Cómo hacer un muro verde en tu casa: te mostramos 3 ideas fáciles

Estos muros son más que una tendencia urbana: son parte de un estilo de vida sustentable.

Los muros verdes, a los que se les conoce también como “jardines verticales”, son una práctica que desde hace unos pocos años comenzaron a popularizarse en Europa y en América Latina. Esto fue a raíz de la necesidad de proveer de áreas verdes a los espacios públicos de las ciudades; pero ahora ya es común verlos también en edificios de oficinas, de comercios y hoteles, así como en casas, departamentos y azoteas.

Los muros verdes no sólo son una forma de enverdecer las ciudades, sino también una manera eficaz de mitigar sustentablemente la crisis ambiental. Y en casa no sólo embellecen los interiores y exteriores de nuestro hogar, si no que además pueden albergar desde plantas y flores, hasta cultivos de plantas comestibles útiles para tu cocina. Estos hermosos jardines son buenos para el control de la erosión, la humedad y la temperatura, un efecto que se hace más contundente mientras más muros verdes hay en los hogares.

Así que si tienes un muro vacío o una barda puedes sacarle provecho de una manera que tal vez no habías pensado. Por eso, aquí te dejamos tres ideas para que aproveches al máximo los muros de tu hogar, de una forma fácil y barata, y conviertas tu casa en un pequeño nicho natural y sustentable.

Todo lo que necesitarás lo venden en tiendas especializadas en jardinería, almacenes del hogar y ferreterías. Las plantas eligelas tomando en cuenta en qué espacio estarán, si tendrán sol o sombra, y no dudes en orientarte al respecto con personal de las tiendas especializadas.

Muro minimalista

Necesitarás:

  • Tejido de alambre cuadriculado
  • Aros para maceta
  • Ganchos de “S” invertida
  • Tornillos de gancho para sostener el tejido
  • Taladro

Para realizarlo sólo debes medir tu tejido y colocar los ganchos con tornillo en la pared con ayuda del taladro, de forma que puedas colgar la estructura en el muro.

¡Listo! Ahora sólo debes colocar las plantitas de tu elección, que no sean muy pesadas.

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Tip: Puedes colocar un toque de color con cuerda de colores amarrada a los extremos de un cuadrado, que además te puede ayudar a ver cuánto crecen tus plantas. O adornar con cuadros u otras figuras que también puedas colgar.

Muro de botellas recicladas

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Necesitarás

  • Botellas de dos litros de refresco, vacías y limpias
  • Tijeras
  • Cuerda o alambre fino
  • Juntas metálicas (las consigues en ferreterías)
  • Tornillos de gancho
  • Taladro
  • Tierra

Recorta rectángulos a lo largo de las botellas y hazles dos hoyos paralelos de cada lado para que pase el hilo o alambre. Fíjate en que los hoyos de abajo sean un poco más grandes que las juntas metálicas para que las puedas atorar en los hoyos y asegurar que las botellas no resbalen.

Recuerda hacer un hoyo pequeñito al medio de la botella para que las plantitas puedan tirar el agua que no consuman.

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Luego coloca los tornillos con gancho en la pared usando tu taladro, a la altura de la que quieras que cuelguen tus nuevas macetas recicladas, y enreda en ellos la cuerda o alambre de la que colgarán.

Tip: Pinta las tapas de las botellas para que no se les vea la marca y le des un toque de color a tu muro verde.

Tarima-Perchero de macetas

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Estas tarimas se pueden comprar nuevas directamente con fabricantes, o comprarlas usadas en bodegas de mercados y supermercados.

Además necesitarás:

  • Tornillos con gancho grandes
  • Aros para macetas
  • Ganchos de “S” invertida
  • Taladro
  • Lijas
  • Pintura

    Sólo necesitas darle una lijada a las tarimas que quieras poner (dependiendo el ancho de tu muro), y pintar del color de tu elección.  Las propias tablas de madera de la tarima servirán como sujetadores para que coloques los ganchos entre ellas y cuelgues las macetas con sus respectivos anillos.

Las tarimas las puedes colgar en la pared con tornillos de gancho gruesos y garfios. O puedes sólo recargarlas, lo que le da un toque más desenfadado.

También puedes colocar, con taladro y tornillos, una madera por atrás de la tarima, para que puedas rellenarla con tierra y sembrar adentro las semillas de las plantas que quieras que sobresalgan. Sólo cuida que sean todas plantas con las mismas necesidades de agua y luz o sombra.

Tip: Podrías sembrar una serie de lechugas, que además servirían a tu cocina y se ven espectaculares.

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No dudes en poner en práctica estos consejos para hacerte de tu propio muro verde y para que tu hogar sea reconfortante y sustentable.

*Imágenes: 1) Pixahere; 2) Pixabay; 3 y 4) Lana Red Studio; 5 y 6) Dirt; 7) y 8) Pinterest



Las granjas verticales de LED podrían terminar con el hambre (¿y dejar a millones sin empleo?)

¿Existirá un mercado dispuesto a comprar vegetales de alto costo producidos por robots?

Las granjas verticales en entornos urbanos llevan haciendo ruido desde hace algunos años, pero hasta el momento su implementación a gran escala (paradójicamente) no ha rendido frutos. Sus ventajas parecen numerosas, pero también sus desventajas.

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Pero en el 2017 Plenty entró al mercado, con la promesa de hacer bien lo que otros en el pasado no pudieron.

En esencia, parece que Plenty está haciendo todo bien: cuenta con un financiamiento estimado en unos $200 millones de dólares, sus vegetales ya son usados en restaurantes de fama mundial, apuesta a mejorar el proceso de producción de alimentos con inteligencia artificial automatizada casi por completo y además, al utilizar tecnologías libres de tierras, producirá muchos menos desechos, no utilizará pesticidas y una sola granja puede generar más de 2,250 millones de toneladas de verduras al año.

¿Suena demasiado bien? Tal vez es demasiado bueno para ser verdad. Veamos ambas caras por separado:

 

Lo bueno

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Como dijimos antes, las granjas verticales no son una idea nueva, sino que llevan años en desarrollo. El director general de Plenty, Matt Barnard, es un inversionista y agrónomo que hizo su doctorado en cultivos verticales.

Los cultivos funcionan así: cada granja se sitúa cerca de un centro urbano de alta población; por dentro, está formada por hileras de torres de 7 metros de altura, y a diferencia de los cultivos en anaquel de otros competidores, se utiliza la gravedad para hidratar las plantas de arriba hacia abajo. No se usa ningún tipo de tierra, y las plantas crecen en botellas plásticas recicladas. Toda el agua es recolectada y reciclada.

La iluminación de estos cultivos proviene de poderosas lámparas LED, cuyo costo ha bajado cada vez más en los últimos años, por lo que las emisiones contaminantes también disminuyen. En las instalaciones hay miles de cámaras y sensores infrarrojos que miden parámetros de temperatura, humedad y crecimiento, lo que en el futuro permitirá refinar aún más el proceso y evitar desperdicios.

Sus promotores afirman que pueden crecer cualquier tipo de verduras con este método, excepto las que requieren raíces profundas o que crecen bajo tierra, como las leguminosas, papas o camote; tampoco crecerán árboles frutales. Por ahora se han concentrado en distintas variedades de lechuga, albahaca, kale y hojas de mostaza.

Las instalaciones de Plenty en San Francisco ya cuentan con la certificación orgánica, además de que al abrir plantas en cada ciudad del mundo, también serán locales, por lo que los costos de transporte y almacenamiento se reducirán. Esto sin contar que la compañía planea que los vegetales estén disponibles para los consumidores en cuestión de horas (en lugar de semanas) tras haber sido cosechados, lo que garantiza que lo que comas será sumamente fresco y no habrá pérdida de su valor nutricional. La compañía planea abrir una granja vertical en las afueras de cada ciudad del mundo que cuente con más de 1 millón de habitantes: unas 500, según los estándares actuales de población.

Financieramente, también parece ser un buen negocio: Plenty afirma que puede tener lista una granja vertical en 30 días con un retorno de inversión de 3 a 5 años, en lugar de 20 a 40 años, como las granjas tradicionales.

Según una entrevista con Barnard, la agricultura es un “problema de optimización gigante”, debido a la cantidad de variables que entran en juego: agua, semillas, nutrientes y una gran cadena humana de producción. Los cultivos tradicionales dañan la tierra de muchas maneras, y las cadenas de distribución (en forma de transportes) contaminan y utilizan espacio de almacenamiento.

Para el empresario y agrónomo, Plenty “es [la forma de agricultura] más eficiente en términos de la cantidad de capacidad productiva por dólar invertido. Punto”.

 

Lo no-tan-bueno

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Uno de los inversionistas de Plenty es Jeff Bezos, a quien tal vez recuerdes por ser el fundador de Amazon, y también el hombre más rico del mundo.

Luego de que compañías como PodPonics se declararan en bancarrota en el 2016, la floreciente industria de los cultivos verticales pareció quedar como una promesa fallida, o como un motivo decorativo demasiado costoso en los edificios que los adoptaron.

Por una parte, el costo de instalación de las granjas verticales es altísimo. Empresas como Freight Farms estiman que cada una de sus instalaciones cuesta unos $85 mil dólares, sin contar los costos de ponerla a funcionar. Este monto es mayor que el de las granjas tradicionales, además de que, con el tiempo, el valor de la tierra tiende a aumentar.

Por otro lado, la comida producida por este método también es muy costosa. Se estima que el gasto puede duplicar el del mercado orgánico actual. Claro, seguramente será la mejor lechuga que has probado en tu vida, pero no es viable para cualquier tipo de consumidores.

Otra de las críticas en contra de las granjas verticales es que reemplazan el único insumo gratuito de la agricultura (la luz solar) por lámparas artificiales. Aunque algunas empresas han planteado la posibilidad de usar paneles solares para echar a andar las operaciones, ¿no es un poco contradictorio utilizar energía solar para hacer luz artificial que tiene la misma función que el sol en la fotosíntesis?

 

¿El fin de los granjeros?

