El tesoro azul de los manglares Tumbes son una oportunidad máxima de conservación

Existe una falta de reconocimiento científico, legal y administrativo de la capacidad de captura y almacenamiento de carbono de los Manglares en Tumbes.

Autora: Diana Luna

Es un hecho que los mecanismos de secuestro de dióxido de carbono (CO2) en la actualidad son un tema de interés progresivo, especialmente por su relación con el Cambio Climático. En efecto, la conservación de los bosques ha tenido gran éxito gracias a que se ha considerado su protección a través del mecanismo REDD+ 1 (Mulyani & Jepson 2013). Por otro lado, investigaciones recientes han puesto en relieve la valiosa función que desempeñan los ecosistemas costeros y marinos en el secuestro de CO2, específicamente los bosques de manglares (Alongi, 2002; Mcleod et al., 2011). El carbono azul se define como el CO2 en forma de carbono orgánico que es captado y almacenado por los ecosistemas costeros de manglar, pastos marinos y marismas. (SEMARNAT, 2017). No obstante, cada año se pierden hectáreas de estos ecosistemas; a nivel mundial, se estima que han desaparecido el 50% y que gran parte de los manglares restantes se encuentran en peligro (WRM, 2002).

A pesar que el Perú tiene el privilegio de contar con manglares en el norte del país, las autoridades no han manifestado mayor interés en la capacidad de los manglares como sumidero de carbono. Ante esta situación, la pregunta que surge es ¿El Santuario Nacional de Manglares de Tumbes 2 cuenta con algún lineamiento político o estrategia de manejo relacionada al carbono azul?

Este ensayo tiene como finalidad analizar brevemente la falta de reconocimiento científico, legal y administrativo de la capacidad de captura y almacenamiento de carbono de los Manglares en Tumbes. Por ello, hablaré en primera instancia sobre la creación del Santuario Nacional de Tumbes, seguidamente expondré las limitaciones y fortalezas de la administración del Área Natural Protegida (ANP) y por último, mencionaré las oportunidades nacionales e internacionales que se pueden generar a partir del reconocimiento al carbono azul.

La principal causa de pérdida de los Manglares del Perú es la deforestación; debido a la fuerte demanda por construir pozas productivas para langostineras (ONERN, 1983). Ante esta situación, la población y autoridades locales exigieron la protección de los manglares y esteros. Como consecuencia en 1978 los manglares son declarados intangibles 3 . A pesar de estos esfuerzos, la extensión del manglar en Tumbes continúo disminuyendo un 22% en tan solo 10 años, reportándose 5964 ha en 1982 y 4541 ha en 1992 (ONERN, 1992). Por esta razón, universidades, entidades gubernamentales y no gubernamentales participaron para promover la creación del Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes, mediante el Decreto Supremo N°018-88- AG. A partir de esta acción, la actividad langostinera disminuyó en un 60 % (FPCN, 1993).

Después de la creación del Santuario Nacional de Tumbes, los principales esfuerzos por regular el ANP estaban dirigidos a gestionar la actividad langostinera. Si bien en los siguientes años, se exponen diferentes dispositivos legales que buscan regular la actividad langostera (INRENA, 2007), estos no garantizaron el control de acciones ilícitas (OEFA, 2016). Un caso curioso ocurrió en algunas langostineras que mantuvieron equivocadamente dentro de sus planos de aplicación, extensas áreas de manglares como parte de sus concesiones (FPCN, 1993). Según el Dr. Ugarte (CIDE, 2012) esto ocurre por la falta de capacitación de los 1 Reducción de las Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques., 2 Área natural protegida creada por el Decreto Supremo Nº018-88- AG, 3 Prohíbe la tala de mangle en los esteros de Tumbes por langostineras a través de RM Nº 184-78- VC. inspectores municipales y el insuficiente monitoreo y vigilancia en las actividades, razones por lo cual no siempre es de carácter aplicable la ley.

Algo semejante ocurre con los programas de gestión, donde predominaron las actividades económicas sobre las de conservación. Reflejo de esto son la serie de planes de manejo que se realizaron (para la extracción de cangrejos y conchas negras, sobre el potencial turístico y capacidad de carga turística) (Malca, 2009 1 , Malca, 20092; Murrugarra, 2008; Angulo, 2009). Además, habría que mencionar que uno de los objetivos principales del Plan Maestro 2007-2011 era promocionar el turismo. Esta situación, pone en evidencia a una gestión sectorial que se caracteriza por haber estado orientada a enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de múltiples actividades económicas en un mismo espacio (Pérez-Cayeroa, 2015); ignorando el potencial de su conservación.

