La arquitectura surrealista de Fujimori es una de las más extravagantes y estéticas del patrimonio de la humanidad. Como historiador de la arquitectura, Fujimori dedicó su vida a empaparse de la arquitectura mundial hasta que a la edad de 44 años, en 1991, diseñó su primer edificio y a partir de esto tomó su lugar en la historia del surrealismo escultural.

Su repertorio de edificaciones tiene su lugar en medio de la magia y lo prosaico, del futuro lejano y del pasado distante. Toma la tradición japonesa, limpia y pequeña, y la ciencia ficción occidental, para construir espacios que parecen emerger de la tierra o la montaña.

Casas individuales emergen de un primer piso, barcos flotantes de madera carbonizada, naves tradicionales del futuro y casas de té levitantes son algunas de las piezas que componen su obra. Sus construcciones nunca irrumpen el entorno en donde están, por el contrario, es como si siempre hubieran estado allí. Fujimori comienza una tradición que llega al mundo para quedarse. 

Para quienes no puedan ir a Alemania o comprar el libro de Hatje, al menos podrán darse una vuelta por las fotografías de su impecable trabajo para entender cuán valioso es su legado:

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