Rituales y pociones sencillas para hacer tu vida más mágica

¿Qué es la magia y como podemos aderezar la existencia con ella? Algunos consejos básicos para lograrlo.

Decía el gran mago Aleister Crowley que “todo acto intencional es un acto mágico”. La intención, o la voluntad para conjurar ciertos escenarios en nuestra realidad que verdaderamente deseamos. En este sentido, podríamos decir que todo acto, encausado por la voluntad humana, es un acto de magia, que sin duda tiene cabida en la manera en que nos relacionamos con el entorno. En ello, no necesariamente tiene que estar involucrada una comprobación científica; también puede incluir una percepción ligada a nuestra experiencia de la realidad, que más allá de ser razonada, puede provenir de una intuición acaso mágica.

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La magia, de hecho, es una filosofía muy concreta. Intuitivamente se practica desde tiempos inmemoriales y en todas las culturas, dialogando con la religión y otras prácticas humanas que buscan darle cauce a la existencia. En los tiempos modernos, la magia es ese algo que desconocemos por esencia, pero que sin duda no dejamos de lado en ciertos actos cotidianos que tienen que ver con ejercer nuestra verdadera voluntad, un ejercicio muy natural en la experiencia humana. 

 

 

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Crowley describía la magia como la “ciencia y el arte de causar cambio en conformidad con la voluntad”; una voluntad humana que obedece a los ritmos de una voluntad universal y propia de la naturaleza del universo. Pero para poder ejercer esta voluntad es necesario entenderla, es decir, practicar el autoconocimiento. Tomando en cuenta lo anterior, a los efectos o consecuencias logrados con dicha voluntad por un individuo que se conoce a sí mismo podríamos llamarlos actos mágicos. 

En nuestra época, han existido personajes de la ciencia que le han dado significado a la palabra magia desde puntos de vista más analíticos. Por ejemplo, para el psicólogo Jean Piaget, quien estudia el comportamiento de los niños respecto a la condición humana, la forma en que los pequeños perciben el sentido de la vida podría catalogarse como un acto mágico. Y en efecto, son los niños quienes algunas veces nos enseñan a lidiar con la propia existencia, a través de su ligereza. 

 

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En este sentido, reconectarnos con nuestras emociones y cambiar el enfoque con el que moldeamos la realidad es crucial para volver a este pensamiento natural. ¿Y qué mejor si a ello agregamos una serie de prácticas que nos ayuden a hackear la existencia y cambiarla por una vida, sin lugar a dudas, más mágica?
 
A continuación te compartimos algunas pociones, rituales y mantras cotidianos para lograrlo:
 

Siente que tendrás suerte

 

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Existen ciertas fuerzas que el hombre no ha podido explicar pero sí nombrar, y una de ellas es la suerte. Si eres de los que cree que lo que se ve no es realmente todo lo que existe, estás de suerte. Creer en las fuerzas que aureolan ciertos escenarios de la realidad puede parecer superstición, pero la verdad es que el mismo acto de creer en la suerte es en realidad una actitud positiva ante los escenarios. Si la postura positiva te suena, entonces también estás de suerte. 

 

Toma una poción mágica

 

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Las infusiones o tés tienen numerosos beneficios, tanto física como mentalmente, y te ayudarán a cambiar completamente de ánimo. Y si los acompañas del pequeño ritual de cultivarlos en casa, la experiencia será todavía más benéfica para ti. Pero la cuestión está en que verdaderamente creas que te ayudará. Por ejemplo, infusiones como la de toronjil o el té de San Juan son increíbles aliados del sueño y podrás notar sus resultados cada mañana. Otros tés e infusiones son buenos para la ansiedad o los nervios, brebajes de gran ayuda para cambiar nuestra perspectiva desde la raíz. 

 

Haz algunos rituales sólo para ti

 

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El ritual es, en sí, una especie de pequeña disciplina. Destaca por su alta carga simbólica, la que cada uno pueda imprimirle. Los rituales pueden ser desde pequeñas acciones como limpiar las hojas de tus plantas o pasar tiempo en tu jardín, hasta limpiar tus piedras y cuarzos de la suerte, o sentarte un día a la semana a contemplar el cielo desde tu azotea. Otros rituales pueden ser más elaborados, como tener una cierta hora del día para meditar (incluso puedes acondicionar tu habitación prendiendo velas e incienso).

