¿Las bacterias podrían fungir como un poderoso antidepresivo?

La bacteria “mejoró significativamente la calidad de vida del paciente”: sus pacientes estaban más felices, expresaban mayor vitalidad y gozaban de un mejor funcionamiento cognitivo.

En Ecoosfera hemos hablado acerca de los poderosos beneficios de la microbioma, el conjunto de bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo y son capaces de regular el funcionamiento mental de un individuo. Existen alimentos que promueven la salud de la microbioma, como los probióticos; sin embargo, poco se sabía del injerto de microbios del suelo en los cuerpos humanos. 

De acuerdo con un estudio realizado por Mary O’Brien –oncóloga del Royal Marsden Hospital, en Londres– en 2004, la inyección de microbios en el cuerpo es capaz de reestablecer la relación ancestral entre bacteria y humanos. En su investigación O’Brien inyectó una bacteria de suelo llamada Mycobacterium vaccae en pacientes con cáncer de pulmón, y los resultados fueron inesperados: el microbio no sólo ayudó a luchar contra una tuberculosos pulmonar resistente a fármacos, también a potenciar la reacción del sistema inmunológico. Es decir que si bien no redujo los síntomas del cáncer, la bacteria “mejoró significativamente la calidad de vida del paciente”: sus pacientes estaban más felices, expresaban mayor vitalidad y gozaban de un mejor funcionamiento cognitivo. 

Ahora, unos años después, Christopher Lowry, un neurocientífico de la Universidad de Bristol, inyectó M. vaccae en ratones con niveles altos de estrés. A lo largo de su investigación, Lowry encontró que los ratones con la bacteria mostraban una conducta más resistente y tolerante al estrés. El investigador comparó el efecto de la bacteria con un antidepresivo, pues incluso los cerebros de los ratones con la inyección producían mayor cantidad de serotonina así como una mayor fortaleza en el sistema inmunológico. Esto ayudó a relacionar inclusive el sistema inmunológico y la salud emocional. 

Si esta evidencia es comprobada con estudios más específicos, esto ayudaría a reducir la incidencia de enfermedades como asma y alergias. Pues curiosamente, niños que se encuentran en granjas –que pasan su tiempo en establos animales y beben leche de granja– cuentan con una mayor resistencia a este tipo de enfermedades, que niños que habitan en ciudades, lejos de este tipo de bacterias que fortalecen al sistema en general. 

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2 semanas en la selva afectan positivamente el sistema digestivo de los niños (Estudio)

Según este estudio, una alimentación natural (sin grasas ni harinas) tiene efectos positivos a corto plazo.

En un estudio se encontró que una breve temporada en la selva puede cambiar positivamente el microbioma estomacal de los niños. En las ciudades, la alimentación de los niños produce una diversidad reducida de las “bacterias buenas” del intestino; pero en los niños que viven en zonas selváticas, y por lo tanto tienen una alimentación sin añadidos artificiales, el microbioma tiene una mayor diversidad, lo que beneficia su desarrollo y salud en la adultez.

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La investigadora María Gloria Domínguez-Bello, del Departamento de Bioquímica y Microbiología de la Universidad Rutgers en New Brunswick, llevó a un grupo de siete turistas de diversas edades a pasar 16 días con la comunidad yekuana, habitantes de las selvas de Bolívar, en Venezuela.

Antes, durante y después de su inmersión, los investigadores tomaron muestras de la piel, la mucosa nasal y bucal y las heces de los siete niños y adultos que participaron en el estudio. También tomaron muestras de miembros de los yekuana que coincidían en edad.

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Los turistas se sometieron a la misma alimentación que los yekuana, basada en fibra dietética con altos niveles de carbohidratos vegetales, así como bajos niveles de azúcares solubles y grasa. Según investigaciones previas en zonas rurales, este tipo de alimentación favorece una mayor diversidad del microbioma, lo cual contribuye positivamente a mantener la salud del colon y el tracto digestivo en general.

Al término del estudio se compararon las muestras de los turistas con las de los pobladores yekuana, y se llegó a la conclusión de que el microbioma de los niños mostró una mayor diversidad de bacterias positivas; sin embargo, el microbioma de los adultos no mostró cambios sustanciales.

 

Diferencias de alimentación en la selva y la ciudad

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Los científicos creen que la mayor estabilidad del microbioma adulto es una “ventana etaria” que ocurre en etapas tempranas del desarrollo. Una alimentación sana y variada en los niños los volvería más resilientes a infecciones y enfermedades, pues si alguna de las 300-500 especies de bacterias del estómago es eliminada por alguna razón, puede que la mayor diversidad permita que otra tome su lugar.

¿Esto quiere decir que debemos mudarnos a la selva para adquirir mayor diversidad de bacterias buenas? No necesariamente. Según Rodríguez-Bello, “en las sociedades urbanas tenemos la ilusión de una alimentación altamente diversa, porque tenemos diversidad sensorial. Por ejemplo, el pan, la pasta, el pastel, etc., se perciben como diversos, pero son variaciones de lo mismo, harinas y aceites procesados”. Pero, por otra parte, “los vegetales y frutas no procesados tienen una alta diversidad química, y una alta diversidad de sustratos que llegan al colon [y] sirven como alimento a gran variedad de bacterias”. Aquí hay algunas sugerencias para tener un microbioma más sano.

Posteriores estudios pretenden demostrar que una mayor diversidad de bacterias en el organismo puede prevenir enfermedades como la diabetes, la obesidad, e incluso la depresión.



Confirman que más del 50% de nuestro cuerpo no es humano

Por más sorprendente que te parezca, más de la mitad de ti no eres tú… el 57% corresponde al microbioma, es decir, son microbios.

No man is an island.

John Donne

Hace unos días, investigadores del prestigiado Instituto Max Planck nos dieron una extraña noticia: más de la mitad de nuestro cuerpo no es humano. Dicho en otras palabras, sólo el 43% de nuestra masa corporal está constituida por células humanas; el resto son, básicamente, colonias de microbios. 

En un plano científico, esto tiene implicaciones importantes. Si bien en años recientes la relevancia de lo que se conoce como microbioma ha crecido sustancialmente, el hecho de encontrarnos con la noticia de que ellos, los colonizadores microscópicos, ocupan más de la mitad de “nuestro territorio” nos obliga a redimensionar nuestra constitución y nos insta a buscar la mejor forma de relacionarnos con este dominante inquilino. O como advierte Ruth Ley, directora del Departamento de Ciencia del Microbioma de dicho instituto:

[Los microbios] son esenciales para nuestra salud, tu cuerpo no eres sólo tú.

¿Pero qué o quiénes son estos seres que, al menos proporcionalmente, son más nosotros que nosotros mismos? Pues te sugerimos que vayas cultivando tu amistad con bacterias, virus, hongos y arqueas (organismos unicelulares), pues el 57% de lo que hasta ahora creías que eras, en realidad son ellos.

Ya en un plano ontológico o apelando a reflexiones existenciales, la buena (o al menos extraña) noticia es que jamás estamos solos. Por más que corras y te ocultes, nunca dejarás atrás a tus millones de acompañantes inseparables que, como ángeles guardianes, no te dejarán solo ni un instante.

Ahora que sabes que eres más microbio que humano, ¿cómo influirá esto en tu autopercepción? Sin importar tu respuesta, esta noticia es una franca invitación para repensarte y, por qué no, reconocer que la naturaleza es simplemente fascinante, casi fantástica.