Con esta guía podrás surfear los medios digitales evitando la manipulación de las noticias falsas

Fake News es una “colección de recetas para aquellos que aman cocinar con métodos digitales”. Conócela y ponla en práctica.

Gran parte de la democracia se vive y practica actualmente en línea. Los medios digitales son una plataforma ideal para mantenernos informados, encender el debate y, sobre todo, llamar a la acción. Pero como cualquier otro canal, no están exentos de los contenidos que practican la manipulación y la desinformación, como lo son las llamadas fake news, o noticias falsas.

Pensando en ello, y en el rol esencial que juegan las redes sociales en la vida política de los países, la Universidad de Harvard trabajó en conjunto con Public Data Lab y First Draft para realizar Fake News and other information disorders, una guía para estudiar noticias falsas virales, memes políticos, prácticas de “troleo” y su desenvolvimiento en la web.

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Su objetivo es ayudar a estudiantes, periodistas e investigadores a ubicar esas prácticas, conocer su origen y elaborar protocolos que puedan ser usados para ubicarlas. Algunas de sus “recetas” son más complejas técnicamente que otras, y se valen de algunas herramientas digitales y computacionales. Según Draft News:

Son técnicas esenciales para mejorar el análisis de contenido de texto y visual, usando métodos que consideran el carácter de las plataformas por las que navegan

También contiene diagramas y gráficas de suma utilidad. Y al estar publicada bajo licencia Creative Commons, se permite la libre distribución de esta guía en cualquier formato y, por supuesto, su difusión.

Aquí puedes descargar la guía. Todavía no cuentan con una traducción al español, pero el equipo de First Draft está trabajando en ello.

El fin de Fake News es incentivar la democratización de los medios digitales y no permitir que estos se vuelvan un mar de mentiras que afecten la vida política de los países y sobre todo que alimenten la ignorancia. Mantener la democracia dentro de los medios digitales es fundamental: lo que en ellos circula, como es bien sabido, puede decantar en movimientos políticos que trasciendan el ciberespacio, o en acciones reales, como lo son las manifestaciones públicas.

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¿Cómo define esta guía lo que son las “fake news”?

En la introducción de Fake News, podemos leer la siguiente definición, un concepto de suma relevancia para nuestros tiempos:

¿Qué son las noticias falsas? ¿Y qué se puede hacer al respecto? Dependiendo a quien le preguntemos, las noticias falsas pueden representar un cambio en la guerra informática; una emergente forma de cínica especulación; un mecanismo que incentiva movilizaciones políticas tan enraizadas en los medios digitales como las de la “derecha alternativa” y otras alrededor del mundo; una consigna partisana por un nuevo “ministro de la verdad” liberal; un producto no deseado de las plataformas online que organizan nuestras sociedades digitales; o una voz que señala el colapso del consenso establecido alrededor de las instituciones y los procesos de producción del conocimiento, anunciando una nueva era de “post-verdad” en la política y en la vida pública.”

Sin duda, el fenómeno de las noticias falsas es algo que ha tomado un nuevo cariz en nuestras sociedades digitales, y que debe ser enfrentado con nuevas herramientas. Una defensa de la verdad que, recordando a Hanna Arendt, nunca está de más, pues el resultado de las verdades a medias es la lenta destrucción epistemológica de nuestro concepto único y personal de verdad.

 

 



De la culpa, la frustración y cómo evitar caer en ese espiral con la meditación

No hiciste lo que debías, pero, ¿sentir culpa arreglará algo?

Realizar una disciplina requiere, precisamente, disciplina, es decir, tener orden y paciencia para poder aprender. Si queremos obtener resultados en una práctica, como la meditación o cualquiera semejante, necesitamos comprometernos: darle suficiente tiempo a la semilla que plantamos para que pueda florecer. Lo importante no es ni siquiera el “objetivo final”, sino hacer que el camino sea agradable.

Pero sucede a menudo que perseguir con tanta ansia la disciplina y la perfección nos lleva a retroceder en ese camino. Nos exigimos tanto que cualquier tropezón es como un pecado. Y eso nos hace entrar en una espiral de culpa: una caída sin fin previsible que nos lleva desistir. Y ahí surge la pregunta: ¿sirve de algo juzgarnos tan severamente? Parece ser que rara vez nos ayuda. Lo que sí sirve es conocernos, y eso requiere conocer y reconocer también a nuestra culpa.

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Observa tu culpa (no juzgues) 

En un genial artículo para Tricycle, la psicóloga clínica Tara Brach –también experta en meditación– afirma que lo primero que tenemos que hacer es analizar nuestra culpa.

Según esta experta, observar nuestra propia culpa –que la desata, cómo se desarrolla y cuáles son sus consecuencias– nos ayudará a saber cómo lidiar con ella. Pero antes que nada, nos ayudará a saber que la culpa es ni más ni menos que un sentimiento natural y que no podemos evitarlo. Es uno de esos pensamientos obsesivos que, según la filosofía zen, no debemos intentar bloquear, sino dejar fluir.

