Cómo preparar delicioso té a base de árboles invernales

Esta temporada no dejes de consumir estas deliciosas y sencillas recetas para hacer té desde árboles invernales (te aseguramos que después de probarlos no serás el mismo).

El clima es tal vez una de las cualidades más importantes del planeta, y también de las más enigmáticas. Cada estación del año tiene su encanto y sus bondades para todo ser. Ya sea porque en cada una encontramos diferentes insumos naturales –para deleitarnos o sanarnos–, o porque la misma estética del clima orilla al antojo de ciertos paisajes, pero también de algunos sabores y aromas que nos permiten estar en sintonía con la temperatura; cada periodo de nuestro planeta merece un elogio, y qué mejor si lo celebramos disfrutando de los placeres naturales de temporada, por ejemplo, desde este invierno.

Y a propósito del deleite que implican los sabores y aromas, una de las formas más especiales de conectarnos con el clima invernal es, sin duda, a través de un delicioso elixir de temporada. Para muchos, el periodo invernal es solo excusa para disfrutar de las delicias que implica el arte de templarse con una buena taza de té o infusión caliente; brebajes especiales y a la vez muy sencillos y naturales, que nos permiten conectar verdaderamente con los elementos de temporada, por ejemplo, con los árboles.

Es bien sabido que los árboles son terapéuticos en cientos de maneras, o que, con tan solo tocarlos, podemos experimentar numerosas de sus bondades. También es sabido su función como un delicioso ingrediente en una taza con agua caliente; por lo anterior, te mostramos 3 árboles invernales que puedes disfrutar en un delicioso te o infusión, cómo preparlos y por supuesto, cuáles son sus propiedades a favor de tu organismo:

  • Té de Abeto: contiene mucha vitamina C

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Si tienes abeto cerca de casa puedes preparar este té todo el año. El sabor del té tiene mucho que ver con el tipo de hoja que utilices, por ejemplo las hojas jóvenes dará al té un sabor fresco similar al del limón, mientras que las hojas maduras tendrán un sabor más fuerte y amargo. Las hojas más claras son las más jóvenes.

Para preparar el té debes lavar las hojas, usar un cuchillo filoso para cortar las hojas de la rama principal y luego cortar o moler las hojas. En vez de hervir las hojas en agua caliente, hierve el agua primero y viértela sobre las hojas. Puedes disfrutar de tu infusión con azúcar o miel.

  • Té de Pino: contiene vitamina C, A, B y varios antioxidantes

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Por volumen las hojas de pino contienen 5 veces más vitamina C que los limones y 8 veces más que el jugo de naranja.

La preparación es igual a la del Abeto.

  • Té de Abedul: vitaminas B1, B2, calcio, magnesio y zinc

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El té del abedul es muy aromático y tiene un sabor deliciosamente sutil que se complementa bien con un poco de miel o jarabe de agave. Usa las puntas de las ramas para preparar el té. La corteza delgada no tiene mucho sabor y no tiene ninguna propiedad medicinal.

Para preparar el té, corta o muele unas 6 o 7 ramas y ponlas en una tetera, agrégales dos tazas de agua hirviendo y deja reposar unos 10 minutos. Endulza al gusto.

 

*También en Ecoosfera: Cómo evitar resfriarte este invierno: 10 hacks naturales



Los 6 consejos de la ciencia (y la tradición) para beber té correctamente

La obsesión por elaborar la taza de té perfecta ha llevado a la ciencia a idear estos consejos esenciales.

Las bebidas a base de hierbas y flores, como el té y las infusiones, han acompañado de manera omnipresente a la humanidad. Desde Asia hasta Europa, y también América (si pensamos en la popular yerba mate de origen guaraní), son todos territorios donde preparar té y consumirlo forma parte de la cultura, e incluso la moldea.

Alrededor de esta bebida hay un innegable culto mundial. En China, por ejemplo, tomar té es un arte (se le conoce como chayi: “el arte de beber té”) y se usa como símbolo de respeto, para celebraciones, para mostrar gratitud y hasta como una forma de ofrecer disculpas. Está conectado también con prácticas como el taoísmo y el budismo, y es utilizado de manera medicinal. Por su parte, Inglaterra es casi sinónimo de té:en este país, el tiempo ha sido configurado en torno al ritual de tomarlo (exactamente a las 5 de la tarde, la famosa “hora del té” inglesa).

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Pero quizá uno de los rasgos más entrañables del té sea su papel como mediador en todo tipo de diálogos, charlas o encuentros furtivos. O también que muy a menudo es nuestro sutil acompañante, ya sea en los breaks del trabajo o en los desvelos de lectura.

