4 maneras alternativas para lidiar con el estrés postraumático

Derivado de experiencias devastadoras, el estrés postraumático puede comenzar de maneras insospechadas. Algunos consejos para sobrellevar la ola.

El cuerpo es sabio. En él se incrustan todas las vivencias que experimentamos —las recordemos conscientemente o no—. Por eso, el estrés postraumático puede hacerse presente muy fácilmente tras vivir una situación terrible, como puede ser un accidente o presenciar una muerte.

La mitad de hombres y mujeres en el mundo han pasado, al menos, por un trauma en su vida. De estos, un 10 % pueden desarrollar estrés postraumático, es decir, síntomas de re-experimentación de aquello que vivieron. Esto deriva a la larga en un sorpresivo cúmulo de enfermedades y padecimientos que van desde la hipertensión, el colesterol alto o la obesidad hasta la depresión y otros problemas psicológicos.

¿Cómo saber si tengo estrés postraumático?

estres postraumatico

Derivado de una experiencia devastadora, este tipo de desorden presenta síntomas como: recuerdos y sueños angustiosos, a veces relacionados al escenario que lo detona; reacciones disociativas, esto es, actuar como si se estuviera repitiendo aquél suceso; creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo; estado emocional negativo; sentimiento de desapego hacia los demás; disminución del interés por realizar ciertas actividades cotidianas; comportamiento irritable, prudente o autodestructivo; incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (por ejemplo, felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos; problemas de concentración, insomnio, angustia y ansiedad. Es importante entender que muchos problemas menores pueden estar relacionados a estos síntomas, así que para estar seguros es necesario consultar a un médico. 

Y entonces, ¿cómo devolver el alma al cuerpo?

estres postraumatico como lidiar

El estrés postraumático es también una respuesta emocional que nos distancia del cuerpo. Por eso es importante que las estrategias para lidiar con éste sean sobre todo anímicas y cognitivas, pues a lo que debe ir enfocado cualquier acción contra el estrés postraumático es a que el cuerpo pueda volver a su funcionamiento cotidiano…

1. Pilates para fortalecer el cuerpo

pilates contra estres

Según el doctor James F. Zender, asiduo de los pilates, éstos pueden ayudar a estabilizar el cuerpo y a deshacer poco a poco los efectos del trauma. La disciplina que implican los pilates fortalece el autoestima, y sus ejercicios—centrados en controlar los músculos— ayudan a restablecer la conexión con uno mismo desde lo más básico: el cuerpo. De esta forma, los pilates combaten la ansiedad y la depresión del estrés postraumático. 

2. Yoga para exhalar los miedos

El yoga es filosofía y estilo de vida. Se trata de una práctica ancestral que cuenta con diversos “caminos” que ayudan a lidiar con los problemas más graves que nos afectan física y mentalmente. Por su gran efectividad para liberar toxinas y generar paz en quien lo practica, se trata de un ejercicio cotidiano que ha probado ser efectivo para liberar la tensión emocional. A ello se suma la práctica de la Pranyama, la respiración consciente que oxigena nuestro cuerpo, regulando nuestra sangre y también nuestras emociones.

En este link puedes encontrar 5 posiciones de yoga fáciles para dominar el estrés y la ansiedad.

3. Esencias florales para erradicar la ansiedad y otros síntomas

esencias florales estres

Se trata de una maravillosa medicina complementaria y de uso cotidiano. Las esencias florales, además de su delicioso aroma, ayudan a erradicar síntomas como la ansiedad, los nervios, los pensamientos obsesivos y la fatiga, debido a su alta carga de propiedades curativas. Basta con colocar unas cuantas gotas en nuestro paladar para disfrutar de sus beneficios. 

Aquí tienes 6 esencias florales deliciosas que puedes conseguir fácilmente.

4. Ten una mascota

Los animales son grandes aliados a la hora de enfrentar un problema, sobre todo cuando se trata de la salud. En este sentido, tener una mascota le ha funcionado a numerosas personas que lidian con estrés postraumático. Ya sea porque se trata de un compañero íntimo e inseparable, o sencillamente por el hecho de centrar toda la atención en ellos, sea que califican como un hack esencial para salir del problema.

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*Fotografías: 1) Kyle Thompson; 2) Kim Kim; 3) Laura Makabresku



La apatía extrema provocada por un trauma psicológico puede ser mortal (Estudio)

La muerte psicogénica es un padecimiento muy real del que apenas existen investigaciones.

Un trauma psicológico puede perturbarte a tal grado que tu cerebro se apague poco a poco, hasta la muerte. Esto queda documentado en un estudio del doctor John Leach, especialista en psicología de la supervivencia de la Universidad de Portsmouth, donde explora el fenómeno de la give-up-itis (algo así como la “rendi-titis”), un término que expresa la muerte psicogénica.

No se trata propiamente de una forma de suicidio. Leach describe la muerte psicogénica como el proceso que sigue después de que la mente de una persona sufre un trauma con el que no sabe lidiar y ante el cual la muerte parece el único fin racional. Esto puede ocurrir en cuestión de días, si no se recibe ayuda. En palabras de Leach:

La muerte psicogénica es real. No es suicidio, no está ligado a la depresión, sino que el acto de rendirse a la vida y morir usualmente en cuestión de días, es una enfermedad muy real, a menudo ligada a un trauma severo.

En términos clínicos, esta muerte autoinducida podría explicarse por un mal funcionamiento del circuito cingulado anterior, una zona del cerebro responsable de la motivación y el comportamiento dirigido a la consecución de objetivos. Cuando el trauma sufrido por la persona interfiere con la motivación, “la apatía es casi inevitable”.

