La salud, un ente colectivo y necesario para la evolución de la humanidad

Miles de personas mueren de enfermedades curables. ¿Qué es lo que está pasando y qué podemos hacer?

Es curioso que una palabra como salud provenga de una raíz latina que significa “salvación”. Las definiciones de lo que es la salud varían, aunque en última instancia todas tienen algo en común: se trata de un algo fundamental que sin duda es parte elemental de la salvación de la humanidad.

Actualmente afrontamos graves crisis en esta materia que verdaderamente ponen en jaque a los gobiernos, –y más importante aún–, a cientos de personas. El tema de la salud global es de la mayor relevancia, y aunque lo crucen una serie de tensiones y contradicciones, es un tema que debe comenzar a re-conocerse, en todas sus variables, para el bien de la humanidad. 

El panorama global de (in)salubridad

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La condición actual de la salud global deja mucho que desear. En algunos aspectos pareciera que los gobiernos están provocando una apoptosis social, es decir: la muerte celular provocada por el propio organismo.

Ejemplos de esto último sobran. Muchas enfermedades constituyen una paradójica epidemia mortal que, contrario a las pestes de la Edad Media, podrían ser tratadas y curadas sin ocasionar las muertes que ocasionó, por ejemplo, el resfriado en Europa. No obstante, esta enfermedad curable trajo la muerte a millones de personas en la antigüedad, como hoy lo hace el cáncer. 

Como es predecible, las enfermedades mortales han devastado, en mayor medida, a los países menos desarrollados.

En 2001, 62% de las muertes causadas por infecciones ocurrieron en África,

mientras que sólo el 5% ocurrieron en Europa.

Enfermedades como:

  • Infecciones respiratorios
  • VIH/SIDA
  • Diarrea
  • Tuberculosis
  • Malaria

Esto se debe, por supuesto, a las condiciones de vida. En lugares como África o América Latina, muchas personas en condiciones de extrema pobreza enferman a causa de una mala alimentación. Además, suelen consumir agua de la llave y, cuando enferman, no pueden costearse un médico. Ya sea por falta de comida, o por el consumo de productos de menor calidad y menor precio, esta población que no es mínima lleva a pensar en una realidad estridente: el poco o nulo acceso a la información sobre salud y alimentación en países en vías de desarrollo, y la creciente mercantilización de la vida y la salud, en el marco de la expansión global de los mercados de salubridad.

*También en Ecoosfera: Comer bien para evolucionar, sobre cómo las frutas y verduras podrían cambiar nuestro ADN

En lugares como África son este tipo de condiciones por las cuales la simple diarrea mata, indirectamente, a millones de niños, al ocasionarles problemas respiratorios.

Un problema originado por el estilo de vida, y también por los fenómenos sociales que muchos países enfrentan (migración, gestión de riesgos de desastres, enfermedades epidémicas, militarización humanitaria y geopolítica, entre otros), es que las personas, en su mayoría, no tenemos siquiera los conocimientos básicos para entender cómo funciona nuestro organismo en un plano salud/enfermedad: síntomas básicos, reacciones, y tratamientos por molestias comunes. Por otro lado, tampoco nos hacemos de conocimientos básicos para, por ejemplo, generar nuestra propia comida saludable, y hacemos a un lado los alimentos de una dieta básica por consumir productos artificiales de menor calidad. 

Construyendo un horizonte de salud universal

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La OMS llama a los gobiernos a invertir más en salud y luchar contra las desigualdades. Sin embargo, esto normalmente no sale de la abstracción, por lo cual conviene pensar que la solución también se relaciona con lo que nosotros hagamos para cumplirlo. Por eso, para muchos autores debe haber amplios procesos de educación en temas de salud global.

