¿A dónde se va el presupuesto para conservar los bosques de México?

Los bosques de México necesitan ser protegidos y aprovechados de forma sustentable pero, ¿por qué no existe suficiente presupuesto para hacerlo?

La Comisión Nacional Forestal tiene como objetivo apoyar, promover y desarrollar la conservación y la restauración de los bosques de México, así como participar en la silvicultura sostenible.” Para cumplirlo se han planteado destinar presupuesto a dos grandes rubros: por un lado, a la investigación en materia forestal; por el otro, a acciones de reforestación, protección de los bosques y a la actividad forestal sostenible, a través del Programa Nacional Forestal (PRONAFOR).

Sin embargo, los recursos destinados al PRONAFOR están disminuyendo, y mucho. A la par, los recursos a las consultoras de análisis están aumentando considerablemente. Esto es un problema, porque se está gastando mucho dinero en proveedores y muy poco en la protección y buen aprovechamiento de los bosques, pero sobre todo en la sustentabilidad de los mismos. 

Según el periódico El Informador, 168.2 millones de pesos proveniente de la partida presupuestal para la “Producción y Protección Forestal” se contempla para compras a proveedores y asesorías, mientras que sólo 745.2 millones se destinan a actividades de reforestación; es decir, se destina casi 36% más a los consultores.

El periódico advierte que, una revisión a los contratos asignados por Conafor, destaca que empresas como Exprab Co, Consultores para la Investigación Aplicada y el Desarrollo, Edenred México, Amaref y Diaaproy han sido altamente beneficiadas con cantidades millonarias. Además, la revisión sugiere que la comisión está contratando a empresas relacionadas con anomalías, procesos judiciales y cuestionamientos públicos, como es el caso de las empresas Exprab Co y Diaaproy. Sin embargo, esto al parecer no es ilegal, ya que una empresa que esté cometiendo actos ilícitos tiene que ser inhabilitada oficialmente por la Secretaría de Función Pública, para asegurar que no reciba pagos por parte de ningún organismo gubernamental. Convenientemente, ninguna de estas empresas, aunque tenga un historial turbio, ha sido inhabilitada. La CONAFOR incluso hizo tratos con Edenred México, que fue inhabilitada en 2013, pero actualmente parece estar libre de culpa, por lo menos según la SFP.

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El trabajo que se supone que hace la CONAFOR es muy importante, ya que muchas comunidades de México no pueden conservar y aprovechar sustentablemente sus tierras para vivir de ellas, simplemente porque no tienen los apoyos económicos que les corresponden. De igual manera, existen problemáticas en el sector que deben ser reguladas con más severidad, como el cambio de uso de suelo –especialmente el relacionado a megaproyectos y agricultura y ganadería industriales–, que hoy se considera la primera causa de deforestación a nivel nacional. 

El bosque puede y debe ser aprovechado de forma sustentable por las personas a las que pertenecen. Si la CONAFOR y otras instancias (como la SFP) se apegan a sus metas y objetivos, dejando de repartir el presupuesto de forma tan desequilibrada y trabajando activamente en ello, esto sería completamente posible. En este sentido, conviene preguntarse ¿cuáles serán las razones por las que se decide invertir más presupuesto en contrataciones a la empresa privada que, por ejemplo, en dar cabida al manejo forestal sustentable?¿De dónde surge la necesidad de hacer tratos con tantos proveedores, especialmente, si estos han sido ligados con actos sospechosos y posiblemente ilícitos? ¿Qué intereses se estarán primando si, además, el presupuesto de la propia CONAFOR está siendo reducido?

¿Qué pasaría si utilizáramos los 844.2 millones de pesos, ligados a contrataciones privadas, en apoyar a las comunidades que son dueñas de los bosques y pueden protegerlos, mientras se dedican a su aprovechamiento?



El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en el nido de las aves de Texcoco

El lago de Texcoco da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas durante el invierno.

El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se pretende construir en el Lago de Texcoco, sitio privilegiado, ya que se encuentra en la Ruta Central de Migración de las Aves de Norte América y hogar de especies endémicas. 

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Fotografía: Iraquí Echeverria

México se encuentra en onceavo lugar en diversidad de aves a nivel mundial. Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO, 2015) “se conocen 1,107 especies de aves, de las cuales 102 son especies endémicas.” Lo anterior, según Berlanga y colaboradores (2015), incentivó a que “en 1996 se designaran Áreas de Importancia para la Conservación de Aves en México (AICA) como una idea conjunta de la Sección Mexicana del Consejo Internacional para la Preservación de las aves (CIPAMEX) y BirdLife International.” 

