6 hacks que la ciencia recomienda para dormir más y mejor

Existen hacks para asegurar un buen sueño y reducir las consecuencias de un mal descanso.

Dormir es una de las principales actividades que el cuerpo y la mente requieren a diario. En caso de no tener suficientes horas de descanso de calidad, probablemente surjan enfermedades físicas y emocionales que, incluso, pueden derivar en la muerte. 

De acuerdo con Patrick Fuller, experto del sueño y profesor asociado en neurología en la Harvard Medical School, existen hacks para asegurar un buen sueño y reducir las consecuencias de un mal descanso. Te los compartimos: 

 

Despertar siempre a la misma hora

Muchas personas no suelen tener un “calendario” de sueño, es decir, que puedan acostumbrarse a dormir a cierta hora y a despertar a cierta otra sin importar el día –aun si es fin de semana–. Cuando las personas se despiertan cada vez más tarde, explica Fuller, tienen menos sueño, desregularizando sus horarios. 

 

Evitar estimulantes después de mediodía

Si bien es tentador beber un latte o un refresco después de la comida para poder trabajar en la tarde, la cafeína es capaz de mantenerse en el cuerpo durante 8 horas después de su consumo. Una alternativa para mantenerse activo a lo largo del día es el té verde. 

 

Realizar ejercicio durante 20 o 30 minutos al día

Además de ser un tónico que previene enfermedades (como el estrés, las enfermedades del corazón, la diabetes, la demencia y ciertos tipos de cáncer), el ejercicio es un estimulante para el sueño. 

 

Reducir el consumo de alcohol en las noches

Si bien puede considerarse a veces como un elixir nocturno para calmar los músculos, los nervios y disminuir el estrés, las personas que consumen alcohol en la noche no gozan de un buen descanso restaurativo. 

 

Establecer una rutina para dormir

Se trata de un ritual del sueño, y como tal se requiere poner atención a cada actividad previa a ello. El objetivo es inducirnos neurológicamente al sueño, mediante actividades relajantes y rutinarias.

 

Disminuir la incidencia de pantallas de la televisión, computadoras o teléfonos celulares antes de ir a dormir

La iluminación de estas pantallas produce melatonina, impidiendo la posibilidad de fomentar el sueño. Además, explica Fuller, con el tiempo la luz de las pantallas puede dañar la memoria e incrementa el riesgo de depresión, obesidad y ciertos tipos de cáncer. Es recomendable dejar de ver las pantallas 2 horas antes de dormir. 



Si despiertas a mitad de la noche, tu cuerpo te está diciendo algo…

Y es que que debes modificar algunos hábitos con urgencia.

Descansar bien es tan importante que se ha comprobado que reponer las horas de sueño el fin de semana puede evitarnos una muerte prematura. Además, dormir es una experiencia a la que nadie osaría negarse si no fuera por las turbulentas dinámicas de la vida contemporánea.

Pero si de por sí es difícil tener más de 6 o 7 horas de sueño, ¿te imaginas lo malo que puede ser interrumpirlas?

Despertarse a la mitad de la noche es algo que a todos nos ha pasado, e incluso hay para quienes ya es muy común. Tanto es así, que tendemos a normalizarlo. Pero en realidad, nuestro organismo está programado sólo para despertarse bajo situaciones muy concretas que –tenlo por seguro– no enfrentamos en la seguridad de nuestra alcoba.

Sucede que algunos hábitos que adoptamos de manera inconsciente son disruptores del sueño. Claro, seguro has escuchado que la cafeína es el peor enemigo de un buen descanso, y es verdad –por eso es mejor tomar yerba mate–; pero existen muchos otros hábitos que podrían estar interfiriendo con tu descanso. Incluso es probable que no estén provocando que te despiertes a la mitad de la noche, pero aun así te estén ocasionando amanecer cansado, como si no hubieses dormido.

dormir mejor como insomnio por que

Si algo de todo esto te suena familiar, presta atención a lo que tu cuerpo podría querer decirte, y modifica cuanto antes tus hábitos diurnos.