En contraposición con lo antes mencionado, en estos últimos 6 años es cuando comienza a surgir la posibilidad de un manejo más sostenible para el ANP. Esto se logra gracias a un proyecto sobre el Impacto del Cambio Climático en los Manglares de Tumbes (Takahashi & Martínez, 2015). Esta experiencia ilustra un acercamiento al Enfoque Basado en los Ecosistemas para la Gestión (EBM, por las siglas en inglés), ya que demostró contar con estrategias basadas en el trabajo multidisciplinario e interinstitucional, gestión cooperativa, participación local y conocimiento científico, algunos de los componentes que describe la EBM (PNUMA, 2015) Así, es necesario recalcar que en sí mismo, el proyecto, es una estrategia de adaptación ecosistémica (EBA, por sus siglas en inglés) pues busca prevenir los posibles problemas que pueden surgir a partir del cambio climático (Allan & Henry,2009). Además, los objetivos del Plan Maestro 2017-2021 fueron modificados, permitiendo dar más reconocimiento al eje ambiental. (SERNANP, 2017). Ante esta situación, surge la necesidad de mejorar el entendimiento de las oportunidades en la política peruana para integrar el concepto de carbono azul (López, 2016; México Sostenible, 2017). Un primer alcance son los Acuerdos Internacionales; ya que la conservación de los manglares permite el cumplimiento de estos acuerdos al ser considerado como mecanismo frente al cambio climático. En el Perú se puede aplicar el convenio de Paris: COP21 y el convenio de Biodiversidad (MINAM, 2014; Pulgar-Vidal, 2015). Una segunda oportunidad se establece a partir del marco legal, con la creación de mecanismo de pago por servicio ambiental. Lo que permitiría la regulación del pago de derecho de uso de concesión (IIJUNAM, 2016), ya que permitiría priorizar actividades que busquen la conservación, frente a aquellas que lo degradan. La tercera oportunidad dependerá de la voluntad política, si bien esta puede resultar ser la más difícil de lograr, existen iniciativas atractivas en países latinoamericanos que nos sirve de guía para dar los siguientes pasos.

Así, en México se establece el programa denominado Ecovalor que incentiva el estudio de valorización a sus ecosistemas de carbono azul (EcoValor Mx., 2016). Por último, los manglares de Tumbes pertenecen al Gran Ecosistema Marino (LME, siglas en inglés): Costa Central-Pacífico Americana (Heileman, s.f) en este sentido se debe buscar establecer cooperaciones transfronterizas, que permitan crear espacios donde se pueda compartir experiencias y la gestión pueda adoptar un enfoque más integral (GEF, 2015). En conclusión, queda en evidencia que en el Perú, el carbono azul aún no ha sido estudiado, regulado ni gestionado y que su administración, únicamente se ha encomendado a promocionar actividades económicas dentro del ANP y de crear un sinfín de leyes escasamente aplicables. A pesar de ello, ha comenzado a surgir un gran potencial administrativo, gracias al interés del sector científico y de las experiencias internacionales.

Es preciso comprender que para poder conservar estos ecosistemas es necesario adoptar por un pensamiento más holístico y cooperativo. Creo que la única manera de salvar a este maravilloso ecosistema es que cada uno de nosotros investigue, se informe, comente, comparta y sienta la verdadera conexión que existe entre el humano y la naturaleza, al fin y al cabo cualquiera de nosotros podría ser el próximo científico o político que proponga nuevas estrategias de gestión.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Investigadores podrían haber hallado cura del VIH

6 pacientes parecen haber eliminado el virus de su sistema, comprobando que la esperanza sigue ahí (después de todo).

Científicos españoles están avanzado hacia lo que sería uno de los hallazgos más importantes de nuestro joven siglo: la cura del VIH. Tras ser sometidos a trasplantes de células madre hace dos años –y bajo ciertas condiciones específicas–, seis pacientes pudieron haber eliminado el Virus de Inmunodeficiencia Humana de su sangre y tejidos.

Así, los científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona y del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, encargados de esta investigación especial, podrían haber encontrado por fin la vía hacia la cura del SIDA.

Según la OMS, 37 millones de personas viven con VIH.

Y cada año, cerca de 2,5 millones más son diagnosticadas con VIH.

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Por eso, este hallazgo podría ser trascendental, y más aún para los países en vías de desarrollo y sus habitantes –normalmente más vulnerables económicamente. Y es que más de la mitad de quienes padecen VIH no tienen acceso a la terapia antirretrovírica, lo que les da una esperanza de vida de poco más de 10 años.

¿Por qué encontrar la cura del VIH ha sido tan difícil?

El VIH genera un reservorio viral formado por células infectadas del virus. Estas permanecen en estado latente y  no pueden ser detectadas ni destruidas por el sistema inmune. Por eso los tratamientos antirretrovirales no son capaces de eliminar el virus, sino sólo de contrarrestarlo y evitar que mute en SIDA.

No obstante, el remplazo completo de células receptoras por células madre –procedentes del cordón umbilical y la médula ósea– parecen haber contribuido a la desaparición del VIH en estos primeros seis pacientes. ¿Cómo se llegó hasta aquí?

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El Paciente de Berlín: primer caso de VIH curado

La hipótesis de que las células madre pueden ayudar a la erradicación del VIH proviene de la mutación CCR5 Delta 32 que contenían las células que el paciente Timothy Brown –el “Paciente de Berlín”– utilizó como tratamiento contra la leucemia en 2008. Tras el trasplante, Brown se curó del VIH, pues 11 años después éste no volvió a manifestarse pese a que Brown no volvió a tomar el medicamento antirretroviral.

María Salgado, investigadora de IrsiCaixa, señaló en la investigación publicada por Annals of Internal Medicine:

Nuestra hipótesis era que, además de la mutación CCR5 Delta 32, otros mecanismos asociados con el trasplante influyeron en la erradicación del VIH en Timothy Brown

Por eso, las células de los donantes para los seis pacientes a cargo de  los investigadores españoles no tenían la mutación CCR5 Delta 32. Éstos querían centrarse en otras posibles causas que puedan hacer a las células madre contribuir a la eliminación del VIH.

Los análisis mostraron que 5 de los pacientes ya no presentaban el VIH en sangre ni tejidos, mientras que en el sexto los anticuerpos virales habían desaparecido por completo. El único paciente en el que el reservorio continuó siendo detectable fue el que no había recibido células madre procedentes de médula ósea, sino sólo de cordón umbilical. Además, dicho paciente había tardado más meses en reemplazar todas sus células por las del donante.

Factores comunes y prueba de fuego

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Esto va dejando claro que hay factores asociados al trasplante que son cruciales para la cura del VIH, y no sólo el factor de la mutación CCR5 Delta 32. Uno de ellos es la procedencia de las células madre –que al parecer deben provenir preferentemente de la médula ósea–, así como el tiempo en que se logre el remplazo completo.

Sin embargo, la prueba final vendrá cuando paren el tratamiento antirretroviral. Si el virus no reaparece, entonces podría ser oficial que la cura al VIH se haya encontrado parcialmente, y que en poco tiempo conduzca a encontrar una cura definitiva.

Por eso, los investigadores realizarán en los próximos meses un ensayo clínico controlado, interrumpiendo el tratamiento antirretroviral de los pacientes para comprobar si el virus ha sido definitivamente eliminado.

 

 

 



Nuestros padres y abuelos vivían sin plástico, ¿qué podemos aprender de ellos?

Si queremos saber cómo vivir sin plástico, debemos voltear al pasado.

El plástico sintético lleva mucho tiempo entre nosotros. O por lo menos eso aparenta, ya que su presencia es tan omnipresente que pareciera haber estado ahí desde siempre. No obstante, a mitades del siglo XX este material era visto todavía como toda una novedad, y la gente ―nuestros padres y abuelos― se las arreglaban para vivir sin plástico.

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Ahora el plástico es un material cualquiera. Es sin duda muy poco estético: tan feo y corriente que ya sólo lo asociamos con la basura ―ya que el uso que más se le da a este material es para la fabricación de objetos desechables que terminan, la mayoría, en el mar.

Pero no podemos imaginarnos vivir sin plástico, ¿cierto?

¿Cómo reemplazar bolsas, envases, piezas de motores, materiales de construcción, fibras textiles, muebles y todo lo que se hace con este feo material?

Muchas veces buscamos soluciones a nuestros problemas viendo hacia el futuro. En el caso del problema de la contaminación plástica, existen muchos esfuerzos por creas sustitutos al plástico, innovando con tecnología y mucha creatividad ―incluso existen cubiertos comestibles y otros objetos biodegradables por el estilo.

Pero, ¿y si la solución está mirando hacia atrás, al pasado?

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Nuestros padres ―y sus padres antes que ellos― sabían vivir sin plástico. ¿Cómo lo hacían? No necesitaban de mucha tecnología ni de grandilocuentes inventos. Así que podríamos aprender mucho de quienes supieron vivir sin plástico toda su vida ―y también de los que ya están viviendo sin plástico en el presente.

El autor Mark Blackburn, del blog One Brown Planet, pensó en esto, y por eso le preguntó a su madre cómo era su vida sin plástico. Ella le contó cómo eran algunos de sus hábitos en 1950, cuando vivía con una familia de siete en Blackpool, Reino Unido, y el plástico apenas estaba usándose en algunos tejidos y muebles.