La CONABIO establece que el Lago de Texcoco es considerado, desde el 2007, un AICA debido a que representa un área de 1700 ha. de lagos permanentes y 2000 de charcas someras estacionales que da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas durante el invierno, siendo el área más importante de hibernación de aves acuáticas del Valle de México (CONABIO, 2016). Actualmente se constituye por 5 lagos artificiales permanentes con aportes de agua de los ríos Xalapango, Coxcacoaco, Texcoco, San Bernardino y Churubusco, así como por aportes de aguas negras provenientes del dren de la Ciudad de México (CONABIO, 2004). Tan sólo en esta área se tienen registradas 250 especies de aves, que se encuentran designadas en diversas categorías según la Birdlife (2007) y la clasificación en México de 1999, tales como: especies amenazadas, en riesgo y que por lo menos, cuenta con el 1% de la población biogeográfica de una especie acuática congregatoria. 

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Lo anterior resalta cuando “el proyecto de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México contempla su ubicación dentro del Lago de Texcoco que abarca los municipios de Texcoco y Atenco con una superficie de 4,431.1640 ha a tan sólo 14 km del actual aeropuerto” (GACM, 2014). Es decir, esta mega-infraestructura estará ubicada en el corazón del AICA de Texcoco causando sobresalto por los impactos ambientales a la zona.

Según la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) en la sección V sobre la Evaluación del Impacto Ambiental establece que  la realización de obras y actividades que puedan causar desequilibrio ecológico o rebasar los límites y condiciones establecidos en las disposiciones aplicables para proteger el ambiente y preservar y restaurar los ecosistemas deben estar sujetas a una evaluación de impacto ambiental,  por lo que los interesados deberán presentar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) una manifestación de impacto ambiental (MIA)” (SEMARNAT, 2013).  La MIA, según la ley, deberá contener, por lo menos, “una descripción de los posibles efectos en el o los ecosistemas que pudieran ser afectados por la obra o actividad de que se trate, considerando el conjunto de los elementos que conforman dichos ecosistemas, así como las medidas preventivas, de mitigación y las demás necesarias para evitar y reducir al mínimo los efectos negativos sobre el ambiente” (SEMARNAT 2013).    

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En el 2014, se presentó la MIA del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por parte del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México S. A. de C. V para cumplir con lo que establece la LGEEPA. Dicha MIA establece en su capítulo IV y V la descripción del sistema ambiental regional y el señalamiento de las tendencias de desarrollo y deterioro de la región, así como la identificación, caracterización y evaluación de los impactos ambientales. En estos capítulos describen el trabajo técnico que se realizó para declarar la situación actual de la flora y fauna que existe en el predio destinado para la construcción del megaproyecto aeroportuario, así como los impactos que dicho proyecto traerá para las especies que ahí habitan. Para el caso de las aves, se utilizó una metodología de muestreo que limita una obtención de registros más completa de la avifauna del lugar, además se omitieron los datos que la CONABIO registró y publicó para el Lago de Texcoco.

Según la MIA (GACM, 2014), en su página 190 del capítulo IV, el monitoreo de aves “se basa en la observación en un recorrido de 5 días en temporada de invierno con la técnica de recorrido en vehículo y a pie”. El resultado final del monitoreo fue de 74 especies con un total estimado de 65,594 individuos contabilizados en los cuerpos de agua del lago de Texcoco de las cuales únicamente fueron reportadas 4 especies con preocupación menor (GACM, 2014). Complementado su estudio con una revisión bibliográfica a la CONABIO, se expone una tabla comparativa de las especies que esta Comisión tiene identificadas y los datos encontrados en el monitoreo, señalando la estacionalidad de estas aves. Esta información es la base de los planes de mitigación de los efectos negativos de la construcción de la infraestructura y el impacto de la destrucción del hábitat, declarando, en el capítulo V  que “todas las especies de aves se encuentran ampliamente representadas en los demás cuerpos de agua cercanos, por lo que en el caso de desecar el cuerpo de agua, tanto las especies residentes como migratorias se distribuirían en cuerpos de agua cercanos como el Lago Nabor Carrillo, Laguna Recreativa, Laguna Churubusco, Xalapango y Laguna Facultativa, entre otros” (GACM, 2014). 

La realidad es que la magnitud del proyecto y la zona de impacto requieren de un muestreo más amplio.

En este contexto, se infiere que es importante considerar a cuatro AICAS como zonas de impacto local y regional para el análisis de aves: Lago de Texcoco, Ciénega de Tláhuac, Sur del Valle de México, Volcanes Iztaccihuatl- Popocatépetl, ya que hay especies residentes y migratorias de consideración. Para estas zonas la CONABIO registra 349 especies de las cuales, 233 tienen residencia en el territorio, 211 migran en invierno, 46 migran en verano y 29 son transitorias.

