9 razones para poner en práctica la escritura a mano

Más allá de darle una huella única a tus notas, escribir a mano ejercita tus hemisferios cerebrales.

La escritura a mano (o escritura cursiva) le da un sello único a tus notas. Esta práctica, que pareciera un detalle minúsculo, a la larga puede darle ventajas mayúsculas a las redes cognitivas de tu cerebro. En el pasado la escritura cursiva suponía más de una hora de clase a la semana; hoy casi todo lo resolvemos “tecleando” en una pantalla, en el celular, la tableta o la computadora.

Sin embargo, escribir a mano ejercita tus hemisferios cerebrales, libera tu creativad, entrena tu concentración, activa tu memoria, entre otros beneficios. Según diversos estudios, escribir notas, cartas, recados, entradas en un diario, o ensayos completos ayuda a tu cerebro y te conecta con las palabras y la fluidez del lenguaje de una manera específica.

En breve algunos beneficios de escribir a mano:

Estimula tu capacidad de comprensión

Tal vez tomar notas en tu laptop sea más rápido, pero está comprobado que quien toma apuntes a mano retiene más información y estimula el razonamiento y la capacidad de comprensión.

Escribir activa habilidades psicomotoras 

Al escribir a mano tu cerebro hace conexiones que no ocurren cuando usas letra de molde, al escribir requieres capacidades motoras que activan redes cerebrales. El proceso de lectoescritura es la habilidad más compleja de los seres humanos.

Escribir a mano calma tanto el cerebro como relaja el cuerpo

En la noche es más benéfico hacer algunos apuntes sobre tu día que sumergirte en los muros de Facebook. Literalmente, el sistema nervioso se calma y el cuerpo puede relajarse. Lo grafólogos ven incluso que esta actividad es recomendable para aquellas personas que sufren déficit de atención.

Cuando escribes a mano retrasas algunos efectos del envejecimiento 

Debido a que escribir estimula la capacidad retentiva, personas de la tercera edad pueden fortalecer su memoria. Escribir es para el cerebro como hacer estiramientos de las articulaciones. Así que tal vez quieras considerar escribir tu autobiografía a mano.

La escritura desbloquea la creatividad 

Al poner en práctica la letra cursiva, como ya mencionamos, el cerebro pone a trabajar más partes de su funcionamiento. El ritmo de la mano va acompasado con la respiración y esto también libera la creatividad. Además tu letra adquiere una identidad personal, hay quienes lo llevan a un pasatiempo meditativo, como es aprender caligrafía.

Escribir tranquiliza en momentos de estrés 

Cuando estás triste, preocupado o ansioso materializar en el papel tus problemas ralentiza tus pensamientos obsesivos. Además de que poner en palabras emociones disruptivas tiene un efecto terapéutico, porque puedes procesar un problema mejor cuando lo puedes articular o expresar en palabras.

La escritura cursiva enfoca 

Esto ocurre porque en sí se trata de una actividad que involucra al cuerpo, además porque cerca de una computadora o celular es mucho más fácil distraerse o enfrascarse en respuestas interminables a todo tipo de mensajes; mientras que para la letra cursiva tienes que concentrar tu atención en el papel.

Equilibra el lado racional y el lado artístico de cada personalidad 

Los hemisferios del cerebro se activan dependiendo el tipo de personalidad, sin embargo, al escribir a mano, armonizas ambos lados, esto ayuda a desarrollar habilidades para resolver problemas, mantener la espontaneidad y escuchar la intuición.

Escribir mejora la dislexia

Para quienes sufren este problema de lenguaje, la escritura a mano reorganiza funciones de la memoria cerebral, por eso, según, estudios, esta actividad contraresta los efectos de la dislexia.

La creatividad es nuestra calidad, seamos o no artistas, mientras que desarrollar capacidades de comunicación cohesiona, alimenta vínculos. Consigue papel y lápiz para poner a prueba esta lista.



¿Las abejas tienen nociones estéticas? Al parecer pueden diferenciar entre estilos de arte

Y esto ha sido doblemente confirmado.

Saben distinguir rostros, navegar como vikingos y resolver problemas matemáticos: las abejas no sólo son insectos fascinantes, sino que podrían estar entre los animales más inteligentes del planeta. Y quizá también uno de los animales con mejor gusto.

Las abejas, ¿críticas de arte?

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Tantas son las capacidades de las abejas que nos hacen preguntarnos sobre la conciencia animal y sus límites.

Más aún porque, según pudo confirmar un estudio, las abejas tienen nociones estéticas. Y –aunque no hay consenso científico al respecto–, se supone que la sensibilidad artística y el pensamiento abstracto son algunas de las habilidades que nos distinguen de los animales. Pero si las abejas tienen una noción del cero, y pueden diferenciar un Picasso de un Monet, ¿qué nos hace humanos? ¿Y que las hace a ellas animales?

Hasta ahora se han llevado a cabo dos pruebas que demuestran que las abejas pueden distinguir un tipo de arte de otro. La primera fue un estudio que se publicó en 2013, llevado a cabo por un equipo de la University of Queensland, utilizando obras de Picasso y Monet. La segunda prueba se llevó a cabo en el programa The Great Australian Bee Challenge, y fue básicamente una recreación del estudio de Queensland.

