The World Faces: retratos de diversidad y belleza (FOTOS)

Nueve años como trotamundos lo llevaron a reunir una colección de retratos inolvidables.

El fotógrafo Alexander Khimushin recorrió 40 mil kilómetros en Siberia. Este trotamundos incansable ha capturado en sus retratos la diversidad y belleza de la gente. Desde que era niño, el viajero siberiano comenzó a tomar fotografías con la cámara de su abuelo y aunque incursionó en estudios de Administración, en Australia, dejó todo para recorrer puntos del orbe que nadie frecuenta.

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Personas ordinarias de sitios remotos portando su vestimenta tradicional posaron para la acuciosa lente. Kimushin pensó en este álbum durante tres años y el resultado, The World Faces, es impactante y conmovedor:

La idea es simple: quiero mostrar la diversidad del mundo en el que vivimos tomando retratos de sus increíbles personas. Si nos damos cuenta de cuán únicos e increíbles somos nosotros, las personas, nos cuidaremos más el uno al otro, y seremos más tolerantes con las personas de otra etnia, religión y cultura.

Algunas de las comunidades indígenas donde se realizaron los retratos están a punto de desaparecer, lo que convierte a este acervo una memoria, y una alerta para proteger la diversidad étnica y cultural

Darle mirada a la multiculturalidad es darle lugar a las minorías étnicas, quienes pueden enseñarnos valores perdidos como la paciencia, a concebir nuevos paradigmas y a dar un contrapeso a un mundo mercantilizado, que cada vez nos impone más formas de homogeneizarnos.

Estas miradas nos dicen de frente cuántas cosas recónditas aun pueden sorprendernos:

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Pequeña niña Evena 

 

Hombre Yukagir

 

Mujer Dukha

 

Joven Oroqen 

fotografias culturas etnicas indigenas de todo el mundo

Joven Evena

 

Mujer joven Sakha

Aquí puedes mirar todo el catálogo.



Conservación comunitaria en la Chinantla: una alternativa desde la comunalidad

Las prácticas de conservación ambiental de las comunidades originarias de Chinantla son un verdadero ejemplo de gobernanza.

Por: Milton Gabriel Hernández García

 

Las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) de carácter comunitario constituyen una alternativa social, cultural y ambiental a las Áreas Naturales Protegidas que surgen por decreto gubernamental, las cuales no suelen tomar en cuenta, de manera adecuada, la participación social. Las ADVC están reconocidas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). La CONANP ha certificado hasta el momento 372 ADVC a nivel nacional, equivalentes a una superficie de 406,422.21 hectáreas. En Oaxaca existen 138 ADVC, cuya superficie equivale a 129,000 hectáreas. En este ensayo me referiré a la experiencia comunitaria de conservación de una localidad indígena de la región conocida como la Chinantla, en el estado de Oaxaca.

Según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existen 26 regiones indígenas en el país y la Chinantla está considerada como de esas regiones. Una característica importante es su porcentaje de población indígena, superior al 70%. La lengua con mayor presencia es el chinanteco, pero coexiste con el mazateco y el zapoteco.

La región de la Chinantla es reconocida también como la tercera selva mejor conservada del país, después de la Selva Lacandona en Chiapas y Los Chimalapas, en Oaxaca. Mantiene importantes áreas de bosques y selvas con adecuadas condiciones de conservación, conectividad, biodiversidad y extensión. Cuenta con alrededor de 180 mil hectáreas de selvas tropicales y 152 mil hectáreas de bosques mesófilos. Es también una de las regiones más lluviosas del país, por lo que es considerada como una de las “fábricas” más importantes de agua. Es también el hábitat de especies como el jaguar, el mono araña, el tucán, el faisán real, entre otras muchas especies que se consideran en peligro de extinción. Según la CONANP, en el área de influencia de la Región Prioritaria para la Conservación de la Chinantla existen 26 ADVC, que en su conjunto alcanzan 56,290.68 hectáreas.

Podríamos señalar una serie de diferencias sustanciales entre un ANP que surge por decreto y un ADVC, pero por el momento quisiera hacer énfasis en dos de ellas. En primer lugar, un ADVC no se encuentra bajo la administración del gobierno, sino del propietario y cuando se trata de una de carácter comunitario, es la comunidad misma la que a través de sus autoridades agrarias, administra el área protegida. En segundo lugar, la planeación de los usos permitidos y no permitidos del territorio comunitario certificado como área protegida, es dirigida de igual manera por la misma comunidad, ya que es ella la que elabora la Estrategia de Manejo de la superficie bajo conservación.