Sin duda, es una pócima que no puede faltar en nuestro día a día. Pero la manera en la que se prepara el té puede estropearlo todo, desde sus beneficios hasta su sabor. O, por el contrario, enaltecerlos. Saber preparar bien el té (e incluso hacer de este momento un pequeño ritual) es algo vital con lo que rendiremos un tributo a nosotros mismos y a la naturaleza, que nos regala sus hierbas y flores para hacer este elixir milenario.

 

¿Cómo preparar la mejor taza de té?  

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1. No lo tomes demasiado caliente

Según la World Health Organization, ninguna bebida debe tomarse a más de 65. Un estudio comprobó que tomar bebidas más calientes que eso incrementa hasta en cinco veces la probabilidad de cáncer en el esófago. De hecho, 65 es también la temperatura a la que se suele tomar la yerba mate, lo cual, además, saca su mejor sabor y ayuda a que no se “lave” tan rápido.

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2. Al preparar té, no uses agua hirviendo

Si hierves el agua, ésta quemará las hierbas del té y podrían perder sus propiedades. Al agregar agua, lo único que estás haciendo es rehidratar las hierbas: no es necesario que el agua esté hirviendo, para que saquen todo su sabor. Debes usar agua a una temperatura no mayor a los 100. Si no tienes termómetro, sólo asegúrate de apagar el agua cuando veas que se están formando las primeras burbujas. Estas son las temperaturas recomendadas para algunos tés:

  • Té blanco: 65–75°C
  • Té verde: 75–85°C
  • Té negro: 85–95°C
  • Infusiones: 100°C

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3. No tomes sólo té de bolsa

Compra teteras e infusores para poder hacerte el té directamente de las hojas, ya sean frescas o secas. El té de bolsa tiene polvillo que puede modificar el sabor de la bebida, y suele contener altos niveles de flúor, porque está hecho con las plantas más viejas del cultivo. Además, si compras tés e infusiones sueltas y las preparas tú mismo estarás manteniendo vivo el ritual del té y, definitivamente, será menos contaminante.

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4. Agrega primero la leche al preparar té

¿Aficionado a la manera inglesa de tomar té? Es delicioso y además, una buena opción para tomar un poco de leche sin excesos. Pero la tradición inglesa del té es quisquillosa incluso en esto. Es importante que primero agregues la leche y luego el té, para que la leche no enfríe el agua, lo que pasará si lo haces al revés.

Tampoco calientes la leche y el agua juntas en la tetera, pues el sabor lácteo podría impregnarse permanentemente en la tetera, y además eso hace que en la leche se forme una natilla que no va nada bien con el té.

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5. No dejes que infusione por más de 5 minutos

Si dejas la bolsita de té o las hierbas por más de 5 minutos no sólo no contribuye en nada al sabor, sino que en muchos casos amarga el té, como ocurre con el té negro. Eso también lo saben muy bien los ingleses.

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6. No escurras la bolsa de té

Puede pasar que tu té se amargue al soltar un exceso de taninos astringentes, que aunque son muy buenos para nosotros (pues son antioxidantes), amargan el té. Sólo saca la bolsita una vez que haya terminado de infusionar, aunque esté goteando.

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Y listo. Con esto podrás preparar el té como un artista, y tendrás la mejor taza para agasajar a tu paladar.

Sólo recuerda almacenar tus tés e infusiones en lugares frescos y aislados, lejos de otros productos que puedan modificar su sabor. Utiliza envases herméticos, así como teteras y tazas de porcelana, barro, vidrio o cualquier material que no afecte su sabor o sea malo para tu salud. Y si puedes, cultiva tú mismo tus propias hierbas; eso hará todavía más exquisito y orgánico el ritual del té.

 

* Imágenes: 1) Flickr Marco Verch; 2, 3, 4) CC; 5) Tao Tea Leaf; 6) Flickr A Girl With Tea; 7) Epicorious; 8) Pinterest; 9) Ecoe



Cómo hacer tus propios tés caseros, empezando por el cultivo

El té es de por sí saludable, pero tomarlo es apenas el principio de una práctica orgánica.

El té es una de las bebidas más antiguas y a las que más se recurre en todo el mundo. Esto se debe a todas las propiedades medicinales que tiene, pues la gama de beneficios que un par de tazas al día nos pueden aportar es enorme.

La infinidad de ventajas curativas y de sabores que hay proviene de los cinco elementos naturales con los que puedes hacer una gran infusión. En breve te mostraremos cuáles son, cómo usarlos y hasta cómo cultivarlos, para lo cual basta un jardín, tu cocina o algún lugar de la casa donde puedas tener un muro verde.

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Plantas

La Camelia sinensis es el arbusto perenne de cuyas hojas se obtienen los tés más comunes: el blanco, el verde, el negro y el rojo, según el grado de oxidación de sus hojas (es decir, de si se someten a la acción del oxígeno, lo cual las fermenta, dando como resultado el té negro). Esta planta es originaria del sur de Asia, y se caracteriza por su excelente aroma. También hay otras plantas, como la menta y la hierbabuena, que se usan en infusiones y mezclas.