 

1. Bebes mucha agua antes de acostarte

Esto ocasiona que te despiertes para ir al baño. Procura tomar agua 2 horas antes e ir al baño antes de dormir. Si aun así te sigues despertando con ganas de orinar, puede que tengas nicturia, una condición en la cual la micción de orina es igual tanto de día como de noche.

 

2. Te da calor y no te percatas

El cuerpo debe permanecer a una temperatura perfecta: entre 18 y 22 grados. Para ello debes tomar en cuenta las variables que pueden subir la temperatura: un cuarto muy caliente, el material del colchón, tu piyama e incluso si usas calcetines o no. Aprende a cuidar estos detalles y, si te despiertas en la noche, verifica si no es porque tienes calor.

 

3. Tu medicamento es un disruptor

Algunas medicinas, por ejemplo los antidepresivos, afectan nuestros ciclos. Lo que puedes hacer es tomar tu medicamento más temprano.

 

4. Estás estresado

Esto es de lo más común, y también puede interrumpir tu descanso aunque estés dormido. Algunas veces la razón del estrés es obvia –un examen, una entrevista de trabajo–, pero otras no lo es. Así que siempre practica un poco de meditación: por lo menos 5 minutos antes de acostarte, y si encuentras que estás estresado, toma una taza de té de manzanilla o valeriana para tranquilizarte.

 

5. No despegas tus ojos de la pantalla

Las luces de las pantallas –celulares, laptops– activan a nuestro cerebro, y sus tonos azules ponen a nuestros ritmos circadianos fuera de control. Esto, otra vez, puede hacer que te despiertes, pero sin duda repercutirá en tu descanso incluso aunque duermas. Lo mejor es no ver ninguna pantalla por lo menos 2 horas antes de dormir. Si no, también puedes usar anteojos con bloqueo azul.

 

6. Te ejercitaste mucho

El ejercicio físico sube la temperatura del cuerpo, lo cual nos activa por al menos 2 horas. Así que evita hacer ejercicio cuando estás cerca de acostarte, pues además será más difícil regular la temperatura de tu cuerpo.

 

7. Comiste antes de dormir, o tu última comida fue muchas horas antes

Comer mucho pone a trabajar al sistema digestivo, y ocasiona reflujos ácidos que fluyen incómodamente del estómago a la garganta durante la noche. Por otro lado, no comer por lo menos 3 horas antes de acostarse provoca insomnio: sobre todo en la madrugada, que es cuando el organismo se empieza a percatar de que no le has dado alimento, debido sobre todo a una radical baja en el azúcar en sangre. Intenta comer 2 horas antes de acostarte, y que no sea muy pesado.



¿Duermes y despiertas cansado? Aquí las probables razones (y unos cuantos hacks para lograr un sueño reparador)

¿Cansado aunque dormiste toda la noche? Probablemente estés haciendo algo mal.

Nuestros ciclos de vida están regidos por la luz y constituyen un ritmo de vital importancia para nuestro organismo. Respetarlos es fundamental para no entrar en disonancias con la existencia.

Pero tal parece que no es tan sencillo: durante el día, muchas cosas nos impiden tener una vigilia óptima y bien regulada –según los ritmos circadianos de nuestro cuerpo–. Normalmente nos vamos a la cama fatigados y, aun después de pasar toda la noche durmiendo, despertamos al día siguiente con la misma sensación de cansancio.

¿Por qué dormir no disuelve la fatiga ni relaja la mente?