informacion-salud-global-salubridad-mundo-enfermedades-curables-muertes-estadisticasEsto significa tener enfoques multidisciplinarios al respecto, y saber que la cuestión de las muertes por enfermedades curables, así como los contagios masivos de enfermedades como el VIH/SIDA, son cuestiones cuya cura reside en la educación. Por lo tanto, una de las tareas se encuentra en aleccionarnos con conocimientos básicos sobre salud y alimentación, y aleccionar a los más pequeños para que tengan conocimiento de la importancia de ello, y lo normalicen a lo largo de toda su vida. Por otro lado, hay tener consciencia de que toda enfermedad puede ser prevenida con una alimentación orgánica y equilibrada. Incluso esta prevención reside en los hábitos cotidianos y, más tarde, en la forma en que las personas perciben su vida. 

Sin duda no está de más recordar que esta labor, a gran escala, concierne también a los gobiernos y organizaciones, que deben co-ayudarse para generar políticas más favorables dirigidas a este enfoque; la colectividad debe presionar para que esto sea posible. 

La discusión sobre la salud global seguirá estando en boga, pero mientras tanto ahora eres consciente de las implicaciones que invoca el solo hecho de percibirla como un ente colectivo y necesario para el bienestar la calidad de resiliencia de las civilizaciones y el proceso evolutivo de la humanidad, como advirtió alguna vez Schopenhauer, “la salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada”.

 

*También en Ecoosfera: Qué es la resiliencia (y por qué hoy más que nunca importa que lo entiendas)

 

*Imágenes: 1) JC Mcilwaine (ONU); 2) EFE

*Referencias: A Pressing Issue — Lack of Knowledge about Global Health



Confirman que el agua mineral Peñafiel tiene arsénico: ¿qué más hay que saber?

¿Es peligroso tomar las bebidas que están en el mercado actualmente? ¿Hay otras marcas con arsénico?

Sabemos que muchas marcas realizan regularmente estudios sobre sus productos para así demostrar que no son nocivos para la salud –o por lo menos no tanto–. Lo cierto es que dichos estudios, a menudo, no dicen la verdad, como lo demostró hace poco la marca Peñafiel, de la firma Keurig Dr Pepper.

Esta firma realizó, durante el mes de marzo de 2018, un reporte sobre niveles de arsénico en el agua embotellada Peñafiel, en el cual aseguraban que no había cantidades detectables de arsénico. No obstante, por presiones de Consumer Reports (CR) –una organización independiente que busca transparencia para los consumidores–, la marca Keurig Dr Pepper tuvo que realizar un nuevo estudio.

Así se demostró que el agua mineral Peñafiel tiene, en promedio,
17 partes por billón (ppb) de arsénico.

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Todo empezó, como puede leerse en el reporte original de CR, cuando se comprobó que un marca de agua embotellada en Estados Unidos, propiedad de Whole Foods, contenía altas dosis de arsénico, aún cuando sus ejecutivos habían asegurado que era “agua asombrosamente prístina”.

Entonces, CR realizó una exhaustiva investigación que los llevó a descubrir que la Food and Drug Administration estaba al tanto, desde hace mucho y por diversos reportes locales y de inspectores federales, que Peñafiel tenía altas dosis de Arsénico.

La FDA sabía que el agua Peñafiel tenía altas dosis de arsénico desde 2009

Otras marcas en Estados Unidos también tienen dosis de arsénico que rebasan el límite establecido por la FDA, que es de 10 ppb en el caso de aguas y jugos embotellados. En total son seis marcas que contienen niveles de arsénico más altos que los permitidos, entre ellos Volvic, de la marca Danone.

Esto es una paradoja, ya que si el agua embotellada cobró popularidad en todo el mundo –a partir de la década de los 90–, fue porque, de una u otra forma, se vendió la idea de que el agua de la llave era nociva para la salud. En México todo empezó con un brote de cólera que terminó haciendo de este país el primer consumidor de agua embotellada del mundo, aunque dicha epidemia sólo provocó 34 muertes en 1991.

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Peñafiel sólo suspendió la producción,
pero no retiró sus aguas embotelladas del mercado.

