5 recetas de jabones ecológicos que puedes hacer en casa

Aprende a hacer fácilmente tus propios jabones, saludables, personalizados y amigables con el medio ambiente.

Nada tan sencillo como ir al supermercado y comprar todo lo que necesitas. Pero, muchos de los productos que compras ni siquiera te imaginas que podrías hacerlos tú mismo, como los jabones.

La industrialización de todo lo que consumimos nos aleja rotundamente de los procesos de producción y eso tiene algunas desventajas. La primera es que sabemos muy poco de cómo se hacen las cosas que usamos cotidianamente. La segunda es que desconocemos los ingredientes que se utilizan y de dónde provienen. La suma de ambas nos lleva a la tercera: no tenemos idea de cuáles son las consecuencias ambientales y para nuestra salud de usar los productos que compramos todos los días.

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Hacer tus propios jabones puede ser sencillo, divertido y tiene diversos beneficios. En primer lugar, te ahorras los empaques de plástico y cartón, contribuyendo a generar menos basura. Además no contienen fragancias artificiales, ni químicos que irritan tu piel. Por otro lado, puedes adaptarlos a tu gustos y necesidades, eligiendo el olor, las propiedades saludables de tu jabón y hasta el color y textura. Finalmente estos jabones caseros son ecológicos porque usan materias primas naturales y no tienen derivados de petróleo, que son muy contaminantes. Aprende a hacer los tuyos, no te arrepentirás.

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Para la base de cualquiera de los jabones

Vas a necesitar:

Pastillas de glicerina, colorantes naturales y diversos aceites esenciales.

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Lo que tienes que hacer:

Derrite la glicerina a baño María en un recipiente que sólo vayas a utilizar para hacer jabón. Revuelvela bien, mientras se calienta para deshacer las burbujas. Cuando esté derretida y espesa, sácala del fuego. Añade el colorante elegido, al gusto. A continuación, añade el aceite esencial que le dará propiedades únicas a tu jabón, sólo necesitas unas cuantas gotas. Puedes añadir un poco de aceite de oliva, que hará que tu jabón sea especialmente humectante. Cuando la mezcla esté terminada, la viertes en moldes de silicón. Puedes utilizar cualquier figura que te guste en el molde. Después, déjalos enfriar y endurecerse. Puedes meterlos al refrigerador para acelerar el proceso. Cuando estén duros, sácalos con cuidado de los moldes y están listos para usarse.

Jabón relajante

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Utiliza unas gotas de aceite esencial de lavanda y de aceite de eucalipto. Decora con colorante vegetal morado y una hoja de eucalipto que puedes sumergir en el molde, mientras el jabón no esté duro aún.

Jabón energizante

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Con unas gotas de aceite esencial de naranja y un poco de aceite esencial de clavo. El olor es delicioso y la naranja alegrará tu mañana. Decora con una tira de cáscara de naranja y colorante de un color que te guste.

Jabón desinfectante

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Muy efectivo para cuidar el cutis. Utiliza aceite esencial de árbol de té. Decora con colorante verde o azul. Puedes utilizarlo también para lavar heridas y quemaduras o para ayudar a mejorar la piel grasa.

Jabones para el invierno

Una combinación deliciosa puede ser clavo, manzana, canela y jengibre. Utiliza estos cuatro aceites, y colorante vegetal café. El olor te remitirá inmediatamente a las fiestas decembrinas.

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Pero si lo que quieres es cuidarte de las enfermedades respiratorias, mezcla jengibre, eucalipto, tomillo y limón. Los olores de estos aceites te ayudarán a descongestionar y te sentirás mucho mejor.

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Relaciones anárquicas para acabar con los corazones rotos

Si cada individuo es único, ¿por qué los modelos de relaciones son tan limitados? El anarquismo relacional aboga por la comunicación y la empatía radical.

¿Has sentido celos alguna vez? ¿Has creído que lo que eres, haces, piensas o dices no es suficiente para ser valorado como un ser digno de amor? Como muchos otros aspectos de la cultura en que vivimos, las relaciones amorosas están basadas en acuerdos y compromisos decididos y sostenidos de antemano durante muchas generaciones. Sin embargo, estos acuerdos no están escritos en piedra, y pueden ser cambiados en pos de modos de vida más libres y satisfactorios.

Esta es a grandes rasgos la tesis del “anarquismo relacional”, un manifiesto escrito por la feminista sueca Andie Nordgren en 2006, y traducido desde entonces a numerosos idiomas. Aunque otras pensadoras, como la argentina Leonor Silvestri (en su libro Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres) también han abordado los afectos como una cuestión de ética y comunicación, el manifiesto de Nordgren enfatiza que el amor no es “un recurso limitado que sólo puede ser real cuando se da entre dos personas.”

