Los Cóbanos: un reto para el manejo y la conservación ambiental

Es un sitio de particular interés científico debido a su biodiversidad e importancia ecológica, se han desarrollado investigaciones con la participación de científicos nacionales y extranjeros.

Roxana Margarita López Martínez

El Salvador posee una extensión de 21,000 km2, y una alta densidad poblacional con 285 habitante/km2, además gracias a su posición geográfica, historia geológica y topografía, posee una considerable riqueza de ecosistemas terrestres, agua dulce y marinos (MARN/PNUD/GEF 2003). Sin embargo, El Salvador presenta señales claras de deterioro ambiental que ponen en riesgo la sobrevivencia de su población (MARN 2003). La arraigada cultura de incendios provocando la degradación de los suelos y diminución de la cobertura boscosa, la constante repetición por parte de los pescadores sobre la disminución de la pesca, y la evidente erosión y sedimentación en zonas costeras que provocó la instrucción del mar en comunidades son solo unos ejemplos de estas amenazas.

El Sistema de Áreas Naturales Protegidas de El Salvador, creado en 1998, por medio del artículo 78 de la Ley de Medio Ambiente, está organizado en 15 áreas de conservación, que incluyen 109 áreas naturales protegidas, de las cuales una es marina (MARN, 2003; MARN 2016). Con sólo un área protegida marina nuestro país quizá se encuentre aun inmersa en una cultura de espaldas al mar, o es quizá que aún estamos en una fase piloto sobre la gestión de estas áreas.

El presente ensayo plantea los diferentes aspectos por los cuales las áreas marinas protegidas representan un reto para los procesos de manejo y conservación de los recursos naturales que las zonas costeras salvadoreñas representan, iniciando por la descripción del actual manejo de la primera área natural protegida del país y así mismo: la única. El objetivo de este ensayo es describir las amenazas y retos que enfrentan el Área Natural Protegida Complejo Los Cóbanos” para hacer una gestión integral de sus recursos. Para tal efecto, primero mencionare las condiciones actuales del área, así como sus principales problemas, después describiré las estrategias de manejo del área, por último, brindare algunas recomendaciones.

Los Cóbanos, un área marina protegida declarada oficialmente por decreto Ejecutivo en el 2008, incluye un área marina (20,763 ha), estuarina y terrestre (576 ha) con un total de 21,312 ha. Los Cóbanos no solo es la primera área marina protegida que se establece en el país, sino también la de mayor tamaño del SANP. Es el único lugar del país, donde ocurren corales formadores de arrecife, corales abanico, gran variedad de invertebrados, peces, cetáceos, entre otros. El lugar presenta una alta importancia para la pesca debido a la presencia de especies de peces, crustáceos y moluscos de importancia alimenticia (Arivillaga et al. 2009).

Al ser un sitio de particular interés científico debido a su biodiversidad e importancia ecológica, se han desarrollado investigaciones con la participación de científicos nacionales y extranjeros además de las realizadas por tesistas y consultores para estudios de interés del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), también ha sido objeto de proyectos de conservación de tortugas marinas implementados a través de esfuerzos sinérgicos de instituciones como la Fundación para la Protección del Arrecife Los Cóbanos (Fundarrecife) que es la comanejadora del área, el Fondo de Iniciativa para Las Américas (FIAES), Iniciativa Carey del Pacifico Oriental (ICAPO), Asociación Territorios Vivos (ATVES) y el MARN; estos han contado con el involucramiento comunitario y actividades de educación ambiental que se limitan a las temporadas de duración de los proyectos.

Pese a ser una de las áreas protegidas más grandes del país y considerando su extensión e importancia nacional, cuenta con la presencia de únicamente tres guardaparques del MARN y escasos programas de voluntariados y lo más importante: ausencia de un plan de manejo oficial.

Otro aspecto que como salvadoreños no podemos omitir es la problemática social desencadenada por la presencia de pandillas, que es sin duda un factor que limita el trabajo en la zona costera, y de la cual no es exento Los Cóbanos; sumado a un turismo poco ordenado y educado que radica en el hecho de que la mayoría de la población salvadoreña desconoce que tengamos un arrecife rocoso coralino, y la contraparte: cuando los conocedores de la riqueza biológica y geológica demuestran poca responsabilidad y compromiso por la conservación realizando actividades de extracción desmedida.

Personalmente he identificado un aspecto que limita la mejora en las actividades de gestión: la ausencia de capacitación para actualización y retroalimentación para los adecuados procesos de gestión y conservación además de la desarticulación existente en las instituciones y la limitada participación ciudadana quienes no demuestran arraigo y pertenencia del sitio donde coexiten, desencadenándose en un descontrol en el uso de recursos. Los instrumentos legales respaldan las acciones a favor del manejo eficiente e integral, sin embargo, su aplicación es otro aspecto estancado, lo que nos recuerda a la afirmación de Ostrom 2000a: Cuando los usuarios discuten abiertamente y acuerdan sus propios niveles de uso y sus sistemas de sanciones el incumplimiento de los acuerdos se mantiene muy bajo y se obtienen resultados cercanos a los óptimos.

La Ley de Áreas Naturales Protegidas, cuya autoridad competente es el MARN, tiene como objetivo regular el establecimiento, administración, manejo e incremento de las Áreas Naturales Protegidas, con el fin de conservar la diversidad biológica, asegurar el funcionamiento de los procesos ecológicos esenciales y garantizar la perpetuidad de los sistemas naturales, a través de un manejo sostenible para beneficio de los habitantes del país (MARN 2005); sin embargo en mi opinión, aunque ha habido grandes pasos a favor de la conservación en Los Cóbanos, aún hay muchos aspectos que abordar incluyendo evaluaciones efectivas de los procesos de gestión para garantizar que se desarrolle de manera integral, colectiva y que la utilización del recurso sea considerada de acuerdo a sus límites. Así mismo, al definir los límites del recurso y a aquellos autorizados a utilizarlos puede verse como el primer paso de la organización colectiva. En tanto estos límites del recurso y o aquellos con derecho de apropiación del mismo permanezca sin definición nadie sabe que se está manejando o quienes están manejando el recurso (Ostrom 2000b).

