Escucha la sinfonía de la vida de un árbol (VIDEO)

La pregunta que surge de este instrumento es la historia que un árbol, ¿qué tiene que contarnos después de años, quizá siglos, de vivencia?

Las artes y la naturaleza son partes indispensables en la vida del ser humano; pues son dos elementos que llegan hasta la profundidad de las dendritas de nuestras neuronas cerebrales. Sin embargo pocas son las ocasiones que al juntarlos, se alcanza un nivel de interconexión que facilita la comprensión de la unidad histórica entre ambos. Un ejemplo de estas contadas ocasiones es la creación del artista Bartholomäus Traubeck, quien desarrolló una pieza que captura el paso del tiempo y lo traslada a un territorio musical: una tornamesa que lee las líneas y texturas de los anillos del os árboles. 

La pregunta que surge de este instrumento es la historia que un árbol, ¿qué tiene que contarnos después de años, quizá siglos, de vivencia? La edad de los árboles se descubre al interior de sus troncos en forma de anillos, las cuales se forman y se acumulan pasando los años de vida: fuerte y hermoso, con surcos y deformaciones que ostenta la resiliencia “de años flacos y años frondosos, los ataques superados y las tormentas sobrevividas” (Hermann Hesse).

El resultado, además de conmovedor, es una sinfonía de la vida, implacable, coherente, hermoso, cuyo compositor es la naturaleza misma. Conócelo: 

 



Un pantano escondía este árbol milenario de 2,600 años de edad

El ejemplar de ciprés calvo forma parte de una colonia de árboles de humedal que se cuenta entre las más longevas del mundo.

La región del Río Negro en Carolina del Norte, Estados Unidos, es hogar de un ecosistema asombroso, en el cual se encuentran algunos de los árboles más antiguos de América del Norte. 

Recientemente, David Stahle, profesor de ciencias de la tierra en la Universidad de Arkansas, documentó uno de estos ejemplares de ciprés calvo (Taxodium distichum) de aproximadamente 2,624 años de edad. Stahle afirma que podría haber otros ejemplares de edad similar o incluso mayor. Sus resultados fueron publicados en el último número de la revista Environmental Research Communications.

rio negro cipres calvo
Río Negro, ciprés calvo

La zona del Río Negro ha sido una vía de transporte pluvial desde antes de la llegada de los colonizadores ingleses; las naciones indígenas que habitaban el territorio ya utilizaban el río como fuente de alimento y transporte.

Pero en los últimos siglos la deforestación, la urbanización y el aumento de las actividades ecoturísticas en la zona han colocado en una situación riesgosa a los cipreses calvos. Es por ello que los investigadores buscan crear conciencia sobre la fragilidad de este ecosistema, que podría aportar datos futuros sobre la información paleoclimática de la zona, esto es, del comportamiento del clima a lo largo del tiempo.

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Árboles ancestrales

El profesor Stahle se valió de técnicas avanzadas de dendrocronología (el estudio de la edad de los árboles) utilizando datación de radiocarbono para determinar la edad de muchos árboles del Río Negro. Stahle ha estudiado los árboles de la zona desde 1985, pero sólo recientemente se fijó en la asombrosa edad de estos pobladores. El investigador solamente ha datado 110 árboles de entre miles, por lo que no descarta que algunos ejemplares superen los 3,000 años de edad.

En particular, el árbol de 2,624 años sería el quinto árbol más antiguo del mundo, según el ranking actual. Existen organismos vegetales como Pando, nativo de Utah, formado por colonias de álamos que están unidas bajo tierra por una red de raíces de más de 80,000 años de edad.

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Los investigadores no descartan que existan ejemplares que sobrepasen los 3,000 años de edad

Sin embargo, entre los árboles individuales, el del Río Negro asombra por su capacidad de adaptarse al medio húmedo y es un mudo testigo que observa nuestra modernidad desde sus raíces acuáticas de 26 siglos, sumergidas en las aguas. 

Este descubrimiento llevó a que un terreno de casi 7 hectáreas fuera adquirido por un patronato de conservación ecológica para ayudar a proteger y conservar el ecosistema de la zona.

 

También en Ecoosfera: Esto no es un bosque: son las “raíces” del superárbol más grande y longevo del mundo



Hallazgo científico exhuma un nuevo tipo de criatura

Este micoorganismo previamente inclasificable añade una rama más al árbol de la vida.

A veces pareciera que ya no hay nada que conocer sobre la Tierra; que la mágica época de los grandes hallazgos ha quedado atrás. Pero una intuición puede cambiarlo todo.

Eso es justo lo que le sucedió a una estudiante de doctorado en Nueva Escocia. Al analizar un puñado de tierra recolectada por casualidad durante un paseo, se encontró con algo impresionante: un microorganismo tan particular que ha inaugurado una rama completamente nueva del árbol de la vida.

Estos microorganismos han representado un misterio inclasificable para la ciencia desde el siglo XIX. Hoy en día, los avances tecnológicos nos permiten resolver el acertijo: el hemimastigoto es un ser completamente aparte de los cinco reinos de organismos conocidos.

Nada de lo que conocemos se le parece.

Tras un análisis genético, se encontró que los hemimastigotos son más distintos a los humanos que los hongos, reporta la revista Nature. No conocemos ningún otro ser vivo que pueda compararse o emparentarse con ellos. 

Entonces, ¿surgieron de la nada? Por supuesto que no; más bien, son seres tan antiguos que tendríamos que volver en el tiempo 500 millones de años antes de encontrar un pariente común, aclara un científico de la Universidad de Dalhousie.

nueva rama arbol vida microorganismo
Crédito: Universidad de Dalhousie

Este curioso microorganismo fue bautizado Hemimastix kukwesjijk en honor a un ogro de la mitología Mi’kmaq, grupo nativo de Canadá. 

Sus largos flagelos y sus extraños movimientos son lo suficientemente particulares como para que integren su propio superreino en el árbol de la vida. Los superreinos son clasificaciones tan grandes que los humanos y los hongos pertenecen al mismo. 

No hay un límite para los descubrimientos que aún quedan por hacer: hay tantos organismos desconocidos en la Tierra como estrellas en la galaxia. Cualquier día común, un pequeño hallazgo puede cambiar la manera en que concebimos la vida en este planeta.