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Sin embargo, el problema más grande para crear la utopía de las granjas verticales urbanas recae en el factor humano. Las compañías se dieron cuenta de que para competir en el mercado de la agricultura actual no bastaba con hackear los campos para cultivar verticalmente, sino que gran parte de los cultivos no pueden ser recogidos por máquinas.

No obstante, en San Francisco, Plenty ya utiliza pequeños robots llamados Schleppers, capaces de trasplantar los delicados brotes de un lado a otro, tarea difícil para los humanos, debido a que las torres de plantas están muy cerca unas de otras. El costo de una grúa para que un trabajador realice tareas simples como plantar, inspeccionar, dar mantenimiento o cultivar, se reduce dramáticamente con el uso de Schleppers. A pesar de ahorrar en espacio y potencialmente también en costos de distribución, las granjas verticales necesitan trabajadores: después de todo, esos robots deben ser monitoreados.

Plenty podría darle la vuelta a este problema con el uso de inteligencia artificial capaz de mejorar gracias a las cámaras y sensores instalados, además de recoger la cosecha y almacenar información acerca de cada cultivo para seguir haciéndolos más eficientes en el futuro.

Plenty ha respondido que, si sus planes de abrir granjas verticales cerca de los grandes centros urbanos se hacen realidad, esto no sólo aumentará la disponibilidad de vegetales frescos y libres de pesticidas de manera masiva, sino que también creará cientos de empleos especializados.

El problema, nuevamente, es que la agricultura tradicionalmente ha dado empleo no a cientos, sino a millones de personas en labores poco especializadas y de temporada. Como en revoluciones industriales anteriores, unos pocos operadores regularán las máquinas que harán el trabajo de cientos de trabajadores manuales.

De lo anterior resulta claro que los cultivos verticales no terminarán con la hambruna en el mundo, al menos en un corto plazo. Lo que es posible hacer a este respecto probablemente recae en promover el consumo responsable y evitar el enorme desperdicio de alimentos. Pero los cultivos verticales, como el nuevo mercado de moda, están lejos de desaparecer.

 

Torres verdes operadas por robots

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Y no se trata sólo de Plenty: si esta compañía no fuera exitosa por alguna razón (y vaya que parece blindada contra los fracasos), otras compañías surgirán, y tarde o temprano aparecerá el problema de la automatización para hacerlas eficientes.

A pesar de que las granjas verticales den empleo solamente a personal capacitado, estos profesionales van a requerir un gran esfuerzo de capacitación: no sólo se trata de aprender a cultivar, sino de inventar soluciones a problemas nuevos a medida que se presentan.

Si todos estos problemas se resuelven a tiempo, no cabe duda de que las granjas verticales tienen un increíble potencial para proveernos de alimentos sanos y deliciosos, comenzando por las ciudades; esto no significa que ello no pueda realizarse a escalas más pequeñas, incluso domésticas, lo que podría ayudar a aliviar el hambre a nivel mundial.

Los procesos eficientes harán que la comida esté disponible para más gente a menor costo. Pero el problema de producción de comida se convertirá en un problema laboral y, en última instancia, político. ¿Qué pasará con los empleos de millones de trabajadores agrícolas, de distribuidores, de operadores de maquinaria, de transportistas, que dependen de las condiciones actuales de la agricultura? ¿Cómo van a convertirse en consumidores de los productos generados en las granjas verticales?

Una solución a esto puede ser el ingreso básico universal. La idea es sencilla: si la automatización va a terminar con los trabajos como los conocemos, pero los procesos productivos serán más y más eficientes, cada persona debe tener derecho a recibir una cantidad de dinero periódicamente, para hacer frente a los costos de la vida.



Increíbles ejemplos de la variedad de zapatos reciclados que puedes usar como macetas

Desde tus botas de lluvias hasta tus tacones de fiesta; todos caben en tu jardín de manera creativa.

La vida es tan maravillosa que puede crecer en lugares inesperados. Los ingredientes los conocemos: luz del sol, agua y tierra; y por su puesto un cierto clima. Lo cierto es que si tienes lo anterior siempre habrán algunos tipos de plantas que podrás crecer según la temperatura.

La naturaleza no es exigente con los tipos de contenedores y espacios para crecer.Lo anterior nos ofrece una increíble gama de posibilidades para nuestro jardín y su estética (como los zapatos viejos). Ya antes te habíamos compartido por qué los zapatos son muy difíciles de reciclar pues están compuestos por muchos materiales complejos de separar.

Una de las opciones más verdes es su reparación (intenta hacerlo tanto como puedas) pero también existen otros ejemplos de reciclaje en el hogar; puedes donarlos a esta organización internacional, o si vives, sobre todo en el tercer mundo, tíralos por separado para que algún pepenado pueda aprovecharlos.

Hoy te compartimos ejemplos en fotografías sobre cómo puedes acoplar en tu jardín tus zapatos viejos cuando ya no tienen más remedio en lugar de solo tirarlos (recuerda hacerles un buen sistema de drenaje).

Las imágenes son cortesía de plusgoogle.com y te inspirarán para usar desde tus botas de lluvia hasta tus tacones como creativas macetas.

 

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