Finalmente, es indudable que el manejo y conservación de las zonas costero marinas del El Salvador requiere de la participación interinstitucional, la verdadera voluntad y lam participación comunitaria, sin embargo, la lucha radica en lograr el equilibrio entre estos tres ejes.



Un día en la vida de los niños monje (Video)

Un breve cortometraje en silencio relata un día entero en la vida de estos niños que se preparan para ser monjes.

Si lo que se quiere es extraer aprendizaje valioso de una vida, hay que buscar más allá de los libros; hay que dirigirnos a la experiencia cotidiana y observar. Concretamente, aquella que aún resguarda los pilares de un origen, por ejemplo, la experiencia que nos regala la tradición y la cultura.  

El caso de los niños preparados para ser monjes budistas, en lugares como el Tíbet, Tailandia o Sri Lanka, es un ejemplo, y uno muy único. Para muchos loable, para otros habitual, pero todos concuerdan con que sin duda es un acto férreo. Durante semanas, meses y algunos casos toda la vida, estos niños adquieren hábitos como la meditación, la oración y sobre todo la disciplina de madrugar. Costumbres tan simples se transforman en un ritual con la frecuencia, transformando no sólo la manera de concebir el mundo desde pequeños, también su destino.

Si bien esta tradición puede parecernos asombrosa en otros lugares de la orbe, la sorpresa que para este texto interesa no es el acto de convertirse en monjes desde pequeños, sino eso que podemos ver como un “sacrificio“, pero que para ellos es un acto natural en la vida cotidiana. Dicho de otra forma, un sacrificio que destila simplicidad, o encuentra asombro en las cosas más sencillas de la vida. Muchos de estos niños, por ejemplo, se vuelven mojes para hacer méritos por su madre, un sacrificio bastante noble. 

Como una especie de cortometraje, los siguientes videos nos muestran un poco de esa cotidianidad fresca que viven los niños monje (pirivena) durante su preparación. Se mira a un grupo de muchachos de Sri Lanka, levantarse de madrugada para asearse y comenzar a orar antes del amanecer, mientras otro monje mayor les prepara el té. Vemos cómo ofrecen a Buda Pūjā en uno de los principales santuarios, realizan breves sesiones de meditación y siguen sus estudios, que incluyen temas como las matemáticas.

Sin mencionar una sola palabra el día a día de estos niños budistas continua, y se desliza por la simplicidad de actos como barrer y limpiar el templo. 

Aunque a muchas personas no les gusta la idea de que los niños se conviertan en monjes, de hecho sus vidas usualmente suelen ser muy ordenadas, pacíficas y educativas. Durante su preparación también aprenden autodisciplina, el complejo acto de vivir con los demás y cómo enriquecer sus propias vidas y servir a las comunidades en las que viven.



¿Cuál es la huella ecológica de tu perro según sus objetos? Fotografías para reflexionar

Los perros también tienen posesiones: ¿qué significa eso para el planeta?

Un perro no concibe los objetos como nosotros lo hacemos, pero cada uno va haciéndose de algunas posesiones personales que significan tanto para ellos como podrían significar para nosotros. Además, como la fotógrafa Alicia Rius quiso destacar en la serie A dogs life, los objetos que los perros poseen a lo largo de sus vidas conforman su identidad.

A dogs life es una original indagación en aquello que los afectos personales dicen sobre la personalidad de los perros, todo captado en una sola y expresiva imagen. El resultado es divertido e invita a reflexionar sobre los perros como seres complejos, los cuales tienen sus propias filias y fobias.

Pero adicionalmente, y aunque ese no es el objetivo original de Rius, nos hacen pensar en lo que consume nuestro perro en términos de recursos. Esto, en las fotografías de Rius, puede verse en toda su magnitud:

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Aquí el perro de tipo “princesa” en la serie A dogs life que, como puede apreciarse, tiene acceso a más cosas de lo que lo tienen millones de personas en el mundo.

Según un estudio de la University of California, los perros y los gatos son responsables de hasta un 30% del consumo de carne en Estados Unidos.

Sin embargo, escasean los estudios sobre el impacto que las mascotas tienen para el planeta. Pero no es difícil adivinar que la huella ecológica que dejan los perros es enorme, no sólo por lo que comen, sino por los objetos de los cuales hacen uso.

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Desde los accesorios que usamos para su aseo, los collares y correas para pasearlos, pasando por las camas para que duerman, sus juguetes y hasta las bolsas de plástico para recoger sus heces: todo debería ser tomado en cuenta en índices que recogieran lo que la parafernalia canina implica para el planeta.

Pero según la investigación de Brenda y Robert Vale, una pareja especializada en viviendas ecológicas y autores del libro ¿Hora de comerse al perro? La guía real para una vida sostenible, el mantenimiento de un perro mediano deja una huella ecológica superior a la de un vehículo 4×4.

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Es evidente que la conciencia ambiental tiene que irradiarse a tal grado que pueda proponer y fomentar una vida sustentable en los perros, algo que depende de nosotros más que de ellos.

Generar, por ejemplo, una industria de comida orgánica para perros que sea amigable con el ambiente sería un compromiso no sólo con la salud de nuestros perros, sino con la del planeta.

Eso, y dejar de hacer a nuestros perros consumidores de objetos innecesarios, es una tarea urgente si queremos seguir compartiendo la vida –y el mundo– con ellos.

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