Frente a las olas de calor que invaden numerosas partes del planeta, es indispensable cuidar la piel de los potentes rayos UV que pueden ocasiones lesiones cutáneas, así como enfermedades como cáncer de piel, entre otras. Desgraciadamente, muchos de los protectores solares poseen grandes cantidades de químicos nocivos que se impregan en la piel y se conducen al flujo sanguíneo hacia los órganos internos. 

Para nuestra fortuna, hay una serie de prácticas que ayudan a protegernos naturalmente del sol, reduciendo la huella ecológica y el riesgo de malestares derivados de los químicos. Por ejemplo, usar ropa de protección, estar a la sombra siempre que sea posible, evitar la exposición directa al sol a mediodía y tener una dieta más saludable y rica en vitaminas, minerales y antioxidantes (entre otros, fresas, arándanos, frambuesas, cerezas, fruts, frijoles, nueces y legumbres). 

Además, en la naturaleza existen ingredientes que nos protegen naturalmente del sol, los cuales, por cierto, poseen factor de protección solar, aunque ninguno es lo suficientemente fuerte como para una experiencia playera: 

– Aceite de semilla de frambuesa. Posee el nivel más alto de protección de todos los ingredientes naturales (entre unos 30 y 50). 

– Manteca de karité. 

– Aceite de semilla de zanahoria. 

– Aceite de germen de trigo. 

– Aceite de sésamo. 

– Aceite de coco. 

– Aceite de cáñamo.

– Aceite de aguacate. 

– Aceite de soya. 

– Aceite de cacahuate. 

En el caso de que se desee ir a la playa, existe esta alternativa de protector solar casero

Ingredientes

2 cucharadas de mezcla de aceites (cualquier combinación de los aceites mencionados), 30 gramos de cera de abeja, 30 gramos de manteca de karité o de cacao, 1 cucharadita de aceite de vitamina E o aceite de germen de trigo, 10 gramos de polvo de óxido de zinc, 30 gramos de aceites esenciales. 

 

Método de preparación

En baño María, a fuego lento, derrite los aceites no esenciales, la cera de abeja y las mantequillas. Retira del fuego para dejar enfriar ligeramente antes de añadir el aceite de vitamina E, el polvo de óxido de zinc y los aceites esenciales. Para usar el óxido de zinc es indispensable utilizar una máscara, pues su inhalación puede ser peligrosa. Revuelve hasta que se disuelva el óxido de zinc. Vierte la mezcla en un dispensador, y deja que se enfríe durante la noche. Usa el resultado como si fuese una crema corporal.