Te decimos por qué deberías de estar siempre al desnudo (la ciencia nos avala)

La desnudez es la forma más natural de experimentar el mundo. Y una muy beneficiosa que no tiene por qué censurarse.

Uno de los sueños más recurrentes, según la psicología, es aquel en el cual aparecemos desnudos frente a un gran público, una señal de ansiedad y miedo al fracaso. La idea de que la desnudez es mala y vergonzosa tiene orígenes victorianos que, no obstante, sorprende que sigan vigentes.

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Pero, ¿por qué nos resistimos a aceptar lo más natural que tenemos, viéndolo incluso como una cualidad obscena? Es como si la ropa fuese parte de esa disociación con la naturaleza en la que insistimos vivir: una forma de distinguirnos como “civilización” frente a lo otro –lo animal, lo salvaje– y quizás una ilusión que nos remite al concepto de progreso –lejos de lo primitivo–.

Si te sientes cómodo en tu desnudez, entonces ¿por qué demonios necesitas ropa? —Anthony T. Hincks

Pero además de distanciarnos aún más de la naturaleza, tapar el cuerpo con ropa puede llegar a tener efectos nocivos para nuestra salud –por ejemplo, al impregnarnos con los químicos de cierta ropa que se ha probado tóxica–. Incluso, hay quienes afirman que el mismo hecho de censurar la desnudez despierta en la psique humana un sentido de deseo (lo prohibido es más sexy), provocando que el sexo impreso en los cuerpos desnudos sea objeto de mercado para el capitalismo. Por eso, andar siempre al desnudo —o el mayor tiempo que puedas— es una acción que puede ser decisiva para normalizar, o mejor dicho cambiar, el sentido de la desnudez en la sociedad.

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La censura, fuente de malestar

Como lo develan los sueños, la censura del cuerpo lleva a un sentimiento de represión y vergüenza, y muchas veces de no-reconocimiento de nuestro propio cuerpo: de ese territorio que nos pertenece y sin embargo desconocemos. Esto sin duda detona problemas mentales que se ignoran y provoca malestares sociales por todos conocidos, cuyo origen es el tabú y el estigma, relacionados a la sexualidad.

Un artista es aquel que ve divinidad en la desnudez. —Ramana Pemmaraju

Según el doctor Conrad Manning, en su ensayo Virtues of Nakedness: Physical & Psychological Health, “al hacer la desnudez ordinaria, una experiencia común disociada de la sexualidad, el interés insano por la pornografía podría decrecer considerablemente”. Eso —que duda cabe— haría más fácil la vida, sobre todo a las mujeres, que son las principales afectadas de los comportamientos nocivos provocados por los tabúes y estigmas sociales, así como la mercantilización de los cuerpos.

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Ahora imagínate cómo sería el mundo si fuéramos educados así desde pequeños. Si nos hubiesen enseñado a disfrutar nuestra desnudez, a sentirnos plenos con nuestro cuerpo, a explorarlo libremente y dejarlo fluir con la realidad. ¿Te imaginas cuánto cambiaría tu noción de ti y de los otros? Sólo imagínalo por un momento: si no intercediera entre ti y los demás ese muro gigante de prejuicios, complejos y estigmas que hay detrás de la ropa, ¿qué quedaría?

En The Naked Child: Growing Up Without Shame, Dennis Craig Smith y William Sparks exploran estas posibilidades, y los resultados son determinantes: los niños que son educados para amar a su cuerpo y no sentir vergüenza de éste tienen mejor autoestima y son más fuertes psicológicamente, como también lo han comprobado muchos estudios. Además, se relacionan mejor con los demás.

Y en el colmo de las paradojas, andar desnudo puede ayudar a mantener alejados parásitos y bacterias. En un estudio publicado por la University of Reading, se comprobó que muchas enfermedades provienen de nuestra ropa, la cual suele ser un contenedor perfecto para todo tipo de organismos dañinos. En el caso de las mujeres, la ropa interior puede provocar infecciones vaginales debido a los hongos. Y la ropa ajustada, los cinturones y demás prendas han demostrado ser malas para una infinidad de cuestiones: desde la fertilidad hasta la circulación.

Por eso, andar desnudo tiene beneficios insospechados que puedes aprovechar al dormir o estando a solas en casa. Stéphane Deschênes, de la International Naturist Federation, recomienda estar desnudo en todo momento posible: al cenar, al ver la televisión o al trabajar en la computadora. E incluso sugiere practicar deportes en los que puedas estar sin ropa, al estilo de los héroes de la mitología griega.  En el mismo sentido, hasta caminar descalzo puede ser algo bueno para el cuerpo, entre otras cosas porque según el psiquiatra Norman Doidge puede hacer más eficiente el trabajo de nuestras neuronas y prevenir el Alzheimer.  La desnudez es algo tan sano que incluso puede potenciar cualquier amor, como nos dice en su prosa el colombiano García Márquez:  Ella lo tranquilizó con el argumento sencillo de que todo lo que hicieran desnudos era amor.  Por eso en Ecoosfera te recomendamos estar siempre al desnudo, como una forma revitalizante —y un poco subversiva— de experimentar el mundo.   

Por eso, andar desnudo tiene beneficios insospechados que puedes aprovechar al dormir o estando a solas en casa. Stéphane Deschênes, de la International Naturist Federation, recomienda estar desnudo en todo momento posible: al cenar, al ver la televisión o al trabajar en la computadora. E incluso sugiere practicar deportes en los que puedas estar sin ropa, al estilo de los héroes de la mitología griega.

En el mismo sentido, hasta caminar descalzo puede ser algo bueno para el cuerpo, entre otras cosas porque según el psiquiatra Norman Doidge puede hacer más eficiente el trabajo de nuestras neuronas y prevenir el Alzheimer.

La desnudez es algo tan sano que incluso puede potenciar cualquier amor, como nos dice en su prosa el colombiano García Márquez:

Ella lo tranquilizó con el argumento sencillo de que todo lo que hicieran desnudos era amor.

Por eso en Ecoosfera te recomendamos estar siempre al desnudo, como una forma revitalizante —y un tanto subversiva— de experimentar el mundo.

*Las fotos utilizadas pertenecen a Nu Project, un hermoso compendio de fotografías de desnudos que reivindican todo tipo de cuerpos. Te invitamos a visitar su página, conocer su propuesta, apoyarla y difundirla.

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Orgía de luz: miles de luciérnagas se reúnen para aparearse en los bosques de Japón

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras […]

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras las tormentas eléctricas.

El espectáculo que se genera con esta danza de amor bio-lumínico es evidentemente onírico. Un sueño finamente confeccionado para estimular los sentidos y acariciar la imaginación, para transportarte a tu niñez o propulsarte hacia un destino incierto pero precioso; todo cortesía de uno sólo de los incontables discursos estéticos de la naturaleza.

Takaaki Ishikawa, autor de algunas de las imágenes que aquí te compartimos, lleva retratando luciérnagas durante años.

Las luciérnagas son criaturas muy delicadas, así que es importante no atraparlas o molestarlas. Cuando alguien ve mis fotografías con frecuencia refieren a escenas que verían en sueños. Yo encuentro a las luciérnagas muy encantadoras. 

Imágenes de larga exposición para grabar en tu memoria las coreografías de las luciérnagas (y recordar que la magia está ahí afuera, siempre latiendo)

 

Imágenes: Kei Nomiyama, 1 y 2; Takaaki Ishikawa, 3-5 



¿Hay más microbios en la Tierra, o estrellas en la galaxia?

¿Pensar en grande o en pequeño? ¿Qué será más infinito?

Vivimos en grupos conectados entre sí; dependemos unos de otros para la supervivencia, e incluso mantenemos la comunicación con el otro como una de las cualidades más características de nuestra especie. Estos lazos también obedecen a un orden en la naturaleza. Su ritmo y sintonía se construye dentro una hipérbole narrada por el cosmos, y cuando no encuentra un ritmo, las consecuencias son desdichadas.  

Este pensamiento cosmológico nos remite a la idílica correspondencia del macrocosmos y el microcosmos, algo así como el espejo del universo, que no se limita a replicar su reflejo en diferentes tamaños. La vida de una persona Así, uno puede encontrar que, hay tantas estrellas en nuestro universo como granos de arena en el océano de nuestro planeta.

Una afirmación de tan precisas magnitudes no podría ser menos que poesía, y si usted quiere, una lección de vida. 

Hasta hace no mucho, la mente humana creía haber registrado todas las especies del planeta, calculando unas 10 millones. Pero esto es falso, puesto que dicha cantidad sólo contabiliza al mayor numero de especies “visibles” en nuestro mundo. Incluso los biólogos de toda la orbe tienen la certeza de que siempre podrán descubrir una especie nueva, pues la cantidad de seres animados es infinita. 

Para asegurar con más firmeza lo anterior, hoy nos aventuramos al azaroso, oculto y sofisticadísimo microcosmos natural, el de los microorganismos. Ya de por sí, la palabra augura un gran complejo.

Bacterias, protozoos, hongos y algas dominan el mundo. Se trata de la forma de vida más abundante en la Tierra, algunas sugerencias científicas se arriesgan a sumar a la lista de especies algunos de estos seres, contabilizando al menos 1 billón de especies en total. Pero, desde hace más de dos décadas, los microbiólogos han empezado a contabilizar a estos seres por medio de ADN extraído del océano, de las plantas, o la tierra. El supuesto más acertado hoy en día para la ciencia es que, existe aproximadamente 1 nonillón de micro especies distintas, una cantidad incalculable para el tiempo de vida humano, de no ser porque le hemos puesto un nombre. 

Dicho también de otra forma, existen más microbios en la tierra que estrellas en la Vía Láctea.

Pues tan sólo se han calculado entre 200,000 millones y 400,000 millones de estrellas.

El ejemplo de algunos estudiosos, para entender lo anterior, es que tan sólo el phylum (o categoría) bacteriano al que pertenece el ser humano, el Chordata, abarca unas 65,000 especies de animales más, que poseen una varilla esquelética, y que incluye mamíferos, peces, anfibios, reptiles, pájaros y tunicados. Esto quiere decir que tan sólo una de los 8 clasificaciones taxonómicas puede abarcar un sin número de especies distintas entre sí.    

No podemos dimensionar el número de especies microbianas que existen, y tampoco tenemos el tiempo suficiente para observar la cantidad de vida que puede brotar de cada una de ellas. De lo que sí estamos seguros, es que la vida de nuestro planeta aflora tantas posibilidades como Big Bangs en el Universo, y esa relación, como demuestra la correspondencia macro y micro cosmos, se puede trasladar a todas las dimensiones de la vida. 

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora y música. Coordinadora editorial en Ecoosfera. Le interesa utilizar la información para construir conciencias.