: desde arriba como una imagen visual, y desde el suelo, caminando la espiral, como una experiencia física. 

El hecho de que esta instalación haya tomado como referencia al desierto sugiere un montón de alegorías. La más clara, la profundidad del territorio indomable que no se limita a las transformaciones de la civilización humana sino que, en su calidad de salvaje, incluso peligroso, guarda enseñanzas para aquellas mentes que deseen encontrar en las figuras de la infinidad un reflejo. Por otro lado, la inmensidad del territorio donde fue creada esta obra sugiere poesía encontrada en su profundidad natural, o lo que tal vez sea igual, poesía que emana de la creatividad de los artistas.

El Land Art, o la hermosa práctica de alterar desde una perspectiva inspiradora el paisaje, permite reaccionar ante este tipo de metáforas, pues ahí, en la naturaleza, con los recursos posibles del entorno y sin el uso de lo artificial, el ingenio despierta. 

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

laberinto desierto instalacion Desert Breath ejemplos de Land Art naturaleza

 

* Twitter de la autora: @surrealindeath

 

* Fotografías: Danae Stratou

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora en jefe de Ecoosfera. Ha participado de manera frecuente en medios como Más de México, Faena Aleph y Pijama Surf. Le interesa utilizar la información y la diversidad de formatos digitales para construir conciencias. Su tiempo libre lo dedica a crear música con sintetizadores.