Además, hacer recorridos con un vehículo imposibilita el avistamiento de fauna, no sólo por la velocidad, sino por el ruido que genera, provocando el ausentamiento de especies.  La cantidad de días es insuficiente para poder obtener datos acerca de las especies que habitan en la zona, así como la época de muestreo y el polígono de investigación ya que representan sesgos informativos respecto a la diversidad biológica y a los impactos ambientales a nivel regional. 

 

Asimismo, el listado de aves de la página 208 del muestreo con respecto a la información que tiene la CONABIO establecen la estacionalidad de las aves, en muchas especies, se tiene como indefinido, datos que sí tiene registro dicha Comisión. Aunado a eso evitan anotar la categoría de protección en que se encuentran dichas especies, esto último genera controversia al no reflejar claramente el estado de la población de las especies de las cuales ya se tiene una investigación previa. 

Según la NOM-059-SEMARNAT-2010 tres especies registradas en el lago se encuentran en la categoría de amenazadas (Botaurus lentiginosus, Rallus limícola, Geothlypis tolmiei). Las dos primeras especies residen en el centro del país, sobre todo en verano, temporalidad omitida en el muestreo. Debiendo incluir 4 especies más en esta categoría (Catharus frantzii, Tilmatura dupontii, Dendrortyx macroura y Picoides stricklandi), que se encuentran en las AICAs de la Ciénega de Tláhuac, Sur del Valle de México, Volcanes Iztaccihuatl- Popocatépetl; todas residentes del país y las dos últimas endémicas, es decir, sólo se distribuyen en México.

El AICA de Texcoco tiene 11 especies bajo la categoría de protección especial según la NOM 059-SEMARNAT-2010.  La lista aumenta a 19 especies registradas por la CONABIO que ya están en esta categoría dentro de las cuatro AICAs antes mencionadas. Hay que especificar que 10 de estas especies migran en invierno, 3 hacen migración en verano, 15 de ellas tienen periodo de residencia, de las cuales 8 no migran y una es transitoria.

Asimismo, se omiten los datos de endemismo de las especies, mismas que reflejan un alto grado de importancia para la conservación, es decir, son 56 especies a las cuales no se les asigna un plan especial para su protección.  Dentro de las cuatro AICAs, según los datos de la CONABIO, “existen 8 especies cuasiendémicas, 22 endémicas, 26 semiendémicas.” Tener especies endémicas reconoce la existencia de biomas únicos en México y que, además de exhibir la riqueza biodiversa del país, expone los retos de protección de los sistemas complejos que se forman por las relaciones de distintas especies que no se distribuyen en otro espacio territorial.

Los vacíos metodológicos que tiene la técnica de muestreo presente en la manifestación de impacto ambiental son claros. La omisión sobre las especies en alguna categoría de protección o endemismo y que serán afectadas negativamente directa e indirectamente con la construcción y puesta en marcha del aeropuerto son aspectos graves que deben ser señalados. 

Al mismo tiempo, argumentando que las especies se movilizarán o se encuentran ampliamente representadas en otros cuerpos de agua del territorio, buscan minimizar la importancia del área para las aves acuáticas migratorias. Lo anterior, no se explica con algún indicé que calcule capacidad de carga de los otros lagos para que las especies puedan subsistir o los efectos que esto tenga es decir, qué tanto el ecosistema puede soportar a los organismos y al mismo tiempo, mantener su productividad, adaptabilidad y capacidad de renovación hasta un límite determinado. 

En conclusión, la MIA presentada para el proyecto de la construcción del Aeropuerto de la Ciudad de México presenta vacíos metodológicos e informativos que son sustanciales para hacer un análisis completo del impacto que este proyecto puede tener a nivel ambiental. Según la SEMARNAT (2013), “el objetivo de la evaluación del impacto ambiental es la sustentabilidad, pero para que un proyecto sea sustentable debe considerar además de la factibilidad económica y el beneficio social, el aprovechamiento razonable de los recursos naturales”. Esta definición no contempla el respeto y protección a la biodiversidad que cohabita el territorio mexicano y que permiten que cada ser humano tenga uso de esos recursos, gracias al papel de cada especie, conceptualizadas económicamente como servicios ecosistémicos; dando pie a que se acepten manifestaciones carentes de información relevante y que la Secretaría se convierta en cómplice de los desastres ecológicos que estos megaproyectos ocasionan.

