¿Pueden existir los zombies? Sí y no: las razones de la neurociencia

Sobre el mito de los muertos vivientes (y cómo funcionarían sus cerebros de ser un hecho su existencia).

La pregunta clave en torno a los monstruos y criaturas sobrenaturales que han poblado la más lúgubre fantasía colectiva es: ¿de verdad existen? Depende de qué entendamos por “existir”.

El origen del zombie se remonta a 1929, cuando William Buehler Seabrook publicó The Magic Island, un relato de viajes en Haití que inspiró la película White Zombie de 1932, y que popularizó a su vez la palabra “zombie”. Se ha dicho desde entonces que los zombies en Haití son mucho más que un mito. Pero en realidad, el zombie fue una suerte de invención fantástica, surgida del impacto que ocasionaron en Buehler Seabrok las prácticas del vudú (repleta de ritos con escisiones entre la mente y el cuerpo). 

zombis-pueden-existir-neurociencia-mito-haiti-vudu-2

A partir de ahí, el vudú fue visto como una práctica maligna que evoca a lo profano y lo satánico, o como si en verdad estuviera relacionado con las prácticas zombies. Pero la realidad es que el vudú  es una religión que surgió de África Occidental, trasladándose después a Haití, donde las creencias en espíritus son tan fuertes que, de hecho, vudú significa espíritu.

Lo que una serie de leyendas y mitos (que incluso han invadido internet en los tiempos modernos) aseguran que son “zombies” haitianos, no son sino las prácticas dentro de los ritos vudú, que incluyen la reanimación de los cuerpos. Los sacerdotes, o “bokor” del vudú, pueden “separar” las esencias de una persona y manejarlas, pero no con fines de castigo o venganza, como se ha popularizado a partir de las películas de zombies, del famoso “muñeco vudú” o de los mitos cibernéticos.

 

Sucede que estos sacerdotes utilizan lo que un antropólogo llamado Wade Davis llamó “polvo zombie”, hecho con base en un veneno muy potente llamado tetrodotoxina, derivado del pez globo. Con éste se realizan, según Davis, los ritos de muerte y reanimación de los cuerpos, algo que no obstante está más relacionado a las posesiones, a los pactos espirituales y a las peticiones, y no a lo que entendemos y que el propio Davis llamó también “zombificación”.

Pero, más allá de la ficción de una novela o del cine, el mito del zombie creció por un artículo en el Código Penal hatiano que vedaba estos ritos, y que en concreto prohibía la práctica del “estado de letargo prolongado”. La ley no hablaba de “zombificación”, como se ha dado a conocer en muchos portales. Se trata de un artículo tan antiguo como la colonia francesa en Haití que, como bien sabemos en América, deviene de un desconocimiento total de las prácticas nativas que aterraban al hombre de occidente.

Pero, según la neurociencia, es probable que los zombies existan

Los zombies en la ficción son creados de muchas maneras, pero siempre se trata de una hipotética infección que se transmite por mordedura (patógenos de transmisión hemática). Esto pasa también en la naturaleza, con los venenos de diversos insectos como la avispa Ampulex, que “secuestra la voluntad” de insectos como la cucaracha, para fines reproductivos, y las deja en un extraño estado de letargo. Esto ocurre con una técnica casi quirúrgica, pues la avispa inyecta su veneno en un punto clave de la víctima, para despojarla de sus movimientos y de su sistema neurológico, y luego, pasar a tomar control sobre de ella.

Así que una parte de la ficción zombie es real en la naturaleza. La que no puede suceder es que un virus o bacteria provoque un comportamiento como el de estos monstruos que se alimentan de cerebros estando en un estado de inconsciencia, como si los cuerpos ya no tuviesen alma.

neurociencia zombies existen naturaleza

En seres humanos, ninguna infección ni daño cerebral podría ocasionar ese comportamiento, según el neurólogo Bradley Voytek, de la Universidad de California, quien ha estudiado qué áreas del cerebro estarían activas o inactivas en un zombie. Una de ellas es el cerebelo, el cual nos hace coordinar nuestros movimientos y que no funciona muy bien en los zombies (por eso no pueden abrir puertas, como en el videojuego Resident Evil). 

