Entre la realidad y la fantasía: ¿Qué factores son decisivos en el orgasmo femenino?

Muchos son los estímulos a los que está sujeta la mujer: ¿cuáles son los que podrían modificar su vida sexual?

Sobre cómo la pornografía evidencia los obstáculos a los que está sujeto el orgasmo femenino.

 

Con el deseo y la fantasía  la publicidad, la pornografía y todo internet conquistan el planeta. Pero, más allá de lograr sus propósitos jugando con la psique humana, esta estrategia de marketing podría estar modificando, incluso, la manera en la que hombres y mujeres tienen sexo.

En los hombres, los efectos de mirar pornografía por internet, por ejemplo, han sido más debatidos. Se habla de una libertad relativa que estos contenidos han inspirado en las relaciones que mantienen los hombres con sus parejas. Pero también ha sido objeto de debate las probables disfunciones físicas que la obsesión a la pornonografía pueden ocasionarles, así como los hábitos nocivos que conlleva, como la masturbación crónica.

Recientemente, un estudio publicado en el Journal of Sex Research volteó la mirada hacia estos efectos en las mujeres, analizando los datos obtenidos de los 50 videos más vistos en el sitio de pornografia PornHub. Ellas son aproximadamente un 30 % de la audiencia de los contenidos sexuales cibernéticos. La pregunta a resolver fue la siguiente: ¿qué tanto la sexualidad está siendo un comportamiento biológico, psicológico o social (y en torno a ello, si el porno inhibe o alienta el orgasmo femenino)?

El estudio supone que en el caso de las mujeres, el orgasmo se define más por la conexión con la pareja y con otros factores sociales, pues se trata de un mínimo porcentaje de las mujeres (18 %) quienes han logrado el orgasmo a través de este tipo de sitios web. Contrario a los hombres —que calificaron con 78 % y para quienes el porno supone disfunción eréctil debido al estimulo visual fantasioso que es difícil igualar en la realidad—, las mujeres se ven impedidas de llegar al orgasmo debido a factores culturales muy arraigados y a representaciones sociales irreales que les produce baja autoestima, estrés y otros trastornos.

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Lo interesante es cómo el porno es un gran ejemplo de esto último, pues los patrones que son promovidos por estos contenidos privilegian al hombre. Así, hasta en el orgasmo los hombres tienen mayor protagonismo en la cultura actual, pues el estudio comprobó que, por ejemplo, en los contenidos de PornHub, las mujeres llegan al orgasmo menos veces que los hombres —aproximadamente un 70% menos—.

Los sitios de pornografía son solo una vía que ejemplifica la desestimación de la sexualidad femenina en la sociedad, y el papel secundario al que ha sido relegada por décadas. Muchas otras cifras develan esto, como el hecho de que las mujeres tengan menos compañeros sexuales que los hombres (7 contra 10), lo que demuestra la poca apertura apertura que tiene que ver con los roles designados culturalmente.

Un tema sin duda en el cual profundizar, en esta época de la emancipación femenina que, no obstante, debe incluir en sus tópicos la necesidad de revitalizar la vida sexual y potenciar el placer —literalmente orgásmico— implícito en el sexo, y en las posibilidades cognitivas de liberación que implica el orgasmo femenino. 

A manera de una breve reflexión, invitamos a todas las mujeres a cuestionar su realidad colectiva y a ejercer su sexualidad como les plazca. Al fin y al cabo, este placer es humano y nadie puede privarte de él.

 

*Imágenes: 1) Lara Prins; 4) E Arvida E Byström



Investigadores podrían haber hallado cura del VIH

6 pacientes parecen haber eliminado el virus de su sistema, comprobando que la esperanza sigue ahí (después de todo).

Científicos españoles están avanzado hacia lo que sería uno de los hallazgos más importantes de nuestro joven siglo: la cura del VIH. Tras ser sometidos a trasplantes de células madre hace dos años –y bajo ciertas condiciones específicas–, seis pacientes pudieron haber eliminado el Virus de Inmunodeficiencia Humana de su sangre y tejidos.

Así, los científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona y del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, encargados de esta investigación especial, podrían haber encontrado por fin la vía hacia la cura del SIDA.

Según la OMS, 37 millones de personas viven con VIH.

Y cada año, cerca de 2,5 millones más son diagnosticadas con VIH.

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Por eso, este hallazgo podría ser trascendental, y más aún para los países en vías de desarrollo y sus habitantes –normalmente más vulnerables económicamente. Y es que más de la mitad de quienes padecen VIH no tienen acceso a la terapia antirretrovírica, lo que les da una esperanza de vida de poco más de 10 años.

¿Por qué encontrar la cura del VIH ha sido tan difícil?

El VIH genera un reservorio viral formado por células infectadas del virus. Estas permanecen en estado latente y  no pueden ser detectadas ni destruidas por el sistema inmune. Por eso los tratamientos antirretrovirales no son capaces de eliminar el virus, sino sólo de contrarrestarlo y evitar que mute en SIDA.

No obstante, el remplazo completo de células receptoras por células madre –procedentes del cordón umbilical y la médula ósea– parecen haber contribuido a la desaparición del VIH en estos primeros seis pacientes. ¿Cómo se llegó hasta aquí?

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El Paciente de Berlín: primer caso de VIH curado

La hipótesis de que las células madre pueden ayudar a la erradicación del VIH proviene de la mutación CCR5 Delta 32 que contenían las células que el paciente Timothy Brown –el “Paciente de Berlín”– utilizó como tratamiento contra la leucemia en 2008. Tras el trasplante, Brown se curó del VIH, pues 11 años después éste no volvió a manifestarse pese a que Brown no volvió a tomar el medicamento antirretroviral.

María Salgado, investigadora de IrsiCaixa, señaló en la investigación publicada por Annals of Internal Medicine:

Nuestra hipótesis era que, además de la mutación CCR5 Delta 32, otros mecanismos asociados con el trasplante influyeron en la erradicación del VIH en Timothy Brown

Por eso, las células de los donantes para los seis pacientes a cargo de  los investigadores españoles no tenían la mutación CCR5 Delta 32. Éstos querían centrarse en otras posibles causas que puedan hacer a las células madre contribuir a la eliminación del VIH.

Los análisis mostraron que 5 de los pacientes ya no presentaban el VIH en sangre ni tejidos, mientras que en el sexto los anticuerpos virales habían desaparecido por completo. El único paciente en el que el reservorio continuó siendo detectable fue el que no había recibido células madre procedentes de médula ósea, sino sólo de cordón umbilical. Además, dicho paciente había tardado más meses en reemplazar todas sus células por las del donante.

Factores comunes y prueba de fuego

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Esto va dejando claro que hay factores asociados al trasplante que son cruciales para la cura del VIH, y no sólo el factor de la mutación CCR5 Delta 32. Uno de ellos es la procedencia de las células madre –que al parecer deben provenir preferentemente de la médula ósea–, así como el tiempo en que se logre el remplazo completo.

Sin embargo, la prueba final vendrá cuando paren el tratamiento antirretroviral. Si el virus no reaparece, entonces podría ser oficial que la cura al VIH se haya encontrado parcialmente, y que en poco tiempo conduzca a encontrar una cura definitiva.

Por eso, los investigadores realizarán en los próximos meses un ensayo clínico controlado, interrumpiendo el tratamiento antirretroviral de los pacientes para comprobar si el virus ha sido definitivamente eliminado.

 

 

 



Explorando la sexualidad con William Burroughs (y su máquina para producir orgasmos)

La importancia que este poeta le daba a la sexualidad lo hizo incursionar en la ciencia orgásmica de una forma poco esperada.

