Un llamado de Timothy Leary desde el pasado para los millennials

El célebre psicólogo nos comparte algunas lecciones sobre la intuición, la curiosidad y la autenticidad.

Antes de sus 40 años –y de haber probado la psilocibina, vía los hongos de México–, Timothy Leary era un psicólogo como cualquier otro. Había sido un joven intempestuoso que, pese a todo, logró cursar la carrera en psicología en Berkeley y ganarse un escritorio en la Universidad de California.

Enclaustrado en la monotonía de una vida inmutable, se dio cuenta que se había convertido en un “empleado institucional anónimo que acudía en coche al trabajo cada mañana en una larga línea de automóviles, y conducía a casa cada noche a beber martinis… como uno de los muchos millones de robots de clase media.”

timothy-leary-psicologo-frases-millennials-aburridos-deprimidos tecnologia

 

Leary ya era crítico a esa forma de vida rutinaria y patológica antes de que experimentara con psilocibina en 1959. No obstante, fue esta sustancia y otras, como el LSD, las que dinamitaron su capacidad de observar y vivir el mundo desde otra perspectiva y alteraron por completo el curso de su destino.

Lo que este actual ícono de la contracultura logró comprender con su experimentación psicodélica no es algo banal. Indudablemente constituye una filosofía que vale la pena repasar, hoy más que nunca, cuando los jóvenes se encuentran encadenados a formas de vida que poco tienen que ver con sus deseos y aspiraciones.

En muchos sentidos, los jóvenes millennials son una generación estresada e infeliz, como ya lo expuso Simon Sinek de forma acertada. La frustración ante las promesas rotas y la utopía tecnológica que genera dopamina a caudales —que, por cierto, se ha vuelto adictiva—, son algunos de los elementos que confluyen para que los milennials se sientan desdichados y aburridos del panorama que generaciones anteriores le han heredado. Y aunque personajes como Tim Leary depositaron sus esperanzas en la tecnología digital, con la seguridad de que ésta fungiera como una especie de detonador de conciencia, lo cierto es que no fue así; millones de personas hoy, duplicaron el sistema social y económico de la vida real y lo llevaron a los medios digitales, como una necesidad de seguir perviviendo la forma de relacionarnos como civilización que hasta hoy conocemos. Sin embargo, las palabras de Leary resuenan en nuestra mente, sobre todo en las de aquellos a los que estamos legando un futuro en desastre, los millennials.

lecciones-de-timothy-leary-millennials-aburridos-deprimidos-4

En breve algunos consejos de este lúcido emprendedor de la evolución colectiva para las nuevas generaciones:

“Entrégate, sintonízate y despréndete”

Así sintetizó Leary su filosofía en torno al LSD, como una herramienta para ayudarnos a salir del confinamiento monótono de la vida. Pero sea o no con el uso de sustancias psicodélicas (que sospechosamente fueron penadas en Estados Unidos en 1966), es innegable que podemos cambiar los paradigmas de nuestra vida.

A eso apuntaba cuando dijo una famosa frase que circula por internet, y que por sí misma tiene la capacidad de hacernos cambiar nuestra vida con el simple hecho de reflexionar:

Admítelo. No eres como ellos. No estás siquiera cerca de serlo. Puede que ocasionalmente te vistas como uno de ellos, mires los mismos despreocupados programas de televisión que ellos, quizás a veces incluso comas la misma comida rápida. Pero parece que entre más intentas encajar, más te sientes como un forastero, viendo a la ‘gente normal’ mientras siguen con sus existencias automáticas. Pues por cada vez que dices contraseñas del club como ‘Que tenga un buen día’ y ‘El clima está terrible hoy, ¿eh?’, adentro anhelas decir cosas prohibidas como ‘Dime algo que te hace llorar’ o ‘¿Para qué piensas que es el deja-vu?’. Admítelo, incluso quieres hablar con esa chica en el elevador. ¿Pero qué pasaría si esa chica en el elevador (y el hombre calvo que pasa por tu cubículo en el trabajo) está pensando lo mismo? ¿Quién sabe lo que podrías aprender de aprovechar una oportunidad de tener una conversación con un extraño? Cada quien lleva una pieza del rompecabezas. Nadie llega a tu vida por mera coincidencia. Confía en tus instintos. Haz lo inesperado. Encuentra a los otros.