El neurólogo halló también que en un zombie no funcionarían bien los lóbulos frontales, y que su condición sería parecida a la de los pacientes con la extraña enfermedad llamada Afasia de Wernike, la cual daña muchas conexiones entre los lóbulos temporal y parietal del cerebro.

Así que los zombies no existen. Pero algunas de sus características son reales, como las infecciones, las lesiones cerebrales o incluso aquellos estados de inconsciencia que se practican en la religión vudú y que dejan a las personas en un letargo que parecerían “zombificados”.

*Referencias: Los Secretos del Vudú
Zombie neuroscience: Inside the brains of the walking dead

 



Guía para reducir el desperdicio de comida paso a paso

Ahorrar alimentos no sólo depende de cómo guardes la comida; requiere también un poco de filosofía (mira por qué).

Al tirar la sobras de nuestra comida, o aquello que se echó a perder en el refrigerador, sentimos que nos hemos quitado una carga. Para nuestra fortuna, no volveremos a ver esa comida que, por una u otra razón, sobró. Pero lo cierto es que ahí no termina todo…

En la cadena del desperdicio de comida, el eslabón donde más alimentos se pierden es en la del consumo. Por supuesto, también se desperdicia comida en el campo, en la manufactura y en los supermercados, mercados y restaurantes. Pero según Misfits Foods, es en nuestro refrigerador donde más comida caduca.

Esto demuestra, por lo demás, que los pequeños cambios no son tan pequeños. Porque si nos decidimos a dejar de desperdiciar comida, no sólo estaremos cuidando nuestra cartera, sino que estaremos protegiendo a la naturaleza y al medio ambiente. Y es que se calcula que un 40% de la comida jamás se consume, lo que representa un gasto de miles de millones de litros de agua, así como de energía, tierras, y otros recursos naturales. Eso sin contar que la comida en descomposición también contribuye al cambio climático…

Pongamos manos a la obra para reducir al máximo
el desperdicio de alimentos.

como-reducir-desperdicio-comida-alimento-paso-a-paso

Lo primero que debes saber es que no desperdiciar comida requiere de que sigas estos pasos. Pero no te preocupes: no es nada difícil. Al contrario, te facilitará mucho la vida y te hará comer mejor –y más rico–. Si agregamos un poco de filosofía al asunto, todo cobrará más sentido. Esta filosofía es el Shojin ryori: el arte budista de cocinar simple y de mantener una conexión espiritual con todo el proceso que implica el alimentarse.

#1 Planeación

Todo dependerá de esto. Debes planear tus compras y cómo cocinarás según estos puntos –y en ese orden–:

  • Necesidades nutricionales
  • Lo que te guste cocinar
  • Lo que te guste comer
  • Tiempo disponible

¿Por qué el “tiempo disponible” hasta el final? Porque no es sólo una cuestión de que “tengas” el tiempo, sino de que lo hagas de ser necesario. La recompensa de ello no será sólo que dejarás de desperdiciar comida, sino que la comida se convertirá en un ritual de autocuidado que te proveerá de beneficios físicos y hasta emocionales. Darle su justo espacio al comer –con todo lo que implica– es importante. Por eso todo empieza con planear tus comidas.

Si realmente creer que es imposible hacerte un tiempo para comer bien, piensa qué puedes dejar de hacer para disponer de dicho tiempo.

Recorta

Quizá navegar menos por las redes sociales, o sacrificar un día a la semana alguna de tus rutinas, ya sea si haces ejercicio, lees o aprendes un idioma.

Agiliza

Puede que planees tus compras y comidas para que te basten para dos semanas. Si eso conviene más a tus tiempos, hazlo. Esto representará unas 5 horas cada 2 semanas para comer bien sin desperdiciar.

Recupera

El tiempo que hayas “perdido” lo puedes recuperar evitando salidas a comer o a la tienda de autoservicio. ¿Lo habías pensado?

#2 Comprar

Bien: a tus planes debes agregar cómo vas a comprar. Para ello es importante que pienses en los puntos que enumeramos arriba. Primero, en las necesidades nutricionales. Divide tus compras imaginando cómo las cocinarás y qué incluirá cada comida. No todos tus platillos tienen que llevar proteína, ni fruta, pero todos pueden llevar verdura –y con eso contribuyes a cuidar el planeta–.

Para tener algunas ideas puedes revisar qué ingredientes llevan las dietas de cada cultura, o las listas de superalimentos que tenemos. También puedes optar por comprar proteínas vegetales, que son más versátiles que las proteínas de origen animal y almacenables por más tiempo.

como-reducir-desperdicio-comida-alimento-paso-a-paso

Lo más importante:

Checa fechas de caducidad y señales de descomposición o poca frescura

  • En el queso checa que no tenga hongos
  • En las manzanas y otras fruta checa los cambios en la textura
  • En verduras como el aguacate checa que no estén oxidados
  • En la carne, checa que no tenga olor

Familiarízate con la duración de cada cosa

La mayoría de las frutas y verduras duran máximo 2 semanas, dependiendo su maduración. Las hortalizas duran 1 semana frescas. Los lácteos 2 semanas. Pero todo esto puede variar, por eso es importante que aprendas a asegurarte de si algo está descompuesto o no. En esta guía puedes ver algunos hacks para ello.

No compres nada de más

Resiste la tentación de comprar algo que no esté en tu lista y que pueda provocar que tengas demasiada comida y no logres acabártela.

como-reducir-desperdicio-comida-alimento-paso-a-paso

#3 Cocinar

¿Cuánto tiempo pudiste regalarte para procurar tu alimentación? ¿Cuánto de ésta incluye el tiempo para cocinar? Si esto te parece problemático, aquí tenemos algunas ideas.

Reduce

Reduce tiempos cocinando para varios días. Asegúrate, eso sí, de hacer las porciones correctas. Quizá los primeros intentos no sean infalibles, pero esto es de práctica. Recuerda que el tipo de alimentos que puedes tener listos para incluir en tus comidas –y que puedes almacenar por 3 días en el refrigerador– son:

  • Arroz
  • Frijoles
  • Quinoa
  • Garbanzos
  • Verduras hervidas
  • Verduras crudas ya cortadas
  • Aderezos

Divide

No hagas siempre recetas complicadas. Relaja tu existencia haciendo recetas más sencillas algunos días, complementándolas con lo que hayas cocinado previamente. Puedes consultar nuestra guía sobre cómo hacerte de cenar fácil y rápido, que puede ser de ayuda para pensar en cómo preparar otras comidas, o estas 5 recetas súper simples.

Transforma

Para darle un toque de variedad a tu rutina de alimentación y aprovechar toda tu comida puedes optar por hacer algunas recetas que quizá se salgan de la rutina, pero que te aportarán muchos nutrientes –y que son deliciosos–. Por ejemplo, el súper smoothie de superalimentos, o la famosa sopa de sobras, sobre la cual tenemos una breve guía, recetas que transformarán tu alimentación.

#4 Comer

Acá sólo tienes que cuidar tus raciones, lo cual implica que todos los pasos anteriores sean hechos a conciencia. Recuerda que es este el momento donde disfrutarás con el paladar todo los esfuerzos anteriores, así que procura comer con calma, apartando un momento para ello, y no desperdicies un solo chícharo.

como-reducir-desperdicio-comida-alimento-paso-a-paso

#5 Guardar

Almacenar es la parte que suena aterradora, pero en realidad es muy sencillo. Y si lo haces sin plástico, es todavía más fácil. Puedes almacenar en:

  • Papel de cera de abeja
  • Hojas de plátano
  • Celofán
  • Bolsas de silicón
  • Frascos de vidrio
  • Tela

Organiza tu refrigerador y divídelo entre verduras, vegetales, lácteos, leches y los guisos que te prepararás para cada comida. Coloca todo conforme lo irás utilizando y según la fecha de caducidad, para que nada se quede en el fondo olvidado.