Precioso arte con flores nos recuerda la fugacidad de la vida (FOTOS)

A través de sus preciosos e insólitos arreglos florales, este artista nos hace reflexionar sobre la vida y la muerte.

El arte del florista es, secretamente, el de un embalsamador. La flor cortada, que prácticamente es un cadáver —y cuyo brillo es signo de los últimos pulsos vitales de la planta— es bellamente ensamblada en ramos, para simular vida. No es hasta que su proceso de descomposición se hace notar en el decaer de su estructura, la degradación del color y el aroma a dulce amargo, que nos hacemos conscientes de que la flor está muerta.

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En el budismo a esta presencia “eterna” de la mortalidad, finamente representada por la flor —cadáver que desborda vida—, se le nombra impermanencia. Justamente, de esta condición quiere que nos hagamos conscientes el florista Azuma Makoto, un artista que lleva la flor a los extremos de su descomposición (y lo hace de una forma verdaderamente hermosa).

azuma-makoto-artista-florista-arte-con-flores-naturalezaEntre otros juegos bellísimos, Makoto ha incendiado flores, las ha congelado y también ha enviado un ramo al espacio. Con un poco de suerte, quien observa su obra o los registros fotográficos de la misma, se apropiará de la experiencia para imaginar que la vida y la muerte son —y no sólo desde un ejercicio poético— sólo formas de percibir a los objetos y a los sujetos.

Y, aunque Azuma Makoto sí está implicando, pero muy cuidadosamente una reflexión sobre la degradación del mundo que conocemos —probablemente ligada al cambio climático—, también nos invita a no temer frente a la ruptura de las condiciones. Vivir es, finalmente, transitar. El acto mismo de regalar flores es reflexivo en torno a la impermanencia. Regalar flores es honrar y amar, a través de la ofrenda de un objeto que está pereciendo. 

A continuación algunas de sus más hermosas piezas:

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Azuma Makoto en su estudio

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Increíbles altares geométricos de verduras (cortesía de un artista anónimo)

Algunos artistas primero dibujan y luego hacen “naturalezas muertas”; para otros, la inspiración llega en un rojo jitomate.

Este artista atiende un puesto de verduras en Wisconsin. Los cebollinos, rábanos, brócolis y pimientos coloridos y con texturas fantásticas hacen diseños originales que cambian todos los días. Su autor ha preferido mantener su privacidad y hacerse llamar “Brad” para la difusión del talento que pone en práctica en su negocio.

Inicialmente, los trabajos artísticos de Brad sólo se hacían sobre pedido; ahora, confeccionarlos para la tienda, confiesa el autor, “es uno de los mejores momentos del día”.

La gente que pasa en frente, aunque no vaya a comprar su mercancía, sonríe nada más de ver de reojo el diseño de coles, espárragos, perejil y cebollas adornando los muros, la vitrina y las mesas del negocio.

Al principio eran el goce personal de los vecinos, pero cuando supo que ya había fotos en línea de sus diseños y algunas personas estaban copiando la idea, Brad prefirió abrir una cuenta en Instagram para compartir lo que crea y lo que lo inspira.

Después de incursionar con la naturaleza viva Brad ha decidido comenzar a dibujar y a pintar acuarelas, disciplinas tradicionales de artista, pero no abandona a su primera musa: ¡la hortaliza colorida!



Artista recicla hojas de otoño y las convierte en sorprendentes lienzos

El arte que realiza Joanna Wirażka, quien encuentra inspiración en las calles de Nueva York y Londres para crear coloridas piezas en lienzos poco comunes.

Otoño es una época especial. Durante este periodo inicia el ocaso de un periodo de madurez mientras que la naturaleza pasa sus días regenerándose. Se trata realmente de un lapso en el que la caída de las hojas permiten realizar un periodo de introspección… Y qué mejor manera de hacerlo que a través de la expresión del arte.

Esta estación del año es ideal para coincidir con la técnica empoderada de una danza, la pasión desbordante de un actor en una obra de teatro, la contundencia lírica de un libro y la explosión pigmentada de una pintura. En especial si se realizan con elementos de la naturaleza –o quizá específicamente, sobre ellos.

Como, por ejemplo, el arte que realiza Joanna Wirażka, quien encuentra inspiración en las calles de Nueva York y Londres para crear coloridas piezas en lienzos poco comunes. En cada hoja otoñal, Wirażka dibuja paisajes que acentúan la belleza del mundo.