Ritual para antes de ir a la cama

 

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Las pociones efectivas para el sueño que te hemos mencionado arriba pueden ser parte de tu ritual antes de ir a la cama. Por lo menos 1 hora antes de dormir apaga tu celular, laptop o cualquier otro gadget y dedica algún tiempo al silencio. Te aseguramos que este ritual puede ser altamente benéfico. Practica ejercicios de respiración (aquí te decimos cómo), pues esto, ademas, es muy bueno para combatir el insomnio. No está de más mencionar que una lectura antes de ir a dormir también puede ser un gran ritual. Destina al menos 20 minutos diarios. 

 

O después de levantarte 

 

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Las mañanas son un momento ideal para realizar rutinas que ayuden a reconfortar el ánimo y espíritu. Puedes practicar mantras sencillos para refrescar tu mente, o beber agua tibia con unas gotas de limón en ayunas para limpiar tu cuerpo. Otro ejercicio (que además fortalece la creatividad) puede ser crear un “diario de sueños”, en el que escribas cada sueño que hayas tenido durante la noche. Y si no soñaste nada, prueba con las posiones para el sueño antes de ir a dormir. Así estimularás tu mente mientras duermes. 

 

Da las gracias

 

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Ser agradecido a donde quiera que vas es una práctica altamente mágica. Tan sencillo como pronunciar esta palabra (pero también pensarla)… El efecto que provoca en tu pensamiento y en quienes te rodean puede resultar, sin lugar a dudas, mágico. Decir “gracias” es un mantra tristemente infravalorado. Por otro lado, agradecer por lo que tenemos en la vida puede transformar por completo nuestra percepción de la realidad.

 

Reconectarte con la naturaleza

 

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La comunicación con la naturaleza puede afectar realmente tu percepción de la realidad. Lo puedes comprobar teniendo un huerto en tu casa y pasando tiempo con las plantas que cultives, o con el sencillo acto de mirar al cielo por unos instantes.

 

*Fotografías: Toniese L. Fontaine; 2) Remix de Robert Fludd, Utriusque Cosmi, 1617/Public Domain

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora en jefe de Ecoosfera. Ha participado de manera frecuente en medios como Más de México, Faena Aleph y Pijama Surf. Le interesa utilizar la información y la diversidad de formatos digitales para construir conciencias. Su tiempo libre lo dedica a crear música con sintetizadores.


Amor, vulnerabilidad y masculinidades alternas: entrevista con el poeta Jericho Brown

“Creo que especialmente para los hombres es difícil salir al mundo a decirles a todos ‘Estoy buscando intimidad. Estoy buscando ser vulnerable.'”

Jericho Brown, nacido en Louisiana en 1973, es uno de los poetas más interesantes de la escena literaria estadounidense actual. Con Please, The New Testament y The Tradition, tres breves pero contundentes libros, Brown ha cimentado una sensibilidad muy particular, donde se unen la rabia y el dolor de la violencia policial que sufren las comunidades afroamericanas, con los propios episodios de la vida del autor lidiando con temas como el racismo, la homosexualidad, la autoimagen corporal y lo que significa ser una persona sensible en un mundo que parece castigar la sensibilidad.

Portada de “The New Testament”

En una entrevista reciente, Brown comparó la creación artística con el enamoramiento. Según él, se trata de actos en donde nos ponemos en situación vulnerable, y que eso es precisamente lo que nos atrae del arte.

“Es como cuando estás enamorado. No te puedes enamorar sin ser vulnerable (…) Todo en nuestra cultura nos entrena para no ser vulnerables, para evitar la intimidad. Y la poesía nos pide que seamos de una forma en la que normalmente no estamos entrenados para ser. La poesía puede entrenarnos para ser así. No estamos entrenados para hacerlo. Creo que es difícil admitirlo para la gente. Creo que especialmente para los hombres es difícil salir al mundo a decirles a todos ‘Estoy buscando intimidad. Estoy buscando ser vulnerable.’”

Y es que, para Brown, los poetas siempre se escudan en ocupaciones secundarias cuando se les pregunta a qué se dedican: responden que dan clases o editan libros, pero no se nombran a sí mismos “poetas”, es decir, seres vulnerables.

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Jericho Brown (Imagen: AJC.com)

¿Pero qué significa exactamente ser vulnerable, y por qué eso debería ser importante?

Para Brown, se trata de que la poesía nos permita observar dentro de nuestros propios abismos sin sucumbir al vértigo. En sus propias palabras,

“Cuando empiezas a observarte a ti mismo encuentras un montón de mierda fea. ¿Sabes a qué me refiero? Así que, cuando hablo de ser vulnerables, me refiero a la habilidad para observar esa mierda fea. Transformar la mierda fea en lenguaje que va a convertirse en algo que esperamos que sea hermoso (…), pero no significa que creas que es hermoso. Puedes ver lo feo que es.”