El anarquismo relacional no debe confundirse con el poliamor, aunque los participantes del primero puedan tener distintas relaciones sexo-afectivas si todxs lxs involucradxs están explícitamente de acuerdo. Más que un modelo de lo que debe-ser-una-relación, el anarquismo relacional es una invitación a cuestionar precisamente los esquemas de relaciones amorosas que nos ofrece la sociedad.

Siguiendo a Nordgren, si cada persona es única, ¿por qué un mismo tipo de relación debería funcionar para todas?

La cultura ha hecho del corazón roto una estética ("Mujer ahogándose", Roy Lichtenstein.
La cultura ha hecho del corazón roto una estética (“Mujer ahogándose”, Roy Lichtenstein.

Cruzada contra el amor romántico

Aunque el sentido común asocie el anarquismo a la quema de autos y la confrontación con la autoridad, en realidad, en sus aspectos más filosóficos, implican volver a plantear nuestra relación con las jerarquías que se nos imponen como parte de la vida social, y la construcción de otras formas de relacionarse con quienes amamos.

A lo largo de la historia, las relaciones reproductivas entre las personas han tenido un carácter “instrumental”, es decir, que durante siglos el matrimonio se basó en acuerdos de conveniencia para que los varones estuvieran seguros de quiénes eran sus hijos. Las mujeres debían ser estrictamente monógamas para asegurar que la descendencia y la transmisión de la herencia de la propiedad estuviera segura. Así, en nuestros días los contratos matrimoniales siguen estableciendo “derechos y obligaciones” predeterminados, sin que los participantes puedan establecer o incluir sus propias cláusulas en la mayoría de los casos.

El amor romántico es una invención relativamente reciente. En el pasado (y aún hoy en numerosas culturas), las mujeres son vistas como sujetos de segunda categoría, que pasan del cuidado de sus padres al cuidado del esposo. A cambio de un lugar donde vivir, las mujeres aceptan realizar todo tipo de labores no remuneradas, como la limpieza del lugar, el cuidado de los hijos, y ofrecer sus cuerpos a los deseos sexuales de sus maridos.

Durante las Cruzadas, entre los siglox XI y XIII de nuestra era, muchas mujeres europeas de la clase aristocrática quedaban solas o viudas durante largos periodos, mientras los maridos se iban a hacer la guerra a Jerusalén. En este periodo surgen las canciones de amor, así como los tópicos trovadorescos de los amantes, el sufrimiento por no ser correspondidos, los rivales, los desengaños, y todo eso que con apenas algunas modificaciones, sigue siendo el modelo que siguen las relaciones afectivas (mayormente heterosexuales) entre las personas.

Extrañar o dolerse por el ser amado que se ha ido, ya sea porque se fue a la guerra, porque falleció o porque nos “dejó” por otra persona, sólo fomenta la rivalidad entre personas del mismo sexo (a quienes vemos como competencia por los favores de nuestro “ser amado”), y nos convence poco a poco de que las personas son de nuestra propiedad, o de que nosotras somos propiedad de otros, ya sea de nuestras parejas, hijos o incluso empleadores.

Desintoxicarse del corazón roto

Además, los sentimientos asociados al “corazón roto” son vistos como fuente de prestigio, y toda una industria cultural los sostiene. Las canciones y películas sobre el amor sustentan el ciclo de enamoramiento-conflicto-reconciliación, con el proverbial “…y vivieron felices para siempre” en el horizonte lejano.

Existen razones biológicas que explican la producción de hormonas que experimentamos físicamente como sentimientos de apego, deseo sexual o incluso de aversión hacia otros. Sin embargo, siendo realistas, la supervivencia de la especie no se encuentra precisamente en peligro, dadas las tasas de sobrepoblación que enfrenta el mundo. La especie se encuentra en peligro debido al cambio climático y cuestiones relacionadas con el consumo de los recursos del planeta, y aunque los corazones rotos sean una tragedia personal e individual, no dejan de ser parte del “guión” con el que el sistema de valores sigue restringiendo la libertad en pos de un modelo de normalidad heterosexual tóxico.

¿Qué pasaría si en lugar de ser rehenes de nuestras emociones aprendiéramos a comunicarnos y producir acuerdos con nosotros mismos y con quienes forman parte de nuestra vida? ¿Que ya no sean los vínculos familiares, laborales o los chantajes sentimentales quienes decidan el curso de nuestra vida, sino la comunicación y la empatía?

