4 hacks para evitar la descarga en la batería de los teléfonos celulares

Los teléfonos celulares usan baterías con iones de litio, las cuales se mueven a través de electrodos individuales causando una expansión y contracción física.

Los gadgets electrónicos, en especial los teléfonos inteligentes, se han convertido en un elemento indispensable en el día a día. Desgraciadamente son grandes productores de contaminación a través de la electricidad y piezas tóxicas inutilizables. 

Los teléfonos celulares usan baterías con iones de litio, las cuales se mueven a través de electrodos individuales causando una expansión y contracción física. Desgraciadamente este tipo de procesos no son reversibles y las baterías pierden su capacidad de recarga y voltaje conforme aumenta el número de cargas y de los ciclos de descarga. Además, el electrolito –líquido conductor de electricidad– que conecta los electrodos también se degrada conforme pasan los ciclos. De esta manera, los teléfonos celulares se van desgastando. Por ello, con el fin de prevenir las consecuencias derivadas a la contaminación, te compartimos consejos sobre cómo ahorrar la batería del celular –y así reducir el impacto medioambiental–. 

– Controlar la descarga de la batería

Los teléfonos celulares suponen retener el 80 por ciento de su capacidad de carga entre los 300 y 500 ciclos de carga/descarga. Sin embargo, las baterías raramente producen este nivel de capacidad, por lo que su capacidad disminuye a los 100 ciclos. Afortunadamente se puede extender la capacidad de batería al limitar la descarga de la misma. Es decir que es mejor limitar la descarga de la batería durante un ciclo antes de volverla a cargar. Conforme esto pasa, nuestros teléfonos celulares comienzan a mejorar sus sistemas de administración energética, reduciendo el daño de sobrecarga y disminución automática de la energía en la batería. 

– Extender las ocasiones en que se recarga el celular

Muchos de los gadgets electrónicos de la actualidad tienen una opción de recarga inmediata, facilitando a una especie de sobrerecarga en minutos –en vez de horas–. Si bien es conveniente cuando hay prisas, se debe evitar a toda cosa. Esto es porque la batería que se recarga en exceso, pierde su capacidad de almacenamiento: inyectar iones de litio entre los electrodos de las baterías es un proceso lento; de modo que al sobrecargar este proceso lento, excede la capacidad de recarga de la batería; provocando una disminución de vida de un 20 por ciento. 

– Mantener una temperatura adecuada

Una batería tiene un mejor desempeño en un rango climático de entre 0ºC y 45ºC; por lo que fuera de este amplio rango de temperatura, el sistema de la batería reduce su capacidad debido a la restricción del movimiento del litio entre los electrodos y el electrolito. 

– Usar modos de ahorro de energía

Tales como: reducir la iluminación de pantallas, disminuir el consumo de modo de comunicación móvil –GSM, por sus siglas en inglés, es uno de los principales componentes de consumo de energía–, usar Wi-FI en vez de 4G, limitar el contenido de videos, activar el modo de batería inteligente –que reduce al mínimo el consumo de batería– y el modo avión. 



Impacto del programa de compensación de flora en NAICM

Algunas de las especies que se plantarán en la zona de construcción del NAICM podrían afectar el ecosistema de forma irreversible.

*Por: Kyria Alexa Valladares Rodríguez

El ex-Lago de Texcoco pertenece a un sistema de lagos localizados en la Cuenca de México.  El ex-Lago de Texcoco representa una parte fundamental del sistema y funcionamiento hidrológico de la región, sobre el cual se fundó Tenochtitlan, para posteriormente ser la Ciudad de México (Cruickshank, 2010). Los suelos del ex-Lago de Texcoco son de origen aluvial-lacustre, los cuales se formaron a partir de la alteración de rocas ígneas (Gutiérrez, 1987). La vegetación de la microcuenca del ex-Lago de Texcoco está compuesta en su mayoría por pastizal inducido (12,809.46 hectáreas), bosque de pino (5,901.94 hectáreas) y encino (7,252.66 hectáreas), agricultura temporal (52,209.74 hectáreas), de riego (26,363.70 hectáreas), y matorral Crasicaule (3,398.46 hectáreas).

Históricamente, el ex-Lago de Texcoco ha estado relacionado íntimamente con las actividades diarias de los habitantes de la zona, que si bien, el agua no fue utilizada para consumo humano por su salinidad, sí fue aprovechada para el desarrollo de diversas actividades económicas, lo que ha provocado que el estado del lago se transforme drásticamente por las malas técnicas de aprovechamiento de recursos. Un claro ejemplo de esto, es la desecación del lago y el aumento de la salinidad, lo que provocó la disminución y pérdida de un gran número de especies vegetales y animales nativas. Al reducirse la extensión del lago, la fauna acuática y vegetación nativa (después de sufrir una reducción  poblacional) pasaron por un proceso de sustitución de especies a tal punto que los árboles de la familia Salix sp. (sauce) han sido desplazadas para dar paso a otras especies como Eucaliptus sp. (eucalipto), Schinus molle (pirul) y Pinus sp. (pino) (Matamoros y Cervantes, 1992), lo cual puede traer desequilibrios ecológicos que provocarán problemas a la larga los cuales pueden resultar difíciles o imposibles de revertir.

Por ejemplo, el eucalipto es una especie invasora que secreta metabolitos secundarios que impiden el desarrollo óptimo de especies vegetales aledañas, tienen una gran capacidad de absorción de agua. Además, las ramas se quiebran con facilidad, aumentando el riesgo de que ocurran accidentes.

En la Manifestación de Impacto Ambiental del NAICM realizada por los encargados del proyecto, se encontraron aproximadamente 24 especies vegetales, entre las cuales están: Distichlis spicata (pasto salado), Sporobolus pyramidatus (liendrilla o cola de zorro), Paspalum vigatum (cebadilla), Tamarix chinesis y Thamarix aphylla, Eragrostis  obtusiflora (zacahuixtle), algunas  herbáceas  anuales  como  Sonchus  oleraceus  (lechuguilla espinosa) y Kochia scoparia (artemisa roja) (Córdova-Tapia et al., 2015).

Thamarix es una planta proveniente de Asia, del noroeste y norte de India.  Tiende a posicionarse de forma densa y de manera casi mono-específica, desplazando a especies nativas. Las semillas son papiláceas y se dispersan muy fácilmente con el viento, pero son viables solamente durante algunas semanas, lo cual, aunado a algunas ventajas fisiológicas, eleva el potencial invasivo (Griffin et al., 1989). Además, sus raíces crecen a gran profundidad, incluso pueden llegar a niveles freáticos y en los bosques maduros, Thamarix sp. tiene una alta tasa de evapotranspiración, lo que impide que otras especies accedan al agua. Sus hojas almacenan un excedente de sal hasta que caen, al acumularse en el suelo, aumenta por consiguiente su salinidad, impidiendo la germinación y crecimiento de especies vegetales nativas. Las hojas muertas acumuladas en el suelo son muy inflamables, aumentando la probabilidad de incendios. En general, la invasión de Thamarix sp. provoca cambios profundos en la dinámica del agua y en la dinámica biológica (Conanp, 2009).

El programa de mitigación de daño ambiental del NAICM plantea sembrar 134,011.22 individuos de Tamarix aphylla, 125,290.09 individuos de Tamarix chinensis, 4,070.17 individuos de Lycium sp., 1,163.13 individuos de Casuarina equisetifolia y 290.13 individuos de Opuntia streptacantha (UCCS, 2015) en las inmediaciones de la construcción. Las especies vegetales mencionadas resultarían plantas exóticas en los ecosistemas de la microcuenca del ex-Lago de Texcoco. El establecimiento de plantas exóticas puede provocar perturbaciones en el sistema biológico, pero al no ser sistemas cerrados y contar con vectores que conectan ecosistemas no contiguos, hay un riesgo de perturbación a otros ecosistemas con los que pareciera no tener relación, pudiendo tener consecuencias más grandes a las imaginadas y en ocasiones, hasta irreversibles.

Por lo anterior, considero que el programa de compensación ambiental no está bien planificado, no se realizó por expertos en el tema y no se realizaron los análisis correspondientes, ni con el tiempo ni la precisión necesarios.  Se planea la siembra de especies exóticas como principal medida al daño a la flora, lo cual, es altamente alarmante por las posibles consecuencias a mediano y largo plazo en la dinámica de los diversos ecosistemas en los que se piensa aplicar el programa, además de las posibles afecciones a los ecosistemas aledaños.