La vulnerabilidad nos permite observarnos a nosotros mismos y a los demás sin voltear el rostro. Cuando hablamos de intimidad en aspectos emocionales, se trata de poder acercarnos a nuestros rasgos menos atractivos sin tratar de estetizarlos, ni hacer como que no están ahí.

El trabajo creativo (aunque, desde cierto punto de vista, cualquier trabajo, así como la vida misma, comportan un ingrediente de creatividad) es especialmente exigente a este respecto: la obra de arte le pide al artista su vulnerabilidad, y a su vez el artista debe estar atento para reconocer que esa vulnerabilidad que lo lastima puede nutrir su relación con el mundo.

“Escribir más allá de las líneas que salieron fácilmente. La gente llega a la línea fácil y creen que ya terminaron. Pero ese es solo el comienzo. Ahí es cuando te dices, ‘¡Mierda, ahora voy a tener que decir la verdad porque acabo de mentir!” (…) Para mí, eso es lo que quiero decir al hablar de ser vulnerables frente a la obra. Me refiero literalmente a sentarte y hacerla y tomar lo que te ofrezca. Y si no te está dando nada, entonces insistir en ella hasta que lo haga.”

Aquí puedes leer y escuchar algunos poemas de Jericho Brown en español.



México ya no es un país petrolero: ¿debería volverse superpotencia en energía renovable?

Quizá sí, pero lo más importante está en pensar cómo reorganizaremos la vida en colectividad más allá del petróleo.

¿Te imaginas una vida sin petróleo? Cuesta trabajo pensar en un futuro que no gire alrededor de esta sustancia. Desde hace más de un siglo somos una auténtica sociedad del petróleo, y hoy este sigue siendo omnipresente. El petróleo, como una esencia, se encuentra en todos lados: en tu computadora, tu teléfono y tus gadgets; pero también en tu ropa, en los envases y hasta en la goma de mascar.  

Y es que ha sido gracias al petróleo que hemos podido producir y reproducir la existencia a ritmos vertiginosos. Gracias a este líquido podemos cosechar alimentos y transportarlos a las tiendas, así como poner a funcionar las fábricas donde se produce todo aquello que consumimos. 

Como todos los países, México también depende del petróleo.

En 1930, México se consagró como un país petrolero. El “oro negro” es lo que ha sustentado a la economía mexicana desde entonces, aunque tras la crisis de 1982 comenzó el lento declive de Pemex y el desmantelamiento de sus diversas ramas. No obstante, el nuevo gobierno está sosteniendo tanto sus promesas como sus esperanzas en este combustible, así como en la endeudada paraestatal.

No obstante, el petróleo ya no es una opción…
ni para México ni para el planeta.

La era de los combustibles fósiles está llegando a su fin –en especial porque cada vez es más difícil extraerlos–. Esto nos ha dejado inmersos en un predicamento ambiental y social, pues nos hemos vuelto tan dependientes del petróleo que no podemos ni imaginar una vida sin él, pese a que su uso desmedido nos tenga a borde de la extinción. Pero ahora, la creciente escasez de esta sustancia, junto con la crisis ambiental en aumento, nos coloca bajo un imperativo ineludible: debemos transitar hacia otro modelo energético.

Por eso, Jeffrey Sachs, profesor de economía de la Columbia University, cree que México debe –y puede– convertirse en una superpotencia en energía renovable: un camino por el cual ya han comenzado a transitar importantes potencias como la India, cuya producción energética pronto vendrá únicamente de fuentes sustentables.

Este experto dijo estar reuniéndose con funcionarios del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para hacer de México una superpotencia en energías renovables. Y es que Sachs afirma que México tiene la posibilidad de invertir en un futuro más sustentable.

Según dijo para el periodista Justin Villamil:

 ¿Por qué invertir en Pemex cuando lo que México realmente necesita es un Solarmex?”

La cuestión radica en que las energías renovables o limpias no representaron más que el 25% del total de la energía producida, según el último informe de la Secretaría de Energía hecho para el primer semestre de 2018, mientras que los combustibles fósiles siguen abarcando el 75%.

No obstante, y según el mismo informe, durante 2017 el 36% de las nuevas inversiones realizadas en Latinoamérica para el desarrollo de proyectos de energías renovables se realizó en México, lo que hace del país uno de los 12 lugares más atractivos en donde invertir. Aunque esto tuvo que ver, por supuesto, con la Reforma Energética, lo cual pueden no ser muy buenas noticias.

