Biología de las sirenas: un encuentro entre la ciencia y el mito

Hace pocos años un respetado oceanógrafo norteamericano escribió un artículo sobre la biología, cultura y extinción de las sirenas: anotaciones “científicas” sobre un ser mitológico.

En 1990, el oceanógrafo y profesor emérito Karl Banse publicó un artículo científico para la Asociación Norteamericana de Limnología y Oceanografía sobre la biología, cultura y extinción de las sirenas, “Mermaids, their biology, culture and demise”. Dotado de todo el aparato crítico de un artículo de divulgación científica, su texto fue recibido por algunos como una locura y por otros como un gesto de humor e ironía, que despertaba su curiosidad.

En las primeras líneas, Banse establece, paradójicamente, que este trabajo se sitúa en algún lugar entre la ciencia, la antropología y la historia. Su texto hace un uso constante de la inferencia y la deducción, dándole al artículo una extraña credibilidad (a pesar de que todo esto demuestra que estos seres no existen). 

De acuerdo al artículo, las sirenas son seres extintos; plantea que su desaparición se debe probablemente a los avances tecnológicos de la navegación y a los cambios en las poblaciones de medusas (animales letales para la especie). Contrario a lo que se cree, esta criatura no tiene escamas, en vez tiene pliegues rugosos como los armadillos y habita en aguas cálidas. Según la región geográfica de la que provienen, existen tres especies conocidas de sirenas: Sirena sirena (Mar Mediterráneo), Sirena indica (Mar Caribe) y Sirena erythraea (Mares Rojo, Arábigo e Indonesio). Además, las sirenas descritas por Banse tendrían pulgares oponibles, un cerebro desarrollado y una frente amplia.

Por no poder usar el fuego, carecían de tecnología y tampoco disponían de plantas marinas con fibras adecuadas para hacer canastas, cuerdas o ropa. Por ello, Banse compara su civilización con la Era de Piedra y deduce que criaban ostras y pastos marinos para alimentarse. Su estructura socio-política era relativamente avanzada, practicaban el comercio y usaban algún objeto a manera de dinero, tal vez conchas o caparazones de mares nórdicos, especula Banse, difíciles de conseguir en su hábitat natural. Además, se comunicaban a través de sonidos, como lo hacen otros animales marinos. 

La sirena, como ser mitológico, aparece bajo dos aspectos principales: la mujer-pez y la mujer-pájaro. En el mundo clásico eran hermosas mujeres con cuerpo de pájaro, habitantes de zonas escarpadas, hijas de la ninfa Caliope y del río Arqueloo. Eran capaces de cantar dulcísimas melodías para atraer a los caminantes y después devorarlos. Posteriormente, fueron representadas como mujeres con cola de pez, deidades marinas que hechizaban a los navegantes para hundir sus barcos y luego alimentarse de sus cuerpos. Recordemos que Ulises pide a sus compañeros (preparados con tapones de cera en los oídos) que lo amarren al mástil del barco para poder escuchar su hermoso canto sin perder la vida. 

Las sirenas son criaturas que sufren su naturaleza dual, como es el caso de la protagonista del cuento de Hans Christian Andersen. Símbolos de la inferioridad y la vileza de la mujer en el mundo cristiano, retratadas en los bestiarios medievales, las sirenas simbolizan a la mujer como origen de las tentaciones mundanas, de la lujuria y el deseo: seres que encantan y privan de la razón a los hombres.

Independientemente de la finalidad del artículo de Karl Banse, su texto evoca lo mismo que las fotografías de hadas tomadas por Elsie Wright y Frances Griffiths en el siglo XIX, o incluso nos podría recordar lo que se trató de establecer en el polémico documental de Animal Planet Mermaids, the body found y los muchísimos testimonios de avistamientos: los hombres tenemos la necesidad primigenia de transformar nuestro cuerpo en el de seres fantásticos, de dotar de símbolos y arquetipos nuestros miedos, de vivir con la duda constante sobre si existe algo en este amplio mundo que hemos pasado por alto, algo que no hemos descubierto.

