Esta es la música más inusual que jamás hayas escuchado (y que alimentará tu musicofilia)

Un grupo de investigadores analizó 8,200 grabaciones de 137 países para detectar cuáles son las composiciones más inusuales del planeta.

La sensibilidad musical del hombre era el más grande misterio evolutivo para Charles Darwin. Y es que crear una pieza musical, o escucharla, no parece tener razón adaptativa alguna, y sin embargo, se trata de una práctica universal esencial en todas las épocas; un lenguaje, con un mensaje armónico que va directo al inconsciente. 

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La definición más práctica de música, “el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación de sonidos”, parece que implica una mímesis con la matemática de la naturaleza, como bien pudo explorar la cantante Björk en un precioso documental. Sin embargo, sólo el hombre compone piezas de manera consciente, aunque no por ello hemos descartado el papel que tienen, por ejemplo, los territorios, los paisajes y el clima, a la hora de crear música.

Podemos aventurarnos a mencionar el caso de la música étnica y la música tradicionalno existe una sola cultura en el planeta donde se haya prescindido de la música, ni algún sitio conocido donde los seres humanos no sean hechizados por ésta, ya sea para interpretarla, escucharla, bailarla o sentirla.

Al ser un fenómeno transcultural de tal magnitud, un grupo de investigadores se dio a la tarea de estudiar el corpus musical que se desdobla a lo largo del mundo para conocer más de sus similitudes y disimilitudes. Su hipótesis era que el mundo de la música es mucho más amplio de lo que puede pensarse, y que cientos de composiciones no tienen los valores de la “música mundial” a los que estamos acostumbrados.

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Mediante la tecnología denominada “recuperación de información musical” (MRI), estos investigadores analizaron 8,200 grabaciones de 137 países, a partir de pistas proveídas por el acervo del Smithsonian, Folkways Recordings, y la gran biblioteca musical de la British Library, para detectar cuáles son las composiciones más inusuales encontradas en el globo.

Encontraron que 1,706 grabaciones tienen valores atípicos:

muchas de ellas provienen del África subsahariana

 

En varios países de dicho continente, varían diversos elementos en las composiciones, tales como el ritmo, la melodía o el tono. Uno de los países cuya música es radicalmente distinta a la que acostumbramos oír es Botswana, donde se ocupa sobre todo la síncopa (ritmo irregular), cantos y coros:

 

Otro ejemplo exótico es la música de Ivory Coast, también en África:

 

Por su parte, en América Latina, una de las piezas más inusuales es de México. Corresponde a una composición de la comunidad yaqui, llamda “Paloma”:

 

El etnomusicólogo Alan Lomax había antes sugerido que la evolución de la música podía rastrearse hasta sus raíces asiáticas y africanas. Pero más allá de que la música sea un fenómeno transcultural con un origen dado, muchas de las variaciones de ritmo, armonía, timbre y tono siguen siendo tesoros ocultos que no forman parte del corpus musical universal y que permanecen ocultas, esperando a ser escuchadas.

La cartografía musical que estos pioneros investigadores realizaron ayudará en un futuro a seguir rastreando estas diferencias y ampliar los conocimientos sobre el universo de la creación musical. Por el momento, estos investigadores nos comparten en el siguiente link demos de música exótica, diferente, y sin embargo exquisita, que han rastreado hasta hoy; se trata de un mapa en el que es posible localizar, además, música totalmente inusual a la que has escuchado y que puedes distinguir por el color rojo. 

 

* Referencias: Musicofilia



Abre tu percepción auditiva: aprende a escuchar música con estas clases de Yale en línea

En poco tiempo refinarás tu oído y entenderás todo lo que siempre quisiste entender sobre música.

La mayor virtud de la música no es sólo pertenecer al mundo del arte, sino ser un lenguaje universal que todos podemos entender y a través de cuyos ritmos nos fundimos con el cosmos. Por eso, bien dijo Víctor Hugo que la música expresa lo que no puede ser puesto en palabras, pero que tampoco puede permanecer en silencio.

Sin embargo, este lenguaje universal tiene su propia gramática, y es fascinante. Aunque para disfrutar de la música no tenemos, necesariamente, que “aprender a escuchar música”: de hecho, si algo hace mágica a la música es que nadie ha podido explicarse su trascendencia en la vida humana –aunque algunos creen que tiene funciones evolutivas–. Lo que es seguro es que parte de su encanto es, precisamente, que podamos entenderla pese a su complejidad, sin ningún tipo de teoría previa.

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Aun así, darnos un tiempo para estudiar las bases de la música –ritmo, melodía, armonía, tono– sin duda aporta a nuestra evolución. Intentar comprender este arte es un gran ejercicio para el cerebro, que indudablemente resulta estimulado. Y además, ello abrirá tus percepciones auditivas como quizá nunca pensaste que sería posible.

Así que te invitamos a que te des un tiempo para aprender a escuchar música y a ampliar tus conocimientos con estas clases de teoría musical que forman parte de los Open Yale Courses.

Te garantizamos que estas clases te transmitirán la pasión del genial profesor Craig Wright por la música. Wright, encargado del curso, insiste en que escuchar música no debe ser una actividad pasiva, sino activa y llena de recompensas.

¿Listo para escuchar música? Aquí hay algunas recomendaciones:

Música fresca: un poco de lo mejor del momento sonoro (I)

23 de los mejores discos en la historia de la música ambient (Playlist)

Beats para frenar el ritmo y relajarse al instante (Playlist)

 

* Imagen principal: Lusine – “Just A Cloud”



¿Qué sucede en tu cerebro al tocar música?

Expertos o amateurs: para cualquiera es bueno crear algunas melodías (y de hecho, es muy bueno).

Música y psique están compenetradas de maneras que todavía maravillan a la ciencia. Por ejemplo, se sabe que el procesamiento de la música en nuestro cerebro da pistas sobre nuestro actuar: al saber cómo la procesamos, podemos saber qué tan empáticos somos.

También es conocido el papel de la música como agente sanador. Su uso se ha extendido en originales terapias para tratar diversos trastornos como la depresión, la ansiedad e incluso el Parkinson.

Pero todos estos beneficios ocurren no sólo al escuchar música, sino también –y de manera portentosa– al tocarla o interpretarla. Así, los instrumentos musicales pueden convertirse en la manera ideal de enriquecer el espíritu y estabilizar nuestras emociones mientras fortalecemos la psique.

Estas son 5 cosas extraordinarias que suceden en tu cerebro al tocar música:

1. Potencia conexiones entre los hemisferios cerebrales

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Existe una materia blanca en el cerebro, que cubre el cuerpo calloso y es una fibra encargada de que nuestros hemisferios estén interconectados. En diversos estudios se ha demostrado que los músicos tienen una mayor cantidad de esta materia, la cual permite una mejor comunicación entre los hemisferios.

Siempre es bueno que estas zonas trabajen juntas de manera más eficiente, pues así el cerebro funciona más rápido y también se incrementan las habilidades creativas. Además, si se toca música desde una edad temprana, las conexiones se fortalecen permanentemente.

 

2. Mejora dramáticamente la memoria

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Si te cuesta retener lo que te dijo alguien el día de ayer, tocar música sin duda te ayudará. Resulta que el entrenamiento con instrumentos contribuye a mejorar la llamada memoria verbal. Tan sólo 45 minutos a la semana tocando un instrumento hace que las personas recuerden más fácilmente las palabras que hayan escuchado en un discurso o una clase.

 

3. Ralentiza el envejecimiento cerebral

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El hecho de mantener ejercitado el cerebro –y las zonas clave de éste, como el hipocampo, donde está la función de la memoria– conduce inevitablemente a tener una mayor salud general e, incluso, se ralentiza el envejecimiento de nuestro querido órgano psíquico.

Por eso, según se ha descubierto, las personas de 60 a 83 años que estudiaron música durante al menos 10 años tienen un cerebro más joven y con mejor memoria –incluida memoria auditiva, visual y táctil– que quienes no tocan música.

 

4. Promueve mejores respuestas motrices

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Tocar cualquier instrumento requiere de coordinación, proceso en el cual están involucradas muchas partes del cerebro. Esto promueve mejores respuestas motrices en general. Se ha comprobado, además, que tocar música fortalece las conexiones neuronales en las regiones del cerebro relacionadas a la motricidad, lo que siempre es un plus.

 

5. Nos hace más enfocados

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Entre las muchas áreas que el acto de tocar música estimula en el cerebro está la del cerebelo, el cual se encarga de la atención y el aprendizaje. Tocar música de manera recurrente nos ayudará a concentrarnos y a aprender mejor, siempre y cuando pongamos en práctica algunos hacks para potenciar cualquier sesión de estudio que tengamos.

 

Alimenta tu espíritu y tu mente con un poco de música… creada por ti. Y de paso, deleita a alguien más con tus melodías.