Estos vacíos que son responsabilidad de todos los actores (técnicos, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, SEMARNAT) se interpretan como intencionales ya que los encargados de hacer la investigación técnica son especialistas en el área y, por lo tanto, pueden limitar la cantidad de información para generar sesgos, y al ser aprobados por la Secretaría provocan planes erróneos con graves consecuencias negativas para la biodiversidad. 

 

 

/ Referencias 

Berlanga, H., H. Gómez de Silva, V.M. Vargas-Canales, V. Rodríguez-Contreras, L.A. Sánchez-González, R. Ortega-Álvarez y R. Calderón-Parra. 2015. Aves de México: Lista actualizada de especies y nombres comunes. CONABIO. Ciudad de México, México. 122 pp.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2002. Criterios utilizados en la designación de AICAs. Recuperado el 03 de junio de 2017 desde http://conabioweb.conabio.gob.mx/aicas/doctos/criterios-aicas.html 

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2004. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves. Recuperado el 03 de junio de 2017 desde http://conabioweb.conabio.gob.mx/aicas/doctos/aicas.html

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2015. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves. Recuperado el 04 de junio de 2017 desde http://avesmx.conabio.gob.mx/AICA.html

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2016. Convenio sobre la Diversidad Biológica. Recuperado desde http://www.biodiversidad.gob.mx/planeta/internacional/cbd.html 

Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. 2014. Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional. MIA-15EM2014V0044

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. 2013. Impacto ambiental y tipos. Recuperado desde http://www.semarnat.gob.mx/temas/gestion-ambiental/impacto-ambiental-y-tipos/definicion-y-objetivo



Comunidad oaxaqueña reforesta bosques después de tala masiva

Para enfrentar esta situación, la silvicultura sustentable ha alcanzado numerosas regiones del país.

De los 140 millones de hectáreas de bosques y selvas de México, el 80 por ciento son propiedad colectiva de 8 500 ejidos y comunidades –mayoritariamente indígenas–. Estas tierras poseen la mayor diversidad mundial de especies florales y animales – en especial, por ejemplo, de pino, con más de 50–; y, desgraciadamente, una de las tasas más altas de deforestación en el mundo, entre 914 000 y 1,78 millones de hectáreas de bosque perdidas anualmente. 

Para enfrentar esta situación, la silvicultura sustentable ha alcanzado numerosas regiones del país. Es decir que a través de un sistema extractivo basado en el aprovechamiento de productos maderables y no maderables –hojas de palma y resinas– de áreas silvestres, por parte de los grupos productores –propietarios de la tierra como ejidales– con certificaciones FSC y Extracción con Ordenamiento Territorial Comunitario y Programa de Manejo Forestal. Esto quiere decir que no sólo se presenta como un sistema productivo, también por el cuidado de las áreas silvestres con prácticas de mantenimiento y restauración. 

En Trinidad, en Oaxaca, la silvicultura sustentable está ejerciendo un cambio en la deforestación de sus zonas para crear un equilibrio en su ecosistema. Ahora que los árboles fueron talados, y sólo quedó en pie un árbol, la tierra se prepara para la reforestación. De manera que los árboles que crezcan podrán ser talados, consciente y sustentablemente, dentro de 50 años. 

El programa de manejo está autorizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat–, quien avala la técnica conocida como “matarrasa” y define los predios que cada año pueden ser aprovechados para que se regeneren y las parcelas tengan árboles nuevos. Es decir que se tala totalmente el predio para reforestarse después de preparar la tierra para que crezcan mejor los árboles. En cuanto a los troncos, se llevan al aserradero para convertir tablas que se venden o se utilizan en las fábricas comunitarias de muebles. 

Para estas actividades, las autoridades emplean el apoyo y trabajo de 42 personas en el trabajo de monte, y todos ellos son comuneros –entre ellos, por ciento, ocho son mujeres–. Para el jefe del monte, Pedro Martínez, Se impulsa la equidad de género. Se busca que las mujeres se involucren. Es la primera comunidad que les da trabajo y también participación en las asambleas’’. Así como los hombres, laboran a pleno sol, con un casco de protección y lentes. Eligen árboles a talar, principalmente chuecos o viejos, aprovechan los bosques a través de actividades como ecoturismo, aserraderos, fábricas de muebles y plantas de agua embotellada, casas de adobe , techos de madera, etcétera.  

 Los habitantes de esta región pretende crear una organización social comunitaria, en donde, de acuerdo con Salvador Anta, “el código moral es fuerte: primero es la comunidad y luego los individuos”, manteniendo sus usos y costumbres “porque aquí es Tierra de Dios.”