¿Es peligroso tomar las bebidas que siguen en el mercado?

No es mortífero, pero puede ser muy malo a largo plazo. El arsénico es un metal pesado natural que se crea por la erosión de las rocas –aunque también puede surgir como consecuencia de la minería–, y que fácilmente puede contaminar aguas subterráneas o de manantial, como lo son las de la marca Peñafiel. También puede contaminar cultivos, por lo cual es fácil exceder el consumo de este químico.

La exposición o consumo prolongado de arsénico se asocia con mayores tasas de cáncer de piel, vejiga y pulmón, así como con enfermedades del corazón. Así que lo mejor es que no compres, por ahora, agua embotellada Peñafiel, y que evites en lo posible cualquier tipo de agua embotellada, ya que como CR comprobó, no sólo Peñafiel tiene este metal en altas dosis.

¿Y cómo tomar agua pura sin dañar la salud y el ambiente?

Tomar agua limpia y con todos los minerales que necesitas es posible, purificándola ya sea con los diversos purificadores que se venden en el mercado, o con la opción más sustentable: el carbón activado. Investiga cuál es tu mejor opción y adquiere algún método para purificar el agua. Así le harás un favor a tu organismo y al organismo planetario.



La interrupción legal del embarazo salva vidas (Médicos sin Fronteras nos dice por qué)

Legalizar el aborto es una cuestión de salud pública, aseguran expertos.

Según Médicos sin Fronteras (MSF), que asisten a personas amenazadas por la violencia, las epidemias, los desastres naturales y la pobreza, no legalizar el aborto puede ser mortífero. Y es que se calcula que más de 40,000 mujeres mueren al año en el mundo durante –o a causa de– la realización de abortos no seguros, de acuerdo con la OMS. La mayoría de estas muertes ocurren en África y Latinoamérica.

La ONG advierte que el aborto clandestino
es una de las principales causas de mortalidad materna. 

Los abortos no seguros son la única causa de muerte materna que es casi totalmente prevenible, afirman los especialistas de MSF. Según esta ONG: 

Prevenir la mortalidad y el sufrimiento causados por un aborto no seguro requiere tres acciones principales: proporcionar anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, ofrecer servicios de interrupción sin riesgos (incluyendo proporcionar asesoramiento a la mujer) y tratar las complicaciones resultantes del aborto. 

No cabe duda que la cuestión del aborto trae aparejados argumentos de todo tipo para estar a favor o en contra, entre los cuales están los de índole moral, religiosa o política. Pero los médicos que dedican su vida a procurar el bienestar de la salud global –y que a causa de ello desarrollan estrés postraumático– son quienes están a favor de la legalización del aborto. Sin duda, este es un testimonio que vale la pena escuchar y tomar en cuenta.

Además, como bien afirman los especialistas de MSF, penalizar el aborto no es una medida eficaz para evitar que las mujeres aborten.

Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo.

 

Los abortos salvan vidas

Existen ejemplos sobre lo que legalizar el aborto puede lograr en términos de salvar vidas. De acuerdo con MSF, tras la legalización del aborto en Sudáfrica en 1996, diversos estudios confirmaron que las muertes por abortos no seguros se habían reducido en un 91% para el año 2000.

Se debe tomar en cuenta que los abortos no seguros perjudican mucho más a las mujeres pobres, como afirma la OMS. En ese sentido, que no se legalice el aborto, ¿demostrará cuán poco nos sigue importando la brecha salarial y la vulnerabilidad que acarrea para la mayoría? Siendo que se trata de personas pobres, y además mujeres –otro grupo vulnerado, pese a ser la mitad del mundo–, y siendo que ocasiona tantas muertes, deberíamos preguntarnos por qué hay tanta resistencia ante la legalización del aborto.

Más aún: deberíamos preguntarnos por qué tantas mujeres salen a marchar por esta cuestión en todo el mundo.

 

* Ilustración: Molly Brooks