Puede ser éste el mayor legado de Leary. Y aunque su pensamiento sintetiza la información a la que pudo accesar a través del LSD, no es necesario consumir ninguna clase de psicodélicos para entenderle. Sólo sentarnos un momento a pensar si queremos seguir “encajando” o si, por el contrario, buscaremos nuestro propio camino, como una suerte de autenticidad innata, e invitando a quien quiera sumarse a ello.

Leary nos grita:

“¡despierten!”

Su llamado es a abrir los ojos a la pasión, a la curiosidad, a la creatividad. A hacer intuitivos e incluso un poco más mágicos. A ver a los otros y a que realmente nos importen. A replantearnos los porqués de nuestra existencia. En suma, a cambiar nuestras vidas.

La cuestión está en si acudiremos al llamado.

 



Millennials invierten más en productos sustentables (lecciones desde las mentes más frescas)

Esta generación está dispuesta a gastar más dinero en productos y marcas sustentables que de cualquier otra categoría.

Las nuevas generaciones limpian la historia para construir una nueva. La generación millennial es un ejemplo que anula la idea de que los jóvenes son inexpertos y no aportan a la sociedad.

En ese sentido, los consumidores que tienen entre 23 y 41 años son una fuerza dirigida a la sostenibilidad corporativa.

No compran si no comparten los valores de la empresa. La integridad es la nueva moneda con la que los jóvenes están dispuestos a pagar a las marcas y contribuir a la sociedad.

millennials-invierten-sustentabilidad-futuro-medioambiente

 

Dime cómo lo haces y te diré si lo compro (o no)

Según un estudio de Nielsen, empresa dedicada a la investigación de mercados, la generación millennial, que se carateriza por ser más consciente del impacto ambiental y social, basa sus decisiones de compra en un producto que resuene con sus valores personales.

No sólo es el ‘me gusta’ que pueden manifestar en Facebook, sino que existe un auténtico interés en conocer el origen, proceso y sentido de aquellos productos y marcas que consumen:

La activista Melanie Curtin escribe en Inc.:

Cuando busco productos de belleza, mi primera pregunta es “¿Es libre de crueldad?” y no “Qué lindo es el rubor”. Si quiero café, primero quiero saber si es parte del comercio justo. No quiero apoyar a las empresas que no se preocupan por cómo se trata a los animales y/o trabajadores, y quiero apoyar a las que sí lo hacen.

Y así como Melanie, seguro hay más personas de esta generación que se identifican con esa forma de pensar. Basta con observar la realidad en la que se han desarrollado para entender el origen de su filosofía.

Habiendo crecido en un mundo progresivo de globalización y disrupción económica, esta generación tiene una cosmovisión muy diferente en comparación con las generaciones anteriores. Los millennials buscan significado, se reúnen en torno a causas importantes y buscan cada vez más autenticidad.

millennials-invierten-sustentabilidad-futuro-medioambiente

 

Perfil millennial, o los naturalmente obstinados

Son escépticos, naturalmente obstinados, y filtran constantemente cantidades abrumadoras de fuentes, contenido engañoso y fake news. O sea que, si una compañía quiere que los millennials compren su producto, primero necesita venderles su historia:

“Hace poco gasté 38 dólares en una camiseta de una marca a la que le confiaría mi vida: Janne Robinson. Es una poeta feminista joven y fuerte, una inspiración, y confío en su producto porque me compartió cómo obtuvo los materiales para ello”, detalla Curtin; “ella acepta que cuesta mucho más que las camisas de una compañía como H&M”, pero eso es porque sólo usa “material sostenible y prácticas éticas con sus trabajadores”.

Los millennials quieren que la sostenibilidad sea una prioridad. No les gustan las empresas que eligen los beneficios por encima de los objetivos. Pero eso no significa que puedan ser engañados… Las empresas deben tener cuidado al elegir un problema social solamente para verse bien.

El mismo estudio de Nielsen arroja que nueve de cada diez millennials cambiarían las marcas comunes por una que esté asociada a una causa y que están dispuestos a hacer sacrificios personales para tener un impacto en los temas que les importan, aunque eso implique que paguen más por ello.

 

Ser verde millennial: ¿comportamiento o actitud?

millennials-invierten-sustentabilidad-futuro-medioambiente
Foto: Laurel Golio

Los millennials no viven en la verde pradera del bosque. Usan smartphones y son grandes consumidores de tecnología, lo que implica renovación constante, uso de Internet y tiempos muy rápidos. Además de la sostenibilidad, los millennials valoran su tiempo y atención.

A pesar de que adoran las causas con sentido, es necesario preguntarse:

¿ser verde es un comportamiento o una actitud?

Esa pregunta implica una aparente contradicción y es una espada de doble filo. Esto significa que las compañías necesitan ser sostenibles, pero no puede pedirse a los consumidores, en aras de la sostenibilidad, que inviertan más tiempo del que están dispuestos a dar.

A los millennials les gusta la transparencia y detectarán una empresa que no respalda una causa que tenga sentido; en cambio, respetan a las empresas que tienen causas que realmente les importan, y que no sólo las utilizan como una estrategia de marketing ‘ecológica’.

millennials-invierten-sustentabilidad-futuro-medioambiente

 

De clientes a empleados: la decepción

A partir de la última encuesta millennial hecha por Deloitte se puede concluir que la generación está decepcionada, no está conforme con lo que la economía les ofrece.

Las opiniones positivas de los millennials sobre las motivaciones y la ética de los negocios, que habían crecido como tendencia en los últimos 2 años, retrocedieron dramáticamente, al igual que su sentido de lealtad.

Actualmente, sólo una minoría de la generación cree que las empresas se comportan éticamente (48% frente a 65% en el 2017) y que los líderes empresariales se comprometen realmente a ayudar a mejorar la sociedad (47% vs 62% en el 2017).

Aunque la millennial sea una generación polémica y quizás incomprendida, vale la pena profundizar en sus determinaciones y hacer una crítica de ciertos hábitos -como el uso de la tecnología, que puede contaminar o aislar socialmente-, sin dejar de lado las posibilidades que ofrece para mejorar el mundo y a sus habitantes.



Los millennials podrían salvar al mundo (y estas son las cosas que más les importan)

Esta generación es, sin duda, más de lo que se dice de ella.

Los millennials son esos jóvenes nacidos entre 1982 y 2004 que actualmente tienen entre 13 y 35 años. Son, por así decirlo, la juventud moderna; quienes van a transformar el mundo hacia el próximo paradigma. Pero, hay quienes afirman que dicho término no existe, como es el caso de la socióloga Almudena Moreno quien hace énfasis en que el concepto no tiene rigor académico alguno. Sin embargo, detrás se halla toda una teoría generacional que vale la pena conocer. 

Los creadores del término millennial fueron los historiadores Neil Howe y William Strauss, que utilizaron por vez primera el término en su libro Millennials Rising: The Next Great Generation. Howe y Strauss defienden el uso de una teoría generacional para entender la forma de actuar de los distintos grupos juveniles dependiendo la época en que hayan vivido. Y aunque no se trata de una teoría superpuesta en datos duros, más sí en estadísticas generacionales, su hipótesis puede ser de mucha ayuda, ya que cada generación es marcada por distintas cuestiones sociales –lo que es clave cuando queremos saber cómo actúan grupos amplios bajo determinadas circunstancias de vida y por qué–.

