¿Por qué es cierto que todos estamos hechos de estrellas?

En miles de millones de años luz hemos viajado por canales que apenas alcanzamos a condensar en humildes teorías como esta: somos polvo de estrellas.

Hay quienes se atreven a comparar la creación del universo con la alquimia; un caldero de minerales y explosiones estelares desbordó la vida por todo el espacio oscuro.

La popular frase “somos polvo de estrellas”, ha sido pronunciada con mayor frecuencia de lo que esperaríamos, si la sentencia no fuese cierta. Pero hoy la afirmamos con una suerte de nostalgia al mirar el cielo. Y no podemos evitar recurrir a la correspondencia milenaria Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba.

porque estamos hechos de estrellas somos polvo de estrellas

Las primeras estrellas que nacieron del instante en que se formó toda la materia y energía del universo, regaron su efervescencia cósmica –el helio y el hidrógeno–. Luego, al convertirse en supernovas, crearon el resto de los átomos más pesados –incluido el oxígeno y el carbono–, para finalmente construir los planetas y la vida que conocemos hasta ahora.

En este sentido, la astronomía ha llegado a un acuerdo determinante: casi la mitad de los átomos que componen nuestro cuerpo podrían haber provenido de una lejanía más allá de la Vía Láctea, en un viaje orquestado por vientos intergalácticos, creados ​​por gigantes estrellas explosivas, y abandonados en el espacio que hoy ocupa el sistema solar.

Concretamente, y como lo dicta la Royal Astronomical Society, a través de estos “vientos”, la materia estelar continua viajando, inclusive hasta un millón de años luz, antes de elegir un probable punto de residencia, casi como un nómada. 

Siguiendo las investigaciones de esta importante institución, las potentes explosiones de supernova continúan arrojando billones de toneladas de átomos al espacio. Es tal su ferocidad, que escapan de la atracción gravitatoria de su galaxia natal, y son expulsadas hacia galaxias vecinas más grandes, en nubes de gran inmensidad que viajan a cientos de kilómetros por segundo.

De manera que, en este texto no solo defendemos la idea de que cada hombre y cada mujer es una estrella. También nos sentimos identificados con el hecho de que nuestra esencia proviene de otros lugares, más allá de este espacio que co-habitamos. Así, en miles de millones de años luz hemos viajado por canales que apenas alcanzamos a condensar en humildes teorías. Y nos convertimos en forasteros en nuestro propio Universo. O como dijo el astrónomo Daniel Anglés-Alcázar, somos una suerte de visitantes extragalácticos, o inmigrantes cósmicos.



FairBnB, una alternativa de turismo ético a favor de las comunidades

A diferencia de la famosa app AirBnB, este competidor promueve la economía circular en las ciudades donde está disponible.

Aplicaciones como Uber y AirBnB han transformado radicalmente la forma en que nos transportamos y en cómo viajamos. Sin duda son opciones de autoempleo valiosas para muchas personas, pero el impacto de estos cambios económicos en las comunidades a menudo refleja los problemas profundos de cada comunidad.

Un grupo de emprendedores italianos lanzó un programa piloto llamado FairBnb en enero de 2019, con el objetivo de proponer una alternativa ética dentro del mercado de rentas temporales para turistas. La idea se extendió a Sevilla, Barcelona y Amsterdam, y esperan convertirse en la nueva alternativa global en la industria turística.

No se trata de buenas intenciones, sino de retribuir a las comunidades por los efectos negativos del turismo, como la gentrificación y el encarecimiento de la vida para los habitantes locales. En entrevista, Emanuele Dal Carlo, uno de los fundadores de FairBnB, explica que: 

“No solo queríamos protestar o probar un punto, queríamos demostrar que es posible operar en el mercado turístico a gran escala y, al mismo tiempo, ser socialmente responsables.”

 

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La gentrificación es un proceso gradual que encarece la vida de las comunidades en favor del mercado (imagen: protesta en Oakland contra AirBnB)

 

Hospedaje cooperativo en vez de corporativo

A partir de la idea del “couch surfing”, muchos jóvenes han viajado y se han organizado para ir más lejos, apoyándose unos a otros en el camino. La inclusión de la tecnología dio como resultado AirBnB, dentro de una industria turística obligada a reinventarse. La plataforma concentra un 20% del ingreso por hospedaje en los Estados Unidos, superando a cadenas hoteleras de larga tradición, como Hilton.

