Tecnología onírica: ahora puedes grabar tus sueños y reconstruirlos más tarde

Científicos japoneses desarrollaron un artefacto capaz de reconstruir nuestros sueños; una oda a los trabajos de grandes emprendedores oníricos como Carl Jung.

Los sueños han sido un misterio seductor para todas las épocas. En cada civilización ha existido la creencia en común de que tienen un profundo significado, más allá del velo de la alucinación producto del consenso entre los neurotransmisores y la memoria. Su constante desciframiento ha permitido que tanto a partir de los estados de trance como de los métodos cognitivos del psicoanálisis y la neurociencia se compartan con el mundo algunas teorías sobre su posible finalidad en el canal de la vida. 

Análoga a la vida de un anfibio –aquella especie que puede vivir entre la tierra y el agua– la mente humana ha ido y venido inconscientemente entre la realidad socialmente aceptada y el sueño, sin hacerse de una explicación racional para ello. Pero, para quienes gustan de fascinarse con las maravillas (a veces quiméricas) de los sueños, la tecnología está siendo una herramienta trascendental para revelar los actos del inconsciente durante el sueño profundo.

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En este sentido, la propuesta de un grupo de científicos japoneses resulta tentadora. Recientemente, la revista Science publicó un estudio en el que este grupo de avezados de la realidad onírica demuestran que grabar los sueños para reproducirlos en otro momento es científicamente posible. Se trata de una especie de máquina para leer sueños, basada en el conocimiento concreto de que cuando visualizamos ciertos objetos, nuestro cerebro crea patrones neuronales (así genera representaciones, mismas que a su vez conforman nuestra realidad, según el psiquiatra Allan Hobson). A partir de ello, los científicos pensaron que un algoritmo podía ser usado para enlazar esos datos a un escáner, el cual sería capaz de generar las imágenes del sueño.

Hasta ahora ya se han hecho varios experimentos donde el mecanismo (aún bastante rudimentario) permite generar imágenes del sueño de un individuo por resonancia magnética; la mente estudiada se analiza mediante un electroencefalograma, el cual es utilizado para saber cuando los sujetos entran en la fase de sueño. Luego se les despierta abruptamente, para que narren aquello que soñaban.  

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Después los científicos usan lo grabado por la resonancia magnética para ver qué tanto coinciden las narraciones con las imágenes que, emulando los patrones neuronales, logran reconstruir mediante imágenes obtenidas de Internet, para finalmente obtener un video sobre el posible sueño del sujeto. Hasta ahora, los investigadores sólo han conseguido reproducir el sueño de manera correcta en un 60% de las ocasiones; sin embargo, esto no deja de ser un hallazgo valioso que, en un futuro, podría valerse de herramientas como la realidad virtual para obtener una imagen más acertada del sueño “vivido”.

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Dormir (y soñar) es esencial. Es en ese mundo donde pasamos 1/3 de nuestra vida, y si no fuera funcional, sería un desastre para la evolución de la mayoría de los seres vivos; a grandes rasgos, se trata de un ciclo natural que nos permite desarrollar nuestra existencia.

Carl Jung, quien analizó aproximadamente 20 mil sueños, escribió sobre la realidad onírica, advirtiendo que el sueño es una llave para la comprensión de los individuos, y un canal que puede ofrecer todo tipo de ayuda a personas con problemas psicológicos:

El sueño es una pequeña puerta oculta en los más secretos fueros del alma, abriéndose a la noche cósmica que era psique mucho antes de la conciencia del ego y que permanecerá psique no obstante cuánto se extienda nuestra conciencia de ego.

Por el momento, el invento de estos científicos japoneses sigue estando en una fase primitiva, pero parecería ser la premisa de lo que psicólogos como Jung, o incluso Tim Leary, advirtieron sobre aquello que los sueños podrían permitirnos alcanzar: la evolución de la mente.

Mientras esto no suceda, lo mejor será, quizás, interpretar nuestros sueños ejercitando la capacidad para recordarlos; ello recurriendo a las bitácoras digitales, a las diversas infusiones para dormir mejor y más profundo, o más valioso aún, adentrándonos a la materia del sueño, desde la órbita chamánica que ofrecen cientos de curanderos a lo largo de America Latina


* Imágenes: Jiwoon Pak

 

* También en Ecoosfera: Infusiones para inducir el sueño lúcido



¿Cómo se ve (y se siente) un sueño lúcido?

Algunos factores a tener en cuenta para distinguir si estás soñando lúcido (y cómo aprovechar la experiencia onírica).

Construyo mis sueños para no despertar.

Georges Méliès

 

Si realmente quieres tener un sueño lúcido, vas a tenerlo. La mente humana, más que el mundo real, influye en la creación de este tipo de sueños: una valiosa aproximación de la conciencia al interior inconsciente.

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En Ecoosfera hemos hablado ya sobre cómo podría ser viable controlar a nuestro favor la experiencia onírica, e incluso volverla un espacio para el aprendizaje de ciertas prácticas que nos podrían ser de ayuda en la vigilia; cómo los sueños se transforman en arrobadoras lecciones kármicas para entender nuestro propio yo de una forma más intuitiva y, a veces, desprender desde ahí la solución a muchos de nuestros problemas. Creas o no en lo anterior, los seres humanos tenemos la certeza de que los sueños “existen”, pues todos los hemos experimentado, y la ciencia está cada vez más cerca de descubrir su propósito en nuestras vidas. 

Tenemos, por ejemplo, la tecnología onírica de investigadores en Japón, que básicamente están trabajando en reconstruir los sueños y traducirlos en una pantalla con imágenes de Internet. O los recientes estudios de la neurociencia, que afirman cabalmente que los sueños pueden ayudar a sanar heridas psicológicas. Y por si esto no fuera suficiente, hay investigaciones rudimentarias pero bastante serias que han descubierto que la improvisación musical implica un proceso cerebral similar al de un sueño

Todas estas aseveraciones científicas son importantes para alimentar la creencia en los sueños; sin embargo, nunca serán más confiables que la experiencia misma. Así, en pleno siglo XXI, uno puede empezar a hacer vital la práctica de la experiencia onírica lúcida, es decir, hacernos conscientes de que estamos soñando y hacer, ahí, lo que en esta época es imposible.

 

El arte de educar a través de la alucinación (o la psicología)

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Algo similar al sueño puede haber sido el cine cuando los hermanos Lumière pusieron, por vez primera, la experiencia cotidiana frente a los ojos de los hombres. El cine podía parecer aterrador para quien experimentaba la imagen de un tren que viajaba a toda velocidad hacia él, o incluso una experiencia imposible a la que podría llamarse una alucinación. Aun así, el cine ha sido un potente educador de la conciencia –no hace falta mencionar que el propio Hollywood ha utilizado la gran pantalla para introducir modas, estilos de vida, conceptos sociales o incluso posturas políticas para educar a las masas–, tanto o más de lo que lo fue el teatro en su época (otra de las herramientas artísticas más eficaces para educar a los pueblos). En esencia, se trata de la representación de la experiencia humana, puesta enfrente para su entendimiento. El sueño no está lejos de esto, y es a través de los complejos procesos cerebrales que podemos comenzar a incentivar un sistema neurológico educativo, o al menos en lo que concierne al aprendizaje sobre quiénes somos, por qué pensamos como lo hacemos y cómo interactuamos con los estímulos

 

Ver un sueño lúcido

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Quienes hemos tenido la fortuna de experimentar uno o varios sueños lúcidos, sabemos que siempre se sienten diferentes: sentimientos de horror, miedo, e inclusive dolor, pueden aparecer ahí; por otro lado, el entusiasmo, la felicidad y el asombro pueden manifestarse… Todo lo que se siente ahí será obra nuestra, si así lo deseamos. 

Pero existe una constante en ellos, y es, a grandes rasgos, el hecho de que uno puede pasearse, volar o hacer que se produzcan ciertos hechos a voluntad, e inclusive sentirlos como reales, a pesar de saber que se está soñando. 

Según algunos estudiosos de este fenómeno, en el sueño lúcido predominan una serie de características claramente notables:

 

Conciencia de ubicación

Si se está soñando lúcido, el enfoque se amplía enormemente. El sentido del espacio abre su cauce y el soñador, a diferencia de lo que ocurre en cualquier otro sueño normal, puede distinguir en dónde está o qué acción está realizando. Asimismo, quienes han experimentado sueños lúcidos aseguran haber estado en lugares específicos que no habían visitado jamás durante la vigilia. 

 

Conciencia de que se está soñando

Es el rasgo más común. En todos los casos la persona puede despertar si así lo decide, porque está consciente de que es un sueño. 