Muchas razones podrían ser las culpables de que dormir no sea sinónimo de descanso, y es probable que más de una haya estado perturbando tus sueños hasta ahora:

 

1. Psique atribulada

Nuestros hábitos y lo que nos sucede durante la vigilia suelen ser elementos disruptores del ciclo circadiano, lo que conlleva que nuestros ritmos tengan irregularidades. Estar permanentemente bajo estrés o ansiedad es quizá una de las cuestiones que perturban el sueño de más personas, las cuales pueden experimentar insomnio, o bien, dormir más de 7 horas sin sentir recuperación alguna.

El problema es que si nuestra mente está inquieta, no se cumplen de la mejor manera cada una de las etapas del sueño. Si éstas son interrumpidas, es casi imposible llegar a la etapa 3 y 4 de sueño profundo –una especie de “coma” cerebral necesario para desconectarnos por completo de la realidad y poder descansar–.

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2. Malos hábitos diurnos

Hay hábitos que pueden arruinar toda nuestra noche si los hacemos poco antes de dormir: está comprobado que el alcohol en exceso y los bocadillos azucarados son dos enemigos acérrimos del buen descanso, como se demostró en un estudio reciente de la Universidad de Columbia.

Otro pésimo hábito es mirar pantallas antes de dormir. El brillo de éstas es nocivo para los ritmos circadianos, no sólo por ser antinatural, sino por su color: las ondas de luz azules son beneficiosas durante el día, pero en la noche inhiben la producción de melatonina, la hormona que regula los ciclos del sueño.

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3. Estomago bajo estrés

La microbiota intestinal, conformada por las “bacterias buenas” que viven en nuestro organismo, es vital para nuestro descanso. ¿Por qué? Porque estas bacterias están encargadas de la producción de hormonas y neurotransmisores que nos ayudan a relajarnos y calmarnos. Si estamos mal del estómago, tenemos una infección o no contamos con suficientes bacterias buenas, no produciremos suficientes de estos químicos para relajarnos durante la noche.

Otras causas de la fatiga pueden estar en algo más que los disruptores directos del sueño, como por ejemplo, una insuficiencia de hierro en el cuerpo, que produce cansancio y una falta general de energía. Este tipo de afecciones deben ser inmediatamente consultadas con especialistas.

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Sencillos hacks para que nada perturbe tu sueño

Despeja tu mente

Meditar es acceder a nuevos territorios en nuestro interior. Es una práctica que es perfectamente aplicable a nuestro aquí y nuestro ahora, aunque vivamos en una sociedad esquizofrénica e hiperconectada. Y son estas condiciones las que de hecho hacen de meditar la medicina perfecta contra el estrés, la ansiedad y la disrupción del sueño que provocan, pues además los beneficios de la meditación se quedan con nosotros durante años.

Si no sabes cómo empezar, conoce los seis básicos que todo primerizo debe saber.

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Mejora tus hábitos diurnos

¿Qué puedes hacer en lugar de comer o estar pegado a una pantalla? Tener una adecuada sesión de respiración puede mejorar dramáticamente tu calidad de sueño. Tomar té puede ser también una mejor idea, pues no sólo te evitará caer en la tentación de comer bocadillos dulces o comidas pesadas, sino que adicionalmente algunas hierbas promueven el sueño y el buen descanso. Por supuesto, debes evitar la cafeína.

¿Y qué tal retomar el libro abandonado en tu cabecera? Está comprobado que leer disminuye el estrés, lo que te ayudará a dormir bien.

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Otros hábitos que te pueden ayudar mucho son:

  • Tener una dieta con horarios fijos, para evitar antojos nocturnos
  • Cuidar nuestro estomago y tomar lactobacilos
  • Recuperar las horas que no hayas podido dormir, para no descompensar tu ciclo
  • Despertar siempre a la misma hora
  • No tomar tanta agua, para no pararte de la cama durante la noche
  • Cuidar tu postura al dormir (sólo hay una que no te perjudica)

Ahora sí: desciende en espiral a ese delicioso e íntimo territorio que es el mundo de los sueños, y disfruta de sus efectos reparadores sobre ti.

 

* Imagen de portada: Hanna Chen