La angustia, el estrés, la mala alimentación, la intoxicación alcohólica o el exceso de psicoactivos como la cafeína pueden ser causas de insomnio en una persona. El insomnio es un trastorno del sueño que dura más de una semana y que tiene numerosas consecuencias para la salud física y emocional de quien lo padece, tales como el mal funcionamiento de los sistemas inmunológico, endócrino y sexual; la desmotivación, irritación emocional y trastornos psicoemocionales así como la desrregulación de habilidades cognitivas como la atención, la concentración, la memoria, etcétera. 

Existen numerosos tratamientos farmacológicos para reducir la incidencia del insomnio, así como alternativas caseras y naturales para combatir este malestar. Una de ellas es implementar una técnica de respiración y relajación a la hora de ir a dormir como las que te compartimos a continuación: 

– Respiración concentrada

Es una de las más sencillas y comunes en el tratamiento para el insomnio. La atención debe enfocarse únicamente en la respiración mientras te quedas acostado boca arriba en la cama e inhalas profundamente por la nariz, reteniendo el oxígeno durante tres segundos y finalmente exhalando. Es recomendable hacerlo ocho veces, relajarse durante cinco minutos y volver a repetir el proceso. 

– Respiración diafragmática

Ayuda a canalizar el estrés y mejorar tanto la atención como el metabolismo. Basta con que te sientes con la espalda recta, pongas una mano en el abdomen y la otra en el pecho y empieces a tomar aire profundamente por la nariz hasta notar que se hincha el abdomen –el diafragma baja y se llena el vientre de aire–, retén el aire unos segundos y exhala de forma sonora a través de la boca.  Es recomendable hacerlo ocho veces, relajarse durante dos minutos y volver a repetir el proceso. 

– Respiración cuadrada

Para realizarla se requiere estar en una posición cómoda y abierta –sentado con la espalda recta o acostado boca arriba–. Toma aire a lo largo de cuatro segundos, retén el aire durante cuatro segundos, exhala durante cuatro segundos y no vuelvas a tomar aire durante cuatro segundos.  Es recomendable hacerlo ocho veces, relajarse durante dos minutos y volver a repetir el proceso.