Cómo las abejas distinguen entre estilos artísticos

Para esta segunda prueba, les fueron mostradas a las abejas entrenadas cuatro pinturas distintas del impresionista francés, Claude Monet. Pero en lugar de obras de Picasso, se les mostró en contraposición cuatro pinturas de la artista indígena australiana Noŋgirrŋa Marawili.

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Noŋgirrŋa Marawili // Claude Monet

Al centro de cada una de las pinturas se colocó un pequeño punto azul. En ellos, y para marcar una diferencia entre los artistas que significara algo para las abejas, se colocaron gotas de agua: las pinturas de Marawili tenían gotas con azúcar, y las de Monet una gota de quinina diluida: un líquido que no es dañino pero tiene un sabor amargo.

Las abejas probaron ambos líquidos al ver las pinturas y aproximarse a ellas. Después se les mostraron pinturas de los dos artistas que no habían visto antes. La cuestión era averiguar si podían apreciar la diferencia entre un Marawili y un Monet.

Todas las abejas dirigieron su atención a las pinturas de Marawili, las cuales habían tenido el agua azucarada. Pero esta vez no había nada que las distinguiera. ¿Qué les posibilitó distinguir entre estos artistas? Sería exagerado pensar que realmente las abejas tienen nociones estéticas. No obstante, no queda claro cuáles de sus habilidades les permiten saber la diferencia entre estilos de arte.

Aún así, mientras la ciencia descubre más al respecto sobre el comportamiento y la inteligencia de las abejas, podemos quedarnos con la idea de que algo saben de arte. Quizá algo que nosotros no.



Neuronas como estrellas: investigadores crean mapa computarizado de la sinapsis cerebral

La diversidad y complejidad de las conexiones cerebrales sólo puede compararse a la magnitud y exquisitez del cielo nocturno.

La complejidad del cerebro humano es mucho más rica y numerosa que las estrellas del universo visible. ¿Qué aprenderíamos si lográramos conocer las interacciones entre cada neurona individual, y los patrones mediante los que se comunican? ¿Qué produce los trastornos mentales más acuciantes y cómo podemos curarlos? Probablemente, aprenderíamos mucho acerca de la manera como pensamos y como funciona nuestra memoria.

En un nuevo estudio publicado en la revista Cell, investigadores de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) lograron construir el primer mapa detallado de las sinapsis del cerebro de ratones modificados genéticamente.

El responsable del estudio es el doctor Seth Grant, del Center for Clinical Brain Sciences, quien afirma que:

Existen más sinapsis en el cerebro humano que estrellas en la galaxia. El cerebro es el objeto más complejo que conocemos y comprender sus conexiones a este nivel es un gran paso hacia desentrañar sus misterios.

Como estrellas en un mapa del espacio, cada neurona toma el papel de una galaxia, y la comunicación entre ellas (conocida como sinapsis) como si fuera una estrella. Supongamos que cada una de estas conexiones pudiera distinguirse de las demás: el resultado es una exquisita gama de relaciones eléctricas y proteínicas que muestra la variedad y especificidad de las funciones cerebrales. De este modo, el mapa del cerebro de estos ratones constituye una especie de mapa de las constelaciones que llevan a cabo distintas acciones y tareas.

Para lograr esto, los científicos crearon algo llamado SYNMAP. La modificación genética de los ratones produce un brillo distintivo para diferentes tipos de sinapsis, según la proteína que esté en juego. Al añadir proteína fluorescente, los investigadores fueron capaces de seguir el recorrido de una misma ruta neuronal para después catalogarla.

 

Sinapsis como constelaciones iluminadas

Los investigadores utilizaron un algoritmo para categorizar los miles de millones de sinapsis en 37 subtipos, cada uno de los cuales está asociado a un lugar del cerebro, así como a una respuesta física o mental (un movimiento, una decisión, un recuerdo, etc.). Para clasificarlas, el equipo desarrolló un algoritmo capaz de ordenar sin supervisión humana los más de 10 terabytes de información. Cada subtipo es distinto entre sí como una huella digital, a la cual llamaron “huella de synaptome“.

La imagen sináptica parece un conjunto de estrellas, todas brillando en distintos colores. Una conclusión provisional es que el cerebro puede procesar múltiples funciones dentro de una misma región, a través de diferentes synaptomes.

El objetivo de este enorme esfuerzo para mapear las redes sinápticas es entender cómo funcionan en los cerebros normales y patológicos (por ejemplo, en aquellos con trastornos como las alucinaciones, la esquizofrenia o el espectro autista) y, dado el caso, proponer tratamientos futuros que modifiquen la manera en la que el cerebro se comunica.

Otro posible resultado a futuro sería comprender la arquitectura del “connectome“, esto es, la distribución espacial de las sinapsis que produce el pensamiento. El connectome podría ser la clave para futuros esfuerzos de emulación cerebral computarizada, algo que parece salido de una novela de ciencia ficción, pero a lo que la investigación neurológica tiende a pasos agigantados. Los científicos advierten, sin embargo, que este es apenas un primer paso en ese esfuerzo titánico.