10 tips para hacer tu hogar más ecológico

Estas sencillas recomendaciones te ayudarán a volver tu hogar más amigable con el medioambiente

No es necesario hacer cambios drásticos para hacer tu hogar más verde y tu vida más ecológica. Vivir una vida más sustentable se trata de identificar cuáles de tus hábitos en casa pueden modificarse para ahorrar energía y agua, reducir tus emisiones de carbono o contaminar menos. También tiene que ver con cambiar tus productos personales por versiones que contaminen menos, y comprar cosas que duren más.

 

Apaga los aparatos electrónicos que no estés utilizando

No dejes prendidos tus aparatos electrónicos mientras no estén en uso. De esta manera ahorrarás electricidad y reducirás tus emisiones diarias de carbono. Procura revisar que todo esté apagado o desconectado antes de salir, desde las luces hasta la computadora. Si te animas a conectar y desconectar tu módem mientras no estés en casa, harás una gran diferencia.

 

Haz tu propia composta

No necesitas muchas cosas para hacer tu propia composta. La preparación sólo debe llevar tu basura orgánica, tierra preparada con ramas, aserrín y pedazos de madera, y un poco de agua. Aquí te decimos los pasos que debes seguir.

 

No compres el periódico

En estos tiempos, para casi todos es innecesario comprar el periódico. Si te gusta leer las noticias en la mañana, es preferible leerlas en línea. Algunos lo compran por el gusto de hacerlo, pero es una forma de generar desechos que puedes evitar con un pequeño sacrificio.

 

Deja atrás los desechables

Trata de llevar contigo una botella para tomar agua, para no tener que comprar nuevas cuando estés fuera de casa. También utiliza tus propios recipientes para llevar café. En muchas cafeterías te descuentan el desechable del precio de tu bebida. También puedes llevar contenedores de plástico reutilizables a algunos restaurantes o tiendas para pedir comida para llevar. 

 

Recicla el agua

Hay muchos momentos en los que puedes reciclar el agua. Lo que tienes que hacer es captarla correctamente. Las aguas negras definitivamente tienen que ser tratadas de forma especializada y esto puede estar fuera de tus manos, pero las aguas grises o jabonosas se pueden reutilizar para regar las plantas y lavar los pisos o el automóvil. Puedes desconectar la manguera que lleva el agua de tu lavadora al desagüe e instalarla para que caiga en tambos dentro de tu hogar, de manera que puedas reutilizar esa agua cuando lo necesites. Si pasas el trapeador y no ensuciaste mucho el agua, la puedes volver a usar. Tampoco tires el agua que utilizas para hervir verduras o huevos, puede servir varias veces.

 

Recicla tus artículos en buen estado

Muchos de tus objetos personales como ropa, accesorios, muebles y libros pueden ser reutilizados. Si tú ya no los quieres, dónalos, intercámbialos o véndelos. Otra persona los puede disfrutar mucho, tú puedes adquirir nuevos objetos de la misma manera y así ayudarás a alargar la vida de estos productos.

 

Haz tus propios productos de limpieza

Tú puedes hacer tus propios productos de limpieza, de forma ecológica, no tóxica y barata. Dejarás de gastar mucho dinero, contaminarás menos y te dejarás de exponer a componentes químicos que son tóxicos para ti y tu familia. Aquí te enseñamos cómo preparar algunos.

 

Separa correctamente la basura

Es muy importante separar correctamente tu basura para que los objetos que la conforman puedan continuar su vida útil. La basura orgánica se puede convertir en composta. La inorgánica reciclable puede convertirse en otra cosa. Los desechos inorgánicos de manejo especial como los aparatos electrónicos tienen que ser separados con cuidado, porque algunos de sus componentes pueden ser muy contaminantes para el subsuelo y los mantos acuíferos.

 

Compra en grande

Es mejor comprar un paquete grande de las cosas que consumes, como los alimentos empacados, que muchos pequeños y producir más basura. Entre menos basura produzcas, más fácil será manejarla. Además, muchas veces, al comprar al mayoreo gastas mucho menos.

 

Invierte en cosas de buena calidad

Lo barato sale caro, porque se desgasta o rompe con facilidad y tienes que volver a comprarlo y además produces mucha más basura de la necesaria. Mejor invierte en cosas de buena calidad, lo cual reducirá tu gasto final y la contaminación que generas.



Puedes aplicar para viajar gratis a Finlandia en verano y aprender a ser feliz

Al grito de “Encuentra tu calma, conecta con la naturaleza” los finlandeses recibirán a visitantes de todo el mundo para compartirles sus secretos a la felicidad.

Otra vez Finlandia ha ocupado el primer lugar en el ranking del World Happiness Report. Así, se corona en 2019 por vez consecutiva con la distinción “el país más feliz del mundo”, por arriba de otros 156 países. En este índice, que toma en cuenta variables como ingreso, expectativa de vida y “libertad”, el segundo y tercer puestos también fueron para países escandinavos, Dinamarca y Noruega. 

Para celebrar la noticia, Finlandia lanzó un curioso programa que se llama Rent a Finn (renta un finlandés). Consiste en ofrecer viajes gratis a visitantes de otros países para hospedarse con habitantes locales que se han ofrecido a compartir sus respectivas llaves a la felicidad.

Los ocho habitantes voluntarios, que radican en diversos pueblos o ciudades de Finlandia, mostrarán por ejemplo “la simplicidad de la vida en el Arquipiélago”, llevando a su huésped a acampar y navegar en un pequeño velero, o también podrás visitar un pueblo de Laponia donde acompañarás a Esko a recoger moras en el bosque o jugar juegos tradicionales finlandeses.

Por cierto, llama la atención de que las llaves que aparentemente llevan a la felicidad a los habitantes de Finlandia, todas tienen algo en común: la simplicidad y la naturaleza (y esta podría ser una buena pista). 

¿Quieres aplicar para visitar Finlandia?  

Si tras leer esto has sentido el llamado a buscar la felicidad en las latitudes del norte, regocijándote en la generosidad finlandesa, esto es lo que debes hacer:

1. Llena una forma en línea aquí

2. Grábate en video y explica por qué te gustaría ir y cómo te conectas tu con la naturaleza (agrega el video a tu forma).

3. Espera la lista de los elegidos.

 



Nuestro futuro, ¿sensibilizar la máquina o tecnificar el cuerpo?

El auge de los dispositivos tecnológicos en nuestra vida plantea preguntas de urgente relevancia.

Al menos hasta el siglo pasado, la categoría de lo humano era lo suficientemente amplia como para albergar toda la variedad de intereses, procedencias e ideas que pudieran surgir del homo sapiens, este homínido que seguimos siendo; sin embargo, con el avance mismo de la tecnología, la especie se dividió en dos grandes grupos: aquellos que tienen acceso a los gadgets de la economía de consumo y aquellos que no.

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Nirav Patel (@niravphotography) el

 

Esta diferencia es importante no sólo desde un punto de vista económico sino desde un punto de vista ético: ¿es más humano aquel que puede comunicarse en tiempo real de un lado a otro del mundo, y por lo tanto decidir los destinos de las personas que no pueden hacerlo, o bien se trata simplemente de una sociedad de fetiches, donde los objetos (y el poseerlos) se vuelven más importantes que las relaciones sociales que tenemos con otras personas?

Por ejemplo: una persona de clase media o media-alta se encuentra asediado en nuestros días por gran cantidad de información que apela y exige su atención: notificaciones del smartphone, actualizaciones de la tablet, toneladas de correo electrónico (basura o de trabajo, lo mismo da), con lo cual el tiempo destinados a interrelacionarse con otras personas en el universo 1.0 (offline, o en “el mundo real”) se reduce considerablemente. Probablemente esa persona no quiera pasar demasiado tiempo en el universo 1.0 debido a que cree que tiene mayor control sobre su tiempo y su atención mientras está conectado. Pero la realidad es que el universo 2.0, con todas las ventajas y fascinantes vías de desarrollo y aprendizaje que ofrece, no es sino una interfaz de comunicación, una vía o un medio, si se quiere, para conseguir un fin: comunicarse, informar o estar informado; pero esto no es un fin en sí mismo.

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Nirav Patel (@niravphotography) el

Hoy en día tenemos más herramientas que nunca para estar comunicados, pero hemos dejado de tener algo que comunicar. Las computadoras son nodos que integran información, pero que hasta hace poco eran incapaces de producirla; ellas eran la heramienta y nosotros la fuente. ¿Seguirá siendo así durante el presente siglo?

Puede ser que los seres humanos en las sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo nos vayamos pareciendo cada vez más a nuestras preciadas máquinas: siempre despiertas, siempre conectadas, siempre listas para responder con más información de salida a la información de entrada que recibimos sin parar. Estamos programándonos inconscientemente para reaccionar a la información en lugar de para pensar: para discernir qué tanto de la información que recibimos es valiosa y cuánta es sólo basura. 

Al decir esto no nos consideramos dentro de la tendencia “apocalíptica” que Umberto Eco señaló en su famoso libro, Apocalípticos e integrados, sino que nos proponemos pensar hasta qué punto ya no somos capaces de ubicarnos espontáneamente en ninguno de los dos parámetros señalados por el escritor italiano. El humano de hoy en día se parece más a una interfaz autónoma que recibe y procesa información, en lugar de una mente capaz de crearla y darle forma: somos cada vez más una máquina sensible respondiendo a impulsos del entorno, una computadora humana que aprende a resolver problemas, a contestar correos, a tuitear a velocidades vertiginosas sin detenerse un momento a pensar sobre dónde está parado, o hacia dónde desemboca este tren del progreso.

La impronta de nuestro tiempo parece ser, como bien apunta Douglas Rushkoff, “programa o prepárate para ser programado”: ¿en qué lugar de la balanza nos colocaremos? ¿Dónde te situarás tú?

 

*Fotografías: Nirav Patel