El ciclo lunar puede afectar nuestro sueño (y no precisamente se debe a la luz)

El astro lunar es, por excelencia, un referente orbitado por numerosas creencias sobre sus efectos en el cuerpo: ¿será que también es capaz de afectar nuestro sueño?

La posibilidad de que el organismo humano y los astros estén relacionados es una creencia muy vieja, incluso ancestral; lo que sucede arriba sucede también abajo, en nuestro cuerpo. En épocas más actuales, numerosas teorías y estudios han probado por qué es verdadera la frase “todos estamos hechos de estrellas”. Pero, más allá de la metáfora y las percepción poética de lo anterior, existen otras conexiones que han revelado la relación del ser humano con algunos otros entes del cosmos. Por ejemplo, con la luna

El astro lunar es, por excelencia, un referente orbitado por numerosas creencias sobre sus efectos en el cuerpo: desde ataques epilépticos y cambios hormonales, hasta promiscuidad y una mayor tasa de nacimientos según el ciclo lunar. Todas estas referencias advierten la capacidad de este astro para influencia el organismo humano, sin embargo, hasta hace no mucho, un estudio publicado en la revista Current Biology demostró que la luna también puede influir en el estado de sueño, y no necesariamente por su luz sino por su movimiento: el ciclo lunar.

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El estudio examinó a 33 personas para encontrar los efectos del astro sobre la mente en estado de sueño. Durante poco más de tres días, las personas de entre 20 y 74 años fueron instaladas en un laboratorio, donde se dio seguimiento a sus niveles hormonales y patrones de sueño. Se encontró que, en efecto, la luna puede afectar nuestro sueño, pero no como se pensaría, debido a su luz, sino debido a su ciclo. Por ejemplo, en la luna llena decreció en un 30 % la actividad del electroencefalograma durante el denominado NREM (sueño lento), y el tiempo requerido para quedar dormido se incrementó por 5 minutos. Además, el total de la duración del sueño se redujo 20 minutos. Haciendo la prueba dentro de un laboratorio, los científicos demostraron que no se trata de un efecto ocasionado por la luz de la luna, que puede ser lo suficientemente brillante como para ahuyentar el sueño, pero que no llegaba a los cuartos cerrados donde se realizó la prueba.

Aunque sea un estudio relativamente pequeño, tiene un buen punto; y éste podría ser un ejemplo para realizar nuevos estudios y comprobar, de una buena vez, si la luna afecta no solo nuestro estado de sueño sino nuestro comportamiento, en general, cuando cae la noche.  Así como afecta a los mares, a la tierra y hasta a animales como las tortugas que anidan en las playas. Pero, lo que es un hecho es que este imponente astro sí nos afecta psicológicamente, algo influenciado quizás porque desde comienzos de la civilización ha acompañado al ser humano la sensación de que este cuerpo astral tiene una relación mística con nosotros, de una forma u otra.



Planes para disfrutar la última luna llena del año (la luna fría)

La luna fría iluminará el cielo el 22 de diciembre. Aquí hay algunas ideas para disfrutarla al máximo.

Diciembre es el mes de las transformaciones. El aire se enfría, el año concluye y las festividades están a la vuelta de la esquina. La sensación de que estamos ante el principio del fin imbuye nuestras conciencias, y la luna inunda el cielo con su máximo brillo.

La última luna llena del año ocurrirá el sábado 22 de diciembre a las 11:48pm en el horario de México, según el portal Time and Date. Su nombre, “luna fría”, es un vestigio milenario de los humanos que nos precedieron en el tiempo y que marcaban el cambio de estaciones volteando a mirar el cielo. 

Disfrutar de esta luna unos cuantos días antes de Navidad es una oportunidad imperdible. Aquí te ofrecemos algunos planes para admirarla en la noche más oscura del invierno.

 

Busca el cielo más oscuro

Si cuentas con un telescopio propio, es la ocasión ideal para admirar cada uno de sus cráteres. De no ser así, hay varios centros en la Ciudad de México que tienen observatorios abiertos al público, entre ellos el Centro Astronómico Clavius.

Otra gran opción es hacer de este evento una oportunidad de viaje y alejarse lo más posible de las luces de la ciudad.  