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El objetivo de este ensayo es mostrar cómo las prácticas tradicionales de manejo y conservación de los bienes naturales pueden llegar a armonizarse con ciertas políticas ambientales, las cuales buscan construir mecanismos más participativos y menos centralizados para la conservación del patrimonio biocultural de los pueblos indígenas. Para ello, me centraré en el caso de una comunidad chinanteca en la que desde hace más de 1 década, la asamblea comunal determinó el establecimiento de un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC).

San Felipe Usila es uno de los municipios chinantecos en los que las ADVC han sido implementadas como una alternativa para la construcción de gobernanza ambiental. San Antonio del Barrio es una comunidad chinanteca perteneciente a este municipio. Su territorio oscila entre los 600 y los 1200 msnm y se encuentra enclavada en la cuenca alta del río Usila, en un entorno caracterizado como bosque mesófilo de montaña. El núcleo de población se encuentra a 650 msnm y es punto de encuentro entre los ríos Perfume y Tlacuache. Como en muchas comunidades de la Chinantla, se realiza el aprovechamiento tradicional de especies como el tepejilote, el barbasco, la vainilla, la palma camedor y la pita. Si una persona quiere aprovechar un árbol para su casa, debe pedir permiso al comisariado:

puede traer un pino, pero siempre y cuando no lo eche a perder, que lo ocupe. Para la leña, la traen de los acahuales, del cafetal. Ahí no tienen que pedir permiso, cada quien va, nada más que está retirado. Ahora estoy viendo que están yendo más o menos a una hora y media, a una hora y cuarto. La traen cuando van a su milpa.

Refiere un comunero que “desde siempre” han cuidado su entorno, pues ni el café y lo que representa los motivó a desmontar “más de la cuenta”, ya que los ancianos de la comunidad señalan que los abuelos han sabido respetar “los montes viejos”, porque saben de la importancia que tienen para mantener sano el ecosistema y que siga la producción de agua. El monte tiene una gran variedad de usos y formas de aprovechamiento. Es considerado como un bosque comestible, que provee también insumos para combustible, plantas medicinales y para la elaboración de artesanías diversas: “del monte se recolecta aparte de la madera, frutos y bejucos para hacer canastas, para la cosecha del maíz, para recolectar sus frijoles, su maíz”.

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Los conocimientos chinantecos para el aprovechamiento de la flora siguen teniendo vigencia y actualidad, a pesar de que algunas prácticas se han modificado. El conocimiento de los ciclos lunares es fundamental y suele ser compartido por los comuneros de diversas edades. Sin embargo, son los mayores los que tienen más experiencia en el manejo del bosque, por lo que siempre son consultados por las nuevas generaciones para el aprovechamiento forestal maderable y no maderable. Tanto las herramientas como los conocimientos se han tenido que adaptar a las nuevas condiciones sociales y sobre todo normativas, pues el establecimiento de un ADVC en el territorio comunal ha significado cierta adaptación de las prácticas etnoecológicas.

San Antonio del Barrio cuenta con un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC), cuya historia se remonta oficialmente al 23 de julio de 2004, cuando las autoridades de Bienes Comunales y Municipales de la comunidad, solicitaron a la CONANP la certificación de 1,200 hectáreas para fines de conservación. Esta iniciativa fue impulsada por instituciones gubernamentales del sector ambiental y por el proyecto Manejo Integrado de Ecosistemas (MIE) del PNUD. Los comuneros de mayor edad recuerdan que las acciones de conservación no tienen su origen en la certificación de un área voluntaria, pues “desde que yo me acuerdo de por sí se ha conservado, creo que había más cuidado porque la gente rozaba en rotaciones y era toda la comunidad”. Ante la abundancia de terrenos para trabajadero, la asamblea comunal había destinado ya desde los años 70 una porción del territorio para la conservación, principalmente dejando de trabajar en determinadas superficies:

Antes de la certificación, se habían dejado los trabajos en varias áreas de cultivo, que la gente no tumba bosques o sea en los bosques vírgenes, habían suficiente terreno para trabajar sin necesidad de la tumba y roza.

De forma paralela a la gestión con la CONANP, San Antonio realizaba acciones de coordinación con otras comunidades con las que colinda y que pertenecen también a San Felipe Usila. En este contexto, el 26 de agosto de 2004, las comunidades de Santa Cruz Tepetotutla, Santiago Tlatepusco, San Antonio del Barrio y San Pedro Tlatepusco, firmaron el “Acuerdo Regional Comunitario para la Conservación de los Recursos Naturales de la Cuenca Alta del Río Perfume y Santiago”. Derivado de estos acuerdos internos e intercomunitarios y de las gestiones con la CONANP, la comunidad de San Antonio del Barrio cuenta actualmente con un ADVC, cuya extensión es de 1,500 hectáreas de terrenos de uso común.

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Considero que la gestión comunitaria del ADVC de San Antonio del Barrio se enmarca de manera muy clara en el concepto de gobernanza, que se refiere a la capacidad social para gestionar la diversidad en beneficio del bien común, en el marco de un sistema político y económico. La gobernabilidad tiene que ver con la capacidad de un gobierno para establecer consensos entre diferentes actores y con ello, resolver actuales y potenciales conflictos.
Las autoridades agrarias y las autoridades de la CONANP enfrentan cotidianamente el reto de conservar en el marco de las necesidades socieconómicas locales y la pertinencia cultural. En la gobernanza concurren diferentes actores, como las autoridades agrarias, los grupos productivos, las instituciones civiles, de gobierno y académicas. La acción colectiva que ha permitido consolidar el proceso se expresa en la Estrategia de Manejo que ha sido elaborada por los comuneros y validada en la asamblea comunal.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


En Guatemala existe una universidad basada en el conocimiento indígena

La Universidad Ixil pone en práctica un admirable proyecto de aprendizaje basado en su conocimiento ancestral heredado.

En una lucha permanente por el reconocimiento de su estilo de vida, y en favor de una realidad más orgánica, las comunidades originarias han liderado proyectos sociales muy importantes. De esta forma, lo indígena ha trascendido múltiples esferas de la modernidad, probando que los conocimientos de cultura pueden contribuir a los nuevos tiempos de manera asombrosa.

Una rubro digno de destacar es la educación, o más bien, los métodos de aprendizaje que nos han compartido algunas culturas en América, que son muy diferentes al sistema de occidente que hoy conocemos. Es el caso de la Universidad Ixil, un modelo único de institución educativa (si es que se le puede llamar así) que va más allá de las concepciones occidentales y que supera por mucho nuestros paradigmas pedagógicos.

Una metodología que fusiona pedagogía crítica y cosmovisión ancestral

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Esta universidad se encuentra enclavada en el altiplano norte guatemalteco. Fue fundada en el año 2011 y es administrada por una comunidad de jóvenes mayas ixiles. Ellos, a través de un programa canalizado por la Fundación Maya y nombrado “Acceso a la tierra por una vida rural con dignidad”, se han permitido generar un método de aprendizaje basado en una cosmovisión ancestral: la tradición del xula’.

Haciéndose de herramientas pedagógicas occidentales, e incluso del modelo institucional universitario que hasta hace poco les era inaccesible, estos indígenas han generado un paradigma educativo en torno a xula’, que básicamente se trata del acto de intercambiar mano de obra por mano de obra.

Una concepción similar a la del trueque o el tequio, adquiere una forma distinta en esta universidad, donde ya no se limitan a intercambiar mano de obra, sino también conocimiento adquirido. Otro dato interesante es que esta Universidad antepone la tradición verbal sobre la escrita, esto es que su enciclopedia institucional es en realidad el conocimiento ancestral heredado, los ancianos de la comunidad, y un diccionario de valores imborrable. 

La Universidad prepara a sus estudiantes con la práctica misma. Y además, los introduce a un modelo en el que su trabajo estudiantil va a generar beneficios para la comunidad.  En la Universidad Ixil se pueden estudiar distintas carreras vinculadas a la agricultura, que es la principal fuente de ingresos de la comunidad. Así, abarcan grados técnicos en desarrollo rural y licenciaturas. Pero más importante aún, dan cuenta de que la agricultura no tiene por qué contradecir a la educación formal ni a sus paradigmas: bien se puede trabajar el campo mientras se estimula, a la par, un conocimiento teórico más profundo de éste, que ayude, por ejemplo, a solucionar los problemas que actualmente genera la agricultura para el medio ambiente.

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Proyectos como la Universidad Ixil no dejan de recordarnos que la educación orgánica es una forma de resistencia ante el paradigma moderno que, más allá de contribuir a una formación digna, como seres humanos, a veces resulta desfavorable para nuestro desarrollo. 

Los mayas ixiles encontraron la mejor forma de conjugar la pedagogía crítica y participativa de occidente. Su metodología pone énfasis en la tradición verbal y el derecho a la palabra, y promueve una educación más horizontal que vertical, donde la participación comunitaria es figura clave.

No cabe duda que, en las prácticas y propuestas de estos pueblos originarios, hay un mundo al que debemos prestar atención.

 

*Referencias: Pensando en colectivo: La Universidad Ixil y su apuesta por una educación liberadora
El doble carácter de la educación indígena: reproducción y resistencia

*Imágenes: 1) hiveminer 2) Luis Urrieta; 4) Alejandro Flores