 

*Imágenes: 1) Reuters / Pilar Olivares; 2) John Reinhard Weguelin – Mermaid, 1911, / Creative Commons; 3) Giovanni Segantini: A Mermaid being mobbed by Seagulls / Creative Commons



La legendaria pasarela de Victoria’s Secret está en extinción (y esto es un triunfo para las mujeres)

La gordofobia y la transfobia de la marca solamente aceleraron una caída que los mercados venían previendo desde hacía años.

Victoria’s Secret fue fundada en 1967. Desde entonces, muchas cosas han cambiado. 

Nuestras construcciones sociales sobre qué es y cómo debe verse un hombre y una mujer han sufrido una verdadera revolución, que no sólo ha modificado cómo nos enunciamos, vestimos, actuamos y ejercemos nuestra sexualidad: el mercado que hacía posible el enorme éxito de esta marca de lencería también se ha modificado.

Tras las polémicas declaraciones de Ed Razek, director de marketing de Creative Services of Limited Brands, la empresa matriz de Victoria’s Secret, la marca ha enfrentado los peores números en su historia. Y es que en una entrevista con Vogue, Ed Razek afirmó que VS no incluirá mujeres transgénero ni mujeres de talla grande:

“¿Deberíamos contar con transgénero en el desfile? No, no creo que debamos porque nuestro espectáculo es una fantasía. Es un programa de entretenimiento de 42 minutos único en el mundo…”

Las respuestas de rechazo a estas declaraciones, provenientes de figuras como Rihanna, quien con su marca de lencería Savage x Fenty apoya la diversidad, o Kendall Jenner, no se hicieron esperar. Lo que ocasionó que VS cerrara este año con un precio mínimo histórico en sus prendas debido a la falta de demanda. La disculpa pública que Razek ofreció por su falta de sensibilidad tampoco hizo mucho por mejorar sus números: durante los últimos meses, Victoria’s Secret ha tenido que cerrar cerca de 20 tiendas en toda la Unión Americana.

Sin embargo, la cereza del pastel ha sido la estrepitosa caída del rating de su desfile anual, Victoria’s Secret Runway Extravaganza grabado el 8 de noviembre de este año y emitido para la audiencia estadounidense el sábado 2 de diciembre, con solo 3.3 millones de espectadores, los números más bajos desde su primera emisión en 1996.

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Los números de Victoria’s Secret llevan años en picada (imagen: Nielsen, Forbes, Racked)

Lo cierto es que la audiencia del desfile llevaba años cayendo. En 2017 tuvo 5 millones de espectadores, la mitad que en 2013. Las declaraciones de Razek no hicieron sino acelerar lo inevitable. En un mundo (y una industria) cada día más preocupado por la inclusión y la diversidad, no hay lugar para la transfobia y la gordofobia.

El espectro de la feminidad está siendo reconocido en una diversidad más amplia que la que permiten las etiquetas de mercado, así como las ideas sobre lo que es “sexy”: las mujeres se niegan a seguir siendo un “espectáculo”, y como demuestra este caso, están dispuestas a crear sus propias reglas.



Flashback fix de cine: más de 250 películas del 2018 condensadas en unos minutos

¿Estás preparado para un intenso recorrido por el cine de 2018?

Como ya es costumbre, el usuario de Youtube Sleepy Skunk publicó su mashup anual de cientos de estrenos de cine. El de 2018 resulta particularmente alucinante ya que, una buena edición y una lúcida selección musical para acompañar, hacen de esta compilación un excitante viaje por algo de la producción fílmica del año. 

Más de 250 microdósis de los respectivos trailers de estas película. Se trata de un centelleante recorrido que va desde Bohemian Rhapsody, Aquaman y Black Panther, hasta Roma y Sanju. Así que disfruta este abrazador ejercicio de remembranza cinematográfica, y por lo tanto en alguna medida emocional, de lo que fue este intenso 2018.