 

La memoria

En el mundo de los sueños la memoria no actúa como en la vigilia, puesto que algunas partes del cerebro se encuentran inactivas. Esto quiere decir que difícilmente podemos hacer uso de ella. 

 

Movimientos oculares

Este es uno de los rasgos más fascinantes de los sueños lúcidos. Cuando una persona persigue una pelota o cualquier objeto con la mirada, ésta hace un movimiento al que se conoce como “de seguimiento suave”. Dicho movimiento no se puede fingir, puesto que sólo si el cerebro está detectando movimiento con la vista puede llevarse a cabo. Recientemente se descubrió que cuando una persona entra en un sueño lúcido, los movimiento oculares de seguimiento suave durante el sueño son muy similares a los que ocurren durante la vigilia, mientras que son cualitativamente diferentes del seguimiento sacádico, que tiene lugar cuando imaginamos. Dicho de otra forma, para el cerebro, la experiencia visual que sucede durante el sueño es más parecida a la percepción de objetos reales que a la imaginación, de manera que para nuestra mente el sueño es verdadero y no un producto de la fantasía. 

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Y entonces, ¿cómo se siente un sueño lúcido?

Como tú quieras que se sienta. Aunque es verdad que cuanto más trabajes en tus sueños, más fácil te será controlar las sensaciones a tu favor –de entrada, no tendremos la capacidad para controlar cada aspecto del sueño si no trabajamos en ello–. Para lograrlo necesitas ser constante y tener una gran expectativa al respecto. A muchos les funciona hacerse preguntas durante el sueño.

Un consejo para estimular la experiencia lúcida es asegurarse de dormir bien (estas infusiones para inducir el sueño podrán ayudarte), comer ciertos alimentos que estimulen el sueño (aquí hay algunos) y por supuesto, mejorar los hábitos, para que el cuerpo influya en la mente (prueba haciendo ejercicio, respirando bien y mejor, comiendo bien y eliminando los factores más estresantes de tu vida con 10 minutos de meditación). Todos estos factores son una especie de aleación para que tu cuerpo-mente se concentre en lo que es importante y finalmente puedas acceder con maestría a ese otro universo, el de la mente. 

 

* Arte: Amy Friend

 

* Referencias científicas

Nature Communications

Psychology Today

Dream Studies Org

How To Lucid

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora y música. Coordinadora editorial en Ecoosfera. Le interesa utilizar la información para construir conciencias.


Tus sueños pueden ayudar a sanar heridas psicológicas (Estudios)

Las experiencias oníricas pueden ayudarnos a sobrellevar traumas psicológicos y reconocer deseos no expresados.

El mundo de los sueños ha fascinado a la imaginación desde hace siglos. Aunque la psicología y la ciencia modernas no cuentan todavía con una explicación extensiva de por qué soñamos o cuál es la función del sueño, su aplicación terapéutica ha tenido una historia fascinante, la cual ofrece resultados promisorios.

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Edie Sunday

Desde la Antigüedad, los sueños han sido leídos o interpretados como mensajes del más allá: de los dioses, de otros mundos, etc. No fue sino hasta el siglo XIX, cuando el psicoanalista vienés Sigmund Freud les prestó atención (en su obra fundamental De la interpretación de los sueños), que los sueños comenzaron a entrar en la cultura popular como una ventana hacia los deseos reprimidos y su satisfacción.

Para Freud, los sueños son una vía para satisfacer un deseo, el cual no siempre es evidente para el soñador –ya sea porque se trata de un deseo reprimido o porque el sueño es sencillamente una simbolización de algo a lo cual no podemos acceder por la vía lúcida–.

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Monty Kaplan

El alumno hereje de Freud, Carl Gustav Jung, dedicó gran parte de su experiencia clínica a recabar, analizar e interpretar sueños de la mano de sus pacientes. En su experiencia, no existe una sola clave para interpretar los sueños, sino que cada paciente (junto al analista) debe llegar al sentido último de las vivencias oníricas.

En Oriente, los sueños tampoco han sido dejados de lado. Para el budismo Bö, los sueños pueden utilizarse como medio de adivinación o como vía para expandir la conciencia y acceder a otros estados de claridad mediante el ejercicio del sueño lúcido.

Los pioneros estudios de Stephen LaBerge y Howard Rheingold demostraron que, en condiciones controladas, los sueños lúcidos eran una realidad: los sujetos de estudio podían comunicarse con los investigadores mediante un patrón de movimiento ocular.

La revisión de realidad (reality check), popularizado en la película Inception, es una herramienta sencilla para diferenciar el mundo de la vigilia del de los sueños

A pesar del amplio corpus documental que avala la existencia del sueño lúcido, su aplicación terapéutica sigue siendo motivo de discusión, y se le asimila a otras formas populares de magia, como el tarot o la astrología.

 

Exploradores modernos del sueño

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Monty Kaplan

Vivimos una era de gran interés para el estudio de los sueños. Según el psicólogo Rubin Naiman, de la Universidad de Arizona, “tan pronto comenzamos a poner atención a nuestros sueños, nos damos cuenta de que ahí yace una forma de inteligencia. Hay sabiduría. Hay compasión. Hay profundidad y puede abrir nuestros corazones para ver la vida de una manera completamente distinta”.

Y es que, para Naiman, los sueños cumplen una función similar a la del aparato digestivo en el terreno de la mente:

El sueño digiere. Metafóricamente, [el sueño] mastica, traga, asimila y filtra, y decide qué es lo que va a excretar. Nos nutren las experiencias cotidianas, y si no digerimos nuevas experiencias constantemente, nos desnutrimos psicológicamente. La gente que no sueña bien no recibe diariamente la nutrición de nuevas experiencias.

En un reciente estudio del Sleep and Neuroimagining Lab de la UC Berkeley se halló que una reducción del sueño REM (el estado de sueño profundo donde tienen lugar los sueños más intensos) disminuye considerablemente nuestra capacidad de afrontar la complejidad emocional que necesitamos para funcionar en nuestro día a día.

Los inductores de sueño lúcido pueden ayudar a enviar señales luminosas que debes interpretar dentro de tu sueño, para ayudarte a “despertar” dentro del mismo

Otro estudio señala que las emociones intensas que experimentamos en ciertos sueños (como las pesadillas) se vinculan a la amígdala y el hipocampo, las áreas de nuestro cerebro responsables de procesar la memoria a corto y largo plazo. De acuerdo con la investigación de Naiman, una falta de sueño en su fase REM puede estar ligada a la aparición de depresión.

 

¿La terapia de sueños es real?

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Edie Sunday

El trabajo de los terapeutas oníricos comienza por familiarizar a los pacientes con sus propios sueños. La primera vía para hacerlo es el registro diario de sueños a través de un diario. Según LaBerge y Rheingold, la capacidad para recordar los sueños es algo que puede desarrollarse mediante la práctica. Al principio, basta con anotar algún objeto o emoción predominante; con el tiempo, encontraremos que nos resulta más y más sencillo recordar episodios, diálogos, y familiarizarnos más profundamente con los paisajes del sueño.

Posteriormente, los sueños se llevan al terapeuta, el cual, dependiendo del tipo de enfoque, le ayuda al paciente a generar una interpretación. ¿Sueñas a menudo que tratas de meter ropa a una maleta pero ésta nunca cierra? Probablemente debes hacer frente a tus emociones, en lugar de ocultarlas. ¿Sueñas que un monstruo horrible te persigue mientras tus pies se derriten? Tal vez si dejas de escapar de lo que te angustia y te permites observarlo, verás que el monstruo se convierte en una figura familiar y amistosa que tiene algo hermoso que mostrarte.

Este tipo de terapia de sueños fue solamente uno de los recursos de los principios del psicoanálisis, así como una vía para encontrar alternativas lúcidas a situaciones estresantes incluso desde la Antigüedad. Pero no es necesario un acercamiento desde la religión o la ciencia para comenzar a familiarizarnos con nuestros sueños: basta un poco de voluntad en el día a día para programar nuestra mente con el objetivo de soñar, así como de recordar nuestras experiencias oníricas durante el día.

Después de todo, los sueños ocurren dentro de cada uno de nosotros. Son parte de nuestra experiencia vital, y aunque sucedan en el terreno de nuestra mente, no son experiencias menos reales que las que vivimos al despertar. La relación con los sueños es algo que puede cultivarse, y como demuestran las investigaciones anteriores, pueden ayudarnos a tener una vida psicológica más rica y plena.

 

* Fotografía: Monty Kaplan y Edie Sunday