Cómo cultivar: Puedes conseguir las semillas de la Camelia en tiendas de jardín o en línea y cultivarlas en una maceta grande, pues se trata de un arbusto grande. Debes mantenerla nutrida con fertilizantes naturales, con la tierra bien hidratada y en un lugar semisombreado.

Cómo hacer té: Tardará en crecer, pero una vez que esté suficientemente frondoso, podrás cortar sus hojas jóvenes. Para hacer el té debes calentarlas durante 1 o 2 minutos con agua caliente, e inmediatamente después, dejarlas reposar en agua fría. Luego haz rollos con cada una de las hojas y colócalas en el horno a 400 durante 10 minutos. Una vez que estén secas y crujientes puedes guardarlas en un contenedor de vidrio, listas para hacer infusiones de té verde excelentes para la salud.

Tip: Las flores blancas que retoñan de la Camelia en otoño pueden ser molidas sobre la infusión de las hojas para realzar el sabor.

 

Flores

Hay flores que se pueden infusionar directamente. Entre éstas se encuentran la rosa, el azahar, la lavanda, la caléndula y la manzanilla, esta última una de las flores más recurrentes para preparar té, que se caracteriza por sus pequeñas flores blancas parecidas a la margarita y por sus efectos buenos para el estómago.

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Cómo cultivar: Se recomienda cultivar la manzanilla a finales de invierno para que brote en primavera. Sus semillas, que son muy pequeñas, debes esparcirlas en la tierra de la maceta de tu elección, que puede ser pequeña o, también, una bandeja de celdas. Espolvorea después un poco de tierra de hoja (muy poquita) sobre las semillas, para que broten con facilidad. Cubre la maceta o bandeja con una bolsa de plástico procurando no mover la tierra, y mantenla bajo luz moderada y con la tierra bien húmeda. Una vez germinada, quita la bolsa y asegúrate de que reciban mucha luz de sol directa durante todo el día.

Cómo hacer té: Una vez que broten flores de tu planta, sólo debes cortar algunas flores y dejarlas secar al aire para ir utilizándolas molidas en infusiones (una cucharada de molienda por cada taza).

 

Raíces

Se ha popularizado hacer tés a partir de raíces como la cúrcuma y el jengibre, que tienen grandes beneficios para la salud. Ambos son antioxidantes y ayudan a curar enfermedades degenerativas. El jengibre es, además, un antidepresivo natural, y es muy fácil de cultivar.

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Cómo cultivar: Te recomendamos germinarlo, pues el jengibre germina sin ayuda (y si lo dejas en agua toda la noche, el proceso será más rápido), aunque también puedes comprar las semillas. Si optas por el germinado sólo tienes que plantar una pieza con los brotes más grandes hacia arriba y mantenerlo bien hidratado y alejado de bajas temperaturas, sobre todo los primeros días. Puedes tenerlo en macetas grandes y plantar varias piezas. Su mata es fina y muy bonita, así que es una planta ideal para estar en tu cocina. Mantenlo con la tierra húmeda y siempre en un lugar con luz y sombra.

Cómo hacer té: Debes ir retirando algunas de las plantas y trasplantar en otra maceta las que queden, para no perder tu cultivo. Quítale la raíz a la planta que hayas removido, lávala bien y córtala en rodajas. Colócalas en agua hirviendo durante 5 o 10 minutos y tendrás un sano, delicioso (y algo picante) té de jengibre, excelente para el metabolismo.

 

Semillas

Las semillas esconden propiedades desconocidas, que sueltan al hervirlas en agua caliente. Entre las que puedes convertir en infusión están las semillas de hinojo, de cilantro e incluso de girasol (esta última se recomienda para bajar de peso). También de semillas de frutas puedes hacer té, como de la sandía, aunque esta es una infusión que se toma al tiempo.

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Cómo hacer té: Para hacer 1 litro sólo necesitas 40gr de semillas y 150gr de sandía. Muele la semilla con un mortero, añádela al litro de agua y deja que hierva durante media hora. Cuela y deja enfriar, para combinar con la sandía colada. Esta mezcla la puedes guardar en la nevera y tomarla en ayunas y después de las comidas, para limpiar tus riñones.

 

Frutas

Muchas marcas de té comercial venden bolsitas de té de frutas, ya sea combinadas o por separado, como el de moras, frambuesa, naranja, y algunos más exóticos como piña con coco. Aunque también es posible prepararlos en casa, con fruta fresca picada (como piña, durazno, toronja o manzana) y agua caliente.

Si quieres cultivar tus propias frutas, aquí puedes ver cómo cultivar fresa y manzana, dos deliciosas opciones para hacer té.