De este diálogo pueden surgirte, sin duda, muchas ideas para sustituir objetos de uso diario:

¿Qué tipo de alimentos estaban disponibles y cómo se empaquetaban?

“La mayoría de los alimentos frescos, como papas, zanahorias, guisantes y demás, fueron cultivados localmente y estaban disponibles por temporada. También se podían obtener platano y otras frutas del extranjero durante la mayor parte del año. Cuando un vegetal no estaba en temporada, teníamos que comprarlo en una lata o sustituirlo. También había una gran cantidad de alimentos secos disponibles, generalmente vendidos en grandes recipientes. Lo que sea que necesitaras, lo pesabas en una bolsa de papel marrón. Los artículos de ultramar, como el arroz y la pasta, también eran pesados ​​y luego empacados en una bolsa de papel.

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Para las bebidas, la leche era entregada a la casa en una botella de vidrio. El lechero recogería la botella vacía al día siguiente y la reutilizaba. Las botellas de cerveza y las botellas de refrescos también estaban hechas de vidrio y cuando las devolvías a la tienda obtenías algo de dinero. ¡Siempre andábamos buscando botellas para volver!

También había un hombre de carne que venía con carnes frescas, una vez más envueltas en papel.

En cuanto a los bocadillos y los postres, no había tanta disponibilidad como hoy, pero había papas fritas, galletas y dulces. Nuevamente, venían en grandes recipientes: podías tomarlos y ponerlos en una bolsa de papel o envolverlos en papel de aluminio. También comprábamos conservas y mermeladas en recipientes de vidrio, pero nos asegurabamos de guardarlas para luego usarlas para hacer nuestras propias mermeladas”.

¿Había “comida rápida” disponible?

“Donde vivíamos solo estaba el pub y la tienda Fish & Chips. Todo en la tienda de pescado y papas fritas estaba envuelto en papel a prueba de grasa con periódico en el exterior. Recuerdo que, si guardabas todo el periódico de la semana y lo llevabas a Fish & Chips, ¡te daban una bolsa de papas gratis! ¡Era grandioso!

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¿Hacían muchas cosas en casa o lo compraban todo en la tienda?

“Hacíamos mucho nosotros mismos. Comida, obviamente, pero también ropa. De hecho, tenía casi 13 años antes de que mi madre comprara mi primer vestido nuevo en una tienda. Antes de esto, toda nuestra ropa y ropa interior se fabricaban en casa con el material comprado en la tienda. También tejíamos bufandas y jumpers y sombreros. Las únicas cosas nuevas que comprábamos todos los años eran los zapatos. Tenía un par de zapatos escolares, un par de botas y un par de zapatos deportivos para deportes. Si las suelas se desgastaban, papá las reparaba para que yo pudiera seguir usándolas hasta el próximo año.

Mamá también hacía sus propias mermeladas y conservas, con frutas como moras y ciruelas recolectadas de todo el pueblo. Las mermeladas se almacenaban en los frascos de vidrio que habíamos recolectado durante todo el año”.

¿Y la limpieza de la casa y personal?

“En aquel entonces todos los productos de limpieza venían en cajas de cartón o botellas de vidrio. Usábamos barras de jabón para limpiarnos y el champú venía en baquelita o botella de vidrio. ¡Teníamos que tener cuidado de no romperlos! Recuerdo que incluso nuestra laca para el cabello venía en una botella recargable que llenábamos en la tienda local”

Entonces, ¿qué pasa con el desperdicio, a dónde se iba todo eso? ¿Y cuánto había?

“Bueno, todo el papel de la comida se colocaba en la chimenea y se quemaba para mantener la casa caliente en el invierno o para calentar la caldera de agua para los baños. En ese entonces, solíamos tomar solo un baño a la semana y, por supuesto, ¡teníamos que luchar para conseguir el agua limpia!

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Como mencioné anteriormente, todas las botellas de vidrio se devolvían por dinero en efectivo y teníamos nuestras propias bolsas de compras que reutilizábamos cada semana.

Nuestras sobras de alimentos nunca se desperdiciaron, se usaban principalmente para hacer caldos de verduras o carne. Todos los huesos sobrantes se los dábamos al perro o los quemábamos en el fuego.

Las latas se aplastaban y se ponían en el contenedor, porque no podíamos reciclarlas. Recuerdo que el papel, que originalmente envolvía el pan, se usaba para envolver los sándwiches. Luego lo quemábamos, pero con las cenizas del fuego solíamos hacer senderos, o en el invierno lo usábamos como arenilla para evitar derrapes.

Una familia como la nuestra de 7 personas tiraría alrededor de la mitad de un contenedor por semana de cosas que no podían usarse o devolverse.”