Revisar nuestros actos cotidianos incentiva la honestidad (te invitamos a practicarlo)

Dan Ariely explica los factores que llevan a la deshonestidad y propone vías para revertirlos.

En su libro The Honest Truth About Dishonesty, el autor “best seller”, Dan Ariely, se ha enfocado en encontrar los incentivos que llevan a una persona a actuar deshonestamente. Para este economista la persona que actúa en perjuicio de los demás, utiliza una psicología cognitiva flexible para justificar sus actos –justificando de algún modo este comportamiento nocivo o relativizando sus acciones–. Curiosamente una persona que actúa deshonestamente racionaliza su acto para darle validez, aunque de una manera bastante egoísta. La clave de esta racionalización que lleva a actuar deshonradamente tiene qué ver con mantener una cierta distancia psicológica de las consecuencias. 

Un banquero que manipula los rangos de intereses generalmente se siente lejos de la persona que pagará el sobreprecio manipulado –y posteriormente, además, recurren a ciertas herramientas de limpieza, como participar en actos filantrópicos–. De acuerdo con Ariely lo anterior durante la crisis financiera de 2009. Una analogía psicológica de este fenómeno, según explica el autor, ocurre cuando un golfista patea una bola para recorrerla, el no hacerlo con la mano hace sentir prácticamente que no está realizando esa acción.

Para Dan Ariely, los ejercicios post-racionalización de los actos, son herramientas fundamentales para que las personas se conviertan en seres honestos. Estos procesos son parecidos a las confesiones católicas, pues la habilidad de decir “hice mal” y sentirse fresco para comenzar de nuevo resulta ser un incentivo poderoso. Los estándares regulares de códigos de honor son también una herramienta que permite reflexionar en la intención que rigió nuestros actos. 

A pesar de que es un tema bastante debatible, pues ese sentirnos “frescos” después de confesarnos podría convertirse en una especie de loop maligno porque puedo ser “perdonado”, el estudiar los motivos que llevan a una persona a dañar a otra, implican que estamos ante una elección libre y personal. Los malos actos no condenan definitivamente a su autor, pero si requieren que este se haga responsable de los mismos: solo así podrá aspirar a repararlos en lugar de justificarlos. 

 

*Ilustración principal: Slavica



De cómo un barco de guerra abandonado se convirtió en un bosque flotante

Destinado a oxidarse y hundirse como tantos barcos antes que él, el SS Ayrfield cobró vida súbitamente creciendo un bosque en su interior.

En la bahía australiana de Homebush Bay, destinada a ser un cementerio para los barcos fuera de servicio, el SS Ayrfield se convirtió en un auténtico bosque flotante. Los evidentes signos de oxidación del barco solamente sirven como contraste para hacer más imponente la verde vegetación que desborda su cubierta.

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Imagen: Steve Dorman

La nave de 1,140 toneladas de acero sólido y más de 100 años de edad se ha llenado de árboles de manglar, brindando un espectáculo inesperado e irrepetible para los turistas.

El carbonero flotó por primera vez entre 1911 y 1912 en Sidney, antes de cambiar de giro y servir para llevar provisiones a los soldados estadunidenses en la región del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Imagen: Andy Brill

Otros barcos también flotan en Homebush Bay, pero extrañamente ninguno de sus cuerpos metálicos se ha llenado de vegetación de esta manera tan extraordinaria, la cual evoca una suerte de renacimiento de una máquina de guerra devenido manglar de hierro.

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Imagen: Google Earth
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Imagen: Louis Evangelique

 

*Imagen principal: Reddit



Amor, vulnerabilidad y masculinidades alternas: entrevista con el poeta Jericho Brown

“Creo que especialmente para los hombres es difícil salir al mundo a decirles a todos ‘Estoy buscando intimidad. Estoy buscando ser vulnerable'”.

Jericho Brown, nacido en Louisiana en 1973, es uno de los poetas más interesantes de la escena literaria estadounidense actual. Con Please, The New Testament y The Tradition, tres breves pero contundentes libros, Brown ha cimentado una sensibilidad muy particular, donde se unen la rabia y el dolor de la violencia policial que sufren las comunidades afroamericanas, con los propios episodios de la vida del autor lidiando con temas como el racismo, la homosexualidad, la autoimagen corporal y lo que significa ser una persona sensible en un mundo que parece castigar la sensibilidad.

Portada de The New Testament

En una entrevista reciente, Brown comparó la creación artística con el enamoramiento. Según él, se trata de actos en donde nos ponemos en situación vulnerable, y dijo que eso es precisamente lo que nos atrae del arte.

Es como cuando estás enamorado. No te puedes enamorar sin ser vulnerable (…) Todo en nuestra cultura nos entrena para no ser vulnerables, para evitar la intimidad. Y la poesía nos pide que seamos de una forma en la que normalmente no estamos entrenados para ser. La poesía puede entrenarnos para ser así. No estamos entrenados para hacerlo. Creo que es difícil admitirlo para la gente. Creo que especialmente para los hombres es difícil salir al mundo a decirles a todos ‘Estoy buscando intimidad. Estoy buscando ser vulnerable’.

Y es que, para Brown, los poetas siempre se escudan en ocupaciones secundarias cuando se les pregunta a qué se dedican: responden que dan clases o editan libros, pero no se nombran a sí mismos “poetas”, es decir, seres vulnerables.

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Jericho Brown (Imagen: AJC.com)

¿Pero qué significa exactamente ser vulnerable, y por qué eso debería ser importante?

Para Brown, se trata de que la poesía nos permita observar dentro de nuestros propios abismos sin sucumbir al vértigo. En sus propias palabras,

Cuando empiezas a observarte a ti mismo encuentras un montón de mierda fea. ¿Sabes a qué me refiero? Así que, cuando hablo de ser vulnerables, me refiero a la habilidad para observar esa mierda fea. Transformar la mierda fea en lenguaje que va a convertirse en algo que esperamos que sea hermoso (…), pero no significa que creas que es hermoso. Puedes ver lo feo que es.

La vulnerabilidad nos permite observarnos a nosotros mismos y a los demás sin voltear el rostro. Cuando hablamos de intimidad en aspectos emocionales, se trata de poder acercarnos a nuestros rasgos menos atractivos sin tratar de estetizarlos, ni hacer como que no están ahí.

El trabajo creativo (aunque, desde cierto punto de vista, cualquier trabajo, así como la vida misma, comportan un ingrediente de creatividad) es especialmente exigente a este respecto: la obra de arte le pide al artista su vulnerabilidad, y a su vez el artista debe estar atento para reconocer que esa vulnerabilidad que lo lastima puede nutrir su relación con el mundo.

Escribir más allá de las líneas que salieron fácilmente. La gente llega a la línea fácil y creen que ya terminaron. Pero ese es sólo el comienzo. Ahí es cuando te dices: ‘¡Mierda, ahora voy a tener que decir la verdad porque acabo de mentir!”. (…) Para mí, eso es lo que quiero decir al hablar de ser vulnerables frente a la obra. Me refiero literalmente a sentarte y hacerla y tomar lo que te ofrezca. Y si no te está dando nada, entonces insistir en ello hasta que lo haga.

Aquí puedes leer y escuchar algunos poemas de Jericho Brown en español.