Para nadie es un secreto que el escritor William S. Burroughs estuvo encandilado en una vida que iba y venía entre el sexo, los estimulantes y la literatura. Escribía a raudales: desde novelas hasta ensayos y cartas; y su más famosa novela, Naked Lunch, es una suerte de autobiografía donde la estimulación de experiencias trascendentales, los viajes sin retorno y los placeres sexuales son los hilos conductores.

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Precisamente fue la exploración constante de la sexualidad lo que llevó a Burroughs a experimentar con el orgón (palabra derivada de la misma raíz que “organismo” y “orgasmo”), una especie de energía placentera descubierta por el psicoanalista post-freudiano Wilhelm Reich y puesta en experimento a través de una lúcida máquina de la que Burroughs habría de hacer su propia versión.

Reich llegó a la conclusión de que existe una fuerza vital universal de la vida, la base biológica que explicaba el libido y la intensidad de los orgasmos. El “éter” descubierto por Reich estaba asociado a la idea de Freud de que la salud mental depende de tener un flujo libidinal sin inhibiciones. En su libro, La función del orgasmo, Recih afirma que el orgón es una energía que puede ir desde la vida microscópica a las estructuras macroscópicas, y cuyo balance en los organismos tiene un papel fundamental para la vida.

De ahí que para Reich:

“Tener mejores orgasmos podría curar los padecimientos de la sociedad.”

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Por eso construyó una máquina que pudiese tomar la energía orgón de la atmósfera y hacerla fluir positivamente por el cuerpo, controlando la carga bioenergética de éste. A esta máquila le llamo “orgone accummulator”, o “caja orgásmica”: un complejo dispositivo de forma rectangular que las personas podían usar en el Reich’s Orgone Institute en Nueva York, hasta que la Food and Drug Administration (FDA) los destruyó por considerarlos parte de una ciencia engañosa.

Un poco antes de convertirse en un dispositivo ilegal, William Burroughs construyó el suyo en Texas, en el año de 1949. Estaba seguro de que podía ayudar a curar el cáncer, tanto como aliviar el síndrome de abstención de la heroína, como aseguró en 1977 para la revista Oui.

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Kurt Cobain en una de las cajas de Burroughs

Burroughs construyó más de estos dispositivos y los siguió usando por muchos años. Y aunque la eficacia de la caja orgásmica y la veracidad de las teorías energéticas de Reich siguen siendo discutidas, no deja de ser interesante lo que tanto él como Burroughs intentaban hacer: llevar la idea cultural del sexo a otro nivel, como una práctica fundamental que puede hacernos fluir en otra frecuencia y cuyos beneficios pueden ayudar a las personas contra todo tipo de trastornos físicos y mentales.

Además, para Burroughs el experimentar con la sexualidad era a la vez un acto de liberación, pues antes de la publicación de Naked Lunch se había visto en la necesidad de ocultar su homosexualidad. Sus incursiones en lo que es el sexo para la sociedad destapan posturas interesantes, como la siguiente:

“En el sexo homosexual, sabes exactamente lo que la otra persona está sintiendo, así que estás completamente identificado con ella. En el sexo heterosexual no puedes tener una idea de lo que la otra persona está sintiendo.”

Así que, más allá de echar un vistazo a la experimentación científica de Burroughs como algo irreverente, cabe destacar sus experiencias como detonantes, no sólo de su particular y rebelde estilo literario, sino también de una vía de introversión a la sexualidad, que en la década de los 50 (y tal vez incluso hoy en día), explorar la sexualidad suponía toda una revolución de paradigma.

Los orgasmos, más allá de si tenemos una caja orgásmica, son una sensación a la que nadie puede negarse. Se trata de un ejercicio de amor –hacia nosotros– ciertamente orgánico, que tiene múltiples y comprobados beneficios para nuestro cuerpo y nuestra mente, como el de mejorar el desarrollo cognitivo, fungir como antidepresivo natural, ahorrarnos enfermedades físicas ligadas al sistema circulatorio y muchos otros más.