milenials podrian salvar al mundo

Los millennials son, no obstante, esos jóvenes a los cuales ha sido muy fácil criticar, pero más allá de cualquier análisis superfluo, lo cierto es que son herederos de un mundo muy complicado. Sus padres son pertenecientes a la llamada generación x (o generación 13, según la teoría de Howe y Strauss), misma que heredó un mundo lleno de conflictos cuyo distintivo fue el fin del Estado de bienestar (aquel que garantizaba ciertos derechos sociales), lo que limitó sus posibilidades de desarrollo y los convirtió en una generación un tanto oscura y decadente.

Pero contrario a esa generación, que quizás cabría definir como nihilista, los millennials son mucho más propositivos, a pesar del panorama, en tanto sus posibilidades lo permitan. Cierto es que nacieron cuando despuntaba la era de la información, lo cual ha devenido en severas adicciones a los gadgets y la tecnología. Pero cierto es también que son muy conscientes de problemáticas mundiales y actúan en pro de solucionarlas.

millennial-jovenes-medio-ambiente-mujer

Lo anterior se demuestra en la tercera encuesta anual realizada por el World Economic Forum’s Global Shapers (que se dedica a hacer mediciones a escala mundial sobre los jóvenes y sus perspectivas). Realizada por más de 130 mil jóvenes de 187 países, esta encuesta arrojó que los millennials están preocupados más que nada por el medio ambiente, pero en mayor o menor medida lo están por muchas otras cuestiones sociales de gran importancia:

  1. Cambio climático / destrucción de la naturaleza  (48.8%)
  2. Conflictos a escala mundial / guerras (38.9%)
  3. Inequidad (30.8%)
  4. Pobreza (29.2%)
  5. Conflictos religiosos (23.9%)
  6. Competencia y transparencia gubernamental / corrupción (22.7%)
  7. Seguridad alimentaria y de agua (18.2%)
  8. Falta de educación (15.9%)
  9. Seguridad y bienestar (14.1%)
  10. Falta de oportunidades y empleo (12.1%)

Además de estos reveladores datos, los millennials han demostrado que son capaces de tomar acciones concretas en casos concretos, como en el caso del sismo del 19 de septiembre de este año ocurrido en México, donde cientos de jóvenes se organizaron, ya sea desde sus instituciones educativas o con sus propios medios, para salir al rescate de las víctimas y damnificados. Y las redes sociales a las cuales están tan enganchados, resultaron un canal de comunicación idóneo, mismo que facilitó la organización de brigadas de rescate y entrega de acopio.

millennial-jovenes-medio-ambiente-hijo

A la vez, su preocupación ante la crisis medioambiental también ha devenido en acciones concretas: los millennials han cambiado drásticamente los hábitos de consumo que sus padres les enseñaron. Dejando de usar, por ejemplo, suavizante para ropa u optando por no comer alimentos de origen animal, ayudando a bajar (o por lo menos a no volver más grandes), los índices de contaminación. Estas acciones, además, serán punto de arranque de las generaciones futuras, quienes tendrán mejores hábitos de consumo desde pequeños.

Pero más allá de la etiqueta de millennial (con la cual muchos no se identifican), quizás, estos jóvenes sean el comienzo de verdadero nuevo paradigma, liderado en suma, por una más reforzada conciencia. Pero, para llegar a ello, esta generación y las próximas, tal vez deberán profundizar en sus determinaciones generacionales y hacer una autocrítica a ciertos hábitos, como a su uso de la tecnología, misma que además de contaminante también podría contribuir paradójicamente a la involución. Vale la pena observar las cosas positivas de las nuevas generaciones; impulsarlas, potenciarlas, y en vez de incurrir en una crítica insulsa hacia ellos, voltear a ver lo que estos jóvenes y niños se están dando el valor de pensar y materializar, todo a fin de contribuir a la mejora de nuestra sociedad y planeta.