Sin embargo, no todo está perdido. Para Leach:

Revertir la caída de la rendititis hacia la muerte tiende a llegar cuando el sobreviviente encuentra o recupera el sentido de elección, de tener algún control, y tiene que ver con que esa persona se sobreponga a sus heridas y encuentre un interés renovado en la vida.

Es importante conocer e identificar las cinco etapas de la rendititis:

1. Aislamiento social

Luego del trauma, la gente se aísla e interrumpe el ritmo normal de su vida hasta un grado de extrema pasividad. Según Leach, esta puede ser una estrategia de afrontamiento, pero si se extiende puede dar pie al aislamiento absoluto.

 

2. Apatía

Descrita como una melancolía desmoralizante, la apatía no se parece a la ira, la tristeza ni la frustración. Se traduce en gestos como falta de limpieza y cuidado de uno mismo, así como una falta total de energía para realizar tareas en apariencia sencillas.

 

3. Abulia

Severa falta de motivación que va de la mano con una respuesta emocional estancada, así como falta de iniciativa e incapacidad para tomar decisiones. En este punto, la gente puede dejar de hablar y comer. Tampoco reaccionan frente a los intentos de otros por ayudarlos, y ni siquiera frente a los ataques físicos.

 

4. Acinesia física

La persona está consciente, pero parece ausente, e incluso se muestra indiferente ante el dolor físico. Aparece la incontinencia urinaria y fecal, y la persona puede quedarse tendida sobre sus propios desechos.

 

5. Muerte psicogénica

La etapa final entre acinesia y muerte psicogénica toma entre 3 y 4 días. A menudo se presenta un breve lapso de conciencia. Leach describe este estado como semejante a cuando un prisionero de un campo de concentración decidía fumarse un cigarrillo. Los cigarros eran escasos, y por lo tanto, muy valiosos: un prisionero podía intercambiarlos por raciones extra de comida o protección. El gesto de fumar denotaba que la persona en realidad no tenía interés en continuar viviendo en esas condiciones.

 

Recuerda que aun frente al trauma psicológico extremo, no todo está perdido. Si alguien que conoces está en una situación similar, procura ayudarle a buscar tratamiento psicológico especializado.



La fatiga por compasión: una condición de la que poco se habla (aunque afecta a miles)

Las personas que ayudan a otros también experimentan trastornos como el estrés postraumático. Conoce el caso de los trabajadores humanitarios.

Quienes trabajan asistiendo a otras personas, ya sea en organizaciones sociales, ONGs, hospitales o aulas, son propensos a desarrollar este trastorno. Afrontar crisis nacionales o internacionales puede llevar a los trabajadores humanitarios a padecer sus propias crisis. Eso es la fatiga por compasión: un trastorno con el que miles de estos trabajadores lidian día con día.

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Conceptualizado por primera vez en 1992 por el doctor Charles R. Figley, el trastorno de fatiga por compasión ha puesto de manifiesto una condición de la que poco se habla, pero que repercute seriamente en la vida de aquellos que más nos ayudan.

 

No es un problema reciente…

El sitio Help and Human Rights define la situación de estos trabajadores de la siguiente manera:

Quienes ayudan en zonas de desastre y catástrofe están intentando resolver problemas que son, a menudo, sobrecogedores. Ellos también son sólo seres humanos […] que tienen que lidiar con horribles historias e impresiones [y] en ocasiones desarrollan severos problemas psicológicos.

Según la Fundación Antares, 30% de los trabajadores podría estar sufriendo de estrés postraumático, una condición difusa y difícil de tratar que algunos estudiosos recomiendan enfrentar mediante remedios naturales y técnicas de relajación como el yoga y los pilates.

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Figley y otros colegas trabajaron en una terapia apropiada para este problema, tomando en cuenta que el tipo de estrés postraumático que desarrolla el paciente es el de una empatía tal que los problemas ajenos le generan traumas y condiciones propias de quien experimentó realmente el problema.

 

Ayudando a quienes ayudan

Desde entonces, el doctor Figley ha públicado libros y artículos al respecto, los cuales se han complementado con la práctica con que en años recientes se ha intentado paliar este problema y ayudar a quienes ayudan. Por ejemplo, se han elaborado pequeñas guías para que los trabajadores humanitarios puedan afrontar los momentos poscatástrofe y se pueda, así, prevenir que la empatía devenga en fatiga por compasión.

 

También se han puesto en marcha terapias que se ayudan de la práctica mindfulness, como la Hitendra Solanki, asesor de meditación y bienestar de la ONG Acción contra el Hambre. Este asesor da talleres en países asolados por emergencias continúas debido a desastres naturales, como Tailandia, Filipinas y Pakistán.

Solanki imparte estos talleres bajo la idea de tratar estas condiciones postraumáticas de los trabajadores humanitarios de la misma manera en que se trata cualquier otro problema. Por eso, en una entrevista para El País dijo:

Si te dicen que un 79% de una comunidad padece malnutrición, se enviaría allí de manera inmediata ayuda alimentaria y soporte médico. Hacer lo mismo con la salud mental es lo obvio.

A muchos nos pasa inadvertido que aquellos que nos ayudan podrían estar comprometiendo su propia salud física y mental en el proceso. Resulta un gran alivio saber que se está haciendo algo por ellos también, en un circuito de solidaridad y compasión ininterrumpido.

 

* Imágenes: Lusmore Dauda