Todos podemos cambiar al mundo: ganadora del Nobel de la Paz

Jody Williams no considera que su trabajo en contra del peligro de las minas antipersonales sea muy diferente del que podemos realizar cada uno a diario, en nuestro propio ámbito de acción.

“Lo que ha alimentado mi pasión por el cambio”, afirma Jody Williams, nacida en 1950, activista por los derechos humanos y premio Nobel de la Paz en 1997, “es la justa indignación frente a la injusticia.”

En una lectura para la BBC, Williams comparte algunas de las pautas de su trabajo, el cual sin duda ha servido para generar cambios positivos en el mundo, y que como una bola de nieve sigue ganando fuerza y velocidad. A menudo se desestima el aporte individual en la lucha social: asumimos que primero es necesaria la participación colectiva, la cual debe ir precedida de un acuerdo generalizado de lo que debe hacerse para el bien común. Pero Williams no piensa eso:

como-cambiar-al-mundo-participacion-colectiva-cambios-planeta-bien-comun-jody-williamsCualquiera puede ser agente de cambio. Lo que hace falta es que encuentres aquello que más te apasiona –y no importa de qué se trate, no debe ser una cosa”, basta con que se trate de algo en lo que creas, y “al trabajar en ello contribuyes al bien común.

La Real Sociedad de las Artes encargó a la animadora Katy Davis ilustrar con una hermosa animación las palabras de Williams, creando así el video “Anyone Can Change the World.”

 

Y es que, en nuestros días, cuando la tentación del cinismo y del activismo de sillón toman el lugar del compromiso y de la participación activa, hace más falta que nunca recordar que el mundo en sí mismo nunca deja de cambiar: que el cambio es la condición misma de la existencia, la cual nunca se mantiene imperturbable, no importa que ocurra y, en cierto modo, sin importar si decides participar o no de ese cambio. 

Ese es un punto de primera importancia, pues para hacer un verdadero cambio en el mundo debemos presuponer que el mundo está cambiando todo el tiempo, pero que a pesar de ello, el cambio que cada uno de nosotros es capaz de generar, cambios en sentido positivo, progresista, encaminado al mejoramiento del bien común, es un cambio voluntario

Probablemente muchos de los más grandes agentes de cambio de la historia nunca serán reconocidos por su comunidad, y pasarán a engrosar los inventarios del olvido. Poco importa: si el cambio es real, primero, nos cambia a nosotros. Dicho de otro modo: no podemos cambiar al mundo sin antes cambiarnos a nosotros mismos.

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*Ilustración principal:  Judy Wong



Mira a esta célula convertirse en un organismo (video 📽️)

Admira las maravillas de la diferenciación celular.

Los misterios que esconde la biología son infinitos y su explicación nunca dejará de ser fascinante. ¿Cómo es que una simple célula puede convertirse en un organismo entero? ¿Cuántos microorganismos no habitan ahora el cambiante universo de nuestro cuerpo? Hay veces que la naturaleza tiene todas las respuesta, sólo basta con prestar atención. 

Este video muestra, en tan sólo 6 minutos, el nacimiento de una larva a partir de un zigoto. Más allá del resultado final, lo más bello del cortometraje de Jan van Ijken es su énfasis en el proceso de diferenciación celular, capturado en microscópico detalle. Su nombre es Becoming, gerundio que en inglés describe el estado permanente de convertirse en algo. Incluso su final es el anuncio de un devenir más largo. Esa larva se transformará en un tritón, un organismo que, como nosotros, no dejará de cambiar hasta el día en que deje de serlo.

Esa es, finalmente, la naturaleza de todos los seres, animales y humanos: el cambio. Tómate unos minutos para apreciar este milagro en movimiento y deja que fluyan tus propias reflexiones.

 

 

 



Esta mujer tocó una pieza de Bach a 3,000 metros de altura

Ruth Boden llevó su pasión por la música de Bach al punto más alto…literalmente.

Ruth Boden se toma muy en serio su pasión por la “música de altura”. Tan es así, que decidió escalar los más de 3,000 metros de altura que tiene la Montaña Wallowa en Oregon con su violonchelo amarrado a la espalda. ¿Su propósito? Tocar música de Johann Sebastian Bach desde la cima; y más allá de sobrevivir en el intento, esta mujer logró una improbable fusión: música clásica + adrenalina.

“Quiero trascender los lugares comunes de la música”: precisamente este espíritu documental Andante, que sigue a Ruth en su curiosa travesía. El título juega con el término musical y la extenuante caminata que esta mujer emprendió, acompañada de su preciado instrumento y del director Gavin Carver, quien dio más de una pirueta para proteger su cámara del viento. 

Hay que admitir que Ruth logró su cometido de ir más allá de lo común. En el entorno de la música clásica, que a veces puede resultar algo rígido, su aventura es un giro refrescante y una muestra de que no hay límites para llevar más lejos aquello que nos apasiona. Mira un fragmento aquí: