Cómo fotografiar un colibrí (y obtener imágenes perfectas)

La rapidez del aleteo y su fugacidad son lo que lo caracterizan, pero su belleza es lo que perdura en las fotos. Así es el colibrí, un ave de grandes instantes.

Conocido por su sigilo y la refulgencia de sus plumas, el colibrí ha sido un ave extraordinaria a los ojos de cualquiera, que atrae consigo el poder de invocar al mito y la magia en numerosas civilizaciones. 

Pero, el contraste que existe entre el colibrí y el humano no es arbitrario: su rapidez lo vuelve un instante robado al tiempo –una pequeña joya inalcanzable–, que a todos causa fascinación. De ahí que la genialidad con la que muchos han logrado atraparlo en fotografías sea única. Sobre todo, la captura de sus alas en una imagen.

como fotografiar a un colibri

En otro tiempo, la visión aterciopelada de sus plumas hubiera sido imposible. La vida de esta ave es un reloj, que más que tener arena, parece llevar magia a todos los cuerpos florales. Además, la precipitación también recorre su cuerpo. El corazón del colibrí bombea sangre a más de 1,200 veces por minuto. Esta manera de vivir, paradójicamente apresura su muerte. Su vida es muy breve y las posibilidades de que su vitalidad se apague puede darse a cualquier segundo. Esto es otra prueba de la dificultad para fotografiarlo. La destreza que se necesita para hacerlo depende tanto del fotógrafo como del tipo de cámara que se utiliza. En breve presentamos algunos consejos para lograr una captura perfecta:

Encuentra su lugar de reposo

Debido a que los colibríes son muy territoriales, una vez que se encuentre su lugar de reposo predilecto, la fotografía es muy sencilla. Esto se debe a que no suelen explorar nuevos lugares, son tímidos y prefieren estar en territorio que ya no conocen. 

También puedes crear tu propio comedero para colibríes 

como fotografiar colibris

Existen tiendas dedicadas a vender artículos exclusivos para aves. En ellas puedes encontrar comederos para colibríes, así como todo el conocimiento necesario para atraer a uno. Una de las formas más comunes es poner en su comedero agua endulzada, sin ningún tipo de ingrediente artificial. Verás que en algunas semanas tendrás a muchos colibríes dispuestos a posar.

El ISO debe ser más alto de 800

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El uso del ISO debe ser mínimo de 800. De lo contrario, la rapidez con la que el ave se desplaza podría pasar inadvertida. En este sentido el ISO ayuda a compensar la destreza con la que el colibrí se maneja en el aire. 

El disparador de la cámara debe ser superior a 1/100

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Para lograr enfocar y estabilizar el ave en la cámara esto es indispensable. De lo contrario, la presencia del animal en la imagen puede salir borrosa.

No uses luces externas para fotografiarle

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Al contrario a lo que muchos pensarían, el utilizar luz artificial puede ser un problema. La razón está en el color de estos maravillosos seres. El uso externo de cualquier tipo de flash puede arruinar su tono frente a la cámara.

Utilizar el zoom adecuado

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Para atrapar el detalle y la delicadeza, el zoom es esencial. Se recomienda usar un lente de 100-400mm a 300mm. Si, aún así, no se logra una profundidad o el alcance deseado, se puede utilizar un telescopio. De esta manera, el espíritu del ave podrá verse en los retratos que el artista haga con su cámara. 

Sin duda alguna, no cualquiera puede realizar una fotografía de este pequeño animal, pero el retrato de su fugacidad y belleza es una oda muy preciada. 

 

*Imágenes: 3) Gregory “Slobirdr” Smith – flickr; 5) Imagen de BW flickr; 6) Imagen de Blueviking63 flickr; 7, 8) Imagen de David Denicolò flickr / Creative Commons



Una pequeña variación en este número podría revolucionar la física (y la realidad) como la conocemos

Una constante con la que los científicos se han topado a lo largo de la historia podría demostrar que la naturaleza también evoluciona a través del tiempo.

Para las ciencias exactas, las constantes representan valores confiables para entender el mundo a nuestro alrededor. La velocidad de la luz, la aceleración con la que la gravedad terrestre atrae los cuerpos en caída libre y muchos otros aspectos de la naturaleza se consideran invariables a través del tiempo.

¿Pero cómo podemos estar seguros de que la naturaleza no cambia? O dicho de otra manera, ¿cómo sabemos que una constante no evoluciona a través del tiempo?

Una de las constantes más misteriosas de la ciencia aparece en los cálculos astronómicos, en el funcionamiento de la química e incluso en la manera en que los átomos se forman. Es un número con el que científicos de diversas disciplinas se topan una y otra vez a lo largo de la historia: 1/137. Descrito por el radical físico Richard Feynman como “uno de los misterios malditos más grandes de la física: un número mágico que aparece sin que podamos entenderlo”, este número aparece en áreas como la relatividad, el electromagnetismo y la mecánica cuántica.

La Constante de Estructura Fina del Universo, también conocida como constante de Sommerfeld, es una constante que caracteriza la interacción electromagnética entre las partículas elementales cargadas. La importancia de esta constante, representada por la letra griega “alpha” (α), es que dependiendo de su valor es posible descartar o no la existencia de una estructura interna del electrón. Se compone de tres constantes: la velocidad de la luz, la carga electromagnética de un electrón y la constante de Planck. 

Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que los neutrones, protones y electrones eran las partículas elementales de la materia. Pero tiempo después se descubrió que los protones y neutrones aún pueden descomponerse en elementos más pequeños, llamados quarks.

Actualmente los científicos creen que los electrones sí son partículas elementales y en esa suposición se basa el Modelo Estándar de la física de partículas elementales, la física mediante la que nos explicamos la mayor parte de los fenómenos macroscópicos a nuestro alrededor. Pero si la constante alpha presentara variaciones, significaría que la física tal y como la conocemos podría dar un giro inesperado.

El pasado 13 de abril, se realizó la medición más precisa de esta constante por científicos de la Universidad de Berkeley, California. Por primera vez se utilizaron pulsos láser en lugar de cálculos indirectos para llevarla a cabo. Los resultados confirmaron que partículas hipotéticas que habían sido nombradas como “fotones oscuros” en realidad no existen.

Si la medición hubiera revelado la existencia de los fotones oscuros, el electrón hubiera dejado de considerarse una partícula elemental, revolucionando por completo la física. Debido a la importancia de esta constante, los científicos no han dejado de realizar pruebas para encontrar variantes en su comportamiento.

Este mismo año entró en operaciones ESPRESSO (por sus siglas en inglés Echelle Spectrograph for Rocky Exoplanet and Stable Spectroscopic Observations), un instrumento instalado en el Observatorio Astronómico de Paranal con la capacidad de medir velocidades radiales con una precisión de 10 cm/s.

ESPRESSO también es capaz de medir variaciones en escalas de giga años (una unidad de tiempo equivalente a mil millones de años) de algunas constantes físicas, como la Constante de Estructura fina del Universo o la relación de masas entre el protón y el electrón.

Los encargados del programa esperan que para 2019, ESPRESSO revele información inesperada que podría revolucionar toda nuestra concepción del universo.

Imagen principal: Richard Feynman en acción



Sesión fotográfica de la ardilla más divertida del mundo

Este tipo de sesiones fotográficas no sólo saca un par de sonrisas, también facilita información valiosa sobre la conducta de esta especie así como de la biodiversidad de esa región.

Vladim Trunov, fotógrafo ruso, ha decidido adentrarse en los bosques de su país para fotografiar su biodiversidad. Y los resultados de dejar una cámara profesional, junto con piñas de pino, han sido extraordinarios, pues de pronto un par de ardillas llegaron a jugar como si estuviesen dispuestas a ser el centro de atención de su foco. 

Este tipo de sesiones fotográficas no sólo saca un par de sonrisas, también facilita información valiosa sobre la conducta de esta especie así como de la biodiversidad de esa región. Es, en otras palabras, fuente de información que simboliza la vida y el medio ambiente. Y de alguna manera, también un incentivo para cuidar al planeta mediante actividades ecológicas; como por ejemplo, reduciendo, reciclando y reusando; evitar tirar basura en la calle o áreas naturales; etcétera. 

A continuación te compartimos las fotografías de Vladim Trunov: 

*Dale click en la galería fotográfica para ampliarla a pantalla completa.