Alimenta tus sueños: algunos snacks para estimular la mente antes de dormir

Estos son algunos alimentos que pueden inducir mejores experiencias oníricas.

—¿Por qué dudas de tus sentidos?
—Porque —dijo Scrooge—, lo más pequeño puede afectarlos. El más leve desorden en el estómago les hace triquiñuelas.

Charles Dickens

Uno de los  más famosos personajes de Charles Dickens, el avaro Ebenezer Scrooge, popularizó una creencia que aún puebla la imaginación colectiva: comer queso produce sueños extraños o incluso alucinatorios. Scrooge estaba tratando de justificar las visiones fantasmagóricas que tenía, pero ¿qué tanto es verdadera esa conexión entre el cerebro y el estómago?

El alimento no es sólo combustible para tener energía. Cada cosa que ingerimos juega un papel en el complejo sistema metabólico que es nuestro organismo. Muchas de sus funciones elementales provienen de la acción de las hormonas —serotonina, testosterona, estrógenos, oxcitocina—, que estimulan al cerebro y son producidas en diversas fases de nuestro día.

La serotonina, por ejemplo, se produce más durante la noche, y es famosa por influenciar estados de ánimo positivos en nosotros;  también es esencial para regular el sueño. Su producción, no obstante, no depende sólo del cerebro, sino de lo que ingerimos. El queso es un ejemplo, pues éste contiene un aminoácido llamado triptófano —debido a la leche con la que es preparado—, mismo que es conocido por promover la liberación de serotonina. Esto podría explicar por qué al comer queso antes de dormir experimentamos otro tipo de sueños, quizás más extraños o vívidos (o tal vez hasta visiones espectrales, como las del viejo Scrooge).

En 2005, un estudio elaborado por el British Cheese Board lo demostró. En él se pidió a los participantes comer 20 gramos de queso media hora antes de irse a la cama durante una semana y que escribieran sus sueños al despertar. Se utilizaron tipos de queso distinto para cada participante:

83% de aquellos que comieron Leicester tuvieron sueños placenteros y, sorprendentemente, 60% de ellos tuvieron que ver con memorias de la infancia.

El queso Chesire, por su parte, no produjo sueños en el 50% de los participantes. Esto tiene que ver con sus ingredientes: quesos como el Leicester o el stilton (queso azul) son elaborads con más leche —y por ende más triptófano—, por lo cual, como demostró el mismo estudio, produce más sueños vívidos.

Otros alimentos que contienen triptófano son el plátano, los cacahuates y los cereales integrales. El  psicólogo Gary Wenk, autor de Your Brain in Food, menciona que por eso este tipo de alimentos, e incluso carbohidratos simples —como los contenidos en un emparedado de crema de cacahuate y jalea— son recomendables para comer antes de dormir.

“Dormir es un proceso muy activo y tu cerebro necesita bastante azúcar”

Aunque cenar alimentos pesados puede ocasionar aumento de peso y alterar el ciclo del sueño, quizás sea buena idea pensar en qué aminoácidos contiene lo que cenaremos y cómo afectará a nuestras hormonas. Alimentos como el queso panela o requesón, el plátano o el cacahuate, o un poco de avena caliente —que contiene triptófano— son excelentes cenas que pueden estimular nuestro sueño. Por el contrario, la cafeína, la carne, el alcohol o  cualquier exceso de comida son contraproducentes e incluso pueden provocar pesadillas.

Irse a la cama con el estómago vacío también puede ser muy malo, pues según Wenk, tener poca azúcar en la sangre durante ese proceso puede provocar anomalías en el patrón de sueño y hasta pesadillas. Habrá que experimentar, antes de irnos a dormir, con pequeños bocados de queso, quizás la mitad de un plátano o una cucharada de crema de cacahuate.

 



Música fresca: un poco de lo mejor del momento sonoro (I)

Una carta de navegación sonora: recomendaciones de algo de la mejor música que se está creando hoy.

Sin música la vida sería un error.

F. Nietzsche

Una carta de navegación sonora…

Aquí compartimos algo de la música más estimulante, y siempre de reciente manufactura, que vamos encontrando. Géneros varios y artistas diversos, reunidos en breves selecciones bajo una sola constante: celebrar la creatividad sonora que alimenta el imaginario musical y que, por fortuna, acompaña nuestros soles y tormentas.   

Música fresca (I) 

1. Nils Frahm

2. Holy Motors

3. Casino Versus Japan

4. Kid Gusto

5. Steve Hauschildt

 

All Melody (2018) / Nils Frahm

Un disco minucioso, perfectamente construido y que tal representa el máximo punto que, hasta ahora, ha alcanzado este brillante músico alemán.

 

Slow Sundown (2018) / Holy Motors

Esta banda de Estonia nos convida psicodelia pop con un poco de melancolía cinematográfica; un álbum perfecto para imaginar historias y navegar la noche. 

 

Suicide by Sun (2018) / Casino Versus Japan

La celebración de los 20 años de una de las trayectorias más discretas y refinadas de IDM. 

 

 

Woza Beat REMIXED (2018) / Kid Gusto 

Invocando los dancefloors africanos de los 70’s, con ligeras intervenciones de house, el productor, ingeniero y DJ angelino atina un gran álbum. 

 

Dissolvi (2018) / Steve Hauschildt

Esta mezcla de ambient y minimal techno, con alusiones IDM, es una verdadera delicatessen electrónica. 

 

Curaduría: @Surrealindeath & @ParadoxeParadis



Mira este poema de Pablo Neruda desdoblarse en una preciosa animación (Video)

Vale la pena ver esta preciosa intervención audiovisual al poema “El pájaro yo”, del gran Pablo Neruda.

La poesía, más que un arte, es una especie de perfume que todo puede impregnar. Tal vez por eso aparece hasta en los rincones más inusitados y toma innumerables formas. La poesía, como esencia, es maleable.

Una re-mediación poética es precisamente lo que logró el el estudio brasileño 18bis, a partir de El pájaro yo, obra original del premio Nobel chileno, Pablo Neruda. Para lograrlo se recurrió a una técnica de esténciles y papel (capas de papel desplegables, que en repetición transmiten una idea de movimiento), para narrar la historia de una bailarina en busca de libertad. 

El pájaro yo es un poema que aparece en la compilación póstuma de Neruda, y entre otras cosas nos recuerda el amor del chileno por la ornitología –en su casa de Isla Negra dedicaba bastante tiempo a observar aves–. 

Poesía animada, remolcada y transcultural para estimular la mente contemporánea: