¿Te comerías una paleta helada con agua contaminada?

El proyecto, que en español se traduciría como Paletas de agua contaminadas, habla acerca de estas paletas heladas con muestras de agua de 100 sitios diferentes de Taiwan que contenían basura, insectos y suciedad.

¿Cómo sería comer la contaminación que generamos? Si bien esta pregunta generaría un asco inmediato, en la práctica pretende convertirse en una toma de consciencia frente a las numerosas regiones que se encuentran tóxicamente contaminadas en la actualidad. Por esta razón, tres estudiantes de la National Taiwan University of Arts, Hung I-chen, Guo Yi-hui y Cheng Yu-ti, decidieron crear Polluted Water Popsicles

El proyecto, que en español se traduciría como Paletas de agua contaminadas, habla acerca de estas paletas heladas con muestras de agua de 100 sitios diferentes de Taiwan que contenían basura, insectos y suciedad. El objetivo de este proyecto era generar consciencia acerca de la contaminación en el agua, y así promover el cuidado en función de nuevas políticas de reducir, reciclar y reusar la basura generada en el día a día. 

Estas son algunas de las imágenes del proyecto Polluted Water Popsicles:

 

 



Indumentaria hecha con hongos para avanzar hacia la muerte de manera ecológica

La controversial pieza de Jae Rhim Lee propone una alternativa ecológica a los funerales convencionales.

Más allá de la poética que rodea el acto de morir y, ser absorbido por la naturaleza, nuestros cuerpos son, al fin y al cabo, desechos que se disuelven en el planeta y le contaminan. 

Aunque nuestros restos implican, de alguna forma, la regeneración de la vida, estamos hablando de que, cuando un cuerpo muere, arroja desechos altamente tóxicos, pues está cargado de sustancias químicas que dañan al suelo, al agua y al aire. Es en este sentido que la artista Jae Rhim nos recuerda que la muerte también es una responsabilidad ambiental.

Evidentemente es difícil hablar de la muerte –de deshabitar nuestro espacio– y al mismo tiempo pensar en un impacto ecológico. Sin embargo, a Jae Rhim Lee le parece que es responsabilidad de cada uno de nosotros trabajar activamente sobre nuestra propia muerte. Y de esta manera nos propone un prototipo de indumentaria fascinante, un traje ecológico para vestir durante nuestro viaje a la muerte.

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La controversial pieza de Jae Rhim Lee propone una alternativa ecológica a los funerales convencionales. Su pieza se construye combinando arte, teoría cultural, diseño y ciencia. Se trata de un traje –el “Infinity Burial Suit”– que permite la pronta descomposición orgánica del cuerpo humano, a partir del uso de hongos y champiñones “entrenados” para generar el proceso de putrefacción. Estos hongos han sido especialmente criados para descomponer el cuerpo del dueño del traje. Esta persona, previamente, los habrá alimentado en vida con sus uñas, cabello y piel muerta. Las toxinas que están en el cuerpo (como el Bisefenol-A o BPA) son procesadas por los hongos y champiñones, “limpiando” la materia orgánica y “alimentando” la tierra.

Recuerda activar los subtítulos en español para el video.

 

Pensemos que la pieza de Jae Rhim contempla que hay que ser compasivo con uno mismo. Hablar de la muerte y trabajarla como parte del día a día no puede ser un proceso sencillo. Por otro lado, podemos encontrar formas de hacerlo más ligero, si nos permitimos aceptarla, poco a poco, como parte del proceso de la vida. Y en efecto, vale la pena trabajar activamente en que nuestros desechos se conviertan en una carga positiva para la Tierra, aunque sea difícil concebirnos como “desechos orgánicos”.

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Este fotógrafo captó la contradictoria relación entre el ser humano y la naturaleza (FOTOS)

En esta serie de fotografías se descubre como nunca, la tensión entre el ser humano y su hábitat primigenio.

Podemos desafiar a las leyes humanas, pero no a las de la naturaleza, aseguró Julio Verne. Y es que ésta tiene su propia dinámica y su propio ritmo. Es precisamente dicho ritmo el que todo ser humano ha querido modificar, utilizando a la naturaleza a su conveniencia; dominándola, explotándola e impidiéndole desarrollarse como lo había hecho durante los millones de años antes de que fuésemos lo que somos.

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Eso es lo que el fotógrafo Lucas Foglia busca reflexionar en una cuidada y preciosa serie fotográfica que comenzó en 2006, y cuyo nombre, Human Nature, es ya una antinomia que invita a la reflexión. Y es que pareciera que no hay reconciliación alguna entre esos dos términos, en una época donde la innovación productiva y tecnológica es tan nociva para el medio ambiente y el ser humano se halla cada vez más alejado de la naturaleza, viviendo de manera tan inorgánica que su contacto con lo natural pareciera irreal.

Pero si bien Foglia tiene una crítica a esta situación, también nos demuestra, con sutiles detalles en sus composiciones, cómo reconciliarnos con la naturaleza es posible, si comprendemos lo que ésta tiene de superior a nosotros. La naturaleza se presenta en sus fotografías como una serie de tensiones, de polos opuestos, de depredadores contra predadores, así como de magnetismos en pugna, temperaturas extremas y aguas que bien pueden ser saladas o dulces.

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Son esas fuerzas las cuales nos negamos a aceptar que se encuentran más allá de nuestro dominio; esas contradicciones que queremos modificar y erradicar, las que lucen hermosas en estas composiciones donde el ser humano es sólo otro bello elemento en una serie de paisajes alrededor del mundo.