La astrología es, para muchos, la madre de todas las ciencias. Le antecede a la astronomía y empata de manera natural con la filosofía, pues fue pilar de diversas culturas americanas, occidentales y orientales –en esencia de la cultura e historia de la humanidad–. Gracias a la astrología se desarrollaron otros campos del pensamiento, e incluso, una comprensión más profunda de los ciclos de la Tierra, lo que a la postre regularía los ritmos de la vida en la antigüead (por ejemplo, en la agricultura).

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Estudiar el cosmos para darle sentido a la vida es otra de las funciones de la astrología. Pero en nuestra actual sociedad hiperconectada y repleta de información, recurrir al horóscopo pensando que el movimiento de los astros influye puede parecer una práctica anacrónica e incluso sin relevancia, más cercana a la pseudociencia que a una disciplina seria. Sin embargo, la astrología sigue siendo estudiada y aprehendida por un puñado de astrólogos y otros avezados, que afirman la existencia de una correspondencia entre el ser humano y los demás entes del universo. 

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Algunos de estos astrólogos estiman que la lectura del cosmos puede ayudarles a interpretar sucesos nacionales y hacerlos más comprensibles, como Francis Coppolino, astrólogo de The Daily News y ex-periodista de investigación. Otros creen que la astrología funciona para darle sentido a la vida, en medio del caos cotidiano que experimentamos a muchas escalas en la actualidad (algo que a nivel cerebral se conoce como “sesgo de confirmación” y que nos ayuda a orientarnos en la interpretación cognitiva del mundo).

astrologia cienciaLa psique y la astrología (y por qué no existen casualidades)

Para ciertas ramas de la psicología, la astrología puede ser tanto una herramienta para reconocer rasgos de la personalidad como para desarrollar diagnósticos psicológicos. Uno de los pioneros fue Carl Jung, quien vinculó a esta disciplina con el inconsciente colectivo y los arquetipos. Jung notó que los símbolos cósmicos y mitológicos de la astrología eran recurrentes en los sueños de sus pacientes, y por eso le llamó a la astrología la “suma de todo el conocimiento psicológico antiguo”: un conocimiento que, para Jung, aún se hacía presente en la personalidad de los individuos.

Posteriormente elaboró una teoría fascinante, cuya hipótesis era que nada pasa por casualidad. La sincronicidad, como la llamó, intenta explicar por qué la personalidad tiene mucho que ver con el espacio y tiempo en el que nacemos. Jung creó de esta forma, y en sintonía con la astrología, una teoría para explicar la misteriosa conexión entre el individuo y su entorno, y cómo se generan circunstancias coincidentes de valores específicos y simbólicos para cada persona.

Esta teoría fue tan importante que incluso la discutieron Carl Jung y Albert Einstein, en consonancia con la teoría de la relatividad de este último. Recientemente, un estudio de la Vanderbilt University comprobó que la estación del año en la que nace un mamífero realmente afecta a su cerebro, alterando su reloj biológico y detonando ciertas reacciones o patologías específicas, como la bipolaridad o la esquizofrenia. Esto es algo muy cercano a lo que Jung llamaba sincronicidad, y lo que la astrología busca explicar a partir del cosmos.

¿Qué podemos aprender de la astrología actualmente?

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La astrología funciona milenariamente como una trama del universo. Es una disciplina más cercana a los profundos pensamientos de filosofías como la implícita en el yoga y en el zen (que por cierto Jung también estudió), relativas a que el ser individual es sólo una percepción, y que en realidad formamos parte de una unidad cósmica.

Por eso, más allá de creer que el hecho de que Plutón estuviera en Cáncer (que mueve un espíritu hogareño y patriota) fue lo que detonó la Primera Guerra Mundial, lo cierto es que no es descartable esa sincronicidad de la que habla Jung, misma que vemos en la naturaleza y que bien podría influir en nuestra psique desde formas insospechadas. Si algo podemos aprender hoy de la astrología, es esa humildad de que nuestra voluntad no lo rige todo, y que muchos factores forman parte de  lo que nos ocurre. Es decir: estamos conectados con nuestro entorno irremediablemente.

Más allá de todo escepticismo y prejuicio, la astrología y el horóscopo tienen un impacto real y multidimensional, tanto en la sociedad como en los individuos. No es, por tanto, una cuestión de estricta comprobación científica, sino de experiencias y percepciones que se materializan en la vida cotidiana de cientos de personas.

 

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*Imágenes: 1) Robert Fludd: Utriusque Cosmi Historia, 1617-1624; 2) The Celestial Atlas of Flamsteed, 1795; 5) Ilustración: Joanna Neborsky para Nautilus