Como dice Brach, la culpa puede ser un llamado de atención: un recordatorio de que debemos escuchar a nuestro corazón y lo que realmente queremos. Por otro lado, puede ofrecer una oportunidad de adaptación, porque si nos sentimos mal por algo que no hicimos, ¿qué nos impide hacerlo en otro tiempo o lugar? Lo importante es que la culpa no se convierta en una espiral que conduzca a un paralizante remordimiento. Y menos si no hay razón para ello, ya que a todos se nos puede olvidar hacer algo, o nos puede distraer una preocupación. Porque a decir de Brach:

Actuar desde la culpa no transforma. Sólo refuerza nuestra identificación con un yo deficiente.

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En ese sentido, la culpa es un sentimiento que precede o acompaña a la depresión –el trastorno paralizante por excelencia–, pero que visto de cerca pierde todo sentido. ¿De dónde viene el “sentirnos mal” o nuestra depresión? ¿No vendrá acaso de una aspiración errónea? “Debo ser el mejor”, “No puedo fallar”, “Todo tiene que salir a la perfección”, son imperativos que a veces no son lo que queremos, sino lo que nos imponen.

Para escuchar el mensaje que el sentimiento de culpa nos quiere mandar tenemos que deshacernos de estos imperativos sociales. Después, debemos ver si más allá de estos mandatos hay alguna necesidad interna que no estemos logrando realizar debido a nuestra falta de compromiso o disciplina. Esa será una culpa más sincera y a la que valdrá la pena escuchar, para saber así en qué debemos reflexionar o qué debemos cambiar en nuestra vida.

Un extra hack: conéctate con el aquí y el ahora

Es importante no olvidar que es la vida contemporánea la que nos hace tan difícil el ser disciplinados. Prestar atención por más de un segundo, en nuestra época, es casi imposible, aunque sea tan importante. Si quieres ser disciplinado y más constante, quizá debas intentar con prácticas que no sean tan demandantes y que te permitan entrar a lo que la psicología llama “el estado de flujo”. Por ejemplo, pintar, origami o tejer: tareas creativas que, al realizar, nos permiten entrar en estados meditativos, y que logran conectarnos con el aquí y el ahora gracias a que ejercitan la constancia y la concentración.

 

*Imágenes: 1) cc; 2) Archive Timothy McCarthy; 3) Muhammed Sajid



Revertir el calentamiento global: científicos logran convertir CO2 en fuente de energía

Este carbón producido industrialmente podría alimentar futuros vehículos y utilizarse como supercapacitador.

En una ironía magistral, científicos de la Universidad de Melbourne lograron dar marcha atrás al “reloj de emisiones” y convertir dióxido de carbono (CO2) en una “sustancia sólida similar al carbón”. El doctor Torben Daeneke, uno de los coautores del experimento, explicó a los medios que 

“hasta la fecha, solo era posible convertir el CO2 en un sólido aplicando temperaturas extremadamente altas, lo que lo volvía poco viable a escala industrial.”

Sin embargo, una serie de nuevas técnicas de emisión negativa permitieron la transformación utilizando un metal líquido con nanopartículas del metal cerio.

Las propiedades del cerio le permiten convertir el CO2 en carbón sólido a temperatura ambiente, lo que mejora las probabilidades de hacerlo viable a nivel industrial.

Negocio redondo o solución al cambio climático?

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la comunidad global debe eliminar entre 100 mil millones y 1 billón de toneladas métricas de dióxido de carbono de la atmósfera antes del año 2030, si es que deseamos evitar una catástrofe climática.

Hasta el momento, sólo 1% de las emisiones de carbón son eliminadas por métodos industriales. Además, los gobiernos del mundo siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, y ven con cierto desdén o indiferencia las propuestas de energías renovables.

El “rebranding” del carbón en carbón, o el eterno retorno del mercado

La explicación de esto probablemente esté en que los gobiernos se han acostumbrado a esperar la iniciativa de los mercados para desarrollar, a partir de ahí, políticas públicas. Y, cambio climático o no, el mercado está determinado a seguir funcionando; y hasta cierto punto eso puede ser la solución.

Dorna Esrafilzadeh, investigadora de la Universidad de Melbourne, explicó que el carbón obtenido por este método tiene la particularidad de ser un excelente conductor de electricidad, lo que podría hacerlo candidato para impulsar supercapacitadores de futuros vehículos.

Esta técnica también produce combustible sintético en una de sus etapas, el cual podría tener aplicaciones industriales.

Tal vez lo que hacia falta para solucionar el cambio climático era que alguien encontrara la forma de comprar y vender la contaminación misma.