 

Toma la fotografía perfecta

¿Por qué no congelar en el tiempo esta visión única? Después de contemplar su brillo con el ojo desnudo, es buena idea eternizarla en una fotografía. Aunque los astros no suelen reflejarse bien en las pantallas de los celulares, capturar un retrato nítido y detallado de la luna es posible. Aquí encontrarás algunos hacks para lograrlo.

 

Medita

La luna nos recuerda que somos seres universales. No importa de dónde provengamos, atestiguar su rostro inabarcable trae a la mente la grandeza del cosmos y nuestro lugar en él. Es un momento ideal para reflexionar en la oscuridad y conectarse, a través de la mirada y la respiración, con esa conciencia interior que está unida a todo. Estar en contacto con la naturaleza tanto como sea posible mejora la salud y mantiene la alegría.

 

Comienza a planear

La luna en la noche más larga del año anuncia el solsticio de invierno, trayendo a la mente los ciclos vitales de crecimiento y cosecha. ¿Qué has conseguido hasta ahora? ¿Qué está por venir? A veces, los techos bajo los que transcurre nuestra acelerada vida pueden limitar nuestra visión. Disfrutar de esta luna puede, como en los tiempos antiguos, marcar el inicio de una etapa nueva en nuestras vidas.



¿La luna llena afecta tu comportamiento (criminal)?

A pesar de la falta de evidencia sobre la relación entre las fases lunares y el comportamiento, se estima que la mayor intensidad lumínica podría invitar a potenciales criminales a cometer más delitos en las calles.

La luna y sus fases han fascinado la imaginación desde tiempos inmemoriales. Las leyendas de hombres lobos y aquelarres a la luz de la luna han nutrido el imaginario colectivo, así como la cultura popular. ¿Pero existen bases científicas para afirmar que la luna llena tiene algún efecto (positivo o negativo) sobre el comportamiento humano?

El psicólogo y criminalista Wayne Patrick cree que no existe tal relación, al menos no por motivos “mágicos”. Los estudios en torno al “comportamiento lunático” no abundan, pero existen.

Por ejemplo, en un metaanálisis de 1985 se revisaron 37 estudios. Los autores no encontraron relación entre las fases de la luna y la conducta humana, aunque sí descubrieron un sesgo en la manera en que se aplicaron los análisis:

Las supuestas relaciones entre las fases de la luna y el comportamiento pueden rastrearse hacia análisis inapropiados (…) y a la tendencia a aceptar cualquier desviación del azar como evidencia de un efecto lunar.

 

¿Evidencia lunática?

En otro par de estudios recientes tampoco se encontraron relaciones significativas entre ambos fenómenos: en una investigación de 2009 se analizaron 23 mil casos de asalto agravado en Alemania, entre 1999 y 2005. Sin embargo, otro estudio de 2016 distinguió entre los crímenes cometidos a puerta cerrada y en la vía pública en 13 estados de Estados Unidos, y sus conclusiones sugieren una conclusión más lógica.

A pesar de que no se encontraron correlaciones entre las fases lunares y la incidencia delictiva (tanto dentro como fuera de las viviendas), los autores sugirieron que la mayor intensidad lumínica que se presenta durante la luna llena sí se relaciona con una escalada de actividad criminal en las calles.

La “hipótesis de la iluminación” sugiere que los criminales aprovechan la luz natural de las noches de luna llena para cometer atracos, puesto que la gente tiende a pasar más tiempo fuera de casa en noches iluminadas. Además, la luz de luna permite a los criminales una mejor visibilidad de sus víctimas y, también, evadir a la policía más fácilmente.

Los eventos lunares nos fascinan por su belleza, y porque tendemos a poner más atención a la luna en su fase de mayor esplendor. Esto tal vez tenga efectos subjetivos en algunas personas, o las coloque en un estado de ánimo específico; sin embargo, al menos con la evidencia a mano, es difícil argumentar que la luna (y más precisamente, la luz que refleja del sol durante algunos días al mes) tenga efectos directos sobre el comportamiento. No creas a ciegas las historias de hombres (¿o mujeres?) lobo.