Sin embargo, las ciudades y barrios turísticos se encuentran en una dura encrucijada. Mientras algunos se benefician por la afluencia de turistas que buscan hospedaje local a menor precio que un hotel (y a menudo por más tiempo), los habitantes locales ven aumentar el costo de la vida. Existen estudios que muestran que los casos de ansiedad, depresión y dependencia a sustancias también aumentan entre los pobladores de zonas altamente gentrificadas.

Protestas masivas e instalaciones artísticas han aparecido en ciudades como Berlín y Nueva York, pero nadie quería meter las manos en el espinoso tema de la regulación estatal en los negocios de aplicaciones entre particulares, una zona gris de la legalidad. Por ello, FairBnB opera con una estricta serie de reglas:

 

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Cuando viajes, considera el impacto que tiene tu consumo sobre la comunidad: cuando tu llegas, otros se ven forzados a irse.

 

¿Qué ofrece de nuevo FairBnB?

  1. La plataforma tiene la política de aceptar solamente una propiedad por cada propietario. Esto tiene como objetivo que un mismo propietario no saque demasiadas propiedades del mercado inmobiliario para ofrecerlas al turismo.
  2. Los usuarios que ofrezcan sus propiedades deben demostrar que pagan impuestos a sus gobiernos locales.
  3. 50% de la cuota de la plataforma se reinvierte en proyectos locales.
  4. FairBnB opera bajo el modelo de cooperativa, con topes salariales y plataformas operadas cotidianamente por sus mismos fundadores.
  5. Esta forma de retribuir directamente a las comunidades también está disponible para que las organizaciones la utilicen como plataforma de crowdsourcing para fondear proyectos comunitarios.

Esta perspectiva de negocio regula un poco mejor a quienes ofrecen sus propiedades, ¿pero qué hay de los turistas? Según Dal Carlo, FairBnB les cobra una comisión por reservación, pero les da la posibilidad de elegir a qué proyecto u organización local desean donar el 50% de dicha comisión.

Según esta idea, cada vez que alguien reserva una habitación en FairBnB, la comunidad se beneficia. Si tomamos en cuenta que en menos de 10 años AirBnB acumuló un valor de mercado de más de $2 mil millones de dólares, ¿qué hubiera pasado si la mitad de ese dinero se hubiera reinvertido en las comunidades y barrios?

La diferencia de apps como FairBnB es que colocan el servicio por encima de la ganancia, una valiosa lección de responsabilidad social que otras empresas deberían aplicar y que nosotros, como usuarios, deberíamos exigir.



¿Por qué es cierto que estamos hechos de estrellas?

Lo verdadero que hay detrás de esta frase de magia cósmica.

Al parecer la estimulante frase que advierte que “todos estamos hechos de estrellas”, con apariciones múltiples en el ambiente cultural que desde Aleister Crowley, el brujo británico, hasta en  que incluida el mítico “Somos estrellas” de Joni Mitchell, en Woodstock, no es solo un destello poético y va más allá de la metáfora.

Pero para justificar lo anterior hacen falta argumentos, y esto es precisamente lo que nos comparte el físico y conductor de TV, Neil DeGrasse Tyson: 

Las estrellas, las de mayor masa, se volvieron inestables al final de su existencia, colapsaron y luego explotaron y desperdigaron sus entrañas enriquecidas a lo largo de la galaxia, entrañas hechas de carbón, nitrógeno, oxígeno y todos los ingredientes fundamentales de la vida.

Además, tenemos esta otra noción, una segunda explicación a esta fascinante fenómeno:

Cada 40 mil años caen al planeta toneladas de polvo cósmico sin que lo notemos.  Este polvo está hecho de oxígeno, carbono, hierro, níquel y otros elementos que se encuentran en nuestro cuerpo.  El astrofísico Karel Schrijver y su esposa Iris Schrijver en su libro “Viviendo con las estrellas: cómo el cuerpo humano está conectado con los círculos de vida del la Tierra, los planetas y las Estrellas”, desmenuzan más a fondo este precioso y certero fenómeno.