Pero entonces, ¿puede ser México una superpotencia en energía renovable?

Según Juan Arellanes, profesor de Geopolítica y especialista en temas de seguridad energética de la Universidad Anáhuac México, con quien tuvimos la oportunidad de charlar, el problema para el sector energético en México es más profundo:

La energía no es un bien económico como una hamburguesa o un automóvil. La energía es el precursor de toda actividad económica. Y es el sector energético el que entrará en crisis a nivel mundial.

El problema es que la producción de petróleo convencional esta en descenso, mientras que sólo está creciendo la producción de petróleo no convencional, que requiere más energía para su producción.

Como este experto recalca, la cuestión no está en la escasez de petróleo, sino en que no podrá aumentar la producción de éste combustible más que, si a caso, a costa del planeta. Y esto es un problema muy grave para el actual gobierno:

Si sumamos los dos factores (la inelasticidad de la demanda de petróleo y el encarecimiento de su extracción) tenemos un problema muy grave: invertir en petróleo y gas es absolutamente necesario, pero no es rentable.

Es aquí donde entra la oportunidad –y quizá la necesidad – de invertir en energías renovables. La gran pregunta es:

¿Las renovables sí son rentables, financieramente hablando?

En algunos casos sí, en otros no. Se requiere del mejor diagnóstico posible para responder con precisión. Las opiniones técnicas están divididas y es muy posible que la estimación del potencial, en muchos casos, esté inflado. Hay mejores localizaciones que otras para el viento y el sol, para el calor interno de la tierra, para las plantas hidroeléctricas, etc.; pero esas mejores localizaciones son las primeras en ser ocupadas.

Conforme la industria de la energía renovable vaya creciendo, las localizaciones más rentables ya no estarán disponibles y el sector experimentará lo mismo que le está pasando al petróleo: rendimientos decrecientes. De hecho, aún si todo el planeta tuviera condiciones adecuadas, las renovables tendrían rendimientos decrecientes. Porque las renovables son una extensión del sistema energético fósil, es decir: necesitamos de petróleo para construir la infraestructura de la energía renovable.

De modo que, ¿quién debería desarrollar las energías renovables? 
¿el sector público o el sector privado?

Para el profesor Arellanes, no hay que olvidar que cuando Lázaro Cárdenas expulsó a las empresas petroleras extranjeras e hizo de la industria del petróleo un bien común de todos los mexicanos, fue cuando el país pudo desarrollarse más velozmente y salir de las diatribas en que se había metido las décadas anteriores.

Ahora, López Obrador aseguró –y de hecho “decretó”– que México ya no será un país neoliberal –lo que económicamente hablando significa abandonar el paradigma del puro y omnipotente libre mercado–. De ello se deduce que cualquier tipo de manejo de energía renovable debería plantearse también en términos de gestión pública y estatal, ya que adema´s se trata de un sector estratégico del que depende la soberanía ambiental.

Y más aún porque, según el profesor Arellanes:

La iniciativa privada [de energías renovables] sólo estará interesada en invertir mientras las inversiones sean rentables y generen beneficios. Pero el problema es que el nuevo gobierno ni siquiera está discutiendo esto. La prioridad es rescatar a la industria petrolera nacional, construir refinerías e impulsar el fortalecimiento de Pemex.

Según este experto, nuestro predicamento energético no se solucionará sólo combatiendo la corrupción –por ejemplo, haciendo la guerra al huachicol–, ni intentando enmendar el pésimo manejo que sufrió Pemex en años anteriores…

Ello, sin duda, servirá. Por una razón: necesitamos del petróleo, necesitamos de Pemex para realizar la transición energética a renovables. Pero es importante que el gobierno tenga claro que el rescate de la industria petrolera es sólo un medio, no un fin en sí mismo.  

Debemos pensar colectivamente en como reorganizar la vida social más allá del petróleo.

Para terminar esta reflexión, el profesor Arellanes hizo hincapié en que debemos rediseñar por completo nuestras ciudades, las formas en que nos transportamos, en que producimos. e incluso las formas cómo interactuamos.

Se requiere renunciar al paradigma del crecimiento y encontrar una alternativa de sentido civilizatorio que sustituya a la idea moderna de progreso. Un desafío tan importante no puede dejarse en manos del mercado.

¿Tú qué opinas?

Sandra Vanina Greenham Celis
Autor: Sandra Vanina Greenham Celis
Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio. Le gusta potenciar la depresión en su psique consumiendo productos culturales de las postrimerías del siglo XX. Cree teleologicamente en el arribo de la humanidad al comunismo.