A continuación te presentamos 10 puntos para comenzar a replantearte el amor desde perspectivas más libres y alegres (tomadas del manifiesto de Andie Nordgren, que puede consultarse aquí)

1. No evaluemos ni comparemos a las personas y a las relaciones. Apreciemos a cada persona y nuestra relación con ella.

2. Nuestros sentimientos hacia una persona o nuestra historia conjunta no nos da derecho a darle órdenes y a controlarla para que cumpla lo que se considera “normal” en una relación. Exploremos cómo comprometernos sin pisotear los límites y creencias personales de los demás.

3. Organicemos nuestra vida de acuerdo al deseo de conocernos y explorarnos unxs a otrxs y no de acuerdo a obligaciones y demandas, y a decepciones cuándo éstas no son cubiertas.

4. [B]usquemos el apoyo de otras personas que también desafían las normas y no nos reprochemos a nosotros mismos cuando la presión de las reglas establecidas nos lleve a comportamientos que no nos gustan.

5. Construyamos relaciones en las que los cambios y las retiradas sean aceptados y superados con facilidad, y en las que se ofrezcan muchas oportunidades de hablar, explicar, verse y ser responsables.

6. Las relaciones radicales deben tener como eje central la conversación y la comunicación, no como un estado de emergencia que sólo asoma cuando hay “problemas”.

7. Una persona que está en nuestra vida no necesita ser denominada “primaria” para que el vínculo sea real. Cada relación es independiente, y conecta individuos autónomos.

8. Encontremos sortilegios positivos que neutralicen el encantamiento colectivo de la normatividad y no dejemos que sea el miedo el que domine nuestras relaciones.

9. Sentirnos libres de ser espontánexs para expresarnos sin miedo de castigos o de obligaciones es lo que da vida a las relaciones basadas en el anarquismo relacional.

10. El Anarquismo Relacional no se basa en el rechazo al compromiso sino en que seamos nosotrxs mismos y quienes nos rodean lxs que diseñemos los compromisos.



5 tips para reducir la basura de tu baño

El baño genera muchísimo desperdicio de plástico. Con estos tips puedes minimizar ese desperdicio y vivir de manera más limpia y sana para el medio ambiente.

Siguiendo en la línea de reducir el desperdicio doméstico lo más que se pueda, esta nota te ayudará a minimizar la basura que tu baño produce, que es uno de los lugares de la casa que más plástico desecha. Y a veces estamos tan acostumbrados a ello que no nos damos cuenta. Con algunos ajustes a tus hábitos de compras podrías incluso retirar el bote de basura de allí en poco tiempo. Estos son los cambios más significativos que puedes implementar:

1. Minimiza el plástico

Escoge algún jabón multiusos para toda la familia, en lugar de comprar jabones individuales para el cuerpo y distintos champús para cada miembro. Los jabones de Dr. Bronners son una gran opción, y cada vez los venden en más ciudades del mundo.

Evita los jabones de manos que vienen en frascos de plástico, que son ridículamente contaminantes. También, dependiendo de dónde vivas, se pueden conseguir cortinas de baño hechas de hemp, cepillos de madera para inodoros, etcétera.

 

2. Rellena y compra a granel cuando sea posible

Si vives en una ciudad, existen muchas tiendas naturistas que venden líquidos para rellenar embases. Compra papel de baño reciclado.

3. Haz productos sanitarios y cosméticos desde cero

Puedes hacer tu propio champú, por ejemplo con bicarbonato de sodio y un vaso de vinagre de sidra de manzana. Puedes, también, crear exfoliantes y productos de belleza con ingredientes caseros, hacer tu propio desodorante y todo tipo de productos, que podrás guardar en un frasco de vidrio.

4. Apoya a las compañías verdes

Siempre es mejor optar por el vidrio o metal que por el plástico, y existen algunos cosméticos de primera línea que se están dando cuenta de la importancia de evitar el plástico.

Busca este tipo de productos que vengan en empaques distintos al plástico, o compra jabones naturales sin empaque, por ejemplo.

5. Evita los desechables lo más que puedas, los productos con un solo uso o los artículos con fecha de expiración

Los cotonetes, bolas de algodón, toallas sanitarias y tampones son o innecesarios o tienen contrapartes mucho mejores. Lava tus orejas en la regadera con un dedo; utiliza un trapo o toalla para remover tu maquillaje, y aprende a hacer tus propias toallas sanitarias.

Hay muchas opciones para cepillos de dientes hechos de bambú o de material reciclado. Intenta comprar alguna de esas opciones.

Sabemos que no todos los pasos son fáciles, pero una vez implementados en la rutina, la vida se vuelve mucho más sencilla y, sobre todo, mucho más limpia y respetuosa.

En este vínculo puedes aprender a reducir la basura de tu cocina, y en este otro puedes aprender a reducir la basura doméstica, en general. Demos un bien merecido respiro al planeta y recordemos todo el daño que el plástico le hace al mar.