El proyecto NAICM es un ejemplo de los signos de la crisis ambiental en la que vivimos, el proyecto responde a formas específicas de desarrollo socioeconómico, las cuales son fundadas en la apropiación de la naturaleza con una racionalidad económica y tecnológica (Anta et al., 2006) que beneficia intereses particulares a corto plazo y dañino e irremediable a corto, mediano y largo plazo para la sociedad y los ecosistemas.

Referencias

Anta F. S., M.A.V. Arreola y O.M.A. González. 2006. Ordenamiento ecológico territorial comunitario: un debate de la sociedad civil hacia la construcción de políticas públicas. Instituto Nacional de Ecología y Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Ciudad de México, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. 2009. Diagnóstico de especies invasoras (EI) y sus efectos en las Áreas Naturales Protegidas de competencia federal.

Córdova-Tapia, F., A. Straffon-Díaz, G.A. Ortiz-Haro, K. Levy-Gálvez, O. Arellano-Aguilar, C. Ayala-Azcárraga, L. Zambrano, D.J. Sánchez-Ochoa y S.D. Acosta-Sinencio. 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México, 25 pp.

Cruickshank, G. 2010. Restauración en el Lago de Texcoco. Recuperado desde: http://www.biodiversidad.gob.mx/pais/cien_casos/pdf/cap63.pdf

Griffin G., S. Stafford y N. Preece. 1989. Status and implications of the invasion of Tamarisk (Tamarix aphylla) on the Finke River, Northern Territory, Australia. Journal of Environmental Management, 29(4): 297-315.

Gutiérrez, C.M. 1987. Los suelos de la ribera del ex-Lago de Texcoco. Macro y micromorfología. Tesis de Doctorado. Colegio de Postgraduados, Montecillo, México.

Matamoros, T.J. y F.A. Cervantes. 1992. Alimentos de los roedores Microtus mexicanusReithrodontomys megalotis y Peromyscus maniculatus del ex-Lago de Texcoco, México. Anales del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 63(1): 135-144.

Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA- 15EM2014V0044, México.

 

*Fotografías: 1) Naturalista.mx; 4) RT

 

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Con teléfonos celulares reciclados, este sistema de detección salvará a los bosques

White diseñó el sistema usando teléfonos celulares reciclados, pequeños páneles solares y aplicaciones, que en conjunto se convierten en una red de monitoreo a tiempo real del bosque

Con dedicación e ingenio, activistas abren espacio a la creatividad con el fin de salvar a la biodiversidad del planeta. Es como llega Rainforest Connection–RFCx–, fundado por el activista Topher White, quien desarrolló un sistema de alarma para señalar a los locales y ambientalistas de riesgos inmediatos, como de la tala o caza ilegal, que puedan afectar a los árboles. 

White diseñó el sistema usando teléfonos celulares reciclados, pequeños páneles solares y aplicaciones, que en conjunto se convierten en una red de monitoreo a tiempo real del bosque, pues no sólo actualiza información hacia una nube electrónica, también alerta a los ambientalistas de sonidos como cadenas. Así los cuidadores y equipos de intervención pueden inmediatamente entrar a salvar los árboles en riesgo. 

En palabras de la White, “Si un árbol cae en el bosque, y nadie está escuchando, tú puedes hacerlo. Y entonces también puede hacerlo el mundo. Estamos desarrollando una plataforma multinivel para recibir a distancia información ecológica, la cual puede usarse como un monitor que busca la salud de los bosques y especies en peligro.” De alguna manera, el sistema no sólo puede proveer seguridad a los recursos naturales, también puede usarse con fines de investigación en programas de conservación; pues sirve como “los oídos” de los bosques, facilitando a los científicos a escuchar a ciertos animales o a monitar la densidad de la vida salvaje en un área específica. 

Es decir que Rainforest Connection –RFCx– transforma los teléfonos celulares reciclados en un apárato autónomo, con pilas solares y capacidad de monitoreo a larga distancia. Se trata del primer gadget que provee un sistema de detección de deforestación a favor del medio ambiente; además, la información se encuentra directamente en internet, por lo que cualquier persona en el mundo pueda consumirla. 

Conoce más del RFCx con el siguiente infográfico: