Mexicanos convierten automóviles de combustión interna a eléctricos y ecosustentables

Los automóviles pasan por una transformación en la que dejan de contaminar usando baterías de litio o de plomo ácido conectadas en serie para conformar bancos con un voltaje entre 48 y 144 volts.

Ante la mala calidad de aire en las ciudades, la OMS estima que el 24 por ciento de las enfermedades y el 23 por ciento de los fallecimientos podrían relacionarse con factores ambientales y la contaminación atmosférica. Esta situación ha promovido la implementación de numerosas estrategias ambientales para reducir los niveles de toxicidad en el aire; entre ellos se encuentra el invento de unos investigadores mexicanos de convertir automóviles de combustión interna a eléctricos. 

Este proyecto no sólo ayuda a promover el ahorro económico, también favorece la calidad del aire. En palabras del director de la empresa Alto Rendimiento Automotriz, Héctor Ruíz García, los automóviles pasan por una transformación en la que dejan de contaminar usando baterías de litio o de plomo ácido conectadas en serie para conformar bancos con un voltaje entre 48 y 144 volts. Esto permitirá al coche correr por encima de los 100 kilómetros por hora, velocidad que es idónea para zonas urbanas en donde el máximo reglamentado es entre 40 y 80 kilómetros por hora.

Además, menciona Ruíz García, esta tecnología facilitaría el ahorro económico, pues “con el gasto de 500 pesos semanales en gasolina para un automóvil de combustión interna, con el eléctrico se usa la misma cantidad pero bimestralmente, lo que se traduce en un rendimiento equivalente a 100 km por litro, pagando electricidad en lugar de gasolina.”

Es decir que para un vehículo compacto puede convertirse en eléctrico con 130 000 pesos en una semana: “Nosotros ponemos el moto, la controladora, las baterías, el plato adaptador a la transmisión, el cableado de potencia y el cargador para que la gente pueda tener vehículo listo para circular.” De acuerdo con el líder de la investigación, “el proceso de conversión inicia con la extracción del motor de combustión interna, después se diseña la adaptación del motor eléctrico al vehículo antiguo, posteriormente se traza el espacio que alojará el banco de baterías, es decir el equivalente al tanque de gasolina de un coche de combustión interna.”

 

Esta transformación brinda un acercamiento económicamente accesible al consumidor, pues tan sólo los vehículos eléctricos superan el medio millón de pesos haciéndolo casi innaccesible para muchos conductores de las ciudades de México. Así el automóvil puede brindar numerosos beneficios tanto al usuario como al medio ambiente, con un cargador que puede conectarse a cualquier enchufe existente. Además, el equipo brinda asesoramiento para el registro ante las autoridades correspondientes y contar con el permiso para circular diariamente. 

Esta tecnología ya se ha probado en diez vehículos, demostrando que “no hay limitante en el tamaño del auto, sólo que a mayor tamaño, se requiere una inversión mayor, pero podemos hacer cualquier conversión”. La importancia de estas conversiones a automóviles eléctricos “reside en demostrar que esto es una tecnología al alcance de todos; nuestra intención es que no se aumente al parque vehicular, sino que de los existentes y obsoletos, se reutilicen para generar beneficios tanto económicos, sociales como ambientales.”

 



Transformaciones urbanas: en Medellín, el Metrocable conecta la ciudad de diversas maneras

Un ejemplo de transporte público sustentable en Medellín que debería adaptarse en toda América Latina.

Medellín, en Colombia, llegó a ser la capital de asesinatos del mundo cuando la explosión global del comercio de drogas en los años 80 elevó los niveles de crimen en la ciudad, y la sumergió en un estado de continua ilegalidad. Las comunidades en los barrios más pobres adyacentes al Valle de Aburrá estaban en las líneas de fuego de la violencia y el caos.

Hoy en día, Medellín es otra ciudad.

Nuevos comercios y plazas se extienden desde el centro de la ciudad hasta los vecindarios sobre las colinas. Bibliotecas, escuelas y parques se han construido en áreas donde la inversión pública solía estar notablemente ausente. Los habitantes se congregan para jugar y socializar y el comercio está prosperando.

Tal tipo de transformación siempre involucra un número de elementos móviles, pero gran parte de este cambio es fruto del desarrollo de un nuevo sistema de tránsito y el incremento de inversiones públicas que han fomentado lazos comunales en vecindarios claves. Estos cambios han reconceptualizado lo que significa vivir en Medellín.

En 2004 el Metro de Medellín inauguró el Metrocable, el primer sistema de tranvía aéreo del mundo. Metrocable conecta los barrios pobres de la ladera con el centro de la ciudad y su sistema de tránsito reduciendo un viaje de 2 horas y múltiples billetes a uno de 30 minutos con un solo pasaje. Metrocable se inauguró con tres líneas activas y dos más en construcción.

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Imagen: Lonely Planet

Construyendo hacia las afueras para traer a la comunidad al centro

Una serie de reformas constitucionales pasadas en los 90 permitieron que la Municipalidad de Medellín se involucrara en la gestión de proyectos para mejorar zonas informales de la ciudad. Estas medidas permitieron acondicionar áreas cuya rápida expansión ocurrió sin el desarrollo formal de calles, sistemas de transporte y espacios públicos.

Tras la elección del alcalde Luis Pérez en 2000, la ciudad pactó un acuerdo financiero con la autoridad del tránsito público, Metro de Medellín, para ayudar a diseñar y construir el Metrocable.

Desde el principio la ciudad tuvo claro que sin el apoyo de la comunidad no iba a ser posible alcanzar los objetivos del proyecto. Para entender y sobrellevar la fragmentación comunitaria que resultó tras años de violencia desenfrenada y mínima intervención del Estado, los trabajadores del Metro de Medellín realizaron talleres y recolectaron datos sobre los patrones de vida, movilidad y socialización en los barrios más pobres. Cuando se estrenó la primera ruta, la Línea K, en 2004, el Metrocable aumentó la intensidad de su participación en la comunidad interactuando con más de 40,000 ciudadanos para asegurarse de que los residentes entendieran cómo usar el sistema responsablemente.

Ese mismo año el alcalde Sergio Fajardo fue electo gracias a su plataforma pro urbanismo. Sus promesas de campaña incluyeron optimizar esfuerzos para mejorar áreas descuidadas a través de inversiones en espacios públicos y entidades comunales como bancos, bibliotecas y escuelas. Su plan de implementar mejoras a gran escala a través de proyectos públicos fomentó una era de confianza en el Estado e integración municipal.

 

“Una bendición de Dios”

Los beneficios de la Línea K se hicieron evidentes rápidamente. Negocios nuevos abrieron sus puertas alrededor de sus cuatro estaciones, el valor de bienes raíces en el área aumentó y la ciudad invirtió en transformar 40,000 metros cuadrados de espacio público en parques y áreas de recreación. Además, la duración y el costo de viajes al trabajo se redujeron significativamente. El Metrocable permitió que usuarios acostumbrados a navegar un laberinto de calles en su trayectoria desde el valle, pudiesen conectar su ruta con el sistema de buses y trenes del Metro de Medellín de manera expedita. A su vez, también incrementó el acceso a empleos y otras oportunidades.

“El Metrocable nos trajo seguridad, nos trajo a la policía, nos trajo empleos, nos trajo comunión”, dijo la líder comunitaria Rosalba Restrepo. “El Metrocable fue una bendición de Dios para este vecindario”.

La transformación social fue el cambio más evidente. Los medellinenses empezaron a conectarse más con su comunidad y su ciudad, la tasa de homicidios bajó rápidamente y la confianza en el gobierno aumentó.

“Después de ver cómo era mi barrio hace 20 años, y verlo ahora, ha habido un desarrollo tremendo”, dijo Darwin Barrientos, un residente que creció en el área cerca de la Línea K y que ahora trabaja como supervisor para una estación de Metrocable. “El poder romper el paradigma y comunicarse fácilmente con la ciudad usando medios de transporte que te facilitan las cosas, eso fue integración. Eso fue integración social”.

 

Símbolo de transformación

El éxito del Metrocable demuestra el valor de la coordinación entre diversos actores e instituciones para producir cambios dramáticos en ciudades. La transformación de Medellín fue el resultado de la solución de transporte combinada con la iniciativa gubernamental de invertir en servicios públicos y en la participación social. La cohesión social fue un efecto de ambos cambios.

Otras ciudades en América Latina han comenzado proyectos de transporte similares desde la inauguración del Metrocable de Medellín, entre ellas Bogotá y Manzanares en Colombia, Río de Janeiro y Santo Domingo en Brasil y La Paz en Bolivia. Su objetivo es incitar una transformación social similar. Sin embargo, pocas iniciativas han sido complementadas por el mismo nivel de inversión en el sector público o en la participación social. Por ende, pocas han logrado el nivel de éxito visto en Medellín.

El Metrocable ha redefinido la concepción de las fronteras de Medellín y de la importancia de los habitantes de la periferia, integrando la ciudad en varios contextos.

“El Metrocable se ha convertido en un símbolo de Medellín”, dijo el gerente general del Metro de Medellín, Tomás Elejalde Escobar, “un símbolo de la transformación, de la equidad que se ha logrado entre diferentes barrios”.

 

*Imágenes: 1) TripAdvisor, 2)LonelyPlanet

WRI México
Autor: WRI México
El World Resources Institute es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones: establecemos vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano.


Conoce el autobus eléctrico que recorre 415 km con una sola carga

Este vehículo urbano tiene la capacidad de transitar por más tiempo que los convencionales.

El diseño de autos eléctricos había estado centrado hasta ahora en los autos pequeños, aunque quizá reconvertir el transporte público a verde sea de lo más urgente. Las cargas de diesel que usan los grandes camiones, sobre todo los de carga, son preocupantes si buscamos desfosilizarnos muy pronto.

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La marca Proterra ha diseñado un autobús capaz de recorrer con una sola carga más kilómetros de los que transita un autobús convencional al día. Este puede desplazasrse hasta 415 kilómetros al día

“Estamos tomando una tecnología usada para dar energía al equivalente de cien mil dólares en carros deportivos, y estamos colocándola en la más accesible transportación en el país”.

El autobús está hecho de fibra de carbón, que es ultraligera, y la batería no ocupa mucho espacio. Es capaz de recorrer esos 415 km con una sola carga en la noche. Se trata de una excelente noticia pues las personas necesitamos cada vez más invertir menos en nuestro propio transporte automovilístico y más en un transporte público eficiente, y este, a su vez, deberá ser cada vez más sustentable. La marca espera que en un par de años la producción de este tipo de autobuses puede acercarse a la de combustibles fósiles, y muy pronto